Diabetikaren semea. Hijo de… diabética

Diabetesa beti izan dut oso gertu. Nire osaba txikitatik diabetikoa izan da eta nire amari ere gaixotasun berdina diagnostikatu zioten helduaroan.

A lo largo de mi vida la diabetes siempre ha estado muy presente. Mi tío es diabético desde que era un niño, así que pronto me familiaricé con las jeringuillas de cristal, agujas, cazos de agua hirviendo para desinfectarlas, tiras reactivas para la orina…. Con el paso de los años los métodos se fueron modernizando y apareció un nuevo miembro en mi familia afectado por la enfermedad: mi madre.

Gaixotasun kroniko baten aurrean, familiak duen papera garrantzitsua da gaixotasunarekin elkarbizitzen laguntzeko.

Sirvan estas próximas líneas para reflexionar sobre el papel de los familiares ante un paciente con una enfermedad crónica. Desde mi punto de vista hay tres aspectos en los que podemos ayudar a convivir con esta – u otra – enfermedad crónica.

Onartzea: Ez da erraza gaixotasun kroniko bat gure bizitzetara iristean onartzea. Gure senideari onartzen lagundu behar diogu. Ohitura batzuk aldatuz gero, bizitza normal bat eraman dezaketela azaldu.

Aceptación

Seamos realistas: la aparición de una enfermedad crónica e incurable supone un importante mazazo en la vida de una persona. Enseguida surgen los … ¿por qué a mí?; ¡qué mala suerte!; ¡esto va a condicionar mi vida! Etcétera, etcétera. Y todo ello a pesar de que mi madre conocía su propensión genética – como la tengo yo – a desarrollar la enfermedad. En fin, es en esos primeros momentos cuando nuestro familiar necesita de todo nuestro apoyo. Tenemos que ayudarle a aceptar lo que es inevitable y a transmitirle que el mundo no se acaba; que con la adopción de unos ciertos hábitos, uno puede realizar una vida normal. Esto se escribe muy rápido pero fue un proceso muy largo en el que nuestro apoyo fue fundamental. Acompañémosles en ese camino.

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Gaixotasuna ulertzea: Hasieran, zerbait gaizki doanean, gure gorputzak bidaltzen dizkigun seinaleak ez ditugu antzematen. Gure gorputza ezagutzen joaten garen ahala, hipogluzemiak gure gorputzean eragiten zituen sintomak antzemateko gai ginen.

Entendimiento de la enfermedad

Es en este apartado donde posiblemente más hayamos ayudado toda la familia. Al principio mi madre, posiblemente por su falta de experiencia, no era capaz de detectar por sí misma algunas “alarmas” de que algo iba mal con su diabetes. Al comienzo, los problemas surgían con frecuencia por tener bajos niveles de glucosa en sangre. Enseguida nos dimos cuenta de que unas pupilas dilatadas, una mirada un tanto perdida, sudoración y un habla retardada, eran síntomas de que estaba sufriendo una hipoglucemia. Ella no se daba cuenta y nosotros sí. Todavía a día de hoy, todos en mi familia tenemos esa “alerta” latente. Tomar algo dulce arregla el problema en pocos minutos. En aquel período de tiempo nosotros le enseñamos a que fuera consciente de estos síntomas, a que fuera conociendo su propio cuerpo y a que fuera equilibrando la ecuación “Alimentos / Insulina/Ejercicio”

Pixkanaka, intsulinaren desberdintasunak, ariketa fisikoak eta jaten zuenak bere gorputzean zuen eragin ezagutzen joan ginen.

De la misma manera todos fuimos aprendiendo rituales importantes, como medir el tiempo desde que mi madre se inyectaba la insulina hasta que empezara a comer, las diferencias entre la insulina rápida y la lenta, el efecto que producía en su cuerpo una actividad física más intensa de lo habitual, el efecto que podía tener un disgusto….etcétera. Todos fuimos conociendo mejor la enfermedad y en muchos casos fuimos  una ayuda muy importante para que mi madre fuera conociendo mejor las reacciones de su propio cuerpo.

Ohitura berriak hartzea: Gaixotasun kronikoa lehenbailehen onartzea oso garrantzitsua da. Badakigu gure bizitza moldatu egin behar dugula: elikadura, ordutegiak, ariketa fisikoa… Denak egokitu gaitezke ohitura osasuntsu berri horietara.

Adopción de costumbres

Como decía al principio, conviene cuanto antes aceptar una enfermedad crónica. Y aceptar no significa resignarse ni maldecirse por la mala suerte; hay que adaptarse a ella y adquirir una serie de hábitos o costumbres precisamente para que interfiera lo menos posible en nuestro día a día. Estos hábitos son bien conocidos por todos los diabéticos: alimentación, ejercicio, orden horario en las comidas… Y aquí es donde yo entiendo que podemos hacer equipo con nuestro pariente diabético. Por ejemplo: si voy a cocinar un arroz y a mi madre le conviene más un arroz integral en vez de uno blanco… ¿por qué no comemos todos arroz integra? Es más fácil cocinar un solo plato, nos solidarizamos con ella y de paso contribuimos a nuestra propia salud. Si quiero acompañar un filete con una guarnición, ¿por qué no elegir una ensalada en vez de unas patatas fritas? La reflexión es la misma que antes. Así pues adaptémonos todos, ¿por qué no? Es más fácil, más saludable y hacemos piña.

Y lo mismo ocurre con los horarios o con el ejercicio. Nos adaptamos a unos horarios más regulares sencillamente porque le convienen más a mi madre. La acompañamos cuando podemos a que haga su caminata correspondiente. ¿No parece un gran esfuerzo, verdad?

Denok barneratu dugu gaixotasuna eta gure egunerokotasunean ez digu eragiten.

Todos hemos interiorizado la enfermedad y convivimos con ella de tal manera que no nos afecte en nuestro día a día.

Gaixotasunaren aurrean jarrera aktibo bat izan eta zuen senidearekin bat egin! Paziente Bizia programari esker, erizainen eta sendagileen laguntzarekin diabetesa ez da izango zure etsaia.

En resumidas cuentas: haced equipo con vuestro familiar, adoptad una postura activa ante la enfermedad, conocedla y ayudad al paciente a que la conozca y la acepte. Ello, junto con el apoyo de las enfermeras y los médicos correspondientes y los inestimables consejos de otras personas que estén en la misma situación (aquí el Programa Paciente Activo es una herramienta extraordinaria) harán de la diabetes una compañera de viaje y no una enemiga.

Fausto Sagarzazu

Un comentario

  1. La familia y los que nos rodean son un apoyo fundamental para un enfermo crónico, a la vez que ellos también aprenden a cuidar con más ahínco su propia salud.

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