BATCH COOKING


Iraila iristen da, eta berarekin batera eskolara itzultzeko beldurra edo, bestela esanda, eguneroko ohiturari berriro ekitea, lan egiteko, jateko, kirola egiteko eta abarretarako zehaztutako ordutegiekin batera. Azken batean, eguneko 24 orduak ahalik eta gehien aprobetxatzeko antolatzea tokatzen zaigu. Berri ona da hilabete honekin, halaber, Paziente Bizia-Paciente activo programako bildumak edo blogak berrabiarazten direla, eta horietan laguntzen saiatuko garela, batch cooking-ari buruz hitz eginez.
Batch cooking literalki itzulita, “Loteka prestatzea” esan nahi du, baina, egia esan, izen hori du aste osorako janaria prestatzea proposatzen duen metodo batek, elikagai naturalekin prestatutako janaria kontsumitzea errazteko produktu ultraprozesatuak baztertuz eta, horrela, jarraitzaileen artean elikadura osasungarriagoa sustatzeko energia, denbora eta dirua aurreztuz.

Llega setiembre, con él la temida vuelta al cole, o lo que es lo mismo retomar la rutina diaria junto con horarios definidos para trabajar, comer, hacer deporte etc. En definitiva, toca organizarnos para aprovechar al máximo las 24 horas del día. La buena noticia es que con este mes también se retoman las colecciones o incluso los blogs como este del programa Paziente Bizia-Paciente Activo donde vamos a intentar con esta entrada, ayudaros en esta vuelta a la rutina hablando del batch cooking.

Batch cooking traducido literalmente significa “cocinar por lotes” pero en realidad es el nombre que recibe un método que propone cocinar en poco tiempo para toda la semana, con el objetivo de facilitar el consumo de comida cocinada con alimentos naturales, desechando el uso de productos ultraprocesados, y así promover una alimentación más saludable entre sus adeptos, ahorrando energía, tiempo y dinero.

Como en casi todo, en la alimentación para que esta sea más saludable, es imprescindible la organización sin dejar margen a la improvisación.

Creo estaréis de acuerdo conmigo, en que cuando llegamos tarde a casa sin mucho tiempo para cocinar, nos lanzamos de lleno hacia los productos ultraprocesados que tenemos a mano, aun a sabiendas que no son los más sanos ni los que más nos convengan, o incluso antes de llegar al hogar es fácil que caigamos en la tentación de la “fast food” o “comida rápida” que en el momento nos salvan del apuro, pero a largo plazo conocemos sus temidas consecuencias.

En definitiva, el batch cooking nos ayuda a comer comida hecha en casa, a seguir un menú semanal pensado previamente que cumpla los requerimientos de alimentación saludable pero además al cocinar casi todo lo de la semana en prácticamente unas horas, nos ayuda también a consumir menos energía para el cocinado, lo que supone un alivio para nuestros bolsillos y un beneficio para el medioambiente por el ahorro energético y porque desechamos menos comida.

Antes del día de la semana que dedicaremos a cocinar, que normalmente se recomienda sea uno del fin de semana porque es cuando más tiempo tenemos, es recomendable hacer la compra siguiendo la lista de productos que se necesita para el menú semanal programado donde no deben faltar los alimentos frescos y de temporada que se puedan congelar.

En el batch cooking se aprovecha la cocción de varios ingredientes a la vez que usaremos para diferentes platos de la semana, aprovechando por ejemplo la doble bandeja del horno o mediante una vaporera de varios pisos.

Para el mayor provecho de esta técnica es útil conocer los principios de la alimentación saludable, los diferentes métodos de conservación de alimentos, que profundizaré en un próximo post, así como tener a mano recipientes adecuados o tupper con compartimentos en los que podamos calentar varios alimentos a la vez o con los que podamos congelar los alimentos ya cocinados.

Aunque el termino puede sonar nuevo no es más que una buena organización que supone una ayuda para alimentarnos mejor en nuestra ajetreada vida.

                                                                                                                                     Irene Duo

TRANS GANTZ AZIDOEI BURUZ/ SOBRE LOS ACIDOS GRASOS TRANS

Gantz azidoak” hitza gutxi gorabehera ezaguna zaigu guztioi. Baita ezagutzen ditugu bere motak ere.Horrela,gantza azido saturatuak animalia jatorriko jakiekin lotutakoak edo gantza azido insaturatuak landare jatorriko elikagaietan egoten direnak.Haien arteko aldea karbonoak elkartzen dituzten lotura motari zor zaio.Baina trans gantz azidoak argi daukagun zer diren, non aurkitzen diren edo beraien propiateak zeintzuk diren.

Ondoren galdera horiek guztiak gaiari buruz bildutako informazio zientifikoarekin  argitzen saiatuko naiz.

La Palabra “ácidos grasos “más o menos nos suena a todos, incluso conocemos que hay de varios tipos, los saturados generalmente relacionados con alimentos de origen animal o insaturados presentes en alimentos de origen vegetal, dependiendo ser de un tipo u otro por el tipo de enlace que une sus carbonos… Así a ellos casi los tenemos localizados, pero y los ácidos grasos trans ¿tenemos claro lo que son? ¿dónde se encuentran? ¿y sus propiedades?

A continuación, intentaré aclarar todas estas cuestiones con información científica recopilada al respecto.

Los ácidos grasos trans son aquellos ácidos grasos que poseen al menos un doble enlace de configuración geométrica trans en su cadena, se encuentran de forma natural en la carne y leche de rumiantes como vacas, corderos y ovejas, o por el calentamiento de aceites a altas temperaturas, pero también se pueden obtener de forma artificial en el laboratorio mediante la hidrogenación catalítica de los ácidos grasos insaturados que son líquidos a temperatura ambiente.

Esta reacción química llamada hidrogenación permite obtener grasas semisólidas que mejora la textura de los productos de la industria alimentaria que la utiliza, además de hacer que sean menos susceptibles a la oxidación que los aceites vegetales de los que proceden y por lo tanto alargan la vida del alimento que los contiene. Por lo que en definitiva se trata de una reacción química que hace que el producto sea más duradero y más apetecible desde el punto de vista organoléptico.

Actualmente las recomendaciones nutricionales para la población incluyen una disminución de la ingesta de los ácidos grasos trans basado en su relación con el aumento de colesterol en sangre o hipercolesterolemia, que aboca al desarrollo de enfermedades cardiovasculares siendo por lo tanto recomendable controlar el consumo de los alimentos que contengan este tipo de grasas.

El efecto negativo de los ácidos grasos trans sobre la salud cardiovascular se debe a que alteran el metabolismo de las lipoproteínas y así su ingesta se relaciona con el aumento de la concentración del colesterol total y de las LDL en sangre y disminución de las HDL, además pueden favorecer el estado inflamatorio afectando a marcadores como la proteína C reactiva entre otros.

Una revisión sistemática y metanalisis publicado por Bendsen et al. 2011, puso de manifiesto que un incremento del consumo de estas grasas aumenta el riesgo de sufrir eventos coronarios en un 22% y de eventos coronarios fatales en un 24%.

El efecto de estos ácidos grasos en el metabolismo de la glucosa no está bien definido, aunque varios estudios científicos de cohorte sugieren que su ingesta puede producir una mayor resistencia a la acción de insulina y diabetes. Por otro lado, se ha relacionado el consumo de estos ácidos grasos trans con algunos tipos de cáncer especialmente con el de mama y de próstata.

La OMS y la American Heart Association recomiendan disminuir el aporte de ácidos grasos trans al 1% del aporte de energía total. Otros organismos como la American Dietetic Association o la FDA o incluso la EFSA europea recomiendan reducir su consumo tanto como sea posible.

Existe legislación española vigente que establece que en los centros escolares no se permita la venta de alimentos y bebidas con un alto contenido de ácidos grasos saturados, ácidos grasos trans, sal y azucares. Así mismo en procesos industriales, los productores deben minimizar la formación de los mismos y los proveedores deben informar sobre el contenido de ácidos grasos trans de los alimentos o materias primas, aunque hay que tener en cuenta que estos requisitos no se aplican a los productos de origen animal que contengan de manera natural dichos ácidos grasos.

En España las fórmulas para alimentación infantil deben contener menos del 4% del total de ácidos grasos como ácidos grasos trans según una directiva comunitaria de aplicación en toda la unión europea.

Aunque lo que sería verdaderamente interesante y esto ya es una opinión particular, es que se desarrollaran y aplicaran normativas que regulen el contenido de ácidos grasos trans en todos los alimentos comercializados, incluyendo los importados de otros países para así reducir aún más su consumo y conseguir un beneficio común mayor.

                                                                                                                                                             Irene Duo

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