Bakarrik bidaiatzen ez duzunean. Cuando no viajas sola

Gabonak heltzear daude. Batzuentzat egun alaiak eta besteentzat lehenbailehen pasa nahi diren egunak. Aurreko urtekoak baino hobeak izango direla pentsatzen dut.

Se acercan las Navidades. Esas fechas que para algunos son motivo de alegría mientras  que para otros significan el deseo de que los días pasen rápido. Las mías, seguro que serán mejores que las últimas cuando, dos días antes de Nochebuena, sí,  el día de la lotería, me dijeron que tendría que vivir contigo toda la vida. “¿Para siempre, todos los días, cada día?”- pregunté. La respuesta fue afirmativa. “¡Vaya lotería la mía!”- pensé.

Nire bizitzako bidai-laguna nire albotik joan eta 6 hilabetetara beste zerbaitekin elkar bizi beharko nuela esan zidaten.

Baikorra izango nintzela hitzeman nuen, baina ez zen erraza izan, oso bakarrik sentitzen bainitzen.

Solo habían pasado seis meses desde que mi compañero de viaje, con el que sí que hubiera querido pasar el resto de mi vida, había partido de mi lado. Antes de irse me hizo prometerle que seguiría adelante optimista, alegre y disfrutando de la vida, de nuestros hijos y de nuestro recién estrenado nieto. Lo intentaba día a día. Cada mañana me levantaba con el firme propósito de cumplir mi promesa, mas los recuerdos brotaban de mi corazón en forma de lágrimas que enseguida me ocupaba de intentar disimular. Me sentía muy sola, pero no eras tú la compañía que necesitaba.

Lagun batek Paziente Biziako tailerretara izena ematera bultzatu ninduen.

Pasaron esas Navidades, los días comenzaron a ser más largos, el invierno pronto dejaría paso a la primavera cuando mi mejor amiga se enteró de unos talleres llamados Paciente Activo. Enseguida pensó en mí. Sabía que el diagnóstico de diabetes había caído en mí como una gran losa que se había sumado al duelo por el fallecimiento de mi marido. Me animó a apuntarme, insistió hasta casi hacerme enfadar por su insistencia pero al final accedí. Sabía que lo hacía por mi bien. “No pierdes nada- me dijo- son gratis y seguro que hay gente maja”.

Lehen saioaren bukaeran tailerra lagatzekotan egon nintzen, baina beste aukera bat ematea erabaki nuen. Saioak aurrera zijoazen ahala, nire sentimenduak aldatzen joan ziren. Gaixotasuna  bizitza guztian zehar  nirekin egongo zela onartu nuen.

El primer día la cosa no acabó de convencerme. Que si paciente activo y pasivo, que si responsabilidad, que si autocuidado… Puff… Tuve tentaciones de no seguir, muchas, y si no abandoné fue porque  pensé que quizás por ir yo había alguien que se había quedado sin poder hacerlo y decidí darle otra oportunidad a los talleres. A medida que las semanas pasaban comencé a verte de otra forma. Mis sentimientos hacia ti fueron cambiando. Comencé a aceptar que sí, que  vas a estar conmigo toda la vida, vas a ser una compañera en mi viaje y que en este viaje nadie más que yo decidirá el destino. No voy a luchar contra ti. No te tengo miedo, no vas a poder conmigo. Cada semana hablábamos  de hidratos de carbono, de proteínas y de grasas. Hablábamos de sentimientos hacia la enfermedad, de cómo nos influía en el día a día, pero no solo en la alimentación o el ejercicio. Entendí la importancia de hacer saber a los demás cómo me sentía y cómo todas esas emociones influían en mi enfermedad. Por primera vez fui capaz de decir “Tengo diabetes” sin que ello me hundiera en un pozo. Entendí esa frase que dice que los únicos derrotados en el mundo son los que dejan de luchar. Comprendí que mi actitud era fundamental,  marca una gran diferencia.  Aprendí a hacer cambios en mi vida,  llegando poco a poco a pequeñas metas que hasta entonces me parecían infranqueables.

Bidai berri honetan bakarrik ez nengoela jakiteak, indar asko eman zidan. Tailerretako partaideak astean behin edo bitan elkartzen gara ibiltzeko, esperientziak eta errezetak elkarbanatzeko…

Lo mejor de todo fue conocer a más gente que viaja contigo, saber que no estoy sola. Aunque no me llevo muy bien con la tecnología, hicimos un grupo de whatsapp en el que compartimos recetas, hemoglobinas glicosiladas, malos humores cuando las cosas no parecen salir como esperábamos… Han pasado seis meses y seguimos juntándonos cuando no es todas las semanas, cada dos como mucho. Primero una caminata todos juntos, a paso ligero para ir siempre por delante de las excusas, que no queremos que nos alcancen. Luego un rato de compartir, como en el whatsapp pero cara a cara. Que si yo tengo un truco para cocinar esta verdura, que si a mí me han cambiado la medicación porque la anterior me sentaba mal… ¡Cuánto le tengo que agradecer a mi amiga su insistencia! Ya no me siento tan sola. Tú nos has unido, juntos somos más fuertes.

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Eskerrik asko Paziente Bizia.

Gracias Paciente Activo.

Delfi Riveira Fernández

 

  1. Un claro ejemplo de como nuestros talleres pueden ayudar a muchas personas. Por eso, desde este testimonio animar a participar en ello y ahora concretamente un llamamiento a ser parte de la nueva experiencia on-line. Ánimo!!!!

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  2. Gracias por compartir tu experiencia. Aceptar la enfermedad no es fácil y más si estás pasando por un momento duro pero tú has demostrado que se puede y encima que te hizo sentirte mucho mejor. Gracias Delfi

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