Apuntalando conceptos

Nuevo curso, nuevos talleres, nueva vuelta a los contenidos de los mismos para repasarlos y afinarlos….y volver  inevitablemente  a reflexionar sobre la labor y la apuesta por este programa dentro de la Euskal Osasun Eskola de Osakidetza. Hablaba el otro día con otro de los monitores de este programa de las dudas que a veces tengo acerca de si transmitimos lo que verdaderamente queremos decir con “paciente activo”. Así que me vais a permitir que utilice este blog para ordenar y escribir algunas ideas al respecto.

Paciente activo es un manera de afrontar y vivir la enfermedad crónica. Con esa vocación y ese objetivo nació y se desarrolla. Lo que se propone es actuar de una manera proactiva, donde se impulsa el papel del enfermo o los cuidadores de personas con enfermedades crónicas para ser protagonistas de su autocuidado y en el manejo de la enfermedad. Frente a un papel pasivo en el que se asume la enfermedad como algo que nos ha tocado y cuya atención delegamos en el sistema sanitario, se ofrece la alternativa de adoptar un papel en el que podamos ser informados de lo relevante en cuanto a nuestras enfermedades para poder implicarnos y comprometernos de un modo personal a adoptar hábitos más saludables en nuestra vida.

Consideramos que cada persona es distinta con distintas circunstancias y distintas maneras de afrontar lo que le sucede. Cada uno de nosotros tiene sus propias fortalezas y debilidades, se nos da mejor a unos hacer unas cosas y a otros, otras. Tenemos un entorno determinado, unos hábitos y costumbres determinados, una singularidad. En definitiva, cada uno de nosotros es experto en su propia vida y en la manera en la que la enfermedad le condiciona. Adaptar los cuidados generales y los tratamientos que son necesarios tiene que evolucionar desde “algo que se despacha” a algo que se decide conjuntamente con los profesionales sanitarios y con la gente que nos rodea respetando e integrando el papel de cada uno.

De vez en cuando alguien me dice que todo esto es para dar menos trabajo a médicos y enfermeras y para que la gente no vaya a sus centros de salud, para ahorrar, etc… Desconozco si alguien tiene esa idea en la cabeza, pero es algo totalmente erróneo y decepcionante si así sucede. Hay dos elementos que subyacen en todo lo que hacemos: el respeto y la confianza. El respeto por las personas con enfermedades crónicas, por su capacidad de decidir, por su autonomía para hacerlo, por la importancia que tiene su opinión. Y la confianza en su capacidad para asumir información,  para tomar decisiones de un modo responsable que  les permita un mejor manejo de su enfermedad y poder alcanzar una mayor calidad de vida.

Así que “Paciente activo”  es un programa que va más allá de impartir talleres donde se transmiten conocimientos, se proponen estrategias para cambiar actitudes y hábitos, y se comparten experiencias personales que pueden ser valiosas para los demás.  Los talleres son una manera de canalizar toda esta filosofía y son una propuesta de un modo distinto de hacer las cosas. Un modo que aporta más beneficio y satisfacción a todos, y digo todos, los que se implican en esta manera de afrontar la enfermedad. Así que seguiremos invitando a sumarse a esta manera de hacer las cosas porque creemos en ella.. Al margen del programa.

¿Todo el mundo tiene que ser un paciente activo? No, todo el mundo no. Sólo quien quiera. Pero quien quiera, que tenga la oportunidad de serlo. ¿Te animas?

Iñaki Etxebarria

Atención plena

Tengo 8 años, es domingo y voy en el autobús la línea 9 para luego coger otro cuyo número no recuerdo que me llevará a Carabanchel en Madrid. Voy de la mano de mi madre, mi hermana gemela está conmigo también. Recuerdo perfectamente el olor del perfume de las señoras mayores  que también estaban en el autobús y cuyo olor me mareaba, no me gustaba nada, lo tengo tan grabado en la piel que le he puesto un nombre, “colonia de autobús”, cada vez que lo huelo, me evocan estos recuerdos. Nos dirigíamos al colegio que entonces había allí para los huérfanos ya que yo no tenía padre desde los 4 años. Era un internado. Me vienen imágenes de cuando bajábamos del autobús ya en la entrada del colegio, me asía con fuerza a la mano de mi madre y me pegaba a su pierna, mi hermana también, ya empezábamos a lloriquear pues no queríamos quedarnos allí hasta el viernes que venía a buscarnos para pasar el fin de semana en casa. Recuerdo como se me iba encogiendo el corazón mientras andábamos por el camino estrecho que ya en el recinto, nos guiaba hacia la puerta de entrada, no quería llorar pero no podía evitarlo, sentía que me ahogaba porque me abandonaban en un sitio donde no quería estar y desde luego no entendía porqué teníamos que quedarnos allí y no podíamos quedarnos con mi madre. No me gustaban nada las monjas que lo llevaban, me resultaban distantes y algúna incluso rayaba la crueldad, nada empáticas y por supuesto nada cariñosas que era precisamente lo que yo sentía necesitar. Parecía más bien un centro militar con normas muy rígidas.

 

Nunca hubiera sabido como se sentía mi madre si no tuviera a mi hija, Lucía, con 11 años, cada vez que tiene que irse para  un campamento, una excursión…, siento lo mismo que en el colegio interna, el mismo ahogo, la misma sensación de abandono como si no fuera a verla ya nunca más…, estos miedos vuelven a mí una y otra vez, y me cuesta un esfuerzo inmenso no trasladarselo a ella, algúnas veces lo consigo y otras veces no, aunque no me rindo.

 

Muy dentro de mi hay algo que llora, ese lugar en mi interior en el que siento claramente una herida, muy cerca de mi  corazón, en donde hay dolor, tristeza, una horrible soledad y un miedo inmenso a ser abandonada. Dejo que salgan esos sentimientos y les hablo con cariño “todo está bien, todo irá bien”…., Tengo que dejar salir todos esos sentimientos dolorosos, para poder sentir después, un soplo de paz.

 

Para poder vivir con paz, es necesario sentirla dentro, todos tenemos nuestros dramas personales, ni mejores ni peores, simplemente diferentes y todos ellos han hecho de algúna forma que seamos como somos hoy. Es importante darte tiempo para el deporte,  para alimentarte, para masticar, para reir, para perdonar, darte tiempo para estar solo, para llorar, es importante quererse, y es importante CUIDARSE, aprender a cuidarse desde dentro. Esto es lo que tratamos de ofrecer  en los talleres de Paciente Activo, tratamos de ayudarte a ver que puedes hacer mucho más de lo que crees por tu bienestar, que se puede convivir con la enfermedad haciendo un pacto de “no agresión mutua”, con sesiones como el manejo de las emociones, las técnicas de relajación, el poder de las creencias, la toma de decisiones y otras muchas de lo más interesante que todos los que lo hacemos posible, ofrecemos  desde el corazón.

 

Gracias a la vida que me dió a mi gran familia en la que incluyo a mis grandes amigos, a una madre que aún vive con una increible energía y a la que adoro, y en especial a mi hermana gemela que hizo más llevadero todo lo que aquí he narrado y que es una parte de mi tan especial, como yo misma.

 

Ani Galende

Entre deseos, objetivos y propósitos (II)

En la entrada anterior hablábamos de los deseos que nos planteamos cuando queremos adquirir hábitos de vida mas saludables o incorporar a nuestro día a día conductas que tengan una repercusión beneficiosa sobre las enfermedades que tengamos. Hacíamos hincapié en la idea de vincular a sensaciones positivas y afectivas o emocionales aquello que nos proponemos y que en ocasiones se nos hace difícil alcanzar. Pero parece ser que los expertos en motivación dicen que eso, aunque necesario,  por si solo no es suficiente.

Los objetivos deseables se convierten en objetivos deseados y es el momento de ponernos en marcha para alcanzarlos. Una de las características que definen a las personas activas en el cuidado de su salud es la responsabilidad. La responsabilidad empieza en el momento en que aceptamos lo que nos pasa y aceptar que en el cuidado de nuestra enfermedad hay cosas que no dependen de nosotros, pero hay otras muchas que si. Se trata de gestionar y asumir éstas: lo que nosotros podemos hacer, y ser consecuentes con nuestros objetivos, (aquellos  que hemos convertido en deseados y que hemos elegido querer alcanzar.) Responsabilidad significa asumir que nosotros somos el capitán al mando de las decisiones que nos van a suponer un beneficio.

El conocimiento de lo que nos pasa, de lo que podemos hacer, la ayuda de los profesionales sanitarios, involucrar a la familia y al entorno de alguna manera, son cosas que trabajar porque en alguna medida dependen de nosotros. Cultivar la confianza en que tenemos capacidad para conseguir mejoras en esos ámbitos es otra de las actitudes que aportan beneficio. Cada paso hacia la consecución de lo que nos proponemos cuenta, aunque sea pequeño. Para algunas personas convertir este compromiso con uno mismo en un reto ayuda a aumentar la motivación para conseguirlo.

Ya tenemos las dos caras de la misma moneda: la motivación. Deseos que son objetivos deseables,  transformados en algo deseado que nos impulsa  a adoptar cambios en nuestros hábitos, y responsabilidad y compromiso con nosotros mismos para convertir el impulso en acción mantenida y gratificante. En los talleres del programa recogemos todo eso y le de damos forma para hacerlo más sencillo y más eficaz. Nos hacemos propósitos, generalmente semanales. En la próxima entrada os hablaremos de ello para cerrar esta trilogía sobre deseos, objetivos y propósitos.

Cuidado de los pies

Llega el verano y con él el calor, la vitalidad, las actividades al aire libre, la piscina, o la playa.

Es el momento del año en el que podemos disfrutar más de pasear relajadamente con los amigos, de tomar algo sentados en una terracita.

Volvemos a casa mucho más contentos de lo habitual y con los pies hinchados la mayoría de las veces…

Nuestros pies, esa zona extrema que casi no miramos a no ser que nos duela.

Este es el momento también de ocuparnos más de ellos si cabe, porque es un periodo más delicado debido al calor y al cambio de calzado.

La diabetes puede causarnos daño en las pequeñas terminaciones nerviosas y en los pequeñísimos vasitos sanguíneos que riegan los pies.

Este daño puede causar sensación de”acorchamiento” y reducir la sensibilidad.

Como resultado de este daño es posible que los pies no se curen con facilidad si se produce una herida, una ampolla o cualquier otra lesión.

En los talleres de Paciente Activo enseñamos lo importante que es mantener los pies en buenas condiciones y que debemos hacer para mantenerlos. Vamos a recordar lo más importante.

  • Lo primero REVISAR LOS PIES TODOS LOS DIAS.
  • Buscaremos posibles rozaduras, ampollas, sequedad, moratones o cortes.
  • Rozaduras y ampollas se producen por el roce de la piel desnuda contra el calzado
  • Sequedad se produce por el hecho de llevar los pies al aire durante más tiempo y por el calor. Pueden aparecer grietas, sobre todo en los talones y la zona externa de los pies. Estas grietas se pueden convertir en cortes.
  • Vigilaremos también las zonas de entre los dedos y debajo de los dedos porque también se pueden producir grietas, en esta ocasión por un exceso de sudoración o un mal secado tras la ducha o el baño en la playa o la piscina.
  • Si no vemos bien todas las zonas pidamos a alguien que nos mire.

Cuidado-pies

¿Como prevenir los daños?

  • Elegir un calzado adecuado: cómodo, flexible y de material transpirable. Que se ajuste bien sin apretar
  • Evitaremos así en gran medida los roces y las ampollas.
  • El mejor momento para comprar calzado es a la tarde, los pies están más dilatados y si los zapatos no aprietan en ese momento luego tampoco lo harán.
  • No se aconseja el uso de sandalias a los diabéticos, pero si se usan, que sea siempre con calcetines, que deben ser transpirables y sin elásticos que se ajusten en exceso para evitar el efecto “faja”
  • Los paseos por la playa o la piscina tampoco se aconseja que se realicen descalzos, por el riesgo que existe de cortes y rozaduras. Si no queremos renunciar a pasear por la arena que sea con escarpines o sandalias que protejan lo más posible el pie. Nunca con chanclas. Pero si decidimos pasear descalzos NO olvidar revisar los pies al salir del agua y quitar la arena que se haya podido introducir entre los dedos y debajo de ellos con mucho cuidado.
  • Ponerse protección solar en los pies, se queman con más facilidad de lo que parece.
  • Al llegar a casa revisaremos los pies por si se ha producido algún corte.
  • Y es el momento de lavar los pies con agua tibia para quitar restos de cloro y sal que deshidratan secar con esmero entre los dedos y debajo de ellos sin frotar, ejerciendo presión.
  • Ahora toca HIDRATAR. Hacerlo todos los días después del lavado pero sin poner crema entre los dedos. Puede dar lugar a maceraciones y heridas
  • No olvidar tampoco el cuidado de las uñas. El corte debe ser recto, sin que ninguna uña ejerza presión sobre el dedo de al lado. Cortar siempre con tijeras romas, nunca con tijeras que tengan punta y después limar.
  • Si a pesar de todos estos cuidados apareciera alguna heridita, ampolla o corte la limpiaremos aplicamos un desinfectante y sin dudar acudiremos a la consulta de enfermería para que nos indiquen la mejor manera de resolver el problema

Deseo a todos un verano vital, feliz y libre de problemas.

Magdalena Vázquez

¿Quieres conocer una nueva web de información sanitaria fiable?

Una de las características que debemos tener los pacientes activos es que estemos informados sobre aquellas cosas que afectan a la enfermedad que cada uno de nosotros o la persona que cuidamos tenemos. Ya hemos hablado en algún otro post de lo importante que es que la información que leemos sea contrastada, fiable y válida. Por eso os quiero presentar una nueva web que cumple todos estos requisitos.

Este mismo lunes se ha presentado en el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad una nueva herramienta que nos va a venir muy bien a todos los ciudadanos, para facilitarnos la búsqueda de información sanitaria fiable, actualizada y comprensible. Es la web de la Red de Escuelas de Salud.

Pero claro……. te preguntarás…….¿qué es esto de la Red de Escuelas de Salud? Y a mí…… ¿en qué me puede ayudar?

La Red de Escuelas de Salud es un proyecto cooperativo promovido por el Ministerio, en el que participan representantes de las distintas comunidades y ciudades autónomas, representantes de asociaciones de pacientes y del Ministerio con el objetivo de ayudar a la ciudadanía a que adquiera conocimientos, habilidades y actitudes dirigidas a que cada uno de nosotros seamos más responsables en el cuidado de nuestra salud y que participemos activamente en los cuidados de nuestra enfermedad. Por supuesto, nosotros desde el programa Paciente Activo como parte de la Osakidetzaren Osasun Eskola formamos parte de esta red.

Para facilitar esto se ha diseñado una web hecha por, para y con los pacientes desde su inicio. Aquí podrás encontrar 4 apartados: Conócenos, Enfermedades, Podemos ayudar y ¿Nos ayudas?

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Desde aquí te invito a que entres, navegues por ella y si te apetece ¿Por qué no? aporta tu opinión u ofrécete voluntario para colaborar con la red. Tu ayuda será de mucha utilidad 🙂

Estibaliz Gamboa

Ha llegado el verano

Decir que el ejercicio es bueno para la salud ya no es ninguna novedad, en todas las entregas lo he comentado, en esta entrega he pensado que en verano puede ser más agradable comenzar a realizarlo.

El verano es una época que asociamos con el buen tiempo y con vacaciones, los días son más largos y es posible que tengamos más tiempo libre, estamos más animados, más optimistas, pues el sol, la luz,  nos recarga de energía.

El tener más tiempo libre y unas buenas condiciones climatológicas hace que podamos pensar en realizar algún tipo de actividad física, algún ejercicio  al aire libre en mejores condiciones y con más ganas que durante del año.

Caminar, pasear por la playa por ejemplo, pueden ser actividades para comenzar  en verano, época más agradable para realizarlas.

Caminar es uno de los mejores ejercicios que existen para mantener la salud, es un hábito que además de ser favorable para las piernas, nos ayuda a recobrar la salud tanto física como emocional. Y no me refiero a una caminata deportiva, no intento referirme a una caminata para adelgazar, que también podría ser, en este caso me refiero a salir a pasear como una acción de coger un hábito saludable, intentando usar menos el coche o el trasporte público o simplemente caminar para distraernos.

Y, ¿qué os parece si os planteo un paseo por el monte o un poco de senderismo?. Todos podemos intentar buscar paseos por los alrededores de nuestros pueblos o ciudades y seguro que ya existen rutas senderistas por descubrir. Cualquier distancia y dificultad es buena, cada uno pone sus límites y poco a poco sus objetivos de mejora.

Seguro que cualquier distancia y cualquier nivel que nos marquemos hará que nuestro estado físico mejore aumentando nuestra capacidad pulmonar y nuestra resistencia. Vamos a estar en plena naturaleza, así que el aire que respiraremos será de calidad o al menos mejor que el que respiramos todos los días. Limpiaremos nuestros pulmones y poco a poco respiraremos mucho mejor. Caminar nos ayudará a relajarnos y a desviar los pensamientos negativos rutinarios del trabajo, por ejemplo, disfrutando de la naturaleza.  Si además tenemos la tensión alta, este ejercicio de caminar nos ayudará a disminuirla o al menos a mantenerla en niveles controlados de normalidad.

Podemos caminar solos, pero si vamos con amigos es más agradable y más seguro, cada uno tiene sus gustos y sus hábitos. Aunque yo creo que siempre es más agradable disfrutar en compañía y además ir acompañado te “obliga” a vencer esa posible pereza.

Y, ¿qué os parece caminar descalzos por la arena de la playa?  Largos paseos sobre la arena con un poco de brisa y el sonido de las olas junto a nosotros. Podemos plantear este paseo, como un puro relax y también nos lo podemos tomar como un hábito diario y convertirlo en un paseo matutino, aprovechando la primera hora de la mañana, o del atardecer,  si tenemos la suerte de tener una playa cerca.

Puesta de sol

Este paseo va a mejorar la circulación, los paseos por la arena de la playa son una práctica excelente para mejorar la circulación sanguínea y muy recomendable para personas con varices. Si además lo hacemos a paso ligero, el masaje de la arena en las plantas de los pies activa la circulación venosa y linfática, y aún hay más, pues al romper las olas en la orilla, el agua masajea los tobillos, con lo que el ejercicio es todavía más completo.

Cuidado con la temperatura de la arena, y con posibles conchas o trocitos de madera o cualquier elemento que pueda producirnos una herida.

Si eres diabético al pasear por la arena de la playa, cuidado con posibles heridas o ampollas, por ello es recomendable usar algún escarpin o calcetín especial para ello.

Y como regalo… ¡exfoliante gratis! El roce de la arena es el mejor exfoliante natural. Lo que siempre digo: ¡más sanos y más guapos!

Así que tanto caminar, hacer senderismo o pasear por la playa, es una forma de realizar actividad física o ejercicio de forma placentera y saludable, sobre todo en verano, pero es conveniente tener en cuenta una serie de consejos:

Elegir la hora correcta preferentemente a primeras horas de la mañana o al atardecer para evitar las horas de más sol.

La hidratación es importante, debemos tener en cuenta la pérdida de líquidos que se acentúa cuando hace calor, por lo que se debe beber antes, durante y después del ejercicio.

Importante la protección solar, no sólo con cremas solares sino con gafas y viseras.

Y un calzado adecuado, dependiendo de por donde tenemos pensado caminar, no es lo mismo el hacer senderismo, que caminar por la ciudad, en el primero caso unas buenas zapatillas y en el segundo olvidarnos de los tacones por ejemplo y elegir un calzado cómodo.

Así que como siempre, ahora toca contestar… QUE, CUANTO, CUANDO y CON QUE FRECUENCIA.

¡ÁNIMO!.

Itxaso Arévalo

 

 

 

 

 

 

 

En fuera de juego

Dicen que el fútbol es el deporte rey. No se si os consideráis futboleros o no, yo si… Y quiero aprovechar los últimos acontecimientos deportivos vividos, para invitaros a reflexionar sobre algunas cosas.

Hace dos días se jugó la final de la copa del rey. Mi equipo era uno de los finalistas, podéis imaginaros cual, si no habría empezado la frase diciendo que ganamos la copa.  Desde mi ciudad, se desplazaron mas de 50000 hinchas para acompañar y animar. Los que nos quedamos apoyando en casa, no fuimos menos. Daba gusto callejear, ver el ambiente festivo, la ciudad teñida de rojiblanco y sobretodo las ganas de todos de disfrutar y participar.

Y viendo todo este espectáculo, se me ocurrió hacer la siguiente reflexión: ¿ por qué esta todo esta gente hoy aquí? ¿ qué les mueve? ¿ qué les ha hecho tomar la decisión de salir a la calle o de viajar? ¿ por qué todos se sienten integrados? ¿ por qué están todos tan participativos? ¿Cuáles serían vuestras respuestas?

Os voy a contar mi visión. Creo que únicamente es cuestión de motivación. Esa es mi respuesta… Motivación!!. Cuando encontramos la necesaria, parece q cualquier cosa que nos propongamos en la vida, se vuelve accesible. Ya lo decían los sabios: ” Querer es poder”.   Entiendo la motivación, como el motor que hace que los huesos te dejen de doler y te muevas, el motor para que todos los días hagas un rato de ejercicio aunque llueva, el motor para que encuentres la forma de no olvidarte de tomar la medicación, el motor para comer saludable y ser feliz haciéndolo. Creo que es lo que te ayuda a integrar tu plan de cuidados y tratamiento, no se si en su totalidad, porque también creo q hace falta información, pero desde luego sin la motivación necesaria, no seremos capaces de avanzar.

Y…. Llegados a este punto, si resulta q tantísimas personas han encontrado la motivación necesaria para salir a la calle y animar a su equipo, o hacer 600 km para vivirlo con sus jugadores, para comprar camisetas, para pintar sus coches, sus caras….¿ cómo no vamos a ser capaces nosotros de encontrar el motor que nos lleve a cuidarnos adecuadamente? Que se trata de nuestra salud, de nuestro bienestar, de nuestra calidad de vida…!!!! ¿ Puede haber algo mas importante?

Pienso que los profesionales sanitarios, ejercen de árbitros y van marcando desde los goles, hasta los fuera de juego. En paciente activo, actuamos como los entrenadores, os alentamos, os enseñamos, os ayudamos e intentamos que creáis en vuestro potencial . Pero, nunca olvidéis quienes son los jugadores… Que los jugadores sois vosotros!! Quien gana el partido, es el equipo, pero quien levanta la copa, o se cuelga la medalla de subcampeón, es el jugador, el que corre los noventa minutos. Así que, vosotros decidís que papel queréis adoptar en este partido, si queréis ser los espectadores de vuestra enfermedad, o por el contrario queréis ser los jugadores y así poder decidir que hacéis con el balón.

Por mi parte lo tengo claro… ¡Paso de vivir en fuera de juego! ¡ yo quiero jugar!…. Y tú… ¿ qué quieres ser tú?

Begoña Belarra

Si hay que ir se va….que hasta viene bien!!

Si se te olvida lo más sencillo, la llave, cómo vas a conseguir llevar el coche allí donde quieres? Coloca bien los retrovisores, sin olvidar que también existe el de la derecha. El pedal del embrague es el de la izquierda, el que tienes que pisar cada vez que quieras cambiar de marcha… un montón de veces en cada viaje. Hay que señalizar cada giro, aunque parece que mucha gente no lo sabe, separarse de los ciclistas, vigilar a los motoristas que aparecen por cualquier lado, conocer todos los chivatos del salpicadero y saber cómo funcionan el manos libre, el cd con reproductor de mp3, el navegador y el aire acondicionado. Y has de manejarlo todo al mismo tiempo que metes tercera y reduces a segunda, miras dos coches por delante para evitar sustos y piensas qué hacer si aquel que va a salir por tu derecha se salta el ceda el paso (nada extraño, por cierto).

El del autobús para en cualquier lugar y hay que esquivarlo, el camión de la basura bloquea la calle y tengo que buscar una ruta alternativa, totalmente desconocida. Y se pone a llover… dale al limpia, se empaña el parabrisas, tengo que subir las ventanillas y cerrar el techo solar, también bajar la radio que no oigo al niño que llevo detrás. ¿Llevas el cinturón puesto? porque nunca se debe ir sin cinturón, y ya te lo he dicho 10.000 veces!!!

Ahora marcha atrás aunque no sé si quepo en un espacio tan reducido. Y no aparques a oído ni a dos metros de la acera. Cuidado al abrir la puerta que pueden venir coches, cuidado que la policía vigila. Y vienen coches por todas partes, por delante, por detrás, por ambos lados, por arriba y por abajo. Coches, autobuses, camiones, motos, peatones, algún niño despistado, pasos de cebra, semáforos que no todo el mundo respeta, rotondas y más rotondas… buff!!!

Recuerdo perfectamente cómo me sentí el primer día que me enfrenté a la jungla de asfalto con mi carnet de conducir por estrenar. Como un pulpo en el garaje aterrado porque jamás iba a poder controlar. Era demasiado para mi y no entendía como otros y otras lo habían conseguido. Pero ahora todo va como la seda, todo mecanizado e interiorizado, y hasta olvido que estoy conduciendo, marcando cada giro, ajustando la marcha a la velocidad, observando todo lo que me rodea y comentando con mi mujer la última batalla de la peque… casi sin ser consciente de que estoy en la carretera.

Y con la “amiga” diabetes me ocurre algo muy parecido. Cuando me la diagnosticaron me aconsejaron: come bien y a sus horas, haz deporte, no fumes, no bebas, vigila el estrés, conoce bien cómo responde tu cuerpo ante cualquier situación que se presente… Vamos, que tocaba ser un héroe porque conozco a muchas personas “normales” para las que cada uno de esos retos supone esforzarse durante toda la vida y fracasar una y otra vez. Desde luego el reto prometía ser inabarcable aunque la vida me fuera en ello!!!

Pero no ha sido así. Cierto que aún hay veces que peco y pico lo que no debo, que la pereza me puede y no salgo a correr, que me dejo llevar por el exceso de confianza y no uso mi glucómetro, que agasajo a mi paladar con ese rico vino, que paso de lo que pueda suceder y tiro para adelante sin pensar. Y también es cierto que mucho he mecanizado ya: la calculadora de hidratos de carbono funciona de forma automática, ya sé cuánta glucosa consumo en una hora de carrera, identifico una hipoglucemia antes de que me anule y sé cuándo se acerca la angustia descontrolada y esa breve pero intensa depresión azuzada por el miedo. Y sé cuándo acudir al médico y qué recurso utilizar en cada caso, y preparo mis citas, y…

Como siempre sucede, el principio es lo más complicado, pero al andar vas comprobando que haces camino y que ya no tienes que meditar cada paso. Eso sí, hay que saber cómo enfocar la caminata, qué necesitas para llegar al lugar que te has propuesto. Que no lo sabes… Paciente Activo!!! Que el médico no te lo “receta”, reclámalo!!! Es un magnífico punto de partida para caminar, además, con quien vive situaciones como las tuyas y ha tenido miedos y temores clavaditos a los tuyos. Unos pocos conocimientos, algo de apoyo y mucha práctica para ir incorporando a tu forma de hacer lo que realmente te conviene hacer. Después, ya más tranquilo y seguro, hasta jugarás al “veo veo” con tus hijos sin tener que detener el vehículo!!!

Jose Blanco

COMENZANDO UN NUEVO TALLER

Miércoles 29 de abril de 2015. Hoy comenzamos un nuevo taller en el programa Paciente Activo. Expectación, inquietud, e incluso ese puntito de miedo escénico que me parece tan necesario como bueno. A lo habitual se une esta vez que estrenamos manual nuevo: “Cuidando mi Diabetes”.

Llego al centro de salud que nos va albergar las próximas 7 semanas de 16:30 a 19:00 con un rato de antelación. Encuentro con una de las responsables del programa que nos pone al día sobre novedades del taller, del grupo y del programa: un poquito de cotilleo siempre ayuda en estos momentos previos.

Reencuentro con mi compañera monitora, con quien ya he compartido este taller anteriormente. Examinamos la sala, desplegamos sillas, caballete, rollo de papel, organizamos manuales, CD’s, etiquetas… el ritual habitual. Arrancamos el ordenador para poder proyectar desde él las láminas del curso. Esta vez las de papel no han llegado, así que echo de menos un signo inequívoco de que estoy en un programa de Osakidetza: el rollo de láminas atado con vendas (la primera vez que lo vi me dio un considerable mal rollito). Bueno, en cada sitio se recurre a lo que hay, ¿no? Seguro que las láminas estilo momia aparecen antes de finalizar el taller.

Se acerca la hora y los protagonistas van apareciendo. Esperamos a trece y llegan diez. Miradas entre temerosas y expectantes. “¿Lo de la diabetes es aquí, no?”. “Sí, sí, pasa, ¿cómo te llamas? Algunos se conocen del barrio, otros no. Saludos entre ello. “¿Tú por aquí? “Ah, sí, sí que sí que me dijiste que te habías apuntado”, “bueno, vamos a ver de qué va esto”.

Repartimos etiquetas en las que van apareciendo los nombres de los compañeros con los que intercambiaremos experiencias las próximas semanas, con y de los que vamos a aprender a seguir conviviendo con esta enfermedad que compartimos tomando nosotros las decisiones y el control de nuestra vida.

Y comenzamos: presentaciones rápidas y sencillas (va a haber tiempo para conocernos más a fondo). Exposición de lo que nos ofrece el taller y de los compromisos que nos pide y llegamos al primer intercambio de la verdad de cada uno: ¿qué es para mí la diabetes? Y se produce una de esas situaciones que te sitúan rápidamente entre iguales y que además te indica que la cosa empieza bien: más allá de que la diabetes es un problema relacionado con el páncreas y el azúcar en la sangre va surgiendo poco a poco lo que nos iguala en la diferencia: nuestra vida, nuestras costumbres y hábitos, incluso nuestra identidad que están marcadas por esta invitada no deseada que poco a poco se ha terminado instalando en nuestras vidas.

Las primeras dos horas y media pasan con rapidez. Las despedidas son cariñosas y lo que más se oye es “nos vemos el próximo miércoles”.

Miércoles 6 de mayo de 2015. Segunda sesión del taller. Ya controlamos mi compañera y yo el escenario, así que todo va rápido para poner la sala en condiciones. Vuelta a arrancar el ordenador para proyectar las láminas. La versión en “papel vendado” tampoco ha llegado. Me va a fastidiar acabar el taller sin ver esas vendas tan “marca de la casa”.

Cada día trae su afán y el de hoy es: ¿cuántos vendrán? Llegan ocho, y parece que seremos nueve. Bueno, no va mal. Buen ambiente, saludos, bromas, comentarios, dudas “a los profes” de si podemos comer esto o aquello, o que si esto me han dicho que… lo normal. Hoy toca hablar de alimentación, de estrés, de ejercicio y comenzar a hacer propósitos.

Llegamos a los propósitos un poco pillados de tiempo porque estos chicos participan mucho y aportan muchas cosas en las “lluvias de ideas”. Explicación sobre lo que supone hacerse un propósito y los criterios para plantearlo correctamente. Primer propósito a mi cuenta; y, poco a poco, cada uno va desgranando lo que se planta para la semana que viene. Algunos dudan, sobre “cuanto” o “con qué frecuencia”; pero parece que tienen claro el qué, y eso es lo importante.

Y nos vamos para casa, cada uno con un reto que pondremos en común dentro de siete días. Ahora ha empezado el taller de verdad para todos nosotros.

Juan Carlos Mendizabal

De amplificadores y ecualizadores

Llegó a la primera sesión con evidente escepticismo. No sabía muy bien lo que se iba a encontrar ni qué se esperaba de él. Después de 6 años de diabético empezaba a ser complicado mantener sus niveles de glucosa dentro de lo razonable, como lo era seguir pautas, no descuidarse. Un conocido le descubrió la existencia de estos cursos, se acercó a su ambulatorio y aquí estaba, convencido de que una vez más le iban a sermonear, a reprochar errores, a poner en tela de juicio su forma de hacer o de dejar de hacer.

Era a lo que se había acostumbrado tras convivir con un sinfín de agoreros, diabéticos como él, que le anunciaban tiempos peores y desastres inevitables, ¡¡el apocalipsis!! “Ya vendrá Paco con las rebajas”, “lo tuyo es una larga luna de miel que algún día acabará”, “avisado estás”… esperando esa oportunidad para decir “ya te lo había dicho”.

Menos mal que en casa el ambiente era otro. A pesar de las ausencias a horas intempestivas para correr un ratito, no había reproche. Y había reconocimiento por el evidente esfuerzo que conlleva evitar el picoteo, no comer esa magdalena que se ha quedado sola, no engullir esa paella que me está llamando… Pero fuera todo parecía deberse a la suerte.

¿Y con qué quedarse? ¿Con lo que vives en casa o con lo que te dicen quienes supuestamente saben? ¿De qué fiarse? ¿De lo que surge del cariño o de lo que nace de la, digamos, experiencia? Dudas, muchas dudas y mucha desconfianza también.

Pero ¡sorpresa! Apenas media sesión y ya se había relajado. Para empezar los monitores tenían el mismo problema que él y hablaban abiertamente de sus logros y sus fracasos, de sus miedos y de sus deseos. No había mejores ni peores. Todos a lo mismo y para lo mismo, y todos entusiasmados al compartir “sus intimidades” con quienes seguro que saben entenderlas.

El grupo de participantes funcionaba como un amplificador. A medida que pasaba el tiempo crecía el sonido, el intercambio de experiencias, las aportaciones, la franqueza. Y podía escuchar con nitidez cada mensaje, cada idea, en parte gracias al empeño de esos dos ecualizadores amateurs que con bastante éxito, dirigían el curso.

Aquel que entró desconfiado salió más seguro de sí mismo. Gente que sabía, al menos es lo que él consideraba, se había empeñado en reforzar aquello que hacía bien para enfrentar su realidad. Y comprendían sus errores, su esporádica dejadez, sus dificultades para sortear a la pereza y a la persistente y tenaz tentación.

Salió convencido de que estaba en el buen camino, en un buen lugar.

Jose Blanco

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