Sinkopea. Síncope vasovagal

Sinkopeak, (zorabioak eta lipotimiak ere deituak) nahiko ohikoak dira.

Sinkopea berreskuratu daitekeen kontzientziaren behin behineko galera da. Indar muskularrik ez izateak, hori sufritzen duena lurrera erotzea eragiten du, baina arnasari normaltasunez eusten dio eta segundu edo minutu batzuk igaro eta gero, pazientea berriro bere onera etortzen da.

Gure gorputzean behin behinekoz odolaren banaketa egokia egiten ez denean, baina bihotzaren arazo bat ez bada arrazoia, bihotzaren taupadek jarraitzen dute, baina konortea galduta pazientea lurrera eror daiteke.

Sinkopea  hainbat egoeretan ohi baino gehiago agertzen da (giro bero edo itxietan, sukarrarekin, otordu astun baten ondoren, odol analisiak egitean, atsekabeekin, minarekin, ohean denbora asko egotean, bat batean ohetik altxatzean…).

Pazientea zorabiatuko dela ohartarazten duten sintoma eta inguruabar batzuk daude (izerdia, zorabioa, belarrien burrunba…) Sinkope hauek basobagalak deiturikoak dira, onberak dira eta ez dakarte arriskurik, lurrera erortzeagatik hartutako kolpea izan ezik.

 Norbaitek zorabiorik edo sinkoperik jasanez gero, arazorik gabe suspertu arren, aurretik sinkoperik ez badu izan eta, batez ere, bihotzeko gaixotasunen bat edo bihotzerako medikazioa hartzen badu, medikuarekin kontsultatu behar du hurrengo egunetan.

Nekea, aire-falta, bularrean konpresioa, taupadak edo sinkopea egun berean errepikatzen bada,  berehala joan behar duzu larrialdietara.

Sinkopea saihesteko hurrengo neurriak jarraitu ditzazkegu:

Sintomak nabaritzean, etzan eta hankak altxa, ondo hidratatu eta sinkopea eragin dezaketen egoerak saihestu,

Hace unos días una amiga mía estaba tan tranquila haciendo unas compras en un establecimiento, cuando de repente y tan solo en unos minutos, se despertó tumbada en el suelo rodeada de gente.

Como no es la primera vez que le sucede algo así, ya que el año pasado en la playa, le ocurrió algo parecido, le animamos a solicitar una cita con su médico de familia.

Tras varias pruebas le han confirmado que se trata de síncopes vasovagales, lo que habitualmente llamamos “desmayo” o “lipotimia”.

Los síncopes vasovagales son bastante frecuentes, se trata de algo benigno, no se trata de un problema en el corazón, no necesitan tratamiento, pero sí debemos estar atentos a la posibilidad de que ocurra para poderlos evitar, ya que es muy probable que podamos sufrir una lesión por la caída.

El síncope vasovagal ocurre cuando el cuerpo reacciona de manera desproporcionada a ciertos factores desencadenantes. Hay personas que lo sufren por ejemplo cuando tienen fiebre, después una comida abundante, cuando van a hacerse un análisis de sangre, cuando se encuentran en un ambiente cerrado y de calor, ante un disgusto o impresión fuerte, cuando permanecen de pie mucho tiempo, o cuando se levantan a orinar por la noche.

En el caso de mi amiga ese día se sumaron varios factores, venía de una comida familiar, hacía bastante calor, y llevaba además bastante tiempo de pie en el establecimiento.

El factor que desencadena el síncope vasovagal hace que la frecuencia cardíaca y la presión arterial disminuyan bruscamente. Como consecuencia, el flujo sanguíneo al cerebro disminuye y se pierde el conocimiento.

Mi amiga nos cuenta que lo primero que sintió es que empezó a ver borroso y sintió como un sudor frío. El médico le ha explicado que suelen ser señales previas a la caída y que además de estas también se puede sentir: piel pálida, aturdimiento, visión de túnel (el campo de la visión se estrecha hasta ver solo lo que tenemos enfrente), náuseas, sensación de calor y bostezos.

Un cambio de posición brusco, como levantarnos bruscamente de la cama, también puede provocar una pérdida de conocimiento o un síncope de muy corta duración (síncope ortostático). Ante esto, procuraremos evitar los cambios posturales bruscos, nos levantaremos de la cama o el sofá de forma lenta y progresiva, nos pondremos primero en el borde de la cama y lentamente poco a poco nos incorporaremos hasta ponernos de pie.

Es muy importante decir que si con el síncope notamos fatiga, falta de aire, opresión en el pecho, palpitaciones, o sí se repite en el mismo día o no se recupera totalmente, debemos acudir a un servicio de urgencias inmediatamente.

También debemos consultar lo antes posible si hay presencia de enfermedad cardiaca y/o tomamos medicación para el corazón, así como si es un síncope en el que se tarda en recuperar el conocimiento o si posteriormente no nos encontramos bien.

La fiebre, el dolor, una gastroenteritis, una estancia prolongada en la cama, etc., aumentan también la predisposición a presentar un síncope vasovagal.

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Para prevenir que ocurra podemos tomar una serie de medidas:

  • Evitaremos las situaciones que reconozcamos como desencadenantes de los cuadros de síncope; lugares cerrados donde hace calor, zonas muy concurridas y poco ventilados, las comidas copiosas etc.
  • Ante la aparición de algunos de los síntomas anteriormente mencionados procuraremos tumbarnos levantando las piernas, y si esto no es posible, nos pondremos en cuclillas o, al menos, apoyaremos nuestra espalda en una pared, deslizándonos hacia abajo lentamente hasta sentarnos.
  • No nos levantaremos de forma brusca y rápida, tanto de la cama como si hemos estado sentados o agachados mucho tiempo, lo haremos poco a poco, sentándonos en el borde de la cama, dando tiempo a adaptar el cuerpo al cambio de postura.
  • Evitaremos estar mucho tiempo de pie y si no queda más remedio, ejercitaremos los músculos de las piernas moviéndonos, poniéndonos de puntillas alternativamente con cada pie, flexionando las piernas etc.
  • Procuraremos dormir el número de horas necesarias.
  • Evitaremos estar en ayunas durante un tiempo excesivo.
  • Nos hidrataremos bien.
  • Si no está contraindicado (hipertensión, enfermedad cardiaca etc.), añadiremos algo más de sal a nuestra dieta; embutidos, queso, anchoas, tostadas con aceite de oliva y sal etc.
  • En circunstancias en las que tenemos que estar mucho tiempo de pie, podemos utilizar medias o calcetines de compresión elástica, para favorecer el retorno de la sangre desde las extremidades inferiores.

Si a pesar de estas medidas los síncopes se presentan con frecuencia, de forma brusca, sin síntomas previos, y además nos incapacitan para realizar nuestras tareas habituales, es aconsejable consultarlo nuevamente con nuestro médico.

 

Lourdes Ochoa de Retana

 

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