Urtaro aldaketen eragina. Los cambios de estación nos afectan y mucho

Geroz eta gehiago gara udaratik negurako aldaketak eragiten gaituzten pertsonak. Aldaketa hau fisikoki eta emozionalki nabaritzen dugu. Egunak ilunagoak dira, eguzki ordu gutxiago daude eta gure gorputzak nabaritu egiten du.

Zein dira gehien eragiten dizkiguten urtaroak?

Udaratik udazkenerako aldaketa eta negutik udaberrikoa dira gehien eragiten dizkigutenak. Garai hauetan suminduago egoten gara. Ahal degun hoberen eramateko gomendagarria da etxetik ateratzea eguraldi kaxkarra egon arren, dieta orekatu bat egitea, (nohizean behin kutixiren bat ere jan dezakegu), erlazio sozialak mantentzea, ondo deskantsatzea eta ariketa fisikoa egitea.

Nik, geroz eta okerrago daramazkit aldaketa hauek, batez ere udazkeneko aldaketa. Nekatuago sentitzen naiz, indarrik gabe, min gehiago izaten dut…

Hala ere, alferkeria alde batera uzten dut, berokia jantzi eta kalera ateratzen naiz indarrez beteta.

Cada vez somos más quienes el cambio de verano-otoño-invierno nos influye tanto a nivel físico como emocional. Nos sentimos con menos energía, con una sensación de apatía, dormimos más horas sintiéndonos con pocas ganas de hacer nada y pareciese como si todo nos costase mucho más. Es como si perdiésemos interés por realizar actividades que en otras épocas del año nos resultan muy atractivas. De sobra es sabido de los beneficios del sol y del buen tiempo que generan en nuestro organismo. Los cambios de temperatura nos influyen y es normal que si hace mal tiempo aparezcan problemas de concentración y nuestro estado de ánimo no sea el mismo. Al parecer nuestro cerebro según en la estación del año en la que estemos utiliza unos recursos u otros, ya que está programado para responder a la estacionalidad a pesar de que intentemos engañarlo. A finales de octubre principios de noviembre el frio empieza a aparecer, oscurece antes, todo nos parece más gris y tenemos que adaptar nuestro cuerpo y mente causándonos con ello una serie de desajustes que si o si luego notaremos.

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¿Cuales son los cambios de estación que más nos afectan?

Los que van de verano a otoño y los de invierno a primavera. Levantarnos por las mañanas en estas épocas cuesta el doble y nos sentimos más irritados. Es lo que se llama depresión otoñal y astenia primaveral, o trastorno depresivo estacional. Para llevarlo mejor o intentar evitarlo en cierto grado y poder con este estado que nos lo hace pasar tan mal, es importante:

Salir de casa: A pesar del frio, de la pereza, de las pocas ganas, de ciertas molestias o del mal tiempo, y siempre y cuando no haya contraindicación médica hay que salir. Quedarnos en casa no hará mas que empeorar nuestro estado de ánimo y de salud.

Hacer una dieta equilibrada: Permitiéndonos algún que otro capricho de vez en cuando. Es habitual que nos de por comer más y nos alimentemos mal. Pareciese que el cuerpo nos pidiese que comamos como para guardar reservas y todo nos viene bien llevarnos a la boca. Error, lo único que conseguiremos ganar serán unos kilos de más.

Relaciónate socialmente: Aunque no te apetezca mucho. Distraerte, estar en compañía, pasar buenos ratos hace que sea menos costoso salir y nos sea más fácil dejar a un lado la pereza.

Duerme bien: Y diréis ya… el que pueda. Lo importante es evitar las siestas, cenar ligero y movernos por el día para que de alguna manera nos cansemos y no sea una tortura la hora de ir a la cama. Soy sufridora de las noches eternas y siento como el reloj va en mi contra viendo como las horas no pasan y la noche avanza. Por eso evito echarme siestas porque si lo hago, estoy perdida.

Haz ejercicio: Camina, pasea que eso también es ejercicio. Te destensará los músculos y te despejará la mente haciendo que veas las cosas con otro color.

 Me he dado cuenta de que cada año noto esos cambios estacionales. En mi caso el que peor llevo es el otoñal. Me faltan fuerzas, estoy más cansada, el cuerpo me duele más y mis enfermedades es como si despertasen. Os confieso que soy crónica empedernida en lo que al cambio se refiere y si pudiese convertirme en oso e hibernar 3 meses, creedme, con ganas lo haría. Ese frío puñetero que lo notas de esa manera, que gracias a la humedad es casi imposible sacarte del cuerpo y hace que digas “aaaaiiinnnssss que pocas ganas tengo de moverme….de hacer….de pensar…..” al final no me impide que un día diga “hasta aquí hemos llegado”. Tengo el contrapunto contradictorio de que ni el frío ni la lluvia no me desaniman a salir. Eso si, mis músculos y huesos haga lo que haga me dicen a gritos en forma de dolor que están que no pueden mas.

 Y a pesar de la pereza y de todo lo demás me abrigo bien, me pongo unas buenas botas, salgo a la calle mirando al cielo lluvioso, sintiendo el frio en mi cara y me digo “allá voy a comerme el mundo porque si no aquí no hay quien viva”.

 Nagore Taboada.

 

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