Adingabeen alkoholaren kontsumoa, denon arazoa. Consumo de alcohol en menores, un problema de todos.

Hoy Izaskun nos habla sobre un problema de todos, el consumo de alcohol en menores.

Adingabeen alkoholaren kontsumari buruz hitz egitea ez da erraza, eta zailagoa da gure lurraldean, alkoholaren kontsumoa normaltzat hartzen baitugu.

Gazteek alkoholaren kontsumoa normaltzat hartzen dute, gurasoei askotan ikusten dietelako etxean edaten, baina horrek ez du esan nahi gure ardura ez denik.

Azken urte hauetan aldatu egin dira alkohol kontsumoaren ereduak, eta ikusten da gero eta goizago hasten direla kontsumitzen eta modu intentsiboagoan.

Adingabeek alkohola kontsumitzeak berehalako ondorioak izan ditzake, eta, gainera, larriak, baina ondorio kaltegarriak ere epe luzean. Nerabeen garuna bereziki ahula da alkoholaren ondorioen aurrean.

ZERGATIK EDATEN DUTE GAZTEAK?

Ondo pasatzearen, modernitatearen eta ausardiaren adierazgarri gisa. Nerabeen eta gazteen arteko harreman pertsonaletan alkohola ezinbestekoa eta derrigorrezdoa den zerbait da.

ZER EGIN DEZAKEGU? Besteak beste, Osakidetzak adingabeak eta alkohola izeneko programa martxan du.

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Hablar del consumo de alcohol entre los menores de nuestro país es un tema de difícil abordaje. Hacerlo además en lo que concierne a nuestro territorio, Euskadi, quizás sea más complejo tratándose de una sociedad, la nuestra, en la que tradicionalmente el consumo de alcohol entre adultos ha podido verse más normalizado, dentro de una cultura social en la que el txikiteo y las sociedades gastronómicas forman parte de nuestra idiosincrasia.

Para ser sinceros sería tremendo ampararnos en esta reflexión, y afirmar que nuestros jóvenes consumen alcohol  porque sus ancestros lo hacen. Es evidente que un hogar en el que el consumo de alcohol está normalizado, hace más que probable que sus retoños lo hagan llegado el momento. Sin embargo, hay muchos otros factores que hacen que el menor beba, y que lo haga a una edad cada vez más temprana. Y desde luego, no podemos echar balones fuera; entre otras cosas porque es nuestra responsabilidad como sociedad dar una respuesta a una  situación de semejante calado.

Por poner datos recientes sobre la mesa, en Euskadi los menores inician el consumo de alcohol a los 15,2 años de media de edad.  En el resto del Estado la media de edad de inicio  ronda los 16,7 años. Algunos apuntan a una edad de consumo más temprana incluso, en torno a los 13 años. A esto hay que añadirle que además de beber, lo hacen en muchos casos en forma de “ atracones”, imitando el ”modelo anglosajón “ en el que se bebe gran cantidad en corto espacio de tiempo con el único objetivo de emborracharse. Es lo que podríamos llamar beber en atracón, a modo de los botellones tan de moda entre nuestros jóvenes, que como ya sabemos han llevado a la muerte a más de un menor por coma etílico. Este modelo que llamamos “anglosajón” ha venido a desplazar al que nos precedía, “mediterráneo”, y caracterizado por un consumo más moderado y espaciado en el tiempo.

El inicio del consumo de alcohol en el menor puede llegar a tener fatales consecuencias. Estas tiene que ver con transtornos neurologicos que influirán de forma directa y negativa en su desarrollo mental. Es lo que los expertos llaman poda neuronal; las borracheras mantenidas en el tiempo provocan una poda en el desarrollo neuronal. Esas neuronas afectadas ya no vuelven a regenerarse, influyendo como es lógico en el desarrollo del joven y presentando más adelante pérdidas de memoria y otros transtornos que le llevarán como poco a un claro fracaso escolar y un mayor riesgo de padecer transtornos psicosociales y mentales. Eso unido al daño en órganos vitales como el hígado o páncreas viene a crear una situación de gravedad extrema en el menor.

POR QUÉ BEBEN LOS MENORES

Los menores pueden beber por muchos y diversos motivos. Algunos podríamos decir que lo hacen para escapar de una realidad que les toca vivir y  que les desagrada, encontrando en el alcohol un refugio para olvidar; es  esa teoría del Iceberg, en la que bajo su vértice  se alojan muchas “ mochilas emocionales” y problemas de diversa índole,  que le llevan al menor a iniciarse en el alcohol como la solución. Sin embargo, la mayoría inician el consumo por la acuciante necesidad que sienten de pertenecer a un grupo, de sentirse aceptados. Ser “ guay” o “ popular” es algo que a esta edad les preocupa mucho. Necesitan sentirse parte de su entorno más cercano.

Dicen los expertos que nuestros menores serán en algún momento de su vida “ exploradores “ en lo tocante al alcohol. Probará con mayor o menor fortuna, y tomará una decisión acertada cuando piense que eso no le divierte porque no le hace sentirse mejor, ni más popular. Otro en cambio, tras probarlo no será capaz de encontrar esa “ llave emocional “ que le permita tomar una decisión madura de abandono del consumo continuado, pasando a convertirse desgraciadamente en “ conector”.

Podemos decir tras esta afirmación que en la mayoría de los casos van a probar el alcohol, porque forma parte de una de las muchas decisiones qué tomarán a lo largo de su vida con el fin de lograr una grado de asertividad que les lleve a ser maduros e inteligentes emocionalmente.

QUÉ PODEMOS HACER

Osakidetza lleva un tiempo trabajando esta problemática con un abordaje tanto preventivo como de tratamiento de aquellos casos en los que existe un problema de consumo de alcohol en el menor, a través del Programa Alcohol y Menores. Un grupo importante de profesionales sanitarios han recibido la Formación necesaria para poder detectar y actuar ante conductas de consumo de riesgo de alcohol entre los más jóvenes vascos.

A través de un conjunto de acciones se dirige tanto a la población más joven como a sus madres y padres, hostelería, profesorado y demás actores sociales.

Todos y cada uno de nosotros, como ciudadanos además de como padres o tutores de un menor, debemos tomar conciencia de que esto es un problema social de primer orden, de que todos somos responsables de que este barco no naufrague.

Cada vez que un hostelero o comerciante dispensa alcohol a un menor,  está contribuyendo de forma negativa a la solución a esta situación. Profesorado, Familias y demás grupos sociales y sanitarios  de la Comunidad,  debemos remar en la misma dirección en aras de unos jóvenes más sanos y maduros. Porque solo desde el diálogo con ellos, la escucha activa y concediéndoles el derecho a equivocarse podremos llegar a creer que es posible.

“Educar la mente sin educar el corazón, no es educar en absoluto”. (Aristóteles )

Izaskun Antúnez

 

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