Hablemos de actividad física

En la entrega anterior comenté los muchos beneficios que tiene el practicar ejercicio.

Es sabido que las personas que están mucho tiempo sentadas o quietas, bien porque trabajan delante de un ordenador, porque en su trabajo deben permanecer mucho tiempo estáticas o que son sedentarias en su tiempo libre, pueden tener más riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares  y  más fácilmente aumentar de peso.

Ya sabemos que hacer ejercicio es saludable, lo importante y fundamental será conocer la cantidad óptima y que tipo de ejercicio realizar. El American College of Sports Medicine, que es el mayor organismo mundial en ejercicio saludable, nos dice: “se recomienda una combinación de ejercicio cardiovascular, de fuerza, de flexibilidad y neuromotor”.

En el manual que utilizamos en los talleres hablamos de  estos tipos  de ejercicio, y comentamos que un programa completo de actividad física o de ejercicio debería  incluir una combinación de todos ellos.

 

El ejercicio cardiovascular sería por ejemplo, andar, correr, ir en bicicleta o nadar, entre otros. Son ejercicios que llamamos aeróbicos, se pueden definir como ejercicios de media  o baja intensidad donde el organismo necesita quemar hidratos de carbono y grasas para obtener energía y para ello necesita oxígeno. Van a ser beneficiosos para nuestro corazón, los pulmones y nos van ayudar a mantener el peso.

Si padecéis algún problema cardiaco o respiratorio, antes de empezar a realizar algún ejercicio hay que consultar a un profesional sanitario de vuestro centro de salud o a vuestro especialista si es que acudís a controles periódicamente.

Lo ideal es practicarlo  2 o 3 días a la semana.

 

El ejercicio de fuerza sería la realización de un entrenamiento con pesas con lo que aumentamos la fuerza y el tamaño de nuestros músculos. Es lo que se suele llamar ejercicio anaeróbico, el cual consiste en ejercicios de alta intensidad y poca duración, donde el organismo no precisa de tanto oxígeno porque obtiene la energía del ATP muscular (es la pila energética que tiene nuestros músculos para contraerse y relajarse) y la glucosa (azúcar).

Lo recomendable es ir a un gimnasio y consultar al monitor. Y lo ideal es realizarlo 2- 3 veces por semana. Además de pesas existen bandas elásticas y máquinas específicas.

 

Los ejercicios de flexibilidad son los que nos van a ayudar a estirar y relajar los músculos y articulaciones. Siempre que vayamos a poner en práctica cualquier ejercicio se debe empezar por ellos. También se deben tener en cuenta las limitaciones de cada uno y nunca hacerse daño, siempre alcanzar un punto de “ligero disconfort”, pero no dolor.

 

El entrenamiento neuromotor hace referencia al trabajo de coordinación, agilidad y equilibrio. Como ejemplos: el yoga, el tai chi  o pilates.

La posibilidad de incrementar las actividades de la vida diaria en forma de ejercicio es un buen comienzo. Por ejemplo, podemos ir andando más veces a algún lugar de lo que lo hacemos habitualmente ¿qué os parece?

Posteriormente, ir interesándonos, ir pensando,  en un ejercicio más reglado como alguno de los citados anteriormente, nadar, caminar a paso ligero, pilates…  para realizar semanalmente.

Si nunca has practicado ejercicio lo ideal es comenzar suavemente y aumentar gradualmente la duración, la frecuencia y la intensidad. Todo en función de las características individuales y progresar poco a poco. Y si eres un enfermo crónico siempre debes consultar, si se tienen dudas, sobre qué ejercicio practicar.

Es importante valorar que el ejercicio no debe causar dolor.

Cada uno de nosotros debemos pensar: qué ejercicio puedo realizar, cual es el que más me gusta o me conviene y cuando tengo pensado empezar a practicarlo.

Las preguntas: QUE, CUANTO, CUANDO y CON QUE FRECUENCIA, son las que utilizamos y las que nos hacemos a la hora de realizar un propósito.

Itxaso Arévalo

Incorporar el ejercicio físico a nuestra vida

En la primera entrega hablé sobre ejercicio físico y actividad física intentando  explicar cada término.

Mi propósito iba a ser y sigue siendo utilizar este blog para hablar sobre los beneficios que nos aporta la práctica de  ejercicio.

En el manual que utilizamos los monitores de paciente activo hay varias actividades donde hablamos del ejercicio y de la importancia de dicha práctica para cualquier persona, para mantenernos sanos y activos, pero todavía más importante para una persona que tenga una enfermedad crónica, este ejercicio saludable nos ayudará a controlar mejor dicha enfermedad.

También  mediante el manual aprendemos que los beneficios  del ejercicio físico afectan a prácticamente a todos los sistemas de nuestro organismo y son adecuados  tanto para prevenir como para ayudar a mejora diferentes enfermedades como por ejemplo,  la diabetes o la hipertensión.

Que dicha práctica nos ayuda a mantener niveles saludables de glucosa (azúcar) en sangre, a mantener el peso o a reducirlo si es este el objetivo, reduce el colesterol malo y nos aumenta el bueno, nos ayuda a controlar la tensión arterial, haciendo ejercicio prevenimos el estreñimiento, se disminuye el riesgo de un ataque al corazón, dormiremos mejor  y un montón de beneficios más, que en las próximas entregas  iré  comentando e intentando explicar, uno a uno, así como que tipo de ejercicio es más recomendable dependiendo de la enfermedad que se padezca.

Pero…  a veces aun conociendo los beneficios que tiene para nuestra salud el realizar algún ejercicio, nos resulta difícil ponerlo en práctica.

Incorporar hábitos en nuestra vida diaria, no siempre es fácil y lo importante es que… ¡NO HAY QUE DESANIMARSE, LO IMPORTANTE ES EMPEZAR!

Cada uno de nosotros debemos pensar: qué ejercicio  puedo realizar, cual es el que más me gusta o me conviene y cuando tengo pensado empezar a practicarlo.

Las preguntas: QUE, CUANTO, CUANDO y CON QUE FRECUENCIA, son las que utilizamos y las que nos hacemos a la hora de realizar un propósito.

¿Qué os parece que nuestro propósito sea la práctica de un ejercicio físico para mantener o mejorar nuestra  salud?

Itxaso Arévalo

Y mi nuevo propósito?..por Itxaso

(A lo largo de estos primeros días y a modo de presentación, los colaboradores habituales de este blog nos vamos a ir presentando. Hemos elegido “y mi nuevo propósito?” como título de esta serie de entradas por ser una herramienta que usamos en nuestros cursos de Paziente Bizia . Paciente Activo para ir consiguiendo nuevas metas y como compromiso con ese nuevo hábito. Sirva cada entrada como presentación)

                Hoy me toca a mí  escribir en el blog de Paciente Activo, lo primero presentarme:

 Soy Itxaso, y también pertenezco a este programa. Como comentó Begoña: “mi nuevo propósito” es una de las actividades que realizamos en los talleres del programa paciente activo.

 Mi nuevo propósito va a ser a partir de ahora escribir en este blog y contaros  la relación que hay entre actividad física y salud.

 Hay suficiente evidencia que nos muestra que la actividad física puede ser un camino, un vehículo de salud y de prevención de enfermedades.

¿Cómo define la Organización Mundial de la Salud (OMS) la salud?

«La salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades.»Cada  uno de nosotros tendremos una percepción subjetiva del estado de bienestar, y dependerá de cada situación personal.

Así que cuando hablamos de salud no podemos olvidarnos de muchos factores que actúan entre sí y uno de ellos yo diría que es la realización de ejercicio o   la práctica de actividad física que no tiene que ser obligatoriamente un deporte. Esta práctica nos va ayudar a mantener o mejorar nuestro bienestar no sólo físico sino mental y social. Así como a ayudarnos a prevenir posibles enfermedades o complicaciones de salud.

La sociedad en la que vivimos  cada vez más más tecnológica y cada vez mas atareada afecta de forma directa  en nuestra calidad de vida. Nuestras costumbres y formas de ocio se relacionan con enfermedades crónicas como diabetes, hipertensión, obesidad, enfermedades Cardiovasculares, osteoporosis etc

Además uno de los factores  de riesgo que más se relaciona con estas enfermedades y en la que podemos incidir y aquí entro yo….Es el sedentarismo. Pero ¿es lo mismo actividad física que ejercicio? ¿Afecta igual a nuestra salud? ¿todo el mundo puede practicar ejercicio?¿ Qué es lo que más conviene a cada uno?

“No tengo tiempo” dirán algunos, quizás otros: “no tengo ganas llego muy cansado”, o” no se me ocurre qué hacer “y “tampoco sé que puedo hacer….”

Intentaré ayudaros cada vez que escriba aquí, con diferentes temas y con aclaraciones de diferentes conceptos relacionados con la actividad física, ejercicio y salud.

Frecuentemente utilizamos los conceptos “actividad física” y “ejercicio físico” como sinónimos en cuanto a su significado, pero aunque tienen mucho que ver son diferentes. Podemos decir que el” ejercicio físico” son acciones que vamos a planificar  a estructurar y que con ellas conseguimos o al menos intentamos mejorar nuestra condición o capacidad física. Y la “actividad física” son actividades de la vida diaria, nuestro trabajo, ocio y tareas diarias. Cuando subimos las escaleras de casa, o cuando vamos a la parada de metro, o hacemos compras.

Pequeños hábitos diarios  pueden aportarnos mucho más de lo que pensamos…

La incorporación de hábitos saludables en nuestro día a día puede ser “la clave”.

Así que…ahí lo dejo…por hoy!!!

Y le paso el testigo a Jose que mañana nos contará su propósito.

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