Ez nuen nahi izan hiltzen bizi: eta bizitza aukeratu nuen. No quise vivir muriendo: y elegí la vida.

Elegí

Gaurkoan, zuekin, Rudyard Kipling-en olerki bati buruzko hausnarketa egitea gustatuko litzaidake.

Gure bizitza era desberdinetan bizi dezakegu: ikusle bat bezala, edo benetan bizitza gozatuz. Gauza txarrei alde positiboa ateratzen eta alderdi onak aprobetxatzen.

Hoy ha llegado a mis manos un poema de Rudyard Kipling que además de encantarme me ha hecho reflexionar.

Reflexionar sobre algo que en mi casa hemos discutido muchas veces, y es sobre cómo quieres que pase tu vida, siendo un mero espectador o disfrutando de ella 100%, con sus cosas buenas y con las malas. Porque eso es VIVIR la vida, disfrutar de lo bueno y aprender de lo malo, buscar lo positivo que esa situación puede aportarte y tomarlo.

Cuando llega a nuestra vida una situación difícil, llámese enfermedad, dificultad, problema, etc., nadie se pone contento porque dice…. ¡Qué suerte he tenido, voy a aprender de esta desgracia! Pero la realidad es que a veces pasan cosas en nuestra vida, que no hemos elegido, que son dolorosas, que duelen y lo peor…no las podemos evitar. Pero cuando pasa, porque tarde o temprano pasa ¿podemos hacer algo?

Hace poco en una charla de lo más relajada con un grupo de niños con dificultades una niña dijo: “Me gustaría que mi vida fuera recta, que todo fuera más fácil, que no tuviera tantas curvas”. A lo que otra niña contestó: “Quizás nuestra vida tenga muchas curvas, pero no podemos quedarnos ahí a lamentarnos, tenemos que aprender a conducir en las curvas”.

Hoy leyendo este poema me he acordado de ellas y ha despertado en mí un gran sentimiento de orgullo hacia ellas. La vida no está exenta de curvas, para nadie, todos tenemos nuestros momentos de autopista recta y otros momentos de carretera de alta montaña llena de curvas. No es fácil conducir en estas carreteras pero con ganas de aprender, capacidad de adaptación y un poco de arranque podemos conseguirlo. Todos podemos conseguirlo.

Y lo escribo, me lo digo en voz alta, en baja, al oído, para mí y para los demás, de todas las formas posibles……porque, aunque realmente es lo que pienso a veces es difícil ponerlo en práctica. Pero sé que puedo, sé que soy capaz, solo hay que dar un paso al frente y empezar a caminar o en este caso a conducir por la carretera de curvas.

Os dejo el poema para que lo leáis y me gustaría saber si ha despertado algo en vuestro interior.

Elegí la vida

No quise dormir sin sueños:

y elegí la ilusión que me despierta,

el proyecto que me llena,

y no la vida vacía de quien no busca nada,

de quien no desea nada más

que sobrevivir cada día.

 

No quise vivir en la angustia:

y elegí la paz y la esperanza, la luz,

el llanto que desahoga, que libera,

y no el que inspira lástima en vez de soluciones,

la queja que denuncia, la que se grita,

y no la que se murmura y no cambia nada.

 

No quise vivir cansado:

y elegí el descanso del amigo y del abrazo,

el camino sin prosas, compartido,

y no parar nunca, no dormir nunca.

Elegí avanzar despacio, durante más tiempo,

y llegar más lejos,

habiendo disfrutado del pasaje.

 

No quise huir:

y elegí mirar de frente,

levantar la cabeza,

y enfrentarme a los miedos y fantasmas

porque no por darme la vuelta volarían.

 

No pude olvidar mis fallos:

pero elegí perdonarme, quererme,

llevar con dignidad mis miserias

y descubrir mis dones;

y no vivir lamentándome

por aquello que no pude cambiar,

que me entristece, que me duele,

por el daño que hice y el que me hicieron.

Elegí aceptar el pasado.

 

No quise vivir solo:

y elegí la alegría de descubrir a otro,

de dar, de compartir,

y no el resentimiento sucio que encadena.

Elegí el amor.

 

Y hubo mil cosas que no elegí,

que me llegaron de pronto

y me transformaron la vida.

Cosas buenas y malas, que no buscaba,

caminos por lo que me perdí,

personas que vinieron y se fueron,

una vida que no esperaba.

Y elegí, al menos, cómo vivirla.

 

Elegí los sueños para decorarla

la esperanza para sostenerla,

la valentía para afrontarla.

 

No quise vivir muriendo:

 y elegí la vida.

Así podré sonreír cuando llegue la muerte,

aunque no la elija…

… porque moriré viviendo.

Rudyard Kipling

 

Quiero dedicar este poema a todas aquellas personas que están pasando por las curvas en estos momentos, quiero deciros que yo sé que puedo llegar a la meta y sé que vosotros también podéis hacerlo, así que no dejéis que el miedo os venza y…….. ¡adelante!!!!!!

Esti Gamboa

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