Punto de encuentro de Paciente Activo Paziente Bizia en el que compartimos, mostramos y aprendemos aquellas cosas que consideramos de interés.

Esta semana han llegado a mí dos noticias que me han hecho pensar mucho y como mínimo una de ellas me ha  parecido inquietante y muy muy peligrosa.  Por eso quería aprovechar que me toca escribir el post para compartir esta reflexión en voz alta con todos vosotros y ¿Por qué no? poder iniciar un debate sobre este tema. 

Este pasado lunes en una cadena de televisión vi un programa sobre “La falsa cura del cáncer”. Realmente verlo me produjo escalofríos. Cuando tienes una enfermedad como el cáncer es normal que te agarres a un clavo ardiendo y que te creas cualquier mensajes esperanzador que te de cualquier persona y más si tu pronóstico no es bueno. Somos personas vulnerables en esos momentos…muy vulnerables pero debemos mantener la cabeza fría y analizar toda la información que nos llegue,  de nuevos “remedios milagrosos”, “nuevas curas definitivas” para tantas y tantas enfermedades.  

Este programa es solo un ejemplo de tantas y tantas “terapias”, “curas”, “tratamientos” que podemos encontrar en la red y fuera de ella para curar cientos de enfermedades. No hace falta bucear mucho en la red para encontrar ejemplos, alpiste para curar la diabetes , un brebaje con aloe vera para curar el cáncer y la esclerosis, etc. Y yo no digo que no haya tratamientos naturales que no puedan mejorar algunas cosas, suplementos alimenticios o hierbas naturales que ayuden a combatir algo, incluso que haya algunos casos de curaciones que la ciencia no ha sabido explicar pero que sí han podido corroborar. 

Creo en la libertad de las personas para tomar sus propias decisiones, creo que cada uno de nosotros tenemos que ser consecuentes con aquello en lo que creemos y por tanto actuar en consecuencia. Pero también creo que debemos tener toda la información a nuestro alcance, una información real para que podamos tomar la decisión.  

peligro

Cuando nos enfrentamos ante una decisión importante sobre si utilizar o no ese remedio, técnica o terapia que no ha demostrado, a día de hoy, que funciona pero que alguien me ha dicho que sí funciona deberíamos ser bastante críticos y hacernos algunas preguntas antes de tomar nuestra decisión: 

¿De dónde ha salido la información? ¿ De un profesional sanitario, de un periódico, un anuncio publicitario,  una persona por teléfono?  

 ¿Va a tener el mismo efecto en mí que el que me ha dicho la vecina que le contó su amiga que la prima de su marido tuvo? ¿Tenía esa persona la misma enfermedad que yo? ¿Tenía los mismos hábitos de vida que yo? 

 ¿Esa persona  hizo además algún otro tratamiento al que se le pudiera achacar la mejoría? ¿Cambió además su dieta, empezó a hacer ejercicio físico, consiguió disminuir su nivel de estrés? 

¿El nuevo tratamiento nos aconseja dejar el tratamiento actual? Debemos preguntarnos qué pasará si lo hacemos, cuáles son los riesgos, qué nos puede pasar si lo hacemos.  

¿Nos aconsejan cambiar nuestra dieta o dejar de comer determinados alimentos? 

¿Nos han informado adecuadamente de los riesgos y beneficios que puede tener esta técnica o este nuevo tratamiento? 

¿Supone un desembolso económico importante? 

¿Nos supone un gran sacrificio físico o emocional?

Informarnos de todas estos puntos  va a hacer que reflexionemos sobre los riesgos y los beneficios de la decisión a tomar y podremos así evitar riesgos innecesarios que a veces pueden incluso acabar en la muerte, como desgraciadamente hemos visto en muchas ocasiones.

La otra noticia es que la Organización médica colegial ha creado un Observatorio contra las Pseudociencias y está realizando un listado con páginas web que consideran que son un peligro para la salud. En mi opinión es indispensable que se cree un sistema para poder regular las terapias, técnicas o remedios naturales que existen. Igual que desde hace siglos se le exige a la medicina que demuestre que las nuevas técnicas o tratamientos se comprueben, también debería exigírseles al resto.  

Seguramente hoy no tenemos los conocimientos necesarios para dar respuestas a todas las preguntas, e incluso técnicas que hoy no han demostrado su eficacia, dentro de unos años pueden estar ampliamente comprobadas por lo que yo pienso que lo más importante es responsabilizarnos de nuestra salud, para ello investigar riesgos y beneficios y luego tomar nuestra decisión.  

¡¡¡Se prudente, no te creas lo primero que oigas!!!  

Esti Gamboa

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