Min kroniko batekin bizi naiz. Zerbait egin al dezaket? Vivo con un dolor crónico ¿Puedo hacer algo?

Duela gutxi, Nagorek minari buruz hitz egin ginduen.

Hace unos días Nagore nos hablaba del dolor, algo muy presente en la vida de muchas personas que viven con una enfermedad crónica.

Mina sentsazio desatsegina da eta pertsona bakoitzak era desberdinean sentitzen du.

Min kronikoa gertakari konplexu bat da eta ondorio emozionalak, sozialak eta ekonomikoak izan ditzazke besteak beste. Sufritzen duenaren bizi kalitatean eragiteaz gain, ingurukoei ere eragiten die.

Min kronikoa, hiru hilabete baino gehiago irauten duen minari esaten zaio. Mina aldizkakoa bada, astean 5 egunetan baino gehiago pairatu behar izaten da.

Paziente Bizia-ko tailerretan gaixotasun baten aurrean bi aukera har ditzazkegula esaten dugu: Aktiboak izatea edo gaixotasunaren aurrean ezer ez egitea.

Min kroniko batekin bizi banaiz, ariketa fisikoa eta mentala egin dezaket. Egunaren plangintza egin, egin beharreko gauza garrantzitsuenak edo asmo berri onak zerrenda batean idatziz.  Mantedu eta berreskuratu aisialdirako denbora eta erlazio sozialak. Ikasi ezazu erlatxatzen.  Pentsaera ezkorrak kontrolpean izan eta pentsaera baikorragoetara pasa. 

El dolor es una experiencia individual algo compleja, incluye aspectos sensoriales, emocionales y sociales. Un mismo dolor se experimenta de distinta manera en diferentes personas, porque los mensajes que el dolor envía al cerebro se interpretan de forma diferente.

El dolor crónico es un fenómeno complejo en todas sus vertientes, tanto fisiológicas, bioquímicas, psicosociales, morales, como de comportamiento, teniendo importantes consecuencias emocionales, sociales, laborales y económicas.

El dolor crónico tiene un impacto significativo en la calidad de vida de la persona, afectando además, no sólo al que lo sufre, sino a aquellos que le rodean, especialmente a su entorno más cercano.

Se considera dolor crónico, al dolor que está presente durante más de tres meses, de forma continua o intermitente, más de cinco días por semana.

En los talleres del programa Paziente Bizia-Paciente Activo decimos que ante la enfermedad,  podemos escoger dos opciones:

  1. Ser pasivos, significa no cambiar nada, dejar toda la responsabilidad de nuestro cuidado de en manos de otros.
  2. O, por el contrario; Ser “activos”, tomar parte activa en nuestro cuidado, haciendo aquellas actividades que ayuden tanto a mantener la salud como a mejorar nuestra enfermedad.

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En consecuencia, si vivo con un dolor crónico ¿Puedo hacer algo?

Lo primero que puedo hacer es intentar recuperar la actividad física y mental. Hacer algo de ejercicio o actividad física a diario. Podemos realizar un ejercicio físico programado, o cualquier actividad que conlleve un movimiento corporal.

Planifica el día a día. Escribe primero una lista de cosas que quieras hacer, eso sí, que sean propósitos o planes alcanzables y realistas. Hazlo poco a poco, a un ritmo adecuado, no pretendas abarcarlo todo de golpe. Y sobre todo, muy importante, descansa entre actividad y actividad, así evitarás terminar agotado al finalizar el día.

Mantén y recupera tus actividades de ocio y las relaciones sociales. Muy importante el contacto con la familia y amigos. Cuando se vive con dolor o por miedo a que este empeore, dejamos a un lado muchas cosas.

El abandono de estas actividades fomenta la ansiedad y la depresión, si nos sentimos tristes, muy probablemente manejaremos peor el dolor.

Es importante que aprendas también a relajarte. Pon en práctica cualquier técnica de relajación. La relajación ayudará a aliviar el dolor, evitará que empeore, nos ayudará a dormir y hará que nos sintamos menos cansados, reducirá la ansiedad etc. Hazlo en un sitio tranquilo, donde nadie te moleste, elige al menos dos momentos del día, dos momentos en los que el dolor sea más leve o no lo sientas.

Controla los pensamientos negativos que tengas sobre el dolor. Al tener un dolor tendemos a pensar continuamente en él, en las cosas que ya no podemos hacer, en que el dolor no va a desaparecer nunca, que seguro que empeorará etc.

Pensar de forma negativa influye en nuestro estado de ánimo, “nos sentimos según pensamos”.

La mayoría de las veces, los pensamientos negativos nos vienen a la cabeza sin que nos demos cuenta, de forma automática. Es muy importante aprender a detectarlos para aprender a sustituirlos de forma inmediata, por otros pensamientos más positivos.

  1. Descubre esos pensamientos que te vienen a la cabeza cuando el dolor esta “ahí”, cuando el dolor aumenta.
  2. Identifica aquellos pensamientos que sean negativos.
  3. Intenta cambiar y remplazar esos pensamientos negativos por otros más positivos.

Pensar en positivo nos permite mayores probabilidades de tener éxito en aquello que nos propongamos. Es probable que al principio, te resulte difícil, si practicas poquito a poco, verás cómo cada vez te cuesta menos, lo harás sin necesidad de esfuerzo.

Cuando por los años no puedas correr, trota. Cuando no puedas trotar, camina. Cuando no puedas caminar, usa el bastón. Pero… ¡NO TE DETENGAS NUNCA!

                                                                                                             Lourdes Ochoa de Retana

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