TRAUMA-ONDOKO ESTRESAK ERAGINDAKO NAHASMENDUA/TRASTORNO POR ESTRÉS POSTRAUMÁTICO

Bizitzan zehar, gure kontroletik ihes egiten duten esperientziak eta egoerak bizi ditzakegu, eta, oro har, denboraren poderioz, batzuk laguntzarik gabe gainditzen dira. Hala ere, pertsona batzuek esperientzia traumatiko batek hilabeteak eta urteak iraun ditzakeen erreakzio edo prozesu bat eragin dezake, trauma-ondoko estresagatiko nahasmendua (TEPT) bezala ezagutzen dena.
Pertsona guztiek ez dute TEPTa jasaten gertaera traumatiko baten ondoren. Badira TEPT bat izateko probabilitatea areagotzen duten arrisku-faktoreak; baina badira TEPT bat izateko probabilitatea murriztu dezaketen erresilientzia-faktoreak ere.
TEPTaren sintomak, oro har, gertakariaren osteko lehen sei hilabeteen barruan agertzen dira. TEPTrako tratamendu fisiko eta psikologikoak daude.

A lo largo de la vida podemos vivir experiencias y situaciones que escapan a nuestro control, y que por lo general con el tiempo algunas se superan sin necesidad de ayuda. Sin embargo, hay personas que una experiencia traumática puede desembocar en una reacción o proceso que puede durar meses e incluso años, lo que se conoce como Trastorno por Estrés Postraumático (TEPT).

El TEPT se puede desencadenar tras sufrir un accidente, una catástrofe, una agresión, etc., incluso también al ser conocedores que un ser querido, un amigo, un familiar…ha vivido un acontecimiento o hecho traumático.

Pero… ¿cómo saber si se ha superado ese acontecimiento o experiencia traumática?: Especialmente cuando podemos pensar en ello sin angustiarnos, no nos sentimos constantemente amenazados y no pensamos en ello en cualquier momento.

La personalidad, los antecedentes personales o familiares, problemas previos de salud mental, el nivel de estrés, la falta de apoyo social, hechos y situaciones vividas en la infancia, los traumas infantiles, la pérdida de un ser querido, de trabajo…, sufrir lesiones, heridas… y la propia naturaleza del suceso traumático; influyen no solo en la probabilidad de su desarrollo sino también en el nivel de gravedad.

Aproximadamente una de cada de tres personas que han vivido una experiencia traumática desarrollan un TEPT.

Aunque también hay factores de resiliencia que reducen la probabilidad de sufrir este trastorno. Entre ellos:

  • La búsqueda de apoyo y ayuda. Amigos, familiares, grupos de apoyo…
  • La capacidad para adaptarse y superar la adversidad.
  • La aceptación o la capacidad de afrontamiento.
  • El aprendizaje.
  • Estar preparado y ser capaz de responder cuando surjan acontecimientos que nos perturban.

Los síntomas del TEPT aparecen por lo general dentro de los primeros seis meses tras el suceso. Además de reacciones emocionales como son: la ansiedad, la depresión, el enfado, la culpabilidad etc.; se puede revivir el suceso una y otra vez, por el día en forma de flashback y por la noche en forma de pesadilla. Tan real como si lo estuviéramos viviendo otra vez.

Y… ¿qué sentimos si sufrimos un TEPT?

  • Sensación de fuera de control. Irritabilidad, ansiedad, nerviosismo, depresión, agotamiento. Siempre al límite, en estado de alerta constante.
  • Dificultad para relajarse.
  • Problemas para dormir.
  • Se evita todo lo que recuerde a lo sucedido.
  • Problemas para relacionarse con otras personas.
  • “Embotamiento” emocional.
  • Un recuerdo permanente de lo vivido, “flashbacks y/o pesadillas”.
  • Alteraciones en la alimentación.
  • Consumo o abuso de sustancias (alcohol, drogas…).
  • Y una necesidad de mantenerse siempre ocupado.

Para el TEPT existen tratamientos tanto físicos como psicológicos. En determinados casos, para una intervención terapéutica efectiva,  se puede necesitar tanto psicoterapia como prescripción farmacológica. Existe evidencia de ser efectivos, tanto el método EMDR (técnica que utiliza los movimientos del ojo para ayudar al cerebro a procesar los flashbacks y a darle sentido a la experiencia traumática), como la psicoterapia, la terapia conductual, el counselling,  y los tratamientos antidepresivos.

Si ha pasado menos de 6 semanas del suceso y los síntomas van mejorando poco a poco, puede ser parte de un proceso normal de adaptación. Pero si ha pasado más de 6 semanas y no se aprecia mejoría, es aconsejable consultar con un profesional sanitario.

                                                                                           Lourdes Ochoa de Retana

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