Hitz egin dezagun botikei buruz. Hablemos de la medicación

Ondo ez gaudenean eta sendagilearengana joaten garenean, botikaren bat hartzeko agintzen digu kasu batzuetan. Beste batzuetan, geure kasa hartzen ditugu pilulak sintomak hobetzeko.

Garrantzitsua da hartzen dugun botika zertarako hartzen gauden jakitea, zenbatero hartu behar dugun, zein den hartu beharreko dosia, nola hartu behar dugun, tratamenduaren luzeera zein den eta sortu ditzazkeen albo ondorioak ezagutzea.

Edozein zalantza izanez gero, lotsarik gabe sendagileari galdetu behar diogu.

Beharrezkoa da gure sendagileak hartzen ditugun botikak zein diren jakitea (homeopatia, errezetarekin edo errezeta gabekoak…) berak agindutako botikekin eragin dezaketelako.

Hartzen ditugun botikak sortzen dizkigun ondorioak gure sendagileari esatea komeni da.

Elikaduran aldaketak egiten baditugu eta ariketa fisikoa egiten hasten bagara, gure gaixotasuna hobetu dezakegu eta kasu batzuetan ez ditugu botikak hartu beharrik.

Cuando no nos encontramos bien y vamos al médico o al especialista, lo más probable es que salgamos de la consulta con una prescripción para algún tipo de medicamento. De hecho la mayor parte de las veces somos nosotros mismos, los pacientes, los que lo solicitamos para aliviar los síntomas de una dolencia.

Antes de ir a la farmacia con nuestra tarjeta sanitaria conviene tener claro ciertos aspectos como:

  • Para qué sirve el medicamento
  • Dosis diaria, semanal o mensual
  • Cómo y cuándo tomarlo
  • Duración del tratamiento
  • Posibles frecuentes efectos secundarios que caben esperar y cuándo sería necesario contactar con el facultativo.

Aunque muchas veces bien por vergüenza o porque pensamos que no es necesario, no informamos al médico si tomamos otro medicamento (ya sea con receta o sin ella), remedios naturales u homeopatía, y este aspecto es de gran importancia ya que se podría dar el caso de que hubiera alguna interacción con el medicamento prescrito.

Al adquirir el fámaco es conveniente leer atentamente el prospecto y comprobar que la información recibida en la consulta no se contradice con indicado en el mismo. En caso de duda o discrepancia es conveniente cerciorarse con el facultativo.

En ocasiones los pacientes, al leer el prospecto, no nos fijamos en los efectos secundarios porque a veces nos podemos llegar a sugestionar con ellos. En este caso podemos recurrir a una persona cercana para que los lea en nuestro lugar y si notamos algo inusual lo podamos consultar con esta.

Hay ocasiones en las que los efectos secundarios de la medicación son más molestos que los síntomas de la propia dolencia por lo que convendría solicitar al médico la sustitución del medicamento por otro diferente.

También se puede dar el caso de que el facultativo nos recete un nuevo fármaco para los efectos secundarios ocasionados por el previamente prescrito.

Como pacientes activos, podemos solicitar soluciones alternativas que no incluyan fármacos para aliviar los síntomas de nuestra dolencia tales como: cambio en nuestra dieta, fisioterapia, remedios naturales, etc… dependiendo del tipo de enfermedad. Así como decidir sobre tomar o no los medicamentos sugeridos por nuestro facultativo, siempre informándole sobre nuestra decisión.

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Tabira Aguirre

 

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