Punto de encuentro de Paciente Activo Paziente Bizia en el que compartimos, mostramos y aprendemos aquellas cosas que consideramos de interés.

Si se te olvida lo más sencillo, la llave, cómo vas a conseguir llevar el coche allí donde quieres? Coloca bien los retrovisores, sin olvidar que también existe el de la derecha. El pedal del embrague es el de la izquierda, el que tienes que pisar cada vez que quieras cambiar de marcha… un montón de veces en cada viaje. Hay que señalizar cada giro, aunque parece que mucha gente no lo sabe, separarse de los ciclistas, vigilar a los motoristas que aparecen por cualquier lado, conocer todos los chivatos del salpicadero y saber cómo funcionan el manos libre, el cd con reproductor de mp3, el navegador y el aire acondicionado. Y has de manejarlo todo al mismo tiempo que metes tercera y reduces a segunda, miras dos coches por delante para evitar sustos y piensas qué hacer si aquel que va a salir por tu derecha se salta el ceda el paso (nada extraño, por cierto).

El del autobús para en cualquier lugar y hay que esquivarlo, el camión de la basura bloquea la calle y tengo que buscar una ruta alternativa, totalmente desconocida. Y se pone a llover… dale al limpia, se empaña el parabrisas, tengo que subir las ventanillas y cerrar el techo solar, también bajar la radio que no oigo al niño que llevo detrás. ¿Llevas el cinturón puesto? porque nunca se debe ir sin cinturón, y ya te lo he dicho 10.000 veces!!!

Ahora marcha atrás aunque no sé si quepo en un espacio tan reducido. Y no aparques a oído ni a dos metros de la acera. Cuidado al abrir la puerta que pueden venir coches, cuidado que la policía vigila. Y vienen coches por todas partes, por delante, por detrás, por ambos lados, por arriba y por abajo. Coches, autobuses, camiones, motos, peatones, algún niño despistado, pasos de cebra, semáforos que no todo el mundo respeta, rotondas y más rotondas… buff!!!

Recuerdo perfectamente cómo me sentí el primer día que me enfrenté a la jungla de asfalto con mi carnet de conducir por estrenar. Como un pulpo en el garaje aterrado porque jamás iba a poder controlar. Era demasiado para mi y no entendía como otros y otras lo habían conseguido. Pero ahora todo va como la seda, todo mecanizado e interiorizado, y hasta olvido que estoy conduciendo, marcando cada giro, ajustando la marcha a la velocidad, observando todo lo que me rodea y comentando con mi mujer la última batalla de la peque… casi sin ser consciente de que estoy en la carretera.

Y con la “amiga” diabetes me ocurre algo muy parecido. Cuando me la diagnosticaron me aconsejaron: come bien y a sus horas, haz deporte, no fumes, no bebas, vigila el estrés, conoce bien cómo responde tu cuerpo ante cualquier situación que se presente… Vamos, que tocaba ser un héroe porque conozco a muchas personas “normales” para las que cada uno de esos retos supone esforzarse durante toda la vida y fracasar una y otra vez. Desde luego el reto prometía ser inabarcable aunque la vida me fuera en ello!!!

Pero no ha sido así. Cierto que aún hay veces que peco y pico lo que no debo, que la pereza me puede y no salgo a correr, que me dejo llevar por el exceso de confianza y no uso mi glucómetro, que agasajo a mi paladar con ese rico vino, que paso de lo que pueda suceder y tiro para adelante sin pensar. Y también es cierto que mucho he mecanizado ya: la calculadora de hidratos de carbono funciona de forma automática, ya sé cuánta glucosa consumo en una hora de carrera, identifico una hipoglucemia antes de que me anule y sé cuándo se acerca la angustia descontrolada y esa breve pero intensa depresión azuzada por el miedo. Y sé cuándo acudir al médico y qué recurso utilizar en cada caso, y preparo mis citas, y…

Como siempre sucede, el principio es lo más complicado, pero al andar vas comprobando que haces camino y que ya no tienes que meditar cada paso. Eso sí, hay que saber cómo enfocar la caminata, qué necesitas para llegar al lugar que te has propuesto. Que no lo sabes… Paciente Activo!!! Que el médico no te lo “receta”, reclámalo!!! Es un magnífico punto de partida para caminar, además, con quien vive situaciones como las tuyas y ha tenido miedos y temores clavaditos a los tuyos. Unos pocos conocimientos, algo de apoyo y mucha práctica para ir incorporando a tu forma de hacer lo que realmente te conviene hacer. Después, ya más tranquilo y seguro, hasta jugarás al “veo veo” con tus hijos sin tener que detener el vehículo!!!

Jose Blanco

Comentarios en: "Si hay que ir se va….que hasta viene bien!!" (1)

  1. ¡Estupendo y real como lavida misma, gracias Jose Blanco​! Ayer mismo, saliendo del taller que estamos dando en Paciente Activo. Paziente Bizia, comentaba con la compañera monitora lo que tú nos cuentas: que sí, que pecamos a diario (al menos yo), pero que si echamos la vista atrás un poquito ahí están todas esas cosas que hemos automatizado en nuestras vidas para que “la amiga” no ocupe más de lo que le toca.

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