Punto de encuentro de Paciente Activo Paziente Bizia en el que compartimos, mostramos y aprendemos aquellas cosas que consideramos de interés.

Recientemente he leído que escuchar a otra persona es regalarle un espacio para expresarse, para compartir, para crear por encima del sonido de tu propia voz que busca su protagonismo….., no puedo estar más de acuerdo¡¡.

Escuchar es un arte… y se puede cultivar..

Y no solo hablo de escuchar a los demás, hablo también de escucharte a ti mismo, que tiene aún más poder, ya que puedes entender, entenderte y darte cuenta.

En tu entorno más cercano, conoces a alguien que escuche? Alguien que sepa esperar con más o menos paciencia a que el otro termine de hablar?. Si reflexionas es dificil mantener una conversación de escucha ya que estás pensando -mientras supuestamente escuchas- lo que vas a responder, creando al final mas bien una mezcla de dos monólogos, el mío y el de enfrente, y así no hay conexión posible, es como si cada uno hubiera decidido ya tener razón -su razón-  y esperar nuestro turno para “argumentarla” y “demostrarla”.

También hay veces que usamos las palabras simplemente para llenar un espacio. ¿A quien no le ha pasado sentirse incómodo entre dos personas -o más- en silencio y hablar de lo primero que se pasa por la mente para llenar ese vacío?, es como si pensaras “dí algo para interrumpir ese momento incómodo y tapar el sentimiento que pueda haber detrás y así no me escucho a mi tampoco”.

Pues es fascinante lo que se puede llegar a sentir escuchando, haciendo de esto un propósito diario.

Este es otro gran tema que tratamos en los talleres junto con la comunicación.

Os dejo con una fábula que habla por si sola…

El joven discípulo de un filósofo sabio llega a casa de éste y le dice:

  • Oye, maestro, un amigo tuyo estuvo hablando de ti con malevolencia…….
  • !Espera¡ -lo interrumple el filósofo- ¿ya hiciste pasar por las tres rejas lo que vas a contarme?
  • ¿Las tres rejas?
  • Sí. La primera es la verdad. ¿Estás seguro de que lo que quieres decirme es absolutamente cierto?
  • No. Lo oí comentar a unos vecinos…
  • Al menos lo habrás hecho pasar por la segunda reja, que es la bondad. Eso que deseas decirme ¿es bueno para alguien?
  • No, en realidad, no. Al contrario..
  • ¡Ah, vaya!, la última reja es la necesidad ¿Es necesario hacerme saber esto que tanto te inquieta?
  • A decir verdad, no.
  • Entonces -dijo el sabio sonriendo-, si no es verdadero, ni bueno ni necesario, sepultémoslo en el olvido.

Existen  ejercicios muy buenos para aprender a escucharnos y escuchar, os voy a proponer uno, que es simple aunque dificil: Pasar una comida entera en la misma compañía que habitualmente – ahora que estais de vacaciones resultará más “sencillo”-  en SILENCIO TOTAL,  solo escuchar el sonido de los cubiertos, del pan al cortarse, del vaso al llenarse, de la servilleta, de la respiración, agudizaremos los sentidos porque estaremos más atentos. Seremos mucho más conscientes de como comemos, de como masticamos si es que lo hacemos en lugar de “engullir”. Nos entrará la risa, es posible, no pasa nada, reiros, y luego valorar como os sentís. Descubrireis  muchas sensaciones en las que no suseles reparar en tu día a día..

Ya me direis que tal, es un pequeño propósito para estas vacaciones, un día en el mes, o a la semana, poco a poco y recordar que una de las claves principales para establecer los propósitos es QUERER HACERLOS, aunque sea por curiosidad….

Yo tengo puesto en el movil una frase muy locuaz para mí: “muérdete la lengua”…….

Ani Galende

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