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El #deporte controlado alarga y mejora la vida de los enfermos de #cancer

Itxaso Arévalo

En entregas anteriores de este blog he tratado casi siempre sobre el ejercicio y sus beneficios: el ejercicio nos hace más felices, El ejercicio es bueno para el cerebro, Diabetes y ejercicio, Beneficios del ejercicio físico sobre la hipertensión arterial.

En esta ocasión trataremos sobre los beneficios del ejercicio en personas con cáncer.

Como refleja un artículo publicado recientemente en “El Correo” sobre ejercicio y cáncer, la unidad de investigación de atención primaria de Osakidetza  ha  realizado  un estudio con 75 pacientes vizcaínos. Éste recomienda: que el ejercicio debe formar parte de la terapia al mismo nivel que la cirugía, alimentación  o la quimioterapia. Según este estudio, el ejercicio físico ayuda a los pacientes de cáncer a vivir más y mejor a pesar de su enfermedad. Parece que hay asociación entre la práctica de un deporte y los beneficios para la salud  en personas  diagnosticadas de cáncer.

En el año 2005 la facultad de medicina de Harvard publicó el primer estudio que relacionaba los beneficios del ejercicio en personas con cáncer. Se reunieron datos referidos a casi 3000 mujeres con cáncer de mama y demostró que una caminata de una hora duplicaba la supervivencia de las afectadas.

Este estudio fue el primero que rompió con la idea tradicional de que el paciente oncológico necesita sobre todo reposo.

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La experiencia vasca revela que programas de ejercicio controlado mejoran la condición física de los pacientes, reducen la fatiga y en consecuencia alivian su estado emocional y proporcionan una mayor autonomía.

El estudio que se desarrolla en diferentes centros de salud de Osakidetza, está diseñado como un ensayo clínico con dos grupos diferenciados de pacientes. Uno de ellos, el denominado experimental, lo forman los enfermos que participan en los programas de actividad física, vigilados por enfermeras que se ocupan de evaluar la capacidad funcional, la fatiga que soporta y su fuerza muscular. Ellas adecuan el ejercicio a la capacidad física del paciente registrando los datos.

El segundo grupo, al cual los expertos llaman “de control”, está integrado por pacientes que no realizan ejercicio alguno.

Los pacientes que realizan ejercicio aquejados por tumores de mama, pulmón y gastrointestinales, tienen una mejoría de su calidad de vida.

El artículo de “El Correo” continúa con la experiencia de un enfermo de cáncer de colon, que se inclinó por practicar ciclismo entre otros deportes, y afirmó que se sintió mejor desde la primera pedalada. Cuando le diagnosticaron cáncer de colon y supo de la existencia de este ensayo no dudó en apuntarse. Desde entonces y aunque la enfermedad de dicho paciente ha pasado por diferentes momentos, durante el medio año que permaneció en el programa, nunca dejó de acudir a las tres citas que tenía concertadas con su entrenadora personal: una de las enfermeras que participan en este estudio.

Éste paciente comenta en el artículo que notó mejoría desde un primer momento. También comenta, que nota como el ejercicio oxigena su organismo, y como ese oxígeno batalla contra su cáncer, lo cual le hace sentir mucho mejor, física y emocionalmente, el deporte forma parte de su rutina de vida.

Este artículo nos demuestra que el ejercicio también tiene beneficios en personas con cáncer.

 

 

Afrontando el cáncer de mama

Ani Galende

 

Hace unos días tuve la oportunidad de ver un vídeo del Doctor Mario Alonso Puig que me ha dado el enfoque perfecto para escribir esta entrada por lo que empiezo con una frase de Marco Aurelio, Emperador y filósofo del Imperio Romano  que quiero enunciar aquí:

“ Dios mío, dame el valor para cambiar las cosas que puedo cambiar, serenidad para aceptar las que no puedo cambiar y sabiduría para distinguir la diferencia”.

Cuando me dieron el diagnóstico de cáncer de mama, no podía creerlo, sé que le ha pasado a mucha gente pues vivimos pensando que esto no nos va a pasar a nosotros y cinco años después, puedo decir que  me anclé en que se habían equivocado, necesitaba oir  que yo no tenía cáncer así que me agarré a lo que ponía en el informe: “Punción mamaria compatible con carcinoma” compatible no significa que es cancer, es una posibilidad, seguro que no es mi caso…

Al principio me costó mucho aceptar algo que no podía cambiar. Después de mucho trabajo, encontré esa sabiduría que creo que todos tenemos dentro y conseguí el valor para centrarme en aquéllo que podía hacer para cambiar tomando las  acciones necesarias para llevar a cabo esos cambios.

Con claridad: Me dí cuenta que gastaba mucho tiempo y energía en intentar cambiar las cosas que no estaban en mi mano así que como quería curarme, puse todos los medios a mi alcance para ello, pasando por dejarme ayudar de los médicos que me atendían y buscando otros medios en los que yo creía que me ayudarían a sobrellevar la enfermedad con la mayor entereza posible.

Con conexión: Me pase lo que me pase, tenga la enfermedad que tenga, tengo la misma dignidad que cualquiera como persona, no me permití aislarme salvo momentos o situaciones puntuales que consideraba  necesitaba, que también los hubo, momentos de soledad buscados y necesarios para mi.

Con la guerra al pijama: De la misma manera que no me permití aislarme, procuraba vestirme  y ponerme guapa, sonreírme en el espejo, decirme lo mucho que me acepto y todo esto me permitía salir con fuerza y ánimo renovado al exterior de mis murallas. Me fijé una rutina de paseos matutinos, hiciera sol o viento y frío, me reconcilié con la increíble y preciosa naturaleza e hice las paces con el País Vasco y su clima, con la empresa para la que trabajé los 18 últimos años, conmigo misma y con un largo etcétera..

Con ejercicio físico: Esto también fue y es de gran ayuda, para mi mente y para mi brazo que se quedó más débil  y dolorido de las operaciones practicadas, ejercicios constantes de estiramiento de todos los músculos que conocía y los que descubrí además de una pequeña tabla de ejercicios y yoga. Tenemos un vehículo increíble, el mejor que hay y pueda existir en el mercado, una máquina perfecta que es nuestro cuerpo, y no sabemos conducirlo….

Con buen humor: Buscar las ganas de tenerlo, el modo de reirte, de compartir con la gente que quieres momentos agradables y alegres y alejarte de la gente que tiene cierta habilidad para hundirte en lugar de ayudarte, personas que parece que solo saben ver el aspecto feo como único aspecto de la vida.

Con el sueño: Dormir lo que necesites, no siempre tenía sueño por la noche y me desvelaba con facilidad así que me permití acostarme cada vez que notaba que lo necesitaba, daba igual la hora. Esto es algo que no había podido hacer antes y he conseguido sacarle provecho, !me levantaba nueva¡.

Con la alimentación: Procuro comer en cada comida importante algo vivo, si es posible que no tenga químicos ni esté procesado ya que cuanto más procesado esté menos energía tiene, así que como mucha ensalada, verdura  y fruta como  buen comodín de compañía en todas las comidas importantes del día y lo hago extensible a mi familia. Pruebo cosas nuevas una vez por semana y aunque la cocina no es mi pasión, he conseguido aprender a disfrutar cocinando. Está demostrado que hay alimentos que ayudan en el proceso del cáncer, es importante que te informes bien ya que no son alimentos difíciles de conseguir aunque suelen requerir un cambio en algunos hábitos de comida.

En Paciente Activo seguimos con los talleres que ya tenemos aunque empezaremos próximamente con un nuevo taller enfocado a los enfermos Oncológicos, es una buena forma de autocuidarte de mimarte y un buen regalo y reconocimiento a uno mismo, por lo que te invito a que te animes a venir si estás en esta situación.

Sé que todo lo que digo es difícil, que todas las situaciones no son iguales, que pasarás por etapas de negación, miedo, enfado, conformismo y frustración porque yo también las he pasado y también sé que todo lo que aquí he puesto, se puede hacer y funciona, porque yo lo he hecho y lo sigo haciendo.

Quiero decir también que para mí, todos los días son igual de importantes, no hay sólo un día de cáncer de mama ni de ninguna otra enfermedad  aunque ya que lo han promovido así, pongo el foco en lo que si puedo hacer y lo aprovecho para escribir esta entrada que hoy la voy a terminar con el precioso testimonio de Bea, os paso el link para que lo veáis.

“…. veo el cáncer como un inquilino que le gustó de mi casa las paredes desconchadas, los gritos y las prisas….”

 

 

Otro enfoque

“Hola, soy Lucia Torre Galende, hoy es 23 de Marzo de  2012 y no he ido al cole, por esa razón estoy escribiendo. No he ido porque por la noche he tenido 39 de fiebre y también estoy resfriada, pero lo importante es que no le pegue la fiebre a mamá porque si no, le tendrán que ingresar en el hospital y eso a mi no me hace gracia por eso cuando toso o estornudo me tapo la boca para que los gérmenes no peguen a las defensas y a los leucocitos, porque ¿sabéis qué?, que hay que tener 3100 defensas y mami solo tiene 120 así que la estoy cuidando y mimando aunque yo esté malita”.

 

Este es el cuento que me he encontrado en uno de los libros de cuentos de mi hija, por ese entonces me estaban dando las últimas sesiones de quimioterapia y ella tenía 8 años. No pude evitar echarme a llorar cuando lo encontré. Es muy difícil ver en esos momentos como se siente tu hija con todo lo que ha pasado, cuando te ve así, cuando te ve llorar de miedo y de tristeza, cuando te ve sin fuerzas después de una sesión de quimio, el primer día que después de quince días viendo que se te cae el pelo a manadas, decido, mientras está dormida, afeitarme la cabeza, esa cara cuando me vio…, y yo con una sonrisa, procuré transmitirle tranquilidad.

En mi proceso de curación del cáncer, tuve que lidiar con muchas cosas, pero especialmente con una de las decisiones más difíciles e importantes en mi vida: “¿que hago?”, “¿como se lo digo a mi hija?”, o mejor “¿y si no se lo digo?” “¿que debo hacer?. Recuerdo que en el proceso un día me preguntó: “mamá, ¿y si la medicina no funciona?, ¿y si no te cura?”a  lo que respondí: “bueno, ¿ cuando tú te pones malita, te cura la medicina?, (ella asintió), pues entonces, porqué no va a curarme a mi?”, parece que se quedó tranquila con la respuesta…tampoco quería mentirle, en realidad no lo sabía.

Yo había leído mucho al respecto y me convenció el hecho de que tenía que saber la verdad quitándole todo el hierro que pudiera y por supuesto viéndome y sintiéndome positiva, siempre pensé que lo superaría y eso era lo que transmitía con mi actitud, a ella también.  Leí que no hay que mentir  y de ahí nació mi idea de ir explicándole como funcionaba el cuerpo como si fuera un cuento;  porqué me quedaba débil después de una sesión de quimioterapia, la importancia de seguir con las rutinas y dar mis paseos en cuanto me sintiera mejor, la importancia de comer sano, los alimentos que ayudaban a subir las defensas, descansar bien, escuchar al cuerpo y un largo etcétera que ella escuchaba siempre con los ojos muy abiertos y atenta a cualquier sensación. Empezamos a meditar por las noches juntas con un libro que traía un CD de meditaciones para niños (buenísimo por cierto) y aunque parezca extraño, establecimos un vínculo distinto y mayor de lo que ya teníamos de por sí.

Es cierto que después tuvo que vivir un episodio muy duro que me temo tiene grabado en su mente a fuego y del que no quiere hablar, cuando a causa de la cardiopatía que me produjo la quimioterapia, tuvieron que llevarme al hospital en ambulancia casi sin vida. De este episodio donde ella estaba presente, le han quedado muchos miedos. Lo último que recuerdo es verla llorando  asustada y darse la vuelta tapándose la boca con las manos, para que yo no la viera llorar…

La vida a veces es dura, aunque sigue siendo preciosa¡¡, y todo lo que nos ocurre nos enseña algo, yo estoy segura. Procuramos que nuestros hijos no sufran nada, pero eso no es posible en este mundo, no se puede vivir en una burbuja y siento que lo que hay que hacer es darles mucho amor y enseñarles a vivir en cualquier entorno por difícil o duro que sea.  tarea difícil aunque fascinante… Yo no elegí esta situación pero por alguna razón, ella también ha tenido que vivirla.

Ani Galende

Podría ser tu tiroides

Este es el lema con el que recientemente se celebró La semana internacional del tiroides, con el fin de sensibilizar sobre el efecto del mal funcionamiento de esta glándula en la salud y la importancia de su diagnóstico a tiempo.

El tiroides es una glándula en forma de mariposa, que se encuentra en la parte inferior del cuello, y pesa apenas 20-30g. Se trata de una glándula clave. Su función es producir dos hormonas llamadas T3 y T4 que tienen la capacidad de actuar como el combustible para que todas las células de nuestro organismo funcionen correctamente. Estas hormonas son indispensables, por eso, si falla, el funcionamiento del cuerpo se resentirá.

Trastornos depresivos, hipertensión, infertilidad, hipercolesterolemia, osteoporosis, deterioros cognitivos, problemas de desarrollo neuronal en niños. Estas son algunas de las enfermedades en las que una disfunción tiroidea puede estar detrás.

Se calcula que aproximadamente un 11% de los europeos tienen alguna alteración tiroidea, y que solamente la mitad son conscientes de ello. Estas alteraciones suelen ser más frecuentes en mujeres que en hombres.

Cuando el tiroides produce menos hormonas ( hipotiroidismo), todos los órganos comienzan a trabajar más lentamente y pueden aparecer algunos síntomas como cansancio, piel seca, dificultad de concentración, somnolencia, leve aumento de peso, intolerancia al frio, alteración en los ciclos menstruales, depresión…

Por el contrario cuando se produce más nivel de hormonas tiroideas de lo normal ( hipertiroidismo) todas las funciones vitales, están aceleradas y los síntomas más frecuentes pueden ser: aparición de palpitaciones, sudoración, temblores, nerviosismo, cambios bruscos de humor, ansiedad, debilidad muscular, pérdida de peso, fragilidad capilar, ojos prominentes, intolerancia al calor y en mujeres alteración del ciclo menstrual, entre otros.

El hipertiroidismo es mucho menos frecuente que el hipotiroidismo, pero sus síntomas son generalmente más evidentes lo que hace consultar antes al médico.

Por otro lado la glándula tiroides puede funcionar correctamente pero puede tener alteraciones en su forma y tamaño, apareciendo uno o más nódulos, es lo que conocemos como bocio. En este caso, la inspección y la palpación realizada por el médico es la mejor manera de identificar la presencia de uno o varios nódulos tiroideos. Además se realizarán análisis, ecografía, citología y otras pruebas para diagnosticar cuál es la alteración que los causa , saber si además hay hipo o hipertiroidismo y orientar el tratamiento específico.

La mayoría de los nódulos tiroideos son benignos pero existe la posibilidad del cáncer de tiroides, aunque es poco frecuente.  En cualquier caso el porcentaje de curación es muy elevado.

Sucede que a veces a estos síntomas no se les da excesiva importancia y no se consultan para ver si tienen relación con el tiroides, con lo cual el diagnostico se retrasa o no se realiza.

Por suerte, un análisis de sangre es suficiente para relacionar estos síntomas con un mal funcionamiento del tiroides, se trata de ver los niveles de T3, T4 y TSH- una hormona que evalúa la acción de la glándula tiroides-. Los tratamientos para estas alteraciones están bien establecidos y son altamente efectivos.

Es importante ser constantes en la toma y horario de estos medicamentos, tanto los que sustituyen a las hormonas tiroideas, en hipotiroidismo, como los medicamentos antitiroideos en hipertiroidismo.

Seguir estas indicaciones es fundamental para resolver la disfunción tiroidea, evitar complicaciones y recuperar nuestra calidad de vida.

Debemos saber que las hormonas tiroideas tienen yodo en su composición, esto es importante porque si el organismo no dispone de yodo,el tiroides no puede producir hormonas. De forma natural el yodo lo incorporamos a través de nuestra alimentación y para cubrir sus necesidades hay que seguir una dieta equilibrada que incluya pescado, vegetales, y emplear sal yodada para condimentar. Aquí hay una lista más completa de alimentos con yodo.

Tómate en serio el tratamiento de las disfunciones tiroideas y ¡no abandones!

Video de la campaña:

Elena Resines

Alimentación y cáncer

En esta entrada quiero hablar de la Alimentación, sí, pero con respecto al Cáncer, dándole un enfoque totalmente personal… Como me gusta hablar desde mi experiencia, os diré que yo SI cambié la Alimentación y la forma de comer de una manera RADICAL durante el tratamiento de quimioterapia y a día de hoy sigo indagando, interesándome  y haciendo cambios  pequeños  poco a poco (tras el drástico parón del diagnóstico…), cambios para mí y para mi familia que me siguen de cerca… (!!que remedio, cocino yo¡¡).

Aprendí a cocinar desde mi enfermedad, antes con el trabajo que tenía no sacaba ni tiempo ni ganas, no me gustaba cocinar y sigue sin ser mi “pasa tiempo” favorito (aunque relaja mucho), lo que ha cambiado es que soy una apasionada por la salud y con ella van de la mano la Alimentación, la Gestión de las Emociones y el Ejercicio, es decir, LA “SALUD” EN LETRAS GRANDES¡¡, todo ello comentado en los talleres.

Al diagnosticarme el cáncer y saber el tratamiento que seguiría (quimioterapia, cirugía, quimioterapia de nuevo y radio), me puse en contacto con un cirujano oncólogo en Barcelona, que me habían recomendado para que me ayudara con algún tratamiento natural que paliara los efectos de la quimioterapia y la radio. Lo primero que hizo, fue enviarme una hoja donde en letras grandes ponía: “ESTILOS DE ALIMENTACIÓN, según evidencias de alimentación de una dieta anti cáncer por Michael S. Donaldson, del Nutrition Journal” con una lista de ALIMENTOS PREFERENTES y ALIMENTOS A EVITAR (no prohibir), este último lo comparto con vosotros; me recomendaba evitar: las carnes rojas, fritos, bebidas alcohólicas, con gas y azucaradas, agua clorada, bollería industrial, azúcares blancos, cualquier clase de pasta o cereal blanco, productos enlatados, envasados, procesados, conservantes, colorantes, cualquier comida precocinada, mariscos, cacahuetes, pistachos, crustáceos, embutidos y productos lácteos.

Cuando te dicen que tienes cáncer, sientes mucho miedo y cualquier cambio que te digan has de hacer para mejorar, por muy duro que pudiera parecer y que te creas (tengo la certeza de que de nada te sirve hacer cosas en las que no tienes fe, porque no darán el resultado esperado, pudiendo incluso perjudicarte..), lo haces y si luego resulta que te va bien, lo mantienes, pues bien, eso es lo que yo hice. Creía en todo lo que hacía, tenía claro que quería curarme y tomé las riendas de mi salud, como yo pensaba que tenía que hacer. Me gustaría apuntar, que también el mismo médico me aconsejó trabajar la gestión de las emociones, así como meditar.., esto sin duda sería tema de otra entrada……

Pero no quiero desviarme, la verdad es que es fácil obsesionarse  y eso es justo lo que no hemos de hacer, yo no creo en los extremos, creo que es bueno que todos conozcamos las diferentes opciones que hay para alimentarse durante una determinada enfermedad (o no..), experimentemos y observemos los resultados. Cada persona es única, creo que tenemos que saber que existen y que cada uno decida que hacer, todos tenemos la capacidad de DECIDIR que hacer si tenemos la información. Esto es lo que NO nos dicen los médicos generalmente cuando tienes una enfermedad como el cáncer, al menos a mi no, ni mi oncólogo ni mi ginecólogo, cuando creo que hay pautas en la alimentación que se pueden RECOMENDAR hacer para ayudarte en la recuperación.

Una pregunta que lanzo al aire es, ¿hasta que punto tiene que saber un oncólogo o un ginecólogo de determinada alimentación “anticancer”?, o bien.., ¿igual que conocen sobre los medicamentos?, lanzo incluso otra pregunta, ¿Por qué no hay un nutricionista especializado dentro de lo que ahora denominan (y yo desde luego estoy muy de acuerdo) ONCOLOGÍA INTEGRATIVA?, Desde luego a mi me habría ayudado mucho  y ojalá esto se haga realidad en un futuro cercano….

Últimamente se oyen muchas, llamemos, “tendencias” o “modas”, probablemente existen desde hace mucho tiempo, ancestrales incluso algunas, aunque hasta que no tienes un problema parece que no se hace visible a tus ojos multitud de variedad de estilos para una alimentación saludable: vegetarianas, veganas, crudiveganas, macrobiótica, energética, paleolítica…., un montón.., aunque a mi, como he dicho, no me gustan los extremos, selecciono lo que resuena en mi  y pruebo, busco, experimento y observo como me sienta.  De cualquier forma, parece triste pensar que tenemos que pasar por una grave enfermedad para cuestionarnos nuestro estilo de vida, donde incluimos la Alimentación y todos los conceptos que todos los que hacemos el blog vamos mencionando y damos en los talleres, ¿por qué llegar a eso?, !podemos hacer MUCHO por nuestra salud ANTES¡ …

Ani Galende       

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