Errukiaren artea…/El arte de la compasión……

Errukia termino bat baino gehiago da. Hala ere, gaur haren esanahi emozionala nabarmendu nahi dut.

Errukia, enpatia bezala, eguneroko argotean sozializatu diren bi kontzeptu dira, eta, azkenean, beren esentzia galdu dute.

 Errukiaren artea besteen mina barneratzeko gai izatea da, min hori arintzeko asmoz, gure ni barruan barneratzeko aprobetxatuz, gure hazkunde pertsonalari lagunduko dion ekarpen gisa.

Gure gaur egungo errealitatean, pandemia-egoera oraindik hor egonik, gera gaitezen denok pentsatzera errukiberak ote garen. Egia esan, denok, herritarrek, osasun-arloko profesionalek errukitsuak gara?

Kalkutako Teresa amak esan zuen bezala, errukibera nagusienak:

 “Zenbait pertsona gure bizitzara datoz, ongintza gisa. Beste batzuk gure bizitzara datoz, lezio gisa”

La compasión es un término cuyas acepciones son varias si nos remitimos al diccionario de la lengua española; una de ellas dice así: sentimiento de pena, ternura y de identificación ante los males de alguien. Son muchos los que le otorgan un carácter meramente bíblico o religioso. Sin embargo, hoy quiero destacar su significado emocional. Y es que la compasión es ante todo una emoción.

Ser compasivo es ni más ni menos que tratar de conectar y comprender el sufrimiento ajeno. Y hacerlo de una forma emocional, intentado de alguna manera paliar el dolor del otro. En ocasiones, se tiende a confundir el término compasión con la empatía. Y no es lo mismo. La empatía es esa capacidad de entender las emociones, las sensaciones del otro, su mundo interior, como si fuera el nuestro y además intentando transmitirle al otro que le comprendemos.

La compasión, al igual que la empatía, son dos conceptos que se han socializado tanto en el argot diario, que han terminado perdiendo su esencia. Personalmente me gusta pensar que son valores fundamentales en una relación que puede ser de muchos tipos:

familiar, de amistad, social, y terapéutica. Y es en esta última en la que me gustaría hacer un poco más de hincapié.

Los profesionales de la salud deben ser compasivos por antonomasia, y practicar con sus pacientes y usuarios una relación de empatía terapéutica cuando la situación así lo requiera. Esto es algo que parece debiéramos darlo por añadidura, pero no siempre es así. Es una obviedad, que todos aquellos profesionales que trabajan con personas frágiles, enfermas, que están pasando un proceso de dolor, sufrimiento, un final de vida o un duelo deben mostrar una actitud compasiva, pero ¿realmente sabemos cómo hacerlo? Porque ser compasivo no es compadecerse del otro ni sentir pena por él. Se trata de una emoción que va mucho más allá de eso. Cuando se siente pena por esa otra persona que nos traslada su dolor físico o emocional, su pena, sus sentimientos de tristeza, no estamos siendo compasivos sino intentando huir del sentimiento desagradable que produce en nosotros, y que lejos de saber manejar evitamos con conductas de huida y comentarios desafortunados en algunos casos, llegando a sentir alivio propio por no encontrarnos en su situación. Quizá todos debamos hacer un ejercicio de autocrítica y de autorreflexión que nos lleve a pensar si estamos siendo compasivos, si nuestra atención es siempre lo más humanizadora posible. Porque la compasión es un arte que se aprende, se modela y se interioriza.

El arte de la compasión consiste en ser capaz de interiorizar el dolor ajeno con el objetivo de paliarlo, aprovechándolo para interiorizarlo en nuestro yo como un aporte que contribuya a nuestro crecimiento personal. Cuando somos compasivos de una forma natural obtenemos múltiples beneficios personales: somos más empáticos, humildes, solidarios, además de desarrollar una cultura de sentimientos positivos que nos acompañarán en nuestro día a día.

Tal y como relata José Carlos Bermejo en su libro “Empatía terapéutica”, el encuentro compasivo humanizador es la suma de tres elementos: la gratuidad, la proximidad del tocar y del ser, y la hondura de entrar a compartir la herida más profunda de la otra persona.

En nuestra realidad actual, coleteando aún la situación de pandemia parémonos todos a pensar si somos compasivos. ¿Realmente todos, ciudadanos, profesionales de la salud somos compasivos? No hay nada más gratificante que la satisfacción del acompañamiento, sostener y comprender, escuchar no con las orejas sino con nuestros oídos y sentidos…. Solo desde esa actitud comenzaremos a poder hablar de compasión con mayúsculas. Debemos vencer y trabajar nuestros miedos interiores, esos que nos llevan a huir ante el dolor del otro; sin saber que a través de ese camino de la compasión podemos llegar a ser mucho más auténticos y mucho más felices.

Como decía la Madre Teresa de Calcuta, compasiva por antonomasia:

“Algunas personas vienen a nuestra vida como bendiciones. Algunas vienen a nuestra vida como lecciones”.

                                                                                                                      Izaskun Antunez

e-Pazientea: prest al gaude hori izateko? Eta profesional sanitarioak paziente digital batekin lan egiteko?/ e-Paciente: ¿Estamos preparados para serlo? ¿Y los profesionales sanitarios para trabajar junto a un paciente digital?

mHealth (e-Osasuna), OMEren definizioaren arabera, “medikuntzaren eta osasun publikoaren praktika da, gailu mugikorrek eusten dutena, hala nola telefonoek, pazienteak monitorizatzeko gailuek, laguntzaile digitalek eta hari gabeko beste gailu batzuek”.

e-Pazientea e-osasunean erabiltzen hasi den termino bat da, eta osasun-zerbitzuak tresna teknologikoak erabiliz erabiltzen dituen pazienteari edo balizko pazienteari egiten dio erreferentzia.

4.0 osasuna dagoeneko iritsi da, eta 2.0 ere alde batera utzi da, dagoeneko urrun dagoen horizontean. Pazientearen etxeko zainketak guztiz egokiak dira, eta etorkizuna ere bai, baina horretarako pazientea eta profesional sanitarioak ondo prestatu behar dira. Paziente aktibo gisako programak dira etorkizunaren ardatz, eta hezkuntza digital egokia ere bai.

 “Emaitza desberdinak bilatzen badituzu, ez egin beti gauza bera” Albert Einstein.

Que la tecnología ha transformado la forma en que las personas nos relacionábamos con el mundo es algo que, a estas alturas, es incuestionable.

El mHealth (e-Salud) es, según definición de la OMS, “la práctica de la medicina y la salud pública soportada por dispositivos móviles como teléfonos, dispositivos de monitorización de pacientes, asistentes digitales y otros dispositivos inalámbricos”. Todo ello, incluye aplicaciones sobre el estilo de vida y bienestar que conectan a las personas con dispositivos médicos o sensores, recordatorios de medicación e información de salud a través de mensajes y servicios de telemedicina.

El número de aplicaciones móviles dedicadas a la salud supera en estos momentos las 165.000 de las cuales un 70% se dirige a la población general mientras que un 30% se centra en profesionales y pacientes.

El e-Paciente es un término que ha comenzado a utilizarse en la e-Salud, y se refiere al paciente o potencial paciente que utiliza los servicios de salud empleando para ello herramientas tecnológicas. Además, se siente comprometido con la gestión de su salud en iguales términos que un profesional sanitario. Es al mismo tiempo usuario de las herramientas Web y es capaz de gestionar los servicios de salud y búsqueda de información a través de herramientas de comunicación electrónica.

Hoy en día, y más tras el paso devastador de la pandemia por nuestro sistema sanitario, la presencialidad ha bajado hasta mínimos insospechados y se ha exigido de alguna manera al usuario del SNS que se adapte a las nuevas tecnologías sin previa formación. Toca cambio de chip de los dos lados del tablero, uniendo fuerzas y remando juntos para poder avanzar en este sentido. La salud 4.0 ya ha llegado, dejando de lado incluso la 2.0 en un horizonte ya lejano. Vivimos rodeados de tecnología, móviles, relojes que nos miden de todo y con nuevos proyectos de wearables (tecnología vestible) que no tardarán en llegar.

Los cuidados del paciente en casa son totalmente adecuados y son el futuro, pero para ello se debe de preparar bien al paciente y a los profesionales sanitarios. Programas como Paziente Bizia-Paciente Activo son el eje de este futuro y una correcta educación digital también. El paciente debe de aprender a informarse y para ello una correcta búsqueda en internet será totalmente licita, pero ahí está la clave, en que esta búsqueda sea correcta.

Los profesionales sanitarios no deben ser la única información de los pacientes, pero tienen que ser un activo importante a la hora de guiar a los pacientes o a la sociedad en general a buscar y sobre todo a encontrar en internet información real, veraz y basada en la evidencia.

Dentro de las dificultades de la mhealth en general y los e-pacientes en particular es la protección de datos personales y que el paciente pueda caer en información falsa, bulos o incluso curas o terapias milagrosas que quieran engañarles. Por ello, es importante una buena educación digital. Los avances del SNS en salud digital van al ritmo de los avances en protección de datos personales. No se puede abrir una puerta sin que este totalmente protegida. Primero aseguramos y luego actuamos.

“Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo” Albert Einstein.

                                                                                                              Tania Herrera

IRITSI DIRA GABONAK HO, HO, HO!, DIN DAN DON EDO NIRE MANTRA(II)/LLEGA LA NAVIDAD ¡HO, HO, HO¡, DING DANG DONG O MI MANTRA (II)

Nire aurreko postean, hitzen onurei buruz hitz egin nuen, mantra definituz…

Urtero sasoi honetan behin eta berriro errepikatzen den «Eguberri on» ezaguna mantra edo konjurutzat har al liteke? Orotariko mantrak entzun ditzakegu, hausnartzera garamatzatenak edo entzuten ditugunean… «jarrera» aldarazten digutenak?

Une honetan, nire mantra zuekin partekatu nahiko nuke, eta hauxe da: A N I M O! (letra larriz, letra lodiz eta azpimarratuta),  eta luzeago bat behar baduzue: DENA ONDO ATERAKO DA! Zein da zuen mantra? Eta ez baduzue behar, are hobeto. A U P A!

En mi anterior post terminaba hablando de las bondades de las palabras definiendo el mantra…

Digo mantra y tal vez debería decir cantinela, lema, retahíla, estribillo, divisa, pensamiento, palabras, frase consigna, slogan, leitmotiv, e incluso por qué no conjuro (fórmula mágica que se dice, recita o escribe para conseguir algo que se desea), Llamarlo como prefieran, pero el objetivo final es dar con la palabra, frase corta, personal que repetida/s o en el momento apropiado nos genere un bienestar emocional. Por supuesto tiene que ser un mantra po-si-ti-vo.

Pensando y pensando el consabido y repetido “feliz navidad” de las fechas que se avecinan, ¿podría considerarse un mantra o un conjuro? Seguro que es más bien un deseo, con mucha ansia viva de que se cumpla. Podemos llegar a oír muchos mantras anónimos, de ilustres pensadores, intelectuales o que salen de las letras de canciones, de la sabiduría popular, … palabras o frases que no dejan de tener algo mágico y que cambian nuestro ánimo de manera que ni sospechábamos.

¡Me viene a la cabeza el consabido Resistiré o la letra de la canción” Vivir” de Rozalen, Tranquilidad, Poco a poco, Respira, ¡o nuestro Aupa!!! (casi un comodín) … Desde los más coloquiales, sencillos o habituales, hasta los más complejos pensamientos o frases sabias, conocidas o no, de todo tipo, que llevan a la reflexión o a que al oírlas provoquen un cambio de… ¿“actitud”?

Mientras nos concentramos en la palabra o la frase y la decimos, nuestra mente no tiene espacio ni tiempo para otros pensamientos y por ende logramos inducir a la relajación, meditar, eliminar el estrés o incluso animarnos.

Si no tenéis un mantra ya, permitirme la osadía y os animo a que busquéis uno personal.  La búsqueda se puede adaptar a cada necesidad de forma que podemos tener un mantra para animarnos o motivarnos, un mantra para relajarnos, un mantra para las fiestas, un mantra de amigos, … Seguro que muchos ya tenéis uno y si hiciéramos una lluvia de ideas como hacemos en los talleres de Paciente Activo saldrían un montón y no sabríamos con cuál quedarnos. Aunque pudiendo quedarnos con todos ¿por qué elegir?

A pesar de todo existen también personas que parecen no necesitar ninguna herramienta de autogestión, ni nada de nada, y que viven felices de la vida siempre y en todo lugar como debe ser, es lo suyo. Pero yo me declaro débil convulsiva y necesito de este tipo de “estrategias” para ciertos momentos.

Precisamente en este momento en el que estoy quería compartir con vosotros mi mantra: simplemente ¡Á N I M O¡ (con acento en la “a”, en mayúsculas, negrita y subrayado) y si necesitáis alargarlo más: ¡TODO VA A SALIR BIEN!. y si no lo necesitaseis mejor que mejor. ¡A U P A!

         “Ahora sí que sí me toca (nos toca) ser feliz”

                                                                                                                   Nieves Lajo

DÍA MUNDIAL DEL SIDA/ HIESAREN MUNDUKO EGUNA

Erretrobirusen aurkako tratamenduei esker, GIBarekin bizi diren pertsonen bizi-kalitatea ona da gaur egun, eta haien bizi-itxaropena biztanleria orokorrarenaren antzekoa da. GIBak gero eta oihartzun txikiagoa du, eta horrek pentsaraz diezaguke gure inguruan ez dagoela GIBa duen pertsonarik, eta pentsa dezakegu ez dugula haiekiko jarrera diskriminatzailerik. Hala ere, estigmak eta diskriminazioak beren horretan diraute. Duela urte gutxi, Detektaezina=Transmitiezina adostasun zientifikoa zabaldu da. Hau da, GIBa izanik birus-karga hautemanezina duten pertsonek ez dutela GIBa transmititzen. Horri esker, GIBaren transmisioaren erraztasunari buruzko ideia kolektiboan bizirik dirauten aurreiritzi batzuk ezabatuko ditugu, eta GIBa duten pertsonentzat ingurune atseginagoa eraikitzen lagunduko digu.

Ez dugu ahaztu behar maila klinikoan GIBaren bilakaera arrakastatsua izan dela, baina GIBaren alderdi soziala oraindik ere erronka bat da.

El pasado 1 de diciembre hemos celebrado una nueva edición del Día Mundial del Sida. Algunos de nosotros quizás nos preguntemos si continúa siendo necesaria esta conmemoración porque “ya no se oye hablar tanto del sida”. Y es verdad, los medios de comunicación ya no recogen tanto este tema excepto en días señalados, y a nivel social el sida es cada vez menos visible.

¿Pero qué hay detrás de este espejismo? La primera cuestión básica que para muchos será obvia, pero no para otros, es que no debemos confundir VIH y sida. El VIH es el Virus de la Inmunodeficiencia Humana que actúa deteriorando el sistema inmunitario, y el sida es el estado avanzado de dicha infección. Los tratamientos antirretrovirales que aparecieron a mediados de los años 90 consiguieron cronificar el VIH, es decir evitar que la infección progrese a sida. Gracias a ello los casos de sida cayeron en picado mientras que los de VIH se mantienen estancados en los últimos años. Los datos del año 2020 no son muy representativos debido al impacto del SARS-CoV-2, pero si nos fijamos en los de 2019 y anteriores, podemos comprobar que cada año se diagnostican más de 3.000 nuevas infecciones a nivel del Estado y alrededor de 150 en Euskadi; año tras año……. Es decir, que el VIH se ha cronificado pero su incidencia epidemiológica persiste.

Además, gracias a estos tratamientos antirretrovirales, la calidad de vida de las personas que viven con VIH es buena y su esperanza de vida es similar a la de la población general. El VIH ya no es físicamente visible, lejos han quedado los casos de lipoatrofia facial que marcaban a las personas con VIH. Y esto nos puede llevar a creer que no hay personas con VIH en nuestro entorno, y lo que es más, a pensar que no ejercemos actitudes discriminatorias hacia ellas.

De nuevo, la realidad vuelve a ser otra. El estigma y la discriminación persisten. La mayoría de las personas con VIH llevan su infección en silencio, sin poder comunicarlo en ámbitos como el laboral, por miedo a actitudes discriminatorias en el acceso y mantenimiento de sus empleos. Es responsabilidad de todos nosotros favorecer un entorno social, desde nuestros ámbitos más cercanos, donde la personas con VIH puedan sentirse aceptadas y respetadas.  

En este sentido hace pocos años hemos asistido a un hito que reforzará los esfuerzos en esta ardua tarea y es que Indetectable=Intransmisible. Esto significa que hay evidencia científica de que las personas con VIH que mantienen carga viral indetectable, no transmiten el VIH. Esto ayudará a eliminar algunos fantasmas que perviven en el imaginario colectivo sobre la fácil transmisibilidad del VIH, y nos permitirá avanzar en la construcción de un entorno más amigable para las personas con VIH.

No olvidemos que a nivel clínico la evolución del VIH ha sido un camino de éxitos, pero la parte social del VIH sigue siendo un reto pendiente.

                                                                                              Arantxa Arrillaga

IRITSI DIRA GABONAK HO, HO, HO!, DIN DAN DON EDO NIRE MANTRA(I)/ LLEGA LA NAVIDAD ¡HO, HO, HO¡, DING DANG DONG O MI MANTRA(I)

Ez naiz Gabonen oso zale; baina alaitasuna badakarte… gora alaitasuna eta gora Gabonak! Behar-beharrezkoa dugu eta!!! Ez duzue uste?

Azken boladan pandemiarekin bizi izan dugun guztiaren ondoren, guztiok animatu nahi zaituztet aurrera egiteko indarra aurki dezazuen; horretarako, zeuen mantra kudeatuz hunkitu eta/edo alaitu zaiteztela nahi nuke.

Mantra hitz sanskritoa da, eta bi osagai ditu: man = burua/adimena eta tra = atzizki instrumentala. Wikipediak «tresna mental» gisa itzultzen du. Mantrak hitzak dira, ahalmen pentsaezina duten esaldiak, buruan errepikatze hutsarekin, aldaketa bat edo emozio on bat lortzeko balio dutenak.

Zer deritzozue baliabide hau une txarretarako arma gisa edukitzeari, edo onak ez ahultzea lortzeko baliatzeari?

No soy una persona a la que le guste la navidad especialmente. Me gusta celebrar sin fecha predeterminada y de forma aleatoria (a lo random), a lo loco o por azar y porque toca indistintamente e indiscriminadamente y por supuesto que no seré yo quien diga qué es lo más adecuado, así que cada uno que haga de su capa un sayo o lo que más le guste y/o pueda. ¡Sólo faltaba!…

Pero sí, la navidad supone alegría… ¡Viva la alegría y viva la navidad! ¡Que falta nos hace!, ¿No os parece?

En mi caso son unos días más bien tristes por las personas queridas que se han ido y echamos tanto de menos, pero hay que reponerse sí o sí a las adversidades y continuar. Seguir adelante es lo importante. Prioridad máxima.

Puede que, a pesar de ser navidad, unos nos tengamos que enfrentar a la silla vacía, otros estén viviendo malos momentos por salud, por trabajo, por soledad, … Después de todo lo vivido últimamente con esta pandemia yo quisiera animaros a tod@s. Que encontremos fuerza para seguir adelante: “mi tesoro”. ¡Ilusa de mí! Para ello más que ponerme la nariz de payaso (que si fuese necesario también lo haría), quisiera que se emocionaran y/o alegraran auto-gestionando su propio mantra. No porque llegue la navidad sino porque sí.

¿A quién no le gusta ser feliz? Al fin y al cabo, salud y felicidad van de la mano. Y una buena parte de la salud lo forman las buenas emociones. “Mens sana in corpore sano” Aunque esta frase tiene hoy en día un significado muy distinto al contexto de la época de la que proviene.

Por lo que he averiguado mantra es una palabra sánscrita compuesta de man=mente y tra=sufijo instrumental que la Wikipedia traduce como “instrumento mental”. En esencia es un ‘pensamiento’, sílabas, palabras o frases cortas. En el hinduismo y budismo son palabras sagradas que se recitan durante el culto para invocar a la divinidad o como apoyo de la meditación.

En mi humilde opinión y con permiso de los que emplean el mantra con rigor, se puede trasladar e incorporar a nuestra vida cotidiana porque sin duda tienen un poder psicológico extraordinario. Al menos he podido comprobar que escogidas las palabras adecuadas dirigen tu energía y tu intención para alcanzar tus metas de tipo personal, profesional, emocional…

No quiero decir yo que cure todos los males; pero llegado el momento doy fe que ayuda de alguna extraña y callada manera. En fin, que he pensado en esta palabra “mantra” como hacedora de buenas emociones. En realidad, se trata de palabra/s, frases que tienen un poder que no imaginamos y que únicamente hay que pensar en ella/s para conseguir un cambio, una buena emoción. No cuesta nada de dinero, no tiene efectos secundarios ni contraindicación alguna. Por supuesto que no estoy descubriendo nada nuevo porque cada uno sabe cómo sentirse bien o animarse a su manera: un buen libro, una comida, un espectáculo, hobbys, naturaleza, ejercicio, paseos, viajes, música, buena compañía o tal vez sin compañía mejor, …

¿Qué opináis de tener este recurso como arma para los malos momentos, o los buenos para que no decaigan?, ¿No os parece una buena estrategia cognoscitiva para el control de las emociones?

Continuará…

                                                                                                         Nieves Lajo

ERREFERENTE BAT NIRETZAT/UN REFERENTE PARA MÍ.

Iaz, uztailaren 30ean, Basurtuko Ospitaleko larrialdietara joan behar izan nuen pandemia betean. Diagnostikoa iristen hasi da; COVIDa baztertu ondoren, azken emaitza aldebiko biriketako tronboenbolia izan zen. Oxigenoa eta heparina, eta zazpi egun isolatuta, COVIDak erasandako pertsonak zeuden solairu berean. Lehenengo tratamendua heparinarekin, eta gero sintromarekin, sekuelak zeudela eta berriro erreproduzituko zela baztertu zuten arte.

Atzo berriz bizi izan nuen, Martin Fiz maitea, nire erreferentea zen, beheko gorputz-adarretan izandako bi tronboren ondorioz, bere mundua aldi baterako utzi behar izan zuen; korrika, korrika eta korrika egitea, alegia,  eta bere inguruan zegoen hori guztia alde batera uztea. Berean lehenengoa izateaz gain, pertsona paregabea da, gizaki ezin hobea. Gurekin partekatu nahi izan du izandako esperientzia, bideo baten bidez.

Handia zara, Martín, erraldoia eta niretzat erreferente bat izaten jarraitzen duzu.

El año pasado, un 30 de julio, tuve que acudir a urgencias del Hospital de Basurto en plena pandemia. Acudía derivado del servicio de consulta telefónica de Osakidetza. Síntomas, no podía respirar, cuando hablaba por teléfono o dando mis clases online como todos los días, me costaba terminar las frases.

El servicio consideró mis síntomas suficientemente graves como para decirme que fuera directamente a urgencias del hospital. Mi pulsioxímetro me había levantado la alerta, mi nivel de saturación de oxígeno estaba en el 92%.

Todo el mundo pensaba que era el COVID, me aislaron mientras me realizaban las pruebas, la noche iba pasando a oscuras en un box, mirando al techo, esperando los resultados, temiendo que lo que a otras personas ya les había pasado, me podía estar pasando a mí.

Muchas personas se han quedado en el camino en soledad, sin poder estar acompañadas de sus personas queridas, yo podía ser uno más de ellos. Miedo, soledad, impotencia, tumbado en la camilla del box.

Finalmente llega el diagnóstico, descartan el COVID y dan el paso siguiente, esto se parece mucho a un TEP (tromboembolia pulmonar bilateral, fue el resultado final).

Oxígeno y heparina, y siete días aislado en la habitación en la misma planta donde estaban los afectados por el COVID. Mi familia me podía ver sólo cuando me asomaba a la ventana y ellos me saludaban desde el parking junto al hospital.

Terminan las pruebas, a ver qué lo ha producido, y la ciencia lo encuentra, el trabajo confinado desde mi casa dando cursos mañana y tarde, la inmovilización, la falta de actividad me habían producido una trombosis venosa profunda en el gemelo izquierdo que cuando me hicieron la prueba tenía 3 cm de tamaño. El trombo se había desprendido y había obturado mis arterias pulmonares provocando la disnea (falta de aire), y todo esto a su vez ocasionó que mi corazón tuviera que hacer un sobresfuerzo para seguir llevando el oxígeno a mi cuerpo.

Tratamiento con heparina primero y posteriormente con sintrom hasta que descartaron que hubiera secuelas y que se reprodujera de nuevo.

Ayer lo reviví, nuestro querido Martín Fiz, una persona gigante, un héroe en el mundo del atletismo profesional, un hombre humilde, cercano que venía a trotar con nosotros, los corredores populares en los entrenamientos organizados previos a las carreras populares. Era mi referente, y ayer me demostró algo que yo no creía ya, pese a considerarlo un superhombre, un par de trombos en sus extremidades inferiores le habían apartado temporalmente de su mundo, correr, correr, y correr y todo lo que hay a su alrededor.

Martín, ha demostrado que es además del número uno en lo suyo, un número uno como persona, como humano, compartiendo su experiencia con nosotros en un vídeo que ha subido a internet para las personas que le seguimos, espero que os guste:

Grande Martín, Gigante y sigues siendo un referente para mí.

                                                                              Venan Llona @vllona

ESKER ONEKO LANA, BAI HORIXE!/¡QUÉ TRABAJO MAS AGRADECIDO!

Beti da atsegina pertsonekin tratatzea, baina, gainera, hobeto sentitzen laguntzen badiezu, beren burua zaintzen irakasten badiezu eta azken egunera arte laguntzen badiezu, osotasun-sentsazioa are handiagoa da.

Gida gisa balio izateko grina horretan, pentsatu genuen egokia zela pauso bat haratago eman eta, irtetea. Gonbidatuak izatea biltzen zareten tokian.

Horrela sortu zen nire lagun onak, Carmenek, eta biok “Nire Osasuna kudeatzen” deritzoguna. Ezinezkoa  zirudien hori ezagutzeko eta ikasteko gunea.

Eskerrik asko, berriz ere, guri zuen bizitzetan leku bat egiteagatik. Gu entzuteagatik eta gugan konfiantza jartzeagatik. Lanean jarraituko dugu osasuna zuen aliaturik onena izan dadin.

¡Qué trabajo más agradecido! Eso pensaba yo cuando comencé mi andadura como enfermera.

Tratar con personas siempre es gratificante, pero si además les ayudas a sentirse mejor, les enseñas a cuidarse, y las acompañas hasta el último de sus días, la sensación de plenitud es aún mayor.

Como en cualquier profesión, siembre hay, y habrá, días malos o muy malos, y buenos o muy buenos; pero esos primeros no nos han impedido seguir hacia adelante.

Tanto, que, en ese afán de enseñar y servir de guía, pensamos que no estaba demás dar un pasito más allá, y salir. Salir de nuestro entorno. Aquel en el que nosotras somos las anfitrionas y vosotros y vosotras, como pacientes, los invitados; y cambiar los roles. Ser invitadas allí donde os reunís.

Ataviadas con todo nuestro conocimiento, buscamos sitio en bibliotecas, salas de cultura, y hogares de jubilados, entre otros. Y lo encontramos.

Así surgió lo que mi buena compañera Carmen y yo denominamos “Gestionando Mi Salud”. Un espacio dedicado al conocimiento y el aprendizaje de aquello que parecía inaccesible.

Os contamos lo que era la Carpeta de Salud y aprendimos a “navegar” por ella. Os descubrimos una herramienta muy poco conocida, donde resolver dudas sobre medicamentos, enfermedades… llamada iBotika, y, además, os ofrecimos la oportunidad de conocer este gran equipo de trabajo llamado PAZIENTE BIZIA-PACIENTE ACTIVO.

Y os gustó. Y nos gustó.

Pero la vida nos volvió a sorprender, y cuando parecía que la pandemia había arrasado con todo, llegó otro agradecimiento. Ser las ganadoras del VII Congreso de Administrativos de la Salud celebrado en Cuenca este mismo octubre, nos devolvió la esperanza.

Gracias, una vez más por hacernos un hueco en vuestras vidas. Escucharnos y confiar en nosotras.

                   Seguiremos trabajando para que la salud sea vuestro mejor aliado.

                                                                                                     Nerea Arizmendiarreta

ZORABIO BATZUK EZ DIRA HUSKERIA/HAY DESMAYOS QUE NO SON TONTERÍA.

Joan zen udan, gure seme Kimetzek susto ederra eman zigun, eta egia esan, ez dugu erraz ahaztuko.

Egun osoan zehar egon zen arraro samar, nekatuta. Urdaila gaizki zeukan. Ez zuen afaldu, arratsalde osoan goserik gabe egon ondoren. Goizaldeko 2:00ak aldera zirenean, botaka egin zuen. . Zurbil-zurbil eta zorabiatuta zegoela, bigarrenez galdu zuen konortea. Ez zuen erantzuten. Zuzenean deitu genuen 112 telefonora. Anbulantzia berehala iritsi zen, eta bihotz-maiztasun irregularra zeukala ikusi zuten. Goizalde hartan bertan, pediatriako 2 kardiologok miatu zuten. Hurrengo hitzorduan, bihotz-maiztasunak irregulartasun bera islatzen zuen, baina ez zen larria, ez zuen tratamendurik behar. Bigarren hitzordu bat eman ziguten, jarraipena egiteko.

Kimetz ongi zegoen. Atseden hartzen dagoela, bihotzaren erritmoa kontrolatu behar du, eta azeleratuta badauka, bularraldean presioa nabaritzen badu edo berriro antzeko zerbait gertatzen bazaio, espezialistari esan behar dio.  Lezio garrantzitsua ikasi du: beti-beti entzun behar diogula geure gorputzari. Hori egiteak bizitza salbatu ahal digulako.

Este verano nuestro hijo Kimetz nos dio un buen susto que la verdad nos va a costar mucho olvidar. Aún estamos con la resaca emocional por este episodio nada agradable. Sufrió un desmayo bastante importante que hizo que terminásemos en urgencias. En casa lo normal es que sea yo la que dé sustos y pise el hospital mes si mes también con analíticas, pruebas y largas esperas en esa sala en la que parezca que el tiempo no pase, pero cuando son los peques de la casa quienes sufren y tienen alguna enfermedad o problema de salud serio, el miedo se hace notar y es él quien manda. Por suerte supimos reaccionar, aunque nos dio una buena paliza pasar por todo aquello.

Pero… ¿qué le pasó a Kimetz?

A lo largo de todo el día y ya desde esa misma mañana, se sentía raro, cansado. Notaba que tenía mal la tripa, pero, como él dice, no era como cuando tienes una gastroenteritis o un virus, era una sensación diferente. A medida que pasaban las horas y el día en general, seguía sintiéndose raro con la tripa rara. Hacia la tarde no tenía hambre y por la noche no quiso cenar.

De madrugada a eso de las 2 se despertó con ganas de vomitar y notó que no podía levantarse bien porque las piernas le fallaban. Entonces vomitó. Muchísimo. Al levantarse e ir al baño para limpiarse tuvo el primer desmayo. La verdad es que se recuperó en poco tiempo. Muy pálido y algo mareado perdió por segunda vez el sentido. Nos decía que se iba, que sentía que se iba. Y vaya si lo hizo. Cayó redondo. No reaccionaba. El color que tenía a nivel general y que hiciésemos lo que hiciésemos no conseguíamos que reaccionase, nos empujó sin dudarlo a llamar al 112.

La ambulancia no tardó en venir con 2 médicos. Con las pruebas que le hicieron en nuestra casa ya se vio que su corazón tenía un ritmo irregular. Poco a poco Kimetz fue mejorando. Dejó de estar desorientado, coordinaba mejor, hablaba mejor. Y hasta que no se restableció la ambulancia no se fue. Mientras, llamaron al hospital y esa misma madrugada nos mandaron para allí para que le viesen 2 cardiólogas pediátricas. Y de nuevo esta vez con un electrocardiograma, vieron que seguía teniendo la irregularidad en el ritmo cardiaco. Por suerte estaba bien, ¡menos mal. Y le mandaron para casa con una serie de pautas y una cita para una consulta un par de semanas después con una de las cardiólogas que le vieron.

En la cita posterior de consultas externas le pesaron, le midieron la presión arterial, le hicieron un electrocardiograma y una ecocardiografía. Seguía viéndose la irregularidad, pero no es algo grave. No precisa de ningún tratamiento. Nos han dado una segunda cita para verlo 6 meses después y así hacerle un seguimiento y controlar como va.

Kimetz está bien. Es un chaval sano, no es sedentario, no tiene sobrepeso ni malos hábitos, pero eso no te exime de poder tener un problema de salud o cardíaco. Él ahora sabe reconocer las señales que durante todo aquel día su cuerpo le estuvo mandando, diciéndole que “algo” no estaba bien. Tiene que controlar cuando esté en reposo el ritmo cardíaco, si lo tuviese acelerado, si sintiese presión en el pecho o si le volviese a pasar algo parecido de nuevo para decírselo a la especialista. Si todo va bien, que lo hará, en pocos meses estará libre de citas médicas. Si no fuese así sería un control rutinario. Y lo más importante, habrá aprendido una gran lección: que nunca hay que dejar de escuchar a nuestro cuerpo. Y que hacerlo, nos puede salvar la vida.

                                                                                               Nagore Taboada

OSASUN FISIKOA ETA OSASUN MENTALA/SALUD FÍSICA Y SALUD MENTAL

Pandemia horren gorabeherak jasan ondoren, gure inguruan arazo mentalen gorakada handia nabari da. Ziur asko, gaixotasun kronikoren bat daukagunok arazo horietako batzuk izateko joera handiagoa izango dugu, eta, horregatik, ikastaroa hasten dugun honetan, adi egon behar dugu gure osasun fisikoari, mentalari eta emozionalari.

Ondo ikusi eta sentitzea gure buruaren mende dago neurri handi batean; zure gorputzean gertatzen diren aldaketa iraunkorrak, askotan, zure buruan gertatzen diren aldaketen adierazpena izaten dira.

 Adimena aldatu egiten da gure gorputzean: ariketa edo mugimenduren bat irudikatzeak garuneko patroi berak aktibatzen ditu, benetan egiten denean pizten direnak, eta hobekuntza fisikoak ere eragiten ditu. Meditazioa praktikatzeak garuna aldatzen du fisikoki, eta Buruak gure ekintzak aldatzen ditu, gure bizitzan aldaketa positibo bat hasten dugun (edo ez) eta, azken batean, lortu nahi ditugun helburuak lor ditzakegun erabakitzeko ahalmena du.

Después de soportar las distintas vicisitudes de esta pandemia, se está notando un serio incremento de problemas mentales en nuestro entorno. Seguramente los que padecemos alguna enfermedad crónica podemos ser algo más propensos a sufrir algunos de esos problemas y es por ello que ahora recién comenzado el curso debemos estar atentos a nuestra salud física y también mental y emocional.

La salud mental y la salud física tienen una relación bidireccional y compleja. La Organización Mundial de la Salud define la salud, como un estado de bienestar físico, mental, y social y no simplemente la ausencia de enfermedad o debilidad. La salud no existe sin la salud mental.

EL MIEDO

Nos hemos encontrado desvalidos, carentes de suficientes certezas científicas en que apoyarnos para comprender las causas de la crisis, su posible evolución y el mejor modo de hacerle frente. En esta situación de alarma sobrevenida parece que son las voces extremas las que más gritan, y la mayoría social, casi totalmente silenciosa, permanece más desmovilizada que antes y con más miedo que nunca.

El profesor Francisco Mora, catedrático de neurociencia en la Complutense de Madrid define así el miedo: “Emoción innata que ocurre en el mundo animal y se expresa máximamente en los mamíferos incluido en hombre. Está producido por un peligro o una amenaza a la supervivencia, real o evocado por su recuerdo. En el ser humano esta emoción, gracias a los intrincados mecanismos que generan la conciencia, se eleva a sentimiento desagradable que, dependiendo de su intensidad, puede llegar a ser de terror, pánico y hasta paralizante.”

Decía Tito Livio que el miedo está siempre dispuesto a ver las cosas peor de lo que son. El miedo puede ser controlado o vencido en la mayoría de las ocasiones sino en todas.

A este propósito suele atribuirse a Albert Einstein la comparación de la mente con un paracaídas que solo funciona si se abre. Por tanto, las buenas ideas producidas en la mente de un cerebro humano son las que provocan e incitan a inventar nuevas ideas. En esto consiste la fuerza de alguna de ellas, y la debilidad de otras consiste en que inmovilizan en vez de movilizar.

NUESTRA TAREA: MOVILIZAR NUESTRA MENTE Y NUESTRO CUERPO

Vernos y sentirnos bien depende en gran parte de nuestra mente.

Lo reconozcamos o no, nuestros pensamientos, percepciones, creencias y emociones pueden hacer la diferencia entre mejorar nuestro cuerpo y gozar de salud y bienestar, o no.

Esta es la cosa: las mejoras en tu cuerpo sin mejoras en tu mente casi siempre llevan a resultados de corto plazo que no mantienes. En cambio, las mejoras en tu mente llevan a mejoras en tu cuerpo que perduran.

Visto de otra manera: los cambios duraderos en tu cuerpo muchas veces son una manifestación de cambios en tu mente.

Nuestra mente siempre está y estará con nosotros, ¿por qué no prestarle más atención? Al igual que al cuerpo, la podemos entrenar. Veamos cómo.

LA CONEXIÓN ENTRE MENTE Y CUERPO

Nuestros pensamientos y emociones influyen, para bien o para mal, en nuestro cuerpo y salud. Esto ocurre de dos maneras: de una manera directa y una indirecta. Directa: nuestra mente modifica físicamente a nuestro cuerpo. Indirecta: nuestra mente modifica nuestras acciones que a su vez modifican a nuestro cuerpo.

La mente cambia nuestro cuerpo

En el siglo XVII Descartes separó a la mente del cuerpo: la mente es intangible, no física, mientras que el cuerpo es físicamente palpable. Esta distinción sentó las bases para que la medicina tomara al cuerpo como su objeto de estudio, dejando a la mente a un lado. Pero la distinción entre mente y cuerpo es limitada.

Todo lo que surge en nuestra mente –pensamientos, creencias, percepciones y emociones– cambia físicamente a nuestro cuerpo.

Por ejemplo: Podemos disminuir señales físicas de estrés con nuestros pensamientos: recordar experiencias felices o positivas de tu vida ayuda a responder mejor ante eventos estresantes, específicamente al disminuir la secreción de la hormona del estrés, el cortisol.

Imaginar hacer algún ejercicio o movimiento activa los mismos patrones cerebrales que se encienden cuando realmente se hace, e incluso lleva a mejoras físicas. Un estudio observó que en personas que no hacían ejercicio, imaginar hacer ejercicios de bíceps incrementó la fuerza del bíceps en un 12-37% sin ningún tipo de entrenamiento.

Practicar meditación cambia físicamente al cerebro: incrementa la actividad basal de áreas cerebrales asociadas con emociones positivas y reduce el volumen de otras áreas cerebrales (la amígdala derecha basolateral) que se relacionan con menos estrés. También “enciende” genes relacionados con alentar el envejecimiento.

En otras palabras, la mente no está separada del cuerpo, sino que está enredada en él.

La mente cambia nuestras acciones

Nuestra mente influye en si empezamos (o no) un cambio positivo en nuestras vidas (ya sea hacer ejercicio, comer más verduras o dormir mejor), en qué tanto nos esforzamos y persistimos y, a fin de cuentas, en si podemos lograr las metas que nos hemos propuesto.

                                                                                                                                Jose Cepero

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