Entzun ezazu zure gorputza… seinaleak bidaltzen dizkizu. Escucha a tu cuerpo…..te lanza señales.

Monte Txindoki

 

Gaurkoan, nire posta gertatu zitzaidan istorio batekin hasiko naiz.

Hoy voy  a comenzar mi post como el abuelo Cebolleta, contándoos una batallita personal que me pasó el otro día y que me ha hecho reflexionar al respecto.

Aurreko asteburuan Txindoki mendira joatea erabaki genuen. Gailurrera iristeko dena gure alde zegoela ematen zuen.

El pasado fin de semana, decidimos subir al monte Txindoki (1341m), ya que nos estamos preparando físicamente para hacer un viaje que nos va a requerir una muy buena forma física. Hacia un día perfecto, un sol radiante que calentaba pero no quemaba, nada de viento y muchas ganas de subirlo ya que habíamos intentado ir en varias ocasiones y por la mala meteorología lo habíamos tenido que posponer. Así que todo estaba a nuestro favor para conseguir llegar a la cima.Bota berriak estreinatzen nituen eta nire barne zolak etxean ahazteak urduri jarri ninduen.

Lo único malo es que ese día estrenábamos las botas y a mí se me habían olvidado mis plantillas en casa y eso me puso un poco nerviosa.

Gogoz hasi ginen, baina aurrera gindoazen ahala, nire gorputzean zerbait ondo ez zihoala konturatu nintzen nahiz eta nire familiri ondo bilatzen nintzela esan.

Comenzamos a subir con muchas ganas. Los niños cogieron ventaja. Poco a poco fuimos ganando metros pero muy lentamente, demasiado lentamente. Yo me iba dando cuenta de que algo no funcionaba bien en mi cuerpo. Bueno yo y el resto de la familia que me empezaban a mirar raro y empezaban a preguntar si todo iba bien. Pero claro yo muy digna negaba una y otra vez que me pasara nada.Geroz eta okerrako bilatzen nintzen.

Mis piernas pesaban demasiado, era como si no tuviera fuerzas para levantarlas por lo que iba subiendo más despacio de lo que hubiera subido cualquier otro día y encima con mucho más esfuerzo. Mi corazón latía como un caballo desbocado en algunas ocasiones. Me paré para recuperar el aliento, una, dos, tres, un montón de veces. Mi cadera empezaba a molestarme por la ausencia de las plantillas y mis piernas cada vez pesaban más.

Ondo ez nengoela konturatzen nintzen, baina nire gorputzaren seinaleei ez nien kasorik egin eta pixkanaka-pixkanaka igotzen jarraitu nuen.

Yo me daba cuenta de que no estaba bien, pero yo creía que no había motivo para ello por lo que decidí no escuchar a las señales que mi cuerpo me lanzaba y seguí poco a poco subiendo.

Nire burua sentimendu eta pentsamendu negatiboez bete zen, eta horrek ez zidan laguntzen.

Mi cabeza empezó a llenarse de sentimientos negativos, tales como, no vas a conseguirlo, te duele la cadera, vas muy ahogada, tienes que bajar de peso, estás haciendo que los demás vayan muy despacio, y todo es por tu culpa. Claro esto no me ayudaba nada a seguir pero no podía hacer otra cosa.Nire ingurukoak laguntzen eta animoak ematen saiatu ziren.

Mi pareja y mis niños compensaban a mi cabeza dándome ánimos, parándose cuando yo me paraba a coger aire y haciendo algún chistecito que otro para que me riera un poco y quitara un poco de hierro al asunto.

Gailurrera iristeko gutxi falta zenean ezin nuen gehiago eta eseri egin nintzen indarrak hartzeko.

Pero aun así y cuando veía la cumbre cerca en distancia aunque el desnivel era muy pronunciado, muy cuerpo ya no podía más. Me paré a comer unos frutos secos, a beber un poco de agua y a descansar un poco aprovechando una piedra del camino.

Bera jaisteko esan zidaten. Oso haserre nengoen nire buruarekin gailurrera ezin izan ginelako iritsi.

Todos me insistían en que nos diéramos la vuelta y comenzáramos a bajar. No sabíamos por qué pero era evidente que algo no andaba bien. Yo estaba súper enfadada  conmigo misma, por no ser capaz de llegar, por haberles arruinado la subida, porque hacía un día precioso, por sentirme incapaz de conseguir mi objetivo. Pero me encontraba tan mal que acabé accediendo.IMG_20180623_121103

Acabé con los pies con varias ampollas, dolor en la cadera, unas terribles agujetas en las piernas, una sensación de debilidad tremenda y lo peor con un cabreo monumental conmigo misma.

Etxean, gertatutakoan pentsatzen egon nintzen. Mendi hori igotzeko gai nintzen eta ez nuen ulertzen zer gertatu ote zen ezin izateko.

Cuando llegué a mi casa estuve dándole muchas vueltas a la cabeza a lo que había pasado. No soy una experta montañista, nada más alejado de la realidad pero soy capaz de subir ese monte, por lo que necesitaba encontrar una explicación. No podía ni quería creerme que después de varios meses preparándome no fuera capaz de subir ese monte. Y lo peor de todo es que veía peligrar el viaje para el que nos estábamos preparando con tanta ilusión.Botika berri bat hartzen nengoen eta nekea sor zezakeen, beraz arrazoi bat izan zezakeen.

Después de analizar todos los factores me di cuenta de que llevaba dos semanas tomando una medicación para un problema de salud que llevaba arrastrando una larga temporada. Al leer el prospecto encontré la solución, bueno o por lo menos una posible solución. El medicamento podía provocar debilidad muscular, que era exactamente lo que me había pasado. Además de que también fui consciente de que tanto la noche anterior como esa mañana había comido muy poco por lo que además de que mis músculos estaban débiles no les había echado gasolina para subir esa montaña.

Eta, zer ikasi dut gertatutakoarekin?

Y después de toda esta batallita os preguntaréis ¿Y qué he aprendido de todo esto?Gauza asko. Gorputzari entzun behar diogula. Zerbait ondo ez doanean, seinaleak bidaltzen dituela eta kasu egin behar diogu.

Pues muchas cosas. Lo primero que hay que escuchar a tu cuerpo. Es muy sabio y cuando algo no va bien, lanza señales, solo tenemos que escucharlas. Podía haber evitado alguna de las cosas que me pasaron pero no quise escucharlo porque mi orgullo gritaba más fuerte que mi cuerpo.

Si-escuchas-tu-cuerpo-cuando-susurra-no-tendras-que-escucharlo-cuando-grite

 

Gure burua etsai bat edo aliatu bat izan daitekeela. 

Y lo segundo es la capacidad de tu propia mente para ser un aliado o un enemigo a la hora de enfrentarte a un reto. Mi cabeza ese día fue mi enemigo y no conseguí ganarle la batalla.Tratamendua bukatzean, arazoa bukatu zen, baina gorputzari entzuten ez badiogu, arazoak ekar ditzazke.

Esto fue algo agudo, puntual que ya he podido superar, se acabó el tratamiento, se acabó el problema pero cuando estas señales aparecen en relación con un problema crónico de salud el no escuchar lo que tu cuerpo te está diciendo o incluso gritando puede traer consigo problemas mucho más graves si lo obvias. Además puedes apoyarte en la familia, amigos y en tu mente para que sean tus aliados durante tu camino.

Utiliza tu tiempo para pararte un poco cada día, escucha lo que tu cuerpo te dice y actúa en consecuencia. Apóyate en tus aliados.  Tu salud física y mental saldrá beneficiada.

                                                  Esti Gamboa

  1. Gracias Jose y Venan. He de deciros que este fin de semana lo he vuelto a intentar y he subido sin ningún problema, en el tiempo estipulado y con una motivación enorme. Así que la satisfacción fue doble, por llegar a mi destino sin problema y por comprobar que mi forma física no es mala si no que aquel día mi cuerpo no quería. Ahora tengo mucho más claro que es muy importante escuchar a tu cuerpo.

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  2. Aprender a escuchar las señales del cuerpo y a gestionarlas adecuadamente es una tarea fundamental en todas las personas y aún más en los que somos pacientes crónicos.

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  3. Aúpa Esti, a veces no es necesario ni tan siquiera mirar un prospecto para encontrar un motivo, sin más, no hay motivo, solemos decir “no es el día”. El cuerpo nos manda mensajes, señales, pero nuestra cabeza se niega a hacerlas caso y seguimos hasta que no podemos más, incluso más allá de lo que es sano y normal.

    Yo entreno de 3 a 4 sesiones a la semana como parte de mi terapia como Paciente Activo. El entrenamiento está planificado por un entrenador profesional, pero cada persona lo hace tan duro como ella quiere. Yo creo que hay tres factores que me dicen si es el día o no, la cabeza, el corazón y las piernas. Es decir, para que salga un día redondo, debes de poder físicamente realizar el ejercicio y hay veces que la carga acumulada no te lo permite, es decir, algo físico, “las piernas”. En segundo lugar aunque esté todo bien, hay veces que “el corazón” no va, es decir, notas cómo las pulsaciones van como un caballo desbocado o tu respiración no puede seguir un ritmo adecuado, no es el día, baja el ritmo si quieres llegar. Y, finalmente, nada de eso funciona si el tercer factor no funciona, “la cabeza”, es decir, el nivel de motivación, ilusión, alegría, pensamientos positivos, es decir, tu propia mente que sea capaz de asumir un esfuerzo que compense las señales negativas producidas por el ejercicio.

    Hemos aprendido a ejercitar nuestra mente, a decir, yo puedo y lo hago sin hacer caso al resto de señales e imponiendo nuestra voluntad. Cuanto mayor nivel de entrenamiento, eres más capaz de gestionar cada una de las tres áreas de manera independiente de manera que ante un posible fallo de cualquiera de ellas, las compensas con un sobresfuerzo de las otras, pero hay veces que ni con eso se puede ir adelante. En ese caso, primero, ser consciente de que hoy no es ese día por mucho que quieras, avisar a tu entorno para que estén atentos a tu propio bienestar y te ayuden (pedir ayuda es bueno), bajar el ritmo si puedes y si no, una retirada a tiempo es una victoria.

    Si no es el día, habrá más, no te preocupes. Respecto al clima, nunca hay un día perfecto, calor, frío, viento, calma chica, humedad, hielo, agua, … afortunadamente tenemos un clima variado y nos encanta verlo todo verde, ?verdad?.

    No te desanimes, no eches la culpa a la comida, el sueño, el medicamento, las plantillas, el calzado nuevo, … muchos días al empezar un entrenamiento o una carrera las sensaciones no son las mejores, incluso piensas en dejarlo nada más empezar … y … al acabar … piensas … menos mal que he seguido, ha merecido la pena.

    Ánimo, al día siguiente otra vez, no lo dejes, y dale!

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