Denbora eta abiadura. Tiempo y velocidad.

Urte berriarekin batera, gehingoek proposatzen ditugu asmo berri onak.

Nik zuen helburuei zuentzako denbora bat gordetzea proposatzen dizuet.

Gure denbora mugatua da, ezin dugu erosi. Ondo kudeatzen al dugu?

Uste baino askoz ere denbora gehiago pasatzen dugu hurrengo jardueretan: lotan (25 urte), jaten (8 urte), lanean (8-9 urte)… harrigarria ezta? Ez al duzue uste batzuetan gure denbora ez dugula ondo aprobetxatzen?

Gaur egun dena oso azkar doa, presaka bizi gara eta ez dugu denborarik guretzat.

Pentsatu eta hausnartu aurten proposatutako helburuek. Zuen ongizateari onura egiten al die?

2019 urte zoriontsu bat opa dizuet.

A tenor del título del post, parece que sólo falta la palabra “distancia” y que vamos acabar hablando de un problema matemático. Tranquilos, que no es así. Acabamos como quien dice de comenzar el año y son numerosos los propósitos bienintencionados que todos nos hacemos. Algunos se plantean con un optimismo que suele chocar con la realidad año tras año, otros son más realistas y se plantean objetivos que cuestan un esfuerzo pero que son realizables. Pero todos, más o menos, lo hacemos.

Pues bien, sin entrar en los detalles sobre ello, yo os propongo que incluyáis en vuestra lista un objetivo llamémosle más genérico, pero a la vez más profundo y que afectará más a vuestro modo de vida: guardad un tiempo estipulado para vosotros y sólo para vosotros.

Y permitidme aquí que haga una breve reflexión al respecto.

¿Os suena la expresión latina Memento Mori?

Efectivamente, en la época del imperio romano, el latinajo, cuya traducción aproximada es “recuerda que eres mortal”, era repetido por un siervo a su general cuando desfilaba victorioso aclamado ante la multitud. Nuestro tiempo es finito, limitado y no se puede comprar. Ante esta cuestión, la pregunta es…¿lo administramos bien?

Pensémoslo. Y enfoquemos la cuestión desde dos puntos de vista: el tiempo propiamente dicho y la velocidad

Tiempo

Os doy algunos datos aproximados de cuánto tiempo dedicamos a algunas de nuestras actividades cotidianas a lo largo de una vida normal:

  • Dormir: 25 años
  • Alimentarnos: 8 años
  • Trabajar: 8-9 años
  • Caminar: 16 años
  • Estar sentado: 17 años
  • Guardar colas: 500 días
  • Llorar: 50 días
  • ……

Sorprendente, ¿verdad?

Por supuesto, no dejan de ser unas cifras que se pueden cuestionar y que pueden variar notablemente de una persona a otra. Con ello tan sólo pretendo que reflexionemos acerca de la enorme cantidad de tiempo que pasamos en nuestras vidas realizando actividades necesarias, pero que aportan poco o nada a nuestro bienestar físico y espiritual.

Cambiemos ahora el término “tiempo” por el de “dinero” y pensemos que cada día se nos regalan 24 euros (24 horas) para invertirlos como a nosotros nos parezca conveniente. ¿Creéis que gastamos siempre adecuadamente nuestro dinero? ¿No creéis que a veces lo despilfarramos?

Velocidad

El siguiente punto de vista que os transmito es que, la época que nos ha tocado vivir no ayuda precisamente a que nos dediquemos tiempo de calidad a nosotros mismos. Y creo que estaréis conmigo en que la propia tecnología que es utilísima en muchas facetas de nuestra vida, eso es innegable, nos empuja a la velocidad: las redes sociales, los medios de transporte y la estructura social en la que vivimos nos empuja al ya, al ahora, a la inmediatez.

Por ejemplo, los periódicos de papel mueren ante la inmediatez de la prensa digital. Y nosotros mismos nos subimos en una especie de tren de alta velocidad que nos impide hacer las cosas con reposo y con tranquilidad. Vivimos la época de los “likes” en las redes sociales, las cuestiones y noticias importantes están en el candelero horas, diluyéndose como un azucarillo en un café caliente en cuanto sale otra cuestión más nueva, más inmediata. Todo va deprisa.

Tendemos a consumir información en formato audiovisual, y cuanto más corto, mejor. Se ha estudiado perfectamente que si te quieres dirigir al público mediante el lenguaje escrito, más vale que lo hagas en pocas palabras y mejor si incluyes imágenes y vídeos, porque si no, a los pocos segundos, el público se aburrirá, se cansará y pasará a otra cuestión que retenga su atención apenas otro fragmento de tiempo.

Corremos haciendo deporte. Corremos con el coche. Comemos corriendo. Hacemos el amor corriendo. Vivimos corriendo.

Y cuando vives tan deprisa, te dejas lo más importante: la pausa, la calma y la reflexión que nos llevan a nuestra propia consciencia de qué somos, qué hacemos y por qué lo hacemos.

Así con toda la prudencia os doy un pequeño consejo. Pensad si todo aquello que hacéis, si esos objetivos que os habéis marcado a principio de año impulsan y benefician a vuestro bienestar, a vuestra salud física y mental, o pasarán a ser parte de esa estadística de actividades anodinas que van consumiendo nuestras vidas.

Y si la respuesta es que sí, que eso que os habéis planteado es bueno saludable para vosotros, sacad vuestra agenda y regalaos tiempo para hacerlo. Daos el tiempo que sea o que os podáis permitir, pero haced un hueco para vosotros mismos. Y haced lo que tengáis que hacer con calma, con conciencia y con paz.

Os deseo un feliz 2019

Fausto Sagarzazu

 

 

 

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