OSASUNAREN ARLOKO HUMANIZAZIOA ATSEGINA IZATEA BAINO ZERBAIT GEHIAGO / HUMANIZACIÓN EN SALUD… ALGO MÁS QUE SER AMABLE

Humanizazioa atsegina izatea baino zerbait gehiago da. Gai horrek zerikusia du edozein diziplinaren jardun profesionala gidatu behar duten balio eta printzipioekin.
Osasunaren humanizazioa arreta ematen diegun paziente eta erabiltzaileen beharrei erantzuteko gai izatean datza, zaintza oinarrituko duten balioak sustatuz.
Gaur egun, osasun-arretako eredu batean, osasun-arloko profesionalaren paternalismoa desagertu egin da, eta, ondorioz, profesional horren profila aldatu egin da, enpatikoagoa, benetakoagoa, hurbilagoa eta gaitasun eta profesionaltasun handiagoarekin agertu nahi baitu.
Kalitatezko osasun-arreta jasotzeko, ezinbestekoa da humanizazioarekin sentsibilizatuta dauden eta behar bezala prestatuta dauden profesionalek arreta ematea, horretarako behar diren tresnak eta gaitasunak eskuratzeko gai izan daitezen.
Beti dago hobetzeko eta hazteko tarte bat.

La humanización es algo más que ser amable. Es una cuestión que tiene que ver con los valores y principios que deben regir el desempeño profesional de cualquier disciplina. Desde luego, no se trata de ninguna corriente ni movimiento que esté de moda, sencillamente porque la humanización es una forma de vivir y funcionar acorde con la Ética que la sustenta.

La humanización de la salud consiste en ser capaces de dar respuesta a las necesidades de los pacientes y usuarios a los que prestamos atención, promocionando valores que fundamenten el cuidado. Estamos asistiendo en los últimos años a una tendencia a resaltar la importancia del cuidado humanizado por diversas organizaciones sanitarias estatales que intentan poner el foco en los pacientes ingresados en las UCI como ejemplo de crear entornos más amables y humanizados, donde el paciente reciba un cuidado que le aporte dignidad y respeto por sus creencias y valores personales, y donde el individuo sea considerado y tenido en cuenta de forma íntegra. También en los pacientes que padecen procesos oncológicos, procesos crónicos y de final de vida, donde el cuidado y mimo de la persona y su entorno familiar debe ser exquisito.

Es por ello, que la mayoría de las organizaciones sanitarias del Estado están desarrollando Planes de Humanización para sus redes asistenciales con el fin de humanizar su atención sanitaria.

En la actualidad, nos encontramos ante un modelo de atención sanitaria en el que el paternalismo del profesional sanitario ya ha desaparecido, dando paso a un cambio en el perfil de éste que intenta mostrarse más empático, auténtico, cercano, con una mayor capacitación y profesionalidad, donde la relación con el paciente debe basarse en una relación de confianza, con el clima adecuado que le permita al paciente ser capaz de tomar sus propias decisiones, y donde sus derechos fundamentales se vean respetados y validados.

Al hablar de los derechos fundamentales de nuestros pacientes y usuarios me gustaría realizar un especial hincapié en la importancia que para todo profesional sanitario y no sanitario (médico, enfermera, auxiliar de enfermería, celador, administrativo) debe tener el respetar dichos derechos: Saber informar y explicar lo que le pasa al paciente, respetando así su derecho a ser informado. Proteger de forma exquisita su información haciendo que ésta sea confidencial, respetando así su derecho a la confidencialidad. Saber respetar su espacio e intimidad durante sus ingresos hospitalarios o cuando es sometido a pruebas diagnósticas. Y respetar su derecho a la dignidad poniendo en valor sus competencias y fomentando sus capacidades para poder ser responsable de su salud y de su cuidado, de forma que estando informado en todo momento de lo que le sucede sea capaz de tomar sus propias decisiones, respetando así su derecho a la autonomía personal.

Recibir atención sanitaria de calidad pasa ineludiblemente por ser atendido por profesionales sensibilizados con la humanización y debidamente formados en ella, para que sean capaces de adquirir las herramientas y competencias necesarias para ello. No basta con ser amable, que es importante por supuesto, sino que conlleva la corresponsabilidad de todos y cada uno de los que trabajamos en nuestros hospitales, centros de salud y diferentes servicios para construir una cultura sólida de humanización en la que los valores sean el centro de nuestro desempeño profesional.

No quiero finalizar sin hacer una invitación a todos a la reflexión personal. Siempre existe un margen de mejora y crecimiento. Y poner en valor lo que hacemos y la forma en la que lo hacemos es la mejor manera de empezar. Somos profesionales al servicio de la sociedad, no lo olvidemos, y como tales debemos ser agentes de cambio.

He tenido la oportunidad de finalizar un año completo de formación en Humanización en Salud de la mano de grandes profesionales que saben mucho de esto, y gracias a ellos y a mis compañeros de universidad he aprendido a ser mejor y más auténtica por dentro, a sustentar mis valores personales y profesionales. Algo que recomiendo a todos.

Izaskun Antunez

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