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Superar la adversidad

Itxaso Arévalo

 

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A veces  las personas ante una mala noticia, como el diagnóstico de una enfermedad crónica, se vienen  abajo, se comportan de forma irascible, piensan en todo momento en negativo…  

Cuando a una persona le dicen que tiene una enfermedad crónica necesita un periodo de aceptación y asimilación de la noticia.

La aceptación es el primer paso: pensar continuamente en la mala suerte  que uno tiene (por ejemplo, pensamientos del tipo “menuda mala pata” o “todo me pasa a mí”) sólo nos hace sentirnos mal. Es mejor pensar en positivo; en cómo poder mejorar la situación.

Una vez superada esta primera fase es necesario hacer unos cambios en los hábitos de vida, con el fin de mejorar la salud: concentrase más en soluciones que en lo que no funciona, concentrarse en  saber que te ocurre, conocer la enfermedad y saber cómo cuidarse para mejorar la salud… en definitiva: ser proactivo con la enfermedad y la salud, va hacer que te sientas y te encuentres mejor.

  • Tener confianza en uno mismo, pensar y visualizar que se puede realizar con éxito esos cambios de hábitos que te propongas.
  • Escribir las dudas y preocupaciones que uno tenga al respecto y comentárselas al sanitario de confianza. Tú eres el protagonista y él te puede ayudar a resolver las dudas que te vayan surgiendo.
  • Seguir los consejos de alguien que sepa llevarlo bien. ¿Qué hace esa persona? ¿En qué piensa? ¿Cómo gestiona su salud?
  • Aprender a cuidarse y a quererse, busca actividades que te gusten y que te den placer.
  • No anticiparse al fracaso, evitar pensamientos cómo: “no voy a estar bien”, “no voy a poder seguir la dieta”, “no voy a poder…”, etc.
  • Expresar tus sentimientos y lo que te pasa, no callarse lo que te hace sentir mal. La mejor manera de que los demás sepan cómo te sientes es expresarse; la familia, tus amigos o tus compañeros de trabajo podrán fortalecerte y quizás alguno haya pasado por tu misma situación y pueda darte algún consejo.

 

A veces la adversidad vive con nosotros, no existe una vida perfecta sin problemas. Las enfermedades, son algunas de esas adversidades que nos cambian y transforman nuestra vida. Vengan de donde vengan, bien de nuestros genes, o porque las vamos adquiriendo, siempre podemos hacer algo para sortearlas  y llevarlas mejor.

 

Cuanto antes te familiarices en cómo abordarla, mayor será la experiencia que tengas solucionando problemas. Los problemas  no deben preocuparte en exceso, son las soluciones las que deben ocupar  tu mente.

¡Apúntate a un taller de paciente activo! Todos los pasos anteriores y mucho más se tratan en estos talleres. Los talleres tienen como finalidad que las personas que padecen una enfermedad crónica se responsabilicen de su autocuidado y se conviertan en personas activas en el cuidado de su salud.

Pon un perro en tu vida

Hoy tenemos un invitado  en este blog que nos va a contar algo muy interesante. No te lo pierdas y sigue leyendo. Gracias Fausto por tu excelente aportación.

Fausto Sagarzazu

A nadie se le escapa que el estado anímico de una persona tiene una influencia determinante en su salud. Un individuo triste o apático acabará teniendo con más probabilidad problemas de salud que una persona alegre y vitalista. En ocasiones llega antes la enfermedad y desemboca de todas formas en un estado de tristeza y melancolía que desde luego no ayuda a la recuperación de la persona.  Y todo ello se acentúa más cuando hablamos de la tercera edad; es ley de vida.

¿Qué podemos hacer entonces para devolver a esta persona una buena dosis de positivismo y de energía? Desde aquí quiero proponeros la adopción de un perro. ¿Un perro? ¿Al que hay que cuidar a diario? Alimentarlo, sacarlo al menos un par de veces al día a la calle, cuidarlo, llevarlo al veterinario….¿Compensa todo ello?

La respuesta es un rotundo . Y las razones son variadas. Las preguntas que exponía líneas arriba cual “Pepito Grillo” recordándonos los inconvenientes de tener un perro en casa, encierran en el fondo una serie de obligaciones o hábitos diarios que son de los más convenientes para mejorar el estado de salud de nuestros mayores. El hecho de salir a diario a la calle sea probablemente una de las costumbres más beneficiosas para la tercera edad que, por su estado anímico tienden muchas veces a encerrarse en casa y dejan de hacer un mínimo de actividad física; en definitiva se abandonan y lo que es más importante, dejan de relacionarse con los demás.

Nuestro “amigo peludo”, por el contrario, nos obligará a arreglarnos, a vestirnos y a salir a la calle, con una ventaja añadida muy importante al ejercicio físico que se requiere: el pasear a un perro es una excusa perfecta para entablar conversaciones con otros dueños de perros o sencillamente con otras personas que se nos acercarán atraídos por nuestra mascota. Obliga a relacionarse a sus dueños y a entablar conversaciones con otros. Parece un asunto sin importancia, pero no lo es.

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¿Queremos más motivos para tener un can en nuestra casa? Todos los que tengáis uno seguro que sois capaces de responder a esta pregunta. Y es que el cariño, la compañía y la más absoluta fidelidad hacia su dueño son algunos de los términos que cualquier dueño de un perro sacará a relucir en cualquier conversación. Tener un compañero cariñoso a tu lado, que no te falla nunca, que jamás te pone mala cara y que te recibe en tu casa dando saltos de alegría aunque hayas bajado sólo cinco minutos a la calle a comprar el pan, no tiene precio.

Y hace sentirse a la persona más querida, más valorada y sobre todo más acompañada. Si observáis con detenimiento, muchos mayores acaban teniendo semejante conexión con su mascota, que sólo les falta ponerse a hablar con ella. ¡A veces incluso lo hacen!

Recapitulemos pues, las ventajas de este asunto:

  • Adquisición de buenos hábitos de vida tales como llevar orden en los horarios, salir a la calle, etcétera.
  • Socialización de la persona mayor: le ayudará a relacionarse con los demás
  • Acompañamiento: la persona mayor, a veces sola por las circunstancias (viudedad, hijos viviendo fuera de casa, etcétera), encontrará una compañía incondicional en su compañero de cuatro patas.
  • Incremento en la autoestima del dueño: el simple hecho de sentirse querido por su mascota, hará sentirse a su dueño mejor, más alegre y vital.

En definitiva, no lo dudéis. Poned un perro en la vida de vuestros mayores. Por su salud.

P.D. Desde aquí os recomiendo encarecidamente que si tomáis la decisión de acompañaros de un can, por favor no lo compréis; adoptadlo. Existen miles de perros abandonados  que viven un futuro incierto en perreras gestionadas por gente con mucha buena voluntad y muy pocos medios.

¡Animaos!

 

Mala guardia

Supongo que en la mayoría de las familias hay un profesional sanitario, como mínimo, pero aun así quisiera correr el riesgo de compartir mi realidad laboral.

Si colocáramos 4 personas de pie formando un círculo entre ellas, y dentro de este, dibujáramos el número 6 en el suelo…… A la pregunta de ¿ qué veis? … Las respuestas serían diferentes en los 4 casos. ¿ Creéis que alguna de estas percepciones es errónea? ¿ Creéis que podría ser enriquecedor para cada uno de los participantes, conocer la visión de los demás? Mi opinión es que sí sería enriquecedor, y eso es lo que pretendo hacer hoy, compartir mi visión de un día de trabajo, con el único ánimo de ayudaros a entender.

 

Hace una semana tuve una mala guardia. Hay días en los que 24 horas seguidas trabajando, resultan ser muchas horas.  Acudieron varias personas con problemática social, porque ya sabéis q si la guardia empieza de esguinces, no verás solo uno…!! Pero os contaré uno de los casos solamente.

Atendí a una persona, de la que no voy a revelar detalles, solo os contaré que vivía una situación familiar límite, sin salida aparente, que le exigía mucho sacrificio y sufrimiento, mucho trabajo y dedicación, que duraba ya años, y que esto le había provocado en este momento, un  agotamiento físico y tal desgaste psíquico que le tenía bloqueada. Acudió por dolor en el pecho, con sensación de dificultad para respirar, de ahogo. Descartamos que tuviera ningún problema  cardiaco ni respiratorio agudo, y tras escuchar su historia personal concluimos que sufría un cuadro de ansiedad.

 

No sé explicar lo gratificante que me resulta ayudar a personas con estos problemas, como tampoco se expresar lo frustrante que es no poder hacerlo. Debemos conocer e informar de los diferentes recursos sociales que existen a nuestra disposición. Pero….. Todos queremos que nos ayuden? O hay veces en las que nos bloqueamos, no sabemos qué hacer y cómo hacer para permitir que las ayudas nos puedan llegar?? Tendrá esto que ver con las creencias personales de lo que ” pensamos que merecemos”? Tendrá que ver con la educación recibida? Puede ser que simplemente busquemos no defraudar a aquellos que sentimos que dependen de nosotros? Nos creamos nuestras propias trampas mentales?

 

Estas son algunas de las preguntas que me hice ese dia, supongo que derivadas de la frustración de no poder hacer más y de la concepción del propio trabajo.  Entiendo que las relaciones entre sanitario- paciente están evolucionando de una postura claramente paternalista, a otra más participativa y de consenso, no hablo de situaciones de gravedad en las que únicamente cabe hacer lo que hay que hacer, hablo del resto. Me gusta escuchar las prioridades de mis pacientes, respetarlas y ayudarles a conseguir sus metas, haciendo q se sientan dueños de la situación. Todos  los días, voy aprendiendo cómo encontrar la mejor forma de conjugar lo que creo que debe ser, lo que ellos creen que debe ser, lo que puede ser y lo que quieren que sea….. Difícil tarea?

Bego Belarra

Os dejo con Fito…. Nunca se para de crecer, nunca se deja de morir

Los pilares

Hace unos días pude disfrutar de una película titulada ” la dama de oro”. No se vuestras preferencias en cuanto a cine, a mi me gusto. Los intérpretes son Helen Mirren y Ryan Reynolds, ella esta inmensa, como casi siempre. Interpreta el papel de una inmigrante austriaca, que actualmente vive en Estados Unidos. Es la única heredera del famoso cuadro ” Retrato de Adele Bloch- Bauer ” , al que renombraron ” La dama de oro” de Gustav Klimt. Debido a la aprobación de una ley en Austria, ve la posibilidad de recuperar el retrato de su tía, que en su día le robaron los nazis. Para esta tarea, se ayuda de un joven abogado, hijo de una familia amiga, que también paso por el trance de emigrar en la misma época. No os comento más de como transcurre la peli, aunque está basada en hechos reales y muchos de vosotros conoceréis la historia. Lo que si me gustaría compartir es la reflexión que hice después de verla.

Los dos protagonistas inician la historia algo distantes. Las motivaciones de ambos son diferentes. Es el transcurso de los hechos, lo que les lleva a crear un verdadero tándem. Se ve en la película, como hay veces en la que la frustración lleva a uno de los dos, a pensar en abandonar la lucha y simplemente mirar a otro lado, pero es el otro componente del equipo, el que le ayuda a encontrar la fuerza necesaria para seguir en la pelea. Ambos se ayudan, se apoyan y se acompañan mientras resuelven el conflicto actual y de paso, intentar cerrar un episodio de su pasado muy doloroso, curando viejas heridas.

Tengo que confesar que acabe la película con alguna lagrimita!! Pensaba que todos tenemos viejas heridas que no acabamos de cicatrizar, que simplemente esperan su momento, momento en el que nos sintamos con la suficiente energía vital como para hacerles frente. Y claro, todo proceso necesita un tiempo, tiempo de reflexión, de maduración, de perdón, de reconciliación y de sanación en definitiva. Y que importantes son los pilares…!! Hablo de esas personas que nos rodean, con las que compartimos  en mayor o menor medida, por las que nos sentimos apoyados, que nos hacen de pilar, y a las que a su vez apoyamos. Que afortunada soy en este sentido!!

Ya se que no todos estamos en la misma situación, y por eso existen diferentes grupos y asociaciones. Por ejemplo nosotros, desde los talleres que hacemos en paciente activo, intentamos daros nuestro apoyo, que sintáis que no estáis solos, que aprendáis de las experiencias compartidas, que conozcáis personas nuevas que conviven con problemas parecidos a los nuestros y quien sabe, puede que hasta hagáis nuevas amistades. Tenemos nuestra puerta abierta. Actualmente impartimos talleres sobre enfermedades crónicas en general y diabetes mellitus en particular. Empezamos nueva tanda de cursos a la vuelta del verano…. Estáis preparados…?? Nosotros si

Me despido con “Adele”

foto bego

Begoña Belarra

Mi madre tiene diabetes

Mi madre tiene diabetes. Ella nunca ha sabido de qué tipo y ahora ni le importa ni podría decírmelo. No se acuerda y tampoco recuerda cuándo empezó su particular calvario, básicamente porque sufre una demencia mixta producida en gran parte por su enfermedad y las complicaciones asociadas a ella, que ahoga recuerdos cercanos pero que le permite viajar en el tiempo sin ataduras, estar aquí y allá a discreción, ver en mí a su hijo o a su hermano, aquel que murió cuando tenía la edad que tengo yo ahora.

Desde hace dos semanas vive en una residencia, en Sopelana. Ella no da crédito porque le suena a sueño inaccesible… eso de vivir cerca del mar. Pero tampoco importa porque está bien, alejada de la atmósfera contaminada de su casa de siempre, esa a la que le falta la luz que en su nuevo hogar entra a raudales por ventanas y miradores, esa en la que sólo oía la tele. Sin despedirse ha dejado atrás a la joven boliviana con la que ha vivido casi 5 años y al hijo de esta, un jovencito que corre hacia los 6 y que la llamaba “abola”. Una curiosa pareja de valientes a la que ella ha olvidado sin quererlo ni pretenderlo y a la que nosotros, los hijos de mi madre, estaremos siempre agradecidos.

Ahora está razonablemente bien, mucho mejor que hace unos pocos años. Y aunque no controla ni sus pensamientos ni nada de nada, ha dejado de angustiarse. Lleva mejor sus graves problemas de visión, su sordera, sus dificultades para moverse, sus niveles de glucosa en sangre, sus problemas cardiovasculares. Está bien atendida 24 horas al día, controlada y vigilada por personas que saben qué han de hacer. Y cada día me pregunto qué habría sucedido si hubiera disfrutado de apoyo también para mejorar su alimentación, moverse un poco más, manejar esos episodios depresivos que antes, e incluso ahora, se intentaba ocultar por estar mal vistos.

Estoy convencido de que le habría ido mucho mejor de haber tenido compañeras y compañeros de fatigas con las que compartir angustias, miedos, incertidumbres y éxitos, que aunque pocos, seguro que también los hubo… como aquella época en la que llegó a perder 15 kilos a base de esfuerzo, de comer bien y andar lo que no está escrito, y gracias a la implacable vigilancia a la que se dejó someter.

Y estoy seguro de que todo habría sido mucho más fácil si en casa hubiéramos tenido la más mínima idea de cómo actuar, si nos hubiéramos preocupado cuando hacerlo habría dado resultados nítidos y claros. Si hubiéramos sido activos y responsables. Pero éramos jóvenes y no estábamos para esos rollos y mi padre estaba a su curro mal pagado, al que sumar otro también mal pagado y que sumado al anterior le ocupaba casi la totalidad del día y algo de la noche, para al final tener poco material y mucho emocional, especialmente cuando los hijos nos hicimos adultos y empezamos a valorar lo que habíamos tenido e ignorado siempre.

Me llama poderosamente la atención –en realidad me enoja que te pasas (o mazo, como ahora suena en colegios y botellones)- que quienes hoy sufren lo que en su día sufrió mi madre, puedan disfrutar de ayuda externa y no lo hagan. Me sorprende que sea porque el perezoso es una especie de humano más extendida de lo aconsejable y aún sean mayoría quienes esperan a ver las orejas al lobo para ponerse las pilas (bueno, todo lo que hay entre el hocico y la punta del rabo), sin olvidar que aún hay mucho profesional sanitario que no ve el potencial de la educación y ayuda de pacientes a pacientes, de gente que habla el mismo idioma, sufre similares padeceres y ha de superar a diario casi idénticas barreras y enfrentar muy parecidos retos.

Es más, me cabrea, y mucho, que no se recete Paciente Activo. Y me enfada aún más que dependa del lugar en el que vivas, aunque todos seamos vecinos de un pequeño país al que unos llaman vasco, otros Euskadi y algunos Euskal Herria, que no es lo mismo pero es igual, como tan bonito nos contaba y cantaba Silvio Rodríguez.

¿Qué hay detrás de esto? Pues no lo sé pero lo intuyo. Creo que hay excesivo afán de protagonismo, de dejar impronta, además de mucha apatía y bastante miedo. Creo, además, que mandan sobre otros los mensajes del tipo “el desastre es inevitable” o “no te muevas que fuera hace mucho frío”, esos que nos mantienen paralizados en nuestras falsas zonas de confort y que tanto nos satisfacen porque así evitamos el cansancio de movernos.

Mi madre nunca ha sabido nada de esto ni le importa lo más mínimo. No sabe que su vida podría haber sido mucho mejor de haber podido disfrutar de programas como Paciente Activo y de hecho poco importa ya porque su vida es la que es y nadie puede cambiar esa cruda realidad. Así que el mensaje va dirigido a quienes sí tienen a su alcance esa alternativa y pasan de ella, como va dirigido a quienes pueden recetarla y no lo hacen. A mi no me hacen falta ensayos clínicos para saber que funcionar… funciona!!!

Jose Blanco

y mi nuevo propósito?..por Anjel

(A lo largo de estos primeros días y a modo de presentación, los colaboradores habituales de este blog nos vamos a ir presentando. Hemos elegido “y mi nuevo propósito?” como título de esta serie de entradas por ser una herramienta que usamos en nuestros cursos de Paziente Bizia . Paciente Activo para ir consiguiendo nuevas metas y como compromiso con ese nuevo hábito. Sirva cada entrada como presentación)

Formularse propósitos y evaluar semanalmente su cumplimiento es una de las técnicas estratégicas que utiliza  el método de trabajo de Paciente Activo en sus talleres.

Ahora que estrenamos una nueva herramienta en el Programa, que nos va a permitir continuar el contacto y las conversaciones con las personas fuera de los talleres, también es procedente iniciar el proyecto formulándose el pertinente propósito.

En mi caso, mi propósito es realizar como mínimo, una aportación mensual al blog durante once meses de 2015. Y mi grado de seguridad es………….Ocho.

Cuentan que fue Arquímides de Siracusa, matemático, ingeniero, inventor y astrónomo quien proclamó la frase “Dadme un punto de apoyo y moveré el mundo” . Fue uno de los científicos más importantes de la antigüedad clásica y entre sus numerosas aportaciones a la ciencia está la explicación del principio de la palanca.

Supongo que el sabio griego nunca imaginó que un día pudiesen existir ni blogs ni redes sociales cibernéticas ni nada parecido, pero de haber vivido hoy quizá vería en ellas puntos de apoyo donde apoyar las palancas de nuestros buenos propósitos, que convenientemente accionados removerán las dificultades que dificultan que logremos nuestros objetivos de manera exitosa.

Aprovechemos pues este nuevo blog como punto de apoyo para hacer realidad nuestros magníficos propósitos con la Comunidad Pacientes Activos.

Anjel (@anjelirastorza)

Y mañana espero que aparezca por aquí…Itxaso

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