¿Cómo calificarías tu salud?

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En general, ¿cómo calificaría hoy su salud: muy buena, buena, justa, mala o muy mala? Pensarlo durante un instante porque la respuesta puede ser más importante de lo que parece. No es infrecuente encontrarnos con personas que padeciendo enfermedades graves, o que les producen limitaciones, parecen “menos enfermas” que otras personas que están diagnosticadas de enfermedades que les afectan con menos severidad. Y algunos estudios apuntan a que esta distinta manera de auto-percibir la enfermedad, o mejor dicho, la salud, puede estar relacionado con el pronóstico de vida.

Es cierto que entramos en un terreno dedicado y complicado. ¿Cómo se cataloga el sufrimiento o las limitaciones que produce una enfermedad? Nadie puede decir que las limitaciones que tiene, por ejemplo,  un paciente con una EPOC que no puede ir a pasear con sus amigos, y por tanto tiene limitada su vida social es más relevante o menos que las que tiene una persona con una diabetes que le ha afectado a la vista y le imposibilita la lectura u otras labores. Todo ello depende de los valores que tenemos, de la importancia que le damos a unas cosas u otras, y de las molestias o síntomas de la enfermedad que parecemos.  Pero en el fondo de la cuestión se trata más de si nos resignamos con la situación que tenemos o tenemos  la motivación para mejorarla.

Nadie puede hacerlo….salvo uno mismo. Existen estudios que relacionan la auto-percepción de la salud con la mortalidad. Estos estudios miden la autopercepción con preguntas tan sencillas como la que iniciaba esta entrada. La mayoría de ellos concluyen que las personas que tienen una auto-percepción de salud “mala” tienen 2 veces más riesgo de morir que las que la consideran “excelente”.

También relacionan esa auto-percepción con diferentes parámetros como las condiciones socio-económicas, la existencia de una red social de familia, amigos o vecinos, el lugar en el que viven, etc…. Como se observa, la responsabilidad de algunas de esas variables entra dentro de las políticas de administraciones y gobiernos. No está de más tampoco una reflexión en ese sentido, pero no es ese el objetivo de esta entrada.

Lo que quería poner de manifiesto es el cambio de enfoque que supone el hecho de que los resultados de estos estudios se confirmen. Es posible que tengamos que dedicar tiempo y energía a trabajar cómo podemos aumentar la satisfacción con nuestra situación de enfermos y no solo a conseguir mejorar parámetros biomédicos. Será un trabajo multidisciplinar: en el ámbito personal, social y sanitario. No se trata de hacer “enfermos felices”,  se trata de transmitir la idea de que siempre se puede mejorar y  alcanzar las metas (realistas) que nos propongamos en el control de nuestra enfermedad. Y sentirnos bien por ello. Y sentir que tenemos la mejor salud posible a pesar de las circunstancias. Esto es mucho más beneficioso que un cierto “conformismo fatalista”.  Porque las personas que se encuentren en el primer grupo puede que sea cierto que tengan menos riesgo de morir.

Iñaki Etxebarria

El #deporte controlado alarga y mejora la vida de los enfermos de #cancer

El #deporte controlado alarga y mejora la vida de los enfermos de #cancer

Itxaso Arévalo

En entregas anteriores de este blog he tratado casi siempre sobre el ejercicio y sus beneficios: el ejercicio nos hace más felices, El ejercicio es bueno para el cerebro, Diabetes y ejercicio, Beneficios del ejercicio físico sobre la hipertensión arterial.

En esta ocasión trataremos sobre los beneficios del ejercicio en personas con cáncer.

Como refleja un artículo publicado recientemente en “El Correo” sobre ejercicio y cáncer, la unidad de investigación de atención primaria de Osakidetza  ha  realizado  un estudio con 75 pacientes vizcaínos. Éste recomienda: que el ejercicio debe formar parte de la terapia al mismo nivel que la cirugía, alimentación  o la quimioterapia. Según este estudio, el ejercicio físico ayuda a los pacientes de cáncer a vivir más y mejor a pesar de su enfermedad. Parece que hay asociación entre la práctica de un deporte y los beneficios para la salud  en personas  diagnosticadas de cáncer.

En el año 2005 la facultad de medicina de Harvard publicó el primer estudio que relacionaba los beneficios del ejercicio en personas con cáncer. Se reunieron datos referidos a casi 3000 mujeres con cáncer de mama y demostró que una caminata de una hora duplicaba la supervivencia de las afectadas.

Este estudio fue el primero que rompió con la idea tradicional de que el paciente oncológico necesita sobre todo reposo.

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La experiencia vasca revela que programas de ejercicio controlado mejoran la condición física de los pacientes, reducen la fatiga y en consecuencia alivian su estado emocional y proporcionan una mayor autonomía.

El estudio que se desarrolla en diferentes centros de salud de Osakidetza, está diseñado como un ensayo clínico con dos grupos diferenciados de pacientes. Uno de ellos, el denominado experimental, lo forman los enfermos que participan en los programas de actividad física, vigilados por enfermeras que se ocupan de evaluar la capacidad funcional, la fatiga que soporta y su fuerza muscular. Ellas adecuan el ejercicio a la capacidad física del paciente registrando los datos.

El segundo grupo, al cual los expertos llaman “de control”, está integrado por pacientes que no realizan ejercicio alguno.

Los pacientes que realizan ejercicio aquejados por tumores de mama, pulmón y gastrointestinales, tienen una mejoría de su calidad de vida.

El artículo de “El Correo” continúa con la experiencia de un enfermo de cáncer de colon, que se inclinó por practicar ciclismo entre otros deportes, y afirmó que se sintió mejor desde la primera pedalada. Cuando le diagnosticaron cáncer de colon y supo de la existencia de este ensayo no dudó en apuntarse. Desde entonces y aunque la enfermedad de dicho paciente ha pasado por diferentes momentos, durante el medio año que permaneció en el programa, nunca dejó de acudir a las tres citas que tenía concertadas con su entrenadora personal: una de las enfermeras que participan en este estudio.

Éste paciente comenta en el artículo que notó mejoría desde un primer momento. También comenta, que nota como el ejercicio oxigena su organismo, y como ese oxígeno batalla contra su cáncer, lo cual le hace sentir mucho mejor, física y emocionalmente, el deporte forma parte de su rutina de vida.

Este artículo nos demuestra que el ejercicio también tiene beneficios en personas con cáncer.

 

 

Retomando propósitos

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Elena Resines

Hace unos pocos días hemos comenzado los primeros talleres de Paciente Activo  tras el verano. Aunque no participaré en ninguno me ha parecido el momento de hacer propósitos, de realizar pequeños cambios semanales para mejorar mi día a día. ¿Qué necesito mejorar? Pues una situación que repercute en mi bienestar físico y emocional, en las  relaciones familiares ,en el tiempo de trabajo, de ocio…

Explico  por qué  necesito cambiar. ¿Sabéis  esa sensación  de que no os alcanzan las horas del día para realizar todas las cosas que  tenéis que hacer? Seguro que sí. A mí me pasa. El problema que tengo es que esto empieza a ser una sensación constante, diaria. No algunos días o una temporada. Antes de las vacaciones terminé con esa sensación y pensé que a la vuelta  lo gestionaría de forma distinta pero estoy de nuevo en forma de bucle. Están las tareas de casa, del trabajo,  la familia, los mayores, las relaciones, el ocio (si se puede), realizar ejercicio físico… Todas son necesarias  e importantes  para mi bienestar y cada una a su vez se compone de otras, de mayor o menor importancia, que también deben realizarse. A veces compatibilizar todo  se vuelve algo realmente difícil. Estoy en lo que se llama la multitarea. Y la cuestión es replantearme la gestión de mi tiempo de forma eficaz, para centrarme en las tareas más importantes y no malgastarlo. Pienso que esto me permitirá  hacerlas mejor. A veces nos enredamos y  perdemos momentos valiosos en cosas en las que no vale la pena dedicarle tanto tiempo.

A menudo creemos que realizar varias cosas a la vez nos permite ser más productivos. Comer mientras leemos algo como los mensajes del teléfono o  realizamos tareas de casa o de trabajo, hacer la comida mientras atendemos necesidades de los hijos y además ordenamos algo, y en el trabajo  querer realizar varias tareas simultáneas para ganar tiempo. Todo esto además mientras estamos pensando en lo siguiente que tenemos que realizar, o en cómo organizar actividades de hijos, padres, compras, etc. Un sinvivir. Esto ocasiona estrés  y lo que es peor cuando llega el final del día a veces no se desconecta, ni se consigue dormir las horas  suficientes, ni el sueño es reparador. Como no se para, ni se hacen pausas se llega al agotamiento físico y emocional. Y lo que es peor,se puede llegar a situaciones de ansiedad, depresión, enfermar en definitiva. Hay que parar. Primero para pensar. Al hacer muchas cosas a la vez de forma habitual   es más fácil equivocarse porque rompemos la concentración que requiere una tarea para desviarla a otra diferente que también requiere  atención, con lo que necesitamos más tiempo, que es lo que no tenemos y esto genera frustración y bajo rendimiento.

La principal consecuencia que noto de toda esta manera de funcionar además del estrés y el agotamiento  es  que mi memoria se ve afectada por todo esto, la saturación hace que muchas veces no recuerde bien lo que he hecho hace unas horas, donde encontrar  algo que he dejado de forma rutinaria, que me cueste recitar la secuencia y el orden de cosas que hice hace un par de días, hasta que se me  pasen citas o fechas importantes.

En definitiva todo esto afecta a mi calidad de vida, me cuesta relajarme, desconectar, concentrarme en algo sin que me disperse  e incluso las personas que me rodean piensan que  no les presto atención.

¿Qué  debo hacer?

Lo  primero pararme  y pensar. Priorizar entre la lista interminable de tareas, algunas hasta pueden resultar inútiles y entonces desecharlas.

Bueno, voy a ello, para empezar , voy a  elaborar  dos propósitos:

  • En las próximas semanas cinco días a la semana en la comida y cena me dedicaré exclusivamente a comer, a saborear, no realizaré ninguna otra tarea simultánea. Grado de seguridad 8.
  • En el trabajo haré pausas entre tareas, segundos, minutos si es posible. Y haré 3 respiraciones profundas, 3 veces en cada jornada, cuatro días entre lunes y viernes. Grado de seguridad 8.

Además, decido  en mis tareas diarias reservar un tiempo, una hora diaria mínimo para realizar actividades de ocio personal sola o en compañía.

Un Ictus puede sacudir tu vida ¡Cuidate!

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Begoña Belarra

A menudo utilizo una frase que seguro que habéis oido: “¡ aprovecha que no sabes cuando te va a caer la teja !”. Supongo que es fruto de mi trayectoria personal y profesional, que me ha hecho tomar conciencia de que en tu vida pueden sucederse hechos, que la modifiquen sustancialmente sin previo aviso. Por ejemplo un ictus propio o de un familiar cercano que sin previo aviso, pone la realidad patas arriba. Os informaré sobre diferentes aspectos que necesitáis saber si os ocurre.

¿ Que es?

En una enfermedad que ocurre de forma repentina, porque una arteria del cerebro deja de funcionar, bien sea porque se ha obstruido y la sangre ya no circula por ella (lo que se denomina ictus isquémico), o porque la arteria se rompa produciendo un sangrado ( lo que se denomina ictus hemorrágico o derrame cerebral). En ambos casos hay una parte del cerebro que no recibe el riego sanguíneo que necesita, generando así un daño. Fruto de ese daño cerebral, el cuerpo desarrolla unos síntomas que estarán directamente relacionados con la zona en la que se ha producido el problema y la extensión del mismo.

 

Síntomas

Puedes notar:

  • Debilidad y/o alteración de la sensibilidad en una parte, un lado del cuerpo o de la cara.
  • Perdida o dificultad para hablar, para expresarse o para entender a los demás.
  • Perdida brusca de visión total o parcial en un ojo o ambos, o también visión doble.
  • Inestabilidad o desequilibrio e incapacidad para andar.
  • Dolor de cabeza muy intenso o repentino, no habitual.

 

¿ Que hago si me pasa?

  • Llamar al 112 y seguid las indicaciones.
  • Acudir al hospital más cercano.
  • Anotar la hora de comienzo de los síntomas.

 

 

Etapas

Fase aguda: desde que nos sucede hasta el alta del hospital. Donde nos vigilarán, nos administrarán el tratamiento adecuado y valorarán la posibilidad de rehabilitación. Contaremos con la ayuda del diferentes profesionales ( neurocirujanos, neurólogos, enfermeras, auxiliares y demás personal hospitalario)

Fase de rehabilitación: si tenemos alguna discapacidad tras el ictus, puede ser que necesitemos rehabilitación para poder conseguir el máximo nivel de autonomía física, recuperación cognitiva y emocional. Puede ser que pasemos una temporada dedicados a la rehabilitación. Contaremos con la ayuda de varios profesionales también (rehabilitador, fisioterapeutas, logopeda, neuropsiquiatra…..)

Tercera fase: tras la rehabilitación puede que aún queden secuelas permanentes, por lo que habrá que cuidar la adaptación e integración a la nueva situación en el domicilio y entorno. Contaremos con la ayuda y apoyo de nuestro médico y enfermera de atención primaria, y también con el servicio social de base.

 

¿Y después?

  • Puede ser que la recuperación haya sido completa, lo que dejará la responsabilidad principal del cuidado en la propia persona que ha sufrido el ictus ( revisiones médicas, toma de medicinas, ejercicio, comida saludable, descanso adecuado…).
  • Puede ser que tengamos una secuela para el resto de nuestra vida, lo que conllevará muchos cambios tanto en nuestra propia vida, como en la de nuestras personas más cercanas. No tiene que resultar nada sencillo, volver a tu casa en una silla de ruedas o con un bastón sin movilidad en un brazo. Esto hará que la percepción propia y la sensación de libertad de acción y decisión sobre nuestras actividades más cotidianas cambie. Mi opinión personal a este respecto, es que la calidad de vida de los diferentes agentes implicados, depende de una mezcla de factores. Entre ellos destacaría el grado de invalidez y dependencia de la persona afectada, la motivación y actitud, la disponibilidad del entorno cercano, la situación económica, el lugar en el que vive… y etc.

 

Quisiera despedirme con un enlace en el que podréis ampliar toda esta información, y además podréis ver testimonios de personas con ictus:

UN ICTUS PUEDE SACUDIR TU VIDA ¡CUIDATE!

Afrontando el cáncer de mama

Ani Galende

 

Hace unos días tuve la oportunidad de ver un vídeo del Doctor Mario Alonso Puig que me ha dado el enfoque perfecto para escribir esta entrada por lo que empiezo con una frase de Marco Aurelio, Emperador y filósofo del Imperio Romano  que quiero enunciar aquí:

“ Dios mío, dame el valor para cambiar las cosas que puedo cambiar, serenidad para aceptar las que no puedo cambiar y sabiduría para distinguir la diferencia”.

Cuando me dieron el diagnóstico de cáncer de mama, no podía creerlo, sé que le ha pasado a mucha gente pues vivimos pensando que esto no nos va a pasar a nosotros y cinco años después, puedo decir que  me anclé en que se habían equivocado, necesitaba oir  que yo no tenía cáncer así que me agarré a lo que ponía en el informe: “Punción mamaria compatible con carcinoma” compatible no significa que es cancer, es una posibilidad, seguro que no es mi caso…

Al principio me costó mucho aceptar algo que no podía cambiar. Después de mucho trabajo, encontré esa sabiduría que creo que todos tenemos dentro y conseguí el valor para centrarme en aquéllo que podía hacer para cambiar tomando las  acciones necesarias para llevar a cabo esos cambios.

Con claridad: Me dí cuenta que gastaba mucho tiempo y energía en intentar cambiar las cosas que no estaban en mi mano así que como quería curarme, puse todos los medios a mi alcance para ello, pasando por dejarme ayudar de los médicos que me atendían y buscando otros medios en los que yo creía que me ayudarían a sobrellevar la enfermedad con la mayor entereza posible.

Con conexión: Me pase lo que me pase, tenga la enfermedad que tenga, tengo la misma dignidad que cualquiera como persona, no me permití aislarme salvo momentos o situaciones puntuales que consideraba  necesitaba, que también los hubo, momentos de soledad buscados y necesarios para mi.

Con la guerra al pijama: De la misma manera que no me permití aislarme, procuraba vestirme  y ponerme guapa, sonreírme en el espejo, decirme lo mucho que me acepto y todo esto me permitía salir con fuerza y ánimo renovado al exterior de mis murallas. Me fijé una rutina de paseos matutinos, hiciera sol o viento y frío, me reconcilié con la increíble y preciosa naturaleza e hice las paces con el País Vasco y su clima, con la empresa para la que trabajé los 18 últimos años, conmigo misma y con un largo etcétera..

Con ejercicio físico: Esto también fue y es de gran ayuda, para mi mente y para mi brazo que se quedó más débil  y dolorido de las operaciones practicadas, ejercicios constantes de estiramiento de todos los músculos que conocía y los que descubrí además de una pequeña tabla de ejercicios y yoga. Tenemos un vehículo increíble, el mejor que hay y pueda existir en el mercado, una máquina perfecta que es nuestro cuerpo, y no sabemos conducirlo….

Con buen humor: Buscar las ganas de tenerlo, el modo de reirte, de compartir con la gente que quieres momentos agradables y alegres y alejarte de la gente que tiene cierta habilidad para hundirte en lugar de ayudarte, personas que parece que solo saben ver el aspecto feo como único aspecto de la vida.

Con el sueño: Dormir lo que necesites, no siempre tenía sueño por la noche y me desvelaba con facilidad así que me permití acostarme cada vez que notaba que lo necesitaba, daba igual la hora. Esto es algo que no había podido hacer antes y he conseguido sacarle provecho, !me levantaba nueva¡.

Con la alimentación: Procuro comer en cada comida importante algo vivo, si es posible que no tenga químicos ni esté procesado ya que cuanto más procesado esté menos energía tiene, así que como mucha ensalada, verdura  y fruta como  buen comodín de compañía en todas las comidas importantes del día y lo hago extensible a mi familia. Pruebo cosas nuevas una vez por semana y aunque la cocina no es mi pasión, he conseguido aprender a disfrutar cocinando. Está demostrado que hay alimentos que ayudan en el proceso del cáncer, es importante que te informes bien ya que no son alimentos difíciles de conseguir aunque suelen requerir un cambio en algunos hábitos de comida.

En Paciente Activo seguimos con los talleres que ya tenemos aunque empezaremos próximamente con un nuevo taller enfocado a los enfermos Oncológicos, es una buena forma de autocuidarte de mimarte y un buen regalo y reconocimiento a uno mismo, por lo que te invito a que te animes a venir si estás en esta situación.

Sé que todo lo que digo es difícil, que todas las situaciones no son iguales, que pasarás por etapas de negación, miedo, enfado, conformismo y frustración porque yo también las he pasado y también sé que todo lo que aquí he puesto, se puede hacer y funciona, porque yo lo he hecho y lo sigo haciendo.

Quiero decir también que para mí, todos los días son igual de importantes, no hay sólo un día de cáncer de mama ni de ninguna otra enfermedad  aunque ya que lo han promovido así, pongo el foco en lo que si puedo hacer y lo aprovecho para escribir esta entrada que hoy la voy a terminar con el precioso testimonio de Bea, os paso el link para que lo veáis.

“…. veo el cáncer como un inquilino que le gustó de mi casa las paredes desconchadas, los gritos y las prisas….”

 

 

Comunicación y salud

Lourdes Ochoa de Retana

 

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El término comunicación procede del latín communicare que significa “hacer a otro partícipe de lo que uno tiene”. La comunicación es la acción de comunicar o comunicarse, se entiende como el proceso por el que se trasmite y recibe una información.

La comunicación es un componente básico en las actividades de promoción y educación para la salud.

La comunicación ayuda a establecer relaciones, favorece la continuidad en la atención y va encaminada a motivar al paciente a adoptar nuevas actitudes y comportamientos.

Los profesionales sanitarios debemos ser conscientes de los beneficios de una buena comunicación. Una comunicación eficaz se traduce en mayor bienestar, seguridad, confianza y satisfacción. La satisfacción del paciente y su confianza en los diagnósticos y planes terapéuticos facilita la toma de decisiones y mejora los resultados del tratamiento.

Disponer de habilidades de comunicación eficaces permite al profesional de la salud desarrollar su labor de un modo más efectivo y disminuir tanto en el paciente como en su entorno el malestar generado por la enfermedad.

Las habilidades comunicacionales influyen en el logro de mejores resultados en la salud física, mental y funcional, en el nivel de satisfacción de pacientes y familiares, en el cumplimiento del plan terapéutico y en la eficiencia clínica.  

Las enfermedades crónicas muchas veces plantean a los pacientes y a los profesionales de la salud problemas difíciles de manejar.

La comunicación es básica en el manejo de la enfermedad crónica ya que a través de ella no solo se abordan las emociones sino que se estimulan los cambios de comportamiento.  

Es fundamental también el intercambio de información. En muchas ocasiones los profesionales de la salud y los pacientes hablamos un lenguaje diferente y esto puede favorecer la aparición de malas interpretaciones en cualquier dirección, con consecuencias negativas en la toma de decisiones y comportamientos.

Se ha demostrado que cuando nos convertimos en “aliados” del profesional en la búsqueda y elaboración de alternativas y en la toma de decisiones, cuidamos nuestra salud de forma más efectiva y eficiente.

En los talleres del Programa Paciente Activo decimos que la buena comunicación es la mejor herramienta para facilitar y mejorar las relaciones y solucionar nuestros problemas.

Pocas cosas son más frustrantes y potencialmente destructivas, que la incapacidad de entender y hacernos entender.

Una buena comunicación es indispensable por tanto para la mejora de la práctica profesional, es esencial que conozcamos los elementos que intervienen en ella y cómo deben ser utilizados para que el proceso sea eficaz.

Es importante dotarse de habilidades en comunicación y de  competencias emocionales necesarias para estar atentos a las preocupaciones de los pacientes y poder ofrecerles de esta manera el apoyo emocional necesario. Cuidar tanto la comunicación verbal como no verbal y poner en práctica habilidades como son, la empatía, la escucha activa, la retroalimentación, el reforzamiento etc.

Bajo el lema “en la ola de la comunicación” se va a celebrar en Donostia, los días 13, 14 y 15 de Octubre, el XXVII Congreso Nacional de Entrevista Clínica y Comunicación Asistencial, y como no, el Programa Paciente Activo estará ahí.

¿Por qué no? Subirnos nosotros también a la ola de la comunicación ¿Hay algo más bonito que compartir y aprender de otros?

Una vez leí que “la comunicación es más efectiva en la medida en que logramos erradicar la mayor parte de los ruidos”. Nos vamos a disponer a eliminar parte de esos ruidos y a subirnos a la ola de la comunicación.

 

                                                       

Superar la adversidad

Itxaso Arévalo

 

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A veces  las personas ante una mala noticia, como el diagnóstico de una enfermedad crónica, se vienen  abajo, se comportan de forma irascible, piensan en todo momento en negativo…  

Cuando a una persona le dicen que tiene una enfermedad crónica necesita un periodo de aceptación y asimilación de la noticia.

La aceptación es el primer paso: pensar continuamente en la mala suerte  que uno tiene (por ejemplo, pensamientos del tipo “menuda mala pata” o “todo me pasa a mí”) sólo nos hace sentirnos mal. Es mejor pensar en positivo; en cómo poder mejorar la situación.

Una vez superada esta primera fase es necesario hacer unos cambios en los hábitos de vida, con el fin de mejorar la salud: concentrase más en soluciones que en lo que no funciona, concentrarse en  saber que te ocurre, conocer la enfermedad y saber cómo cuidarse para mejorar la salud… en definitiva: ser proactivo con la enfermedad y la salud, va hacer que te sientas y te encuentres mejor.

  • Tener confianza en uno mismo, pensar y visualizar que se puede realizar con éxito esos cambios de hábitos que te propongas.
  • Escribir las dudas y preocupaciones que uno tenga al respecto y comentárselas al sanitario de confianza. Tú eres el protagonista y él te puede ayudar a resolver las dudas que te vayan surgiendo.
  • Seguir los consejos de alguien que sepa llevarlo bien. ¿Qué hace esa persona? ¿En qué piensa? ¿Cómo gestiona su salud?
  • Aprender a cuidarse y a quererse, busca actividades que te gusten y que te den placer.
  • No anticiparse al fracaso, evitar pensamientos cómo: “no voy a estar bien”, “no voy a poder seguir la dieta”, “no voy a poder…”, etc.
  • Expresar tus sentimientos y lo que te pasa, no callarse lo que te hace sentir mal. La mejor manera de que los demás sepan cómo te sientes es expresarse; la familia, tus amigos o tus compañeros de trabajo podrán fortalecerte y quizás alguno haya pasado por tu misma situación y pueda darte algún consejo.

 

A veces la adversidad vive con nosotros, no existe una vida perfecta sin problemas. Las enfermedades, son algunas de esas adversidades que nos cambian y transforman nuestra vida. Vengan de donde vengan, bien de nuestros genes, o porque las vamos adquiriendo, siempre podemos hacer algo para sortearlas  y llevarlas mejor.

 

Cuanto antes te familiarices en cómo abordarla, mayor será la experiencia que tengas solucionando problemas. Los problemas  no deben preocuparte en exceso, son las soluciones las que deben ocupar  tu mente.

¡Apúntate a un taller de paciente activo! Todos los pasos anteriores y mucho más se tratan en estos talleres. Los talleres tienen como finalidad que las personas que padecen una enfermedad crónica se responsabilicen de su autocuidado y se conviertan en personas activas en el cuidado de su salud.

Talleres Paciente Activo Paziente Bizia

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El programa Paciente Activo Paziente Bizia de Osasun Eskola de Osakidetza tiene varias vertientes. Una de ellas es la difusión, concienciación y reflexión que nos gusta hacer acerca de nuestro papel como enfermos de enfermedades crónicas y promover una actitud de co-responsabilidad en los adquirir conocimiento de las habilidades y cuidados necesarios para un mejor control de nuestras enfermedades. Para ello nuestra herramienta más poderosa son los talleres que organizamos y que se imparten en los tres territorios de la Comunidad Autónoma del País Vasco durante todo el año.

Conviene repasar, como buen inicio de curso, qué podéis encontrar en dichos talleres. A lo largo de  semanas y en sesiones de dos horas, se desarrolla un programa cuidadosamente pensado y estructurado en el que se van introduciendo temas de interés para mejorar nuestra salud y el control de las enfermedades. El requisito que se pide es el compromiso de acudir durante el transcurso del taller a las sesiones programadas y las ganas de aprender y participar.

Existen dos tipos de talleres: uno que llamamos “Cuidando activamente mi salud” está dirigido a personas que padecen alguna enfermedad crónica o a cuidadoras o cuidadores que tienen a su cargo enfermos crónicos. No son talleres enfocados a una enfermedad en concreto. En ellos hablamos de alimentación saludable, cómo identificar los alimentos que nos convienen, cuales elegir para hacer una dieta equilibrada, qué tener en cuenta a la hora de hacer la compra. Otro aspecto que se aborda es la actividad física: qué tipos hay y cuál es conveniente para cada persona, qué tenemos que tener en cuenta a la hora de hacer ejercicio físico.

Aunque alimentación y actividad física son los pilares, dedicamos espacio y tiempo a otros aspectos fundamentales del autocuidado: la importancia de un buen descanso mental y físico y la gestión de las emociones, aspecto importante para vivir de manera adecuada con una enfermedad que puede suponer limitaciones en nuestra vida diaria. También tienen cabida aspectos más prácticos como puede ser hablar de qué tener en cuenta a la hora de preparar una consulta con la enfermera o el médico, qué debemos conocer de los medicamentos que tomamos, qué son las voluntades anticipadas, o cuales son los recursos comunitarios que tenemos a nuestro alcance.

Todos los contenidos se enriquecen con las aportaciones de los asistentes al taller y con la experiencia que aportan los monitores, en su mayoría enfermos crónicos igual que los asistentes, lo que les da un plus al poder entender mejor lo que supone hacerse cargo del autocuidado.

El otro tipo de taller es “Cuidando mi diabetes” y son básicamente los mismos contenidos pero enfocado a las personas que tienen diabetes.

En este blog podéis consultar las fechas de los talleres previstos en fechas próximas. Si estáis interesados podéis poneros en contacto con el programa. Tenéis la información de cómo hacerlo en la página web de Osasun Eskola

COMENZAMOS CURSO

 

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Ya llevamos unos meses ausentes y después de estos meses de parón veraniego el blog del programa Paciente activo, Paziente bizia de la Osasun Eskola retoma su actividad.

Durante este curso que ahora comienza vamos a seguir con las mismas intenciones con las que nacimos: queremos que a lo largo de las semanas y a partir de lo que os contemos, nos conozcáis más, conozcáis lo que hacemos, los talleres que organizamos, los eventos en los que estamos y, sobre todo, que podamos compartir conocimiento e información de interés. Otro aspecto al que damos mucha importancia es el de nuestras vivencias y experiencias como pacientes crónicos y por ello es algo que seguirá teniendo su espacio aquí.

Nos gusta recordar que el blog es una herramienta más de difusión del programa pero también un punto de encuentro de las personas que nos leéis. Algunas y algunos de vosotros habéis participado en los talleres y nos comentáis que este espacio es un modo de continuar en contacto con el programa. También nos hacéis llegar el mensaje de que leernos os resulta de utilidad, ya sea por lo que aprendéis o porque os sentís identificados, o apoyados a descubrir. Queremos daros las gracias porque cuando oímos o leemos esos mensajes nos sentimos animados a seguir. Esperamos seguir cumpliendo esas expectativas y pondremos cariño y dedicación en ello.

Además del blog nos podéis encontrar en otras redes sociales como Facebook y Twitter y en la página web de la osasun eskola. En ésta última además existe información y otros recursos que os invitamos a explorar.

Como cada nuevo comienzo de curso se entremezclan sensaciones y pensamientos. Tenemos el objetivo de que este blog sea un espacio vivo y dinámico y por eso siempre pensamos en cómo mejorarlo y hacerlo más interesante  y ameno. Preparamos varias novedades, algunas evidentes y otras más sutiles, que iremos introduciendo progresivamente. Tanto si nos seguís acompañando como si nos empezáis a leer seréis testigos de esas novedades.

¿Preparados entonces? Vamos allá!

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