NIRE OSASUNA DA, PAZIENTE BIZIA NAIZ/ ES MI SALUD, SOY PACIENTE ACTIVO

Pandemian sartu ginenetik, luze itxaron dugu barrualdeetan maskarak erabiltzeko beharra desager zedin. Dena dela, maskarak derrigorrezkoa izaten jarraituko du zenbait eremutan: osasun-zentro, -zerbitzu eta -establezimenduetako pazienteak (ingresatutako pertsonak izan ezik, beren gelan daudenean) eta langile eta bisitariak; zentro sozio-sanitarioetako langile eta bisitariak, partekatutako guneetan, eta garraiobideak.

Hala ere, maskara erabiltzen jarraitzea gomendatzen zaie COVID-19agatiko infekzioarekiko zaurgarrien diren pertsonei 1,5 metrotik beherako distantziara beste batzuekin luzaroan kontaktuan dauden egoeretan.

Nik maskara erabiltzen JARRAITUKO DUT denbora batez, ospitalizazio-zifrak nola doazen ikusi arte. Nire osasuna da, paziente aktiboa naiz eta nire segurtasunaren ardura hartzen dut.

Ha llegado un momento largamente esperado desde que empezamos a sufrir la pandemia, la retirada de la obligación de utilizar mascarillas en interiores.

Por lo que yo entiendo como “paciente activo”, no es que la mascarilla se haya retirado del todo, deja de ser obligatorio su uso en interiores salvo en determinadas circunstancias.  Y se han establecido también los ámbitos donde la mascarilla continuará siendo obligatoria.

El uso de mascarilla se seguirá complementando con otra serie de medidas no farmacológicas como el distanciamiento físico, higiene de manos, ventilación, etiqueta respiratoria y evitar tocarse la cara, la nariz, los ojos o la boca.

¿Y cuáles son esas circunstancias especiales?

Trabajadores y visitantes de centros, servicios y establecimientos sanitarios y en pacientes con excepción de las personas ingresadas cuando permanezcan en su habitación. Trabajadores y visitantes en zonas compartidas en centros socio-sanitarios. Y medios de transporte.

No obstante, se recomienda para todas las personas con una mayor vulnerabilidad ante la infección por COVID-19 que se mantenga el uso de mascarilla en cualquier situación en la que se tenga contacto prolongado con personas a distancia menor de 1,5 metros. Profesores con factores de vulnerabilidad. En el ámbito laboral, siempre que el trabajo deba realizarse a distancia interpersonal de menos de 1,5 metros y no pueda garantizarse la ventilación adecuada del espacio. En reuniones de personas de distintos entornos familiares o cuando en el núcleo familiar haya personas vulnerables y en reuniones de amigos y celebraciones privadas. En espacios cerrados de uso público en los que las personas transitan como los comercios (centros comerciales, supermercados o pequeño comercio); espacios cerrados en los que las personas permanecen tiempo sin comer ni beber (cines, teatros, salas de conciertos, museos, etc.) y en espacios cerrados en los que las personas permanecen un tiempo comiendo y bebiendo (bares, restaurantes, locales de ocio nocturno, …) y espacios cerrados donde se realizan otras actividades que por su naturaleza pueden suponer un incremento del riesgo, no sólo por el hecho de comer y beber (gimnasios, salas de baile, …).

Ciertamente, en algún momento debemos de volver a la “normalidad” y se ha decidido por parte de las autoridades que algunas restricciones deben ser levantadas. Puede ocurrir que tú sientas que tienes que seguir con las protecciones, pero tu entorno no lo haga, es una situación con la que tendremos que convivir un tiempo, espero que lo menos posible.

Por ello, yo en estos momentos tengo 58 años de edad, ¿no son 60, pero tengo que esperar a mi cumpleaños para decidir si estoy en riesgo? El virus no va a preguntar mi edad, sin más me infectará si puede. Soy diabético tipo 2, por lo tanto, paciente crónico. Tuve un “accidente” en forma de Trombo-Embolia Pulmonar Bilateral en Julio de 2020, un TEP es muy grave y afortunadamente parece que, sin secuelas, pero esto me obliga a mantener prevenciones en lo que me queda, 7 meses de baja hasta recuperarme. Finalmente, ejerzo mi actividad actualmente impartiendo clases presenciales en un aula con 15 personas que a partir del lunes no tendrán la obligación de llevar mascarillas.

Todo esto me anima a seguir manteniendo mis medidas de higiene conocidas durante un tiempo mayor, seguiré usando las mascarillas FFP2 que me protegen a mí y a los demás al menos mientras estoy en interiores con gente cerca. Mantendré también la higiene de manos (ha venido para quedarse, a partir de ahora esto se convertirá algo habitual entre nosotros). Y finalmente, intentaré seguir manteniendo la distancia social en lo posible, declinando invitaciones a eventos en los que el riesgo sea superior.

Ya he comprado mi renovación de stock de mis mascarillas para los 3 próximos meses y he recomendado a mi familia (cónyuge, hijo, madre, …) lo mismo, pero dejo a cada persona su voluntariedad y criterio propios. A veces se trata no de obligar, sino de comunicar, explicar y compartir. No sirve de nada que yo esté protegido si mi entorno no lo está, es una labor de todas las personas que te rodean.

Yo SÍ me voy a seguir poniendo mascarilla durante un tiempo hasta ver cómo evolucionan las cifras de hospitalización. Es mi salud, soy paciente activo y tomo las riendas de mi propia seguridad.

                                                                                         Venan Llona

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