IZENDATZEN EZ DENA EZ DA EXISTITZEN/LO QUE NO SE NOMBRA NO EXISTE

“Pandemia”, gaur egun, denetarako jostun tiradera da. Jada ez bagara ginen bezalakoak, ezer ez bada lehen bezala, eta ez badizut kontatzen “zomorroa” izan dugun, hor dena barreiatzen da: honen mina dudan edo hori gertatzen zaidan edo ez, azkenean, gaitz guztiaren errua pandemiak duela eta horrela urtebete baino gehiago daramagula.

Ezin dizuet inola ere kontatu, ez zehatz-mehatz, ez gutxi gorabehera, pandemiazko urte hau zer izan den. Bakoitzari modu batera joan zaio, ahal izan den bezala. Berdin zaigu edo ez, edozein bertsio izanda ere, magnitude kontrolaezina, pentsaezina, apartekoa den gertaera historikoa izaten ari da, jartzen dizkiogun adjektibo guztiak ez zaizkigu nahikoak izango.

Lehendik ere bazegoen hiztegi bat erabiltzen dugu, baina hainbat ñabardurarekin bizia hartzen du: “Alarma-egoera”, positibo-kopurua, arakatzailea, mezularia, nahitaezko erabilera, maskara, segurtasun-distantzia edo distantzia soziala, konfinamendua, proba diagnostikoak, detekzioa, tasa, intzidentzia metatua, oinarrizko ugalketa-zenbakia, perimetro-itxiera, bizikidetza-unitatea, anduiak, super-bahetzailea eta eskalada, neurri asko, kutsakorra,

Laster espero dugu gure hiztegian honako hitz itxaropentsu hauek sartu behar izatea: konfinamenduaren amaiera, immunizazio globala, desagerraraztea, amaiera pandemia, agur alarma-egoerari, eta ongietorri normaltasuna.

Nire hitzen mugara iritsi naiz post honetarako, eta hauxe besterik ez zait geratzen esateko: ez zaitezte oraindik joan, oraindik gehiago dago eta datorren astea irakurriko duzue.

No paro de darle vueltas a la cabeza. Tal vez mis compañer@s me riñan porque lo diga, pero lo tengo que decir: lo de escribir “algo” para mi tiene que ser por inspiración. Sin embargo, tengo metida en la cabeza la fecha de mi próxima entrega de este post: ABRIL. Compromiso voluntario y muy agradecidamente adquirido y no hay manera de que surja nada coherente, ni interesante. No sé si es la presión de saber que llega la fecha y la musa no aparece, o si como pienso últimamente que todo es consecuencia de la pandemia. ¿A vosotr@s no os pasa lo mismo?

Si no os acordáis de una palabra, si echáis fideos a la base de la paella en lugar de arroz, si os notáis raros o hacéis cosas raras, todo lo achacamos a la pandemia. “La pandemia” es hoy en día el cajón de sastre para todo. Si hay un retraso en un pedido, si no te dan cita en el médico, si no encuentras papel higiénico, si ahora el carril bici se ha convertido en una fiesta multitudinaria recreativa al aire libre, si no dormimos, si pasamos de todo, si ya no hay respeto, si estamos engordando, si hacemos mucho deporte o no lo hacemos, si no salimos, …. Si ya no somos como éramos, si nada es como antes…Y no te cuento si hemos tenido “el bicho”, ahí ya todo se dispara: si tengo dolor de esto o me pasa aquello o ya no … en fin, que de todo lo malo tiene la culpa la pandemia y así llevamos más de UN AÑO.

Marzo 2021. No puedo dejar de pensar en “hace un año”. Hay fechas que nunca se olvidan y 13 de marzo del 2020, viernes, para mí y seguro que para muchos será un antes y un después de nuestras vidas. Yo que no suelo tener casi nada claro (mi 9º apellido es Dudabeitia), en esta ocasión voy a ser rotunda lejos de asegurar nada que no sepan: A mediados de marzo del 20-20 se desencadenó el punto de inflexión para el planeta tierra y la humanidad hacia un futuro igual de incierto que antes, pero condicionado por “Un Virus” que seguro no hace falta ni nombrarlo para saber cuál es. Todo cambió de repente, todo sigue cambiando y ahora se podría decir que nos estamos adaptando. ¡A la fuerza ahorcan! Ahora la cronología histórica es: antes de la pandemia o después de la pandemia y hemos empezado a contar ya el 2º año de pandemia. Todo lo cual te da una especie de vértigo a la vez que lo asumimos como lo más normal del mundo.

No soy capaz de contaros de ninguna manera, ni con exactitud ni aproximadamente, lo que ha sido este año de PANDEMIA. A cada uno le ha ido de una manera, como se ha podido, no había otra, pero a todos nos ha afectado lo aceptemos o no, lo tengamos interiorizado, lo hayamos analizado, superado, resumido o retransmitido on line.  Nos dé igual o no, sea la versión que sea, está siendo un hecho histórico de magnitud incontrolable, impensable, excepcional … Todos los adjetivos que le pongamos nos parecerán insuficientes.

No seré yo quien recuerde o especifique las cifras de los muertos, de los contagios y más cuando hay vidas y sufrimientos detrás de esos números. Tampoco pretendo que sea un relato de fechas: desde el primer día del estado de alarma, al primer fallecido, los aplausos, la aparición de la primera vacuna, el fin del confinamiento, la 1º ola, … ni voy a descubrir todo el vocabulario nuevo que manejamos que si nos oímos seguro pensaríamos que somos extraterrestres: Sras-Cov-2, Covid-19, PCR, OMS, LABI, antígeno, anticuerpo, incidencia, vacuna de ARN (ARNm), paciente 0, …

Por otro lado nos encontramos usando un vocabulario que ya existía pero que cobra vida con variopintos matices: “estado de alarma”, número de positivos, rastreador, mensajero, uso obligatorio, mascarilla, distancia seguridad o distancia social, confinamiento, pruebas diagnósticas, detección, tasa, incidencia acumulada, número reproductivo básico, cierre perimetral, unidad convivencial, cepas, super-contagiador, restricciones, medidas, cribado, lista contactos, inmunidad de rebaño, brote, desescalada, fase,  … y muchas o algunas más que me he dejado por el camino.

Hoy en día con la tecnología a nuestro alcance, las redes sociales y la inmediatez de la información, somos conocedores de cada uno de los nombres de los laboratorios que elaboran una vacuna que nos salvará del terrorífico contagio. A día de hoy tod@s sabemos que se están suministrando 3 tipos de vacunas: “la Pfizer”, “la AstraZeneca”, “la Moderna”. Y que pronto se sumará una más del laboratorio que hasta ahora era conocido por sus productos no farmacéuticos, Johnson &Johnson, “la Janssen”, y ya me perdonareis, pero cada vez que oigo este nombre me acuerdo del cuento de “hansel y gretel” y es que mi mente anda muy loca. De la vacuna Sputnik no queremos saber nada, aunque yo creo que poner el mismo nombre a la vacuna y al primer satélite artificial de la historia de la que fue la Unión Soviética, puede llevarnos a confundirnos dónde estamos. ¡¡¡Aquí la tierra!!! ¿Con quién hablo?, ¿de qué estamos hablando? No me olvido de otros nombres de vacuna que andan circulando por ahí como: Gamaleya, Novavax, Sinopharm, Sinovac … y qué me dicen de la vacuna CanSino que viene de China.  Por supuesto no es que importe el nombre que se elija sino su efectividad y cuantas más haya contrastadas, seguras y efectivas mejor para todos. Esperamos pronto tener que incorporar a nuestro vocabulario nuevas vacunas como Curevac, Sanofi, … y que sean o no más o menos sonoras, seguro nos traerán a su vez palabras más esperanzadoras como: fin del confinamiento, inmunización global, erradicación, final pandemia, adiós al estado de alarma, y bienvenida NORMALIDAD.

Aquí y ahora he llegado al límite de mis palabras para este post por lo que debo concluir y sólo me queda decir: no os vayáis todavía, aún hay más o si preferís: SIN MÁS, CONTINUARÁ…

 ­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­ Nieves Lajo

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