Ez nuen nahi izan hiltzen bizi: eta bizitza aukeratu nuen. No quise vivir muriendo: y elegí la vida.

Gaurkoan, zuekin, Rudyard Kipling-en olerki bati buruzko hausnarketa egitea gustatuko litzaidake.

Gure bizitza era desberdinetan bizi dezakegu: ikusle bat bezala, edo benetan bizitza gozatuz. Gauza txarrei alde positiboa ateratzen eta alderdi onak aprobetxatzen.

Hoy ha llegado a mis manos un poema de Elena Pérez Hoyos que además de encantarme me ha hecho reflexionar.

Reflexionar sobre algo que en mi casa hemos discutido muchas veces, y es sobre cómo quieres que pase tu vida, siendo un mero espectador o disfrutando de ella 100%, con sus cosas buenas y con las malas. Porque eso es VIVIR la vida, disfrutar de lo bueno y aprender de lo malo, buscar lo positivo que esa situación puede aportarte y tomarlo.

Cuando llega a nuestra vida una situación difícil, llámese enfermedad, dificultad, problema, etc., nadie se pone contento porque dice…. ¡Qué suerte he tenido, voy a aprender de esta desgracia! Pero la realidad es que a veces pasan cosas en nuestra vida, que no hemos elegido, que son dolorosas, que duelen y lo peor…no las podemos evitar. Pero cuando pasa, porque tarde o temprano pasa ¿podemos hacer algo?

Hace poco en una charla de lo más relajada con un grupo de niños con dificultades una niña dijo: “Me gustaría que mi vida fuera recta, que todo fuera más fácil, que no tuviera tantas curvas”. A lo que otra niña contestó: “Quizás nuestra vida tenga muchas curvas, pero no podemos quedarnos ahí a lamentarnos, tenemos que aprender a conducir en las curvas”.

Hoy leyendo este poema me he acordado de ellas y ha despertado en mí un gran sentimiento de orgullo hacia ellas. La vida no está exenta de curvas, para nadie, todos tenemos nuestros momentos de autopista recta y otros momentos de carretera de alta montaña llena de curvas. No es fácil conducir en estas carreteras pero con ganas de aprender, capacidad de adaptación y un poco de arranque podemos conseguirlo. Todos podemos conseguirlo.

Y lo escribo, me lo digo en voz alta, en baja, al oído, para mí y para los demás, de todas las formas posibles……porque, aunque realmente es lo que pienso a veces es difícil ponerlo en práctica. Pero sé que puedo, sé que soy capaz, solo hay que dar un paso al frente y empezar a caminar o en este caso a conducir por la carretera de curvas.

Os dejo el poema para que lo leáis y me gustaría saber si ha despertado algo en vuestro interior.

Elegí la vida

No quise dormir sin sueños:

y elegí la ilusión que me despierta,

el proyecto que me llena,

y no la vida vacía de quien no busca nada,

de quien no desea nada más

que sobrevivir cada día.

No quise vivir en la angustia:

y elegí la paz y la esperanza, la luz,

el llanto que desahoga, que libera,

y no el que inspira lástima en vez de soluciones,

la queja que denuncia, la que se grita,

y no la que se murmura y no cambia nada.

 

No quise vivir cansado:

y elegí el descanso del amigo y del abrazo,

el camino sin prosas, compartido,

y no parar nunca, no dormir nunca.

Elegí avanzar despacio, durante más tiempo,

y llegar más lejos,

habiendo disfrutado del pasaje.

 

No quise huir:

y elegí mirar de frente,

levantar la cabeza,

y enfrentarme a los miedos y fantasmas

porque no por darme la vuelta volarían.

 

No pude olvidar mis fallos:

pero elegí perdonarme, quererme,

llevar con dignidad mis miserias

y descubrir mis dones;

y no vivir lamentándome

por aquello que no pude cambiar,

que me entristece, que me duele,

por el daño que hice y el que me hicieron.

Elegí aceptar el pasado.

 

No quise vivir solo:

y elegí la alegría de descubrir a otro,

de dar, de compartir,

y no el resentimiento sucio que encadena.

Elegí el amor.

 

Y hubo mil cosas que no elegí,

que me llegaron de pronto

y me transformaron la vida.

Cosas buenas y malas, que no buscaba,

caminos por lo que me perdí,

personas que vinieron y se fueron,

una vida que no esperaba.

Y elegí, al menos, cómo vivirla.

Elegí los sueños para decorarla

la esperanza para sostenerla,

la valentía para afrontarla.

 

No quise vivir muriendo:

 y elegí la vida.

Así podré sonreír cuando llegue la muerte,

aunque no la elija…

… porque moriré viviendo.

Elena Pérez Hoyos

Quiero dedicar este poema a todas aquellas personas que están pasando por las curvas en estos momentos, quiero deciros que yo sé que puedo llegar a la meta y sé que vosotros también podéis hacerlo, así que no dejéis que el miedo os venza y…….. ¡adelante!!!!!!

Esti Gamboa

  1. Gracias Elena por ponerte en contacto con nosotros y te pido mil perdones publicamente por el error. Ya lo he subsanado y quiero felicitarte por el poema, realmente me pareció precioso.

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  2. Debo señalar que este poema no es de tal magnífico autor, sino mío. Mi nombre es Elena Pérez Hoyos, este poema fue escrito por mí en el año 1998. Ignoro cómo ha podido llegar hasta aquí, puesto que únicamente lo he compartido en círculos pequeños (lo cual evidentemente puedo demostrar, así como probablemente se podrá demostrar que no consta en ninguna publicación de Kipling). Esta confusión no deja de ser un honor para esta humilde escritora, pero exijo la corrección de la autoría o la retirada inmediata del texto.
    Dicho lo cual, me alegro de que mis palabras emocionen y lleguen al corazón de quien las lee.

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