Punto de encuentro de Paciente Activo Paziente Bizia en el que compartimos, mostramos y aprendemos aquellas cosas que consideramos de interés.

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Valores

Es curioso como alguien puede llegar a confiar en tí más que tu misma.  Me pasa que a veces creo que valgo menos de lo que por alguna razón la gente ve en mi.

 

CREENCIA QUE ME LIMITA: Busco agradar a la gente para que se me reconozca

CREENCIA QUE ME POTENCIA: Merezco que se me valore y se me reconozca tal y como soy

 

Suelo tener tendencia a compararme, me he dado cuenta hace bien poco, y cuando lo hago por supuesto me comparo con aquéllos que a mi entender saben más que yo, son más creativos que yo, hacen ejercicio mejor que yo, son más disciplinados que yo, dibujan mejor que yo, hablan más bajito que yo, se expresan mucho mejor, escriben de maravilla y por supuesto mejor que yo… Está claro que esto no me conduce a nada, a nada bueno al menos, quedarme ahí y hacerme “pequeñita” respecto a quien/qué me comparo, y a veces incluso de los que no, ya que en este estado solo veo defectos (incluso aunque los defectos no existan, los invento..)

 

CREENCIA QUE ME LIMITA: Haga lo que haga, me siento inferior

CREENCIA QUE ME PONTENCIA: Me valoro simplemente haciendo las cosas y disfrutando de ellas.

 

Pongamos como ejemplo que adquiero un compromiso, parto de la base de que el compromiso me nace de la pasión que de alguna manera siento sobre algo que quiero hacer y que me gusta que me encanta, me lo he pensado mucho y decido hacerlo con todas las consecuencias. Empezamos a hacer dinámicas en el grupo y luego las comentamos entre todos, la finalidad es que veamos donde pueden surgir los posibles problemas/errores para poder solventarlos hasta aquí todo normal. Vamos viendo como lo hacemos todos y poco a poco me voy encogiendo, de repente mido 50 cm menos, y sigo bajando, si pudiera, me hacía invisible, me veo sintiendo lo mal que lo he hecho, como si me hubieran puesto un foco,  destacándome los fallos bien para que los vea, no vaya a ser que pasen inadvertidos, viendo lo bien que lo han hecho los demás y viendo solo mis defectos,  solo quiero  desaparecer y termino  preguntándome qué es lo que hago ahí. Lo que en un principio era precioso, lo que era pasión ahora empieza a ser una carga, un agobio, y pesa mucho…, y entonces, lo veo claro, lo tengo claro,  quiero dejarlo, quiero dejar lo que estoy haciendo, ya no quiero este curso, incluso no sé porqué me he metido en ello, eso que al principio tanto me motivaba y me justifico argumentándome cosas como, “pues no es para tanto el curso” “la verdad es que es muy tarde” “y que caro es” “acabo muy cansada…..”, “no me compensa…”, se acabó el compromiso….

 

CREENCIA QUE ME LIMITA: Me exijo ser perfecta y como tal no puedo fallar y no acepto las críticas porque me hacen sentir inferior.

CREENCIA QUE ME POTENCIA: Puedo fallar y aceptar críticas ya que todo ello me ayuda a crecer y evolucionar.

 

Afortunadamente también soy disciplinada, y mi estupenda cabecita responde también a cada pregunta que me formulo, contestándolas una a una para que al final acabe escribiéndolo, a mi me funciona verlo escrito. Por supuesto sigo con mi curso, me respondo que todo ello es un proceso y que de él  salen muchas cosas, además de esta entrada que quiero compartir con vosotros, tal vez a alguien le resuene…..

 

Ani Galende

Apuntalando conceptos

Nuevo curso, nuevos talleres, nueva vuelta a los contenidos de los mismos para repasarlos y afinarlos….y volver  inevitablemente  a reflexionar sobre la labor y la apuesta por este programa dentro de la Euskal Osasun Eskola de Osakidetza. Hablaba el otro día con otro de los monitores de este programa de las dudas que a veces tengo acerca de si transmitimos lo que verdaderamente queremos decir con “paciente activo”. Así que me vais a permitir que utilice este blog para ordenar y escribir algunas ideas al respecto.

Paciente activo es un manera de afrontar y vivir la enfermedad crónica. Con esa vocación y ese objetivo nació y se desarrolla. Lo que se propone es actuar de una manera proactiva, donde se impulsa el papel del enfermo o los cuidadores de personas con enfermedades crónicas para ser protagonistas de su autocuidado y en el manejo de la enfermedad. Frente a un papel pasivo en el que se asume la enfermedad como algo que nos ha tocado y cuya atención delegamos en el sistema sanitario, se ofrece la alternativa de adoptar un papel en el que podamos ser informados de lo relevante en cuanto a nuestras enfermedades para poder implicarnos y comprometernos de un modo personal a adoptar hábitos más saludables en nuestra vida.

Consideramos que cada persona es distinta con distintas circunstancias y distintas maneras de afrontar lo que le sucede. Cada uno de nosotros tiene sus propias fortalezas y debilidades, se nos da mejor a unos hacer unas cosas y a otros, otras. Tenemos un entorno determinado, unos hábitos y costumbres determinados, una singularidad. En definitiva, cada uno de nosotros es experto en su propia vida y en la manera en la que la enfermedad le condiciona. Adaptar los cuidados generales y los tratamientos que son necesarios tiene que evolucionar desde “algo que se despacha” a algo que se decide conjuntamente con los profesionales sanitarios y con la gente que nos rodea respetando e integrando el papel de cada uno.

De vez en cuando alguien me dice que todo esto es para dar menos trabajo a médicos y enfermeras y para que la gente no vaya a sus centros de salud, para ahorrar, etc… Desconozco si alguien tiene esa idea en la cabeza, pero es algo totalmente erróneo y decepcionante si así sucede. Hay dos elementos que subyacen en todo lo que hacemos: el respeto y la confianza. El respeto por las personas con enfermedades crónicas, por su capacidad de decidir, por su autonomía para hacerlo, por la importancia que tiene su opinión. Y la confianza en su capacidad para asumir información,  para tomar decisiones de un modo responsable que  les permita un mejor manejo de su enfermedad y poder alcanzar una mayor calidad de vida.

Así que “Paciente activo”  es un programa que va más allá de impartir talleres donde se transmiten conocimientos, se proponen estrategias para cambiar actitudes y hábitos, y se comparten experiencias personales que pueden ser valiosas para los demás.  Los talleres son una manera de canalizar toda esta filosofía y son una propuesta de un modo distinto de hacer las cosas. Un modo que aporta más beneficio y satisfacción a todos, y digo todos, los que se implican en esta manera de afrontar la enfermedad. Así que seguiremos invitando a sumarse a esta manera de hacer las cosas porque creemos en ella.. Al margen del programa.

¿Todo el mundo tiene que ser un paciente activo? No, todo el mundo no. Sólo quien quiera. Pero quien quiera, que tenga la oportunidad de serlo. ¿Te animas?

Iñaki Etxebarria

La confianza en hacer que las cosas sucedan

Autoeficacia es la confianza en la capacidad que tenemos de hacer que las cosas sucedan. Algunos de vosotras y vosotros es posible que leáis “autoeficacia” y no os suene a nada, otros y otras habréis encontrado definiciones mucho mejores, y probablemente más académicas que ésta con la que comienza esta entrada, pero a mí ésta es la que más me gusta. Y me gusta porque en una sola frase expresa todo un enfoque de cómo afrontar retos, metas y propósitos.

Hacer que las cosas sucedan” Suena bien. Queremos que pasen cosas: queremos, más ahora en verano, que haga buen tiempo, que nuestro equipo gane esa competición, que la próxima película que vayamos a ver al cine nos guste o que mañana, cuando despertemos, hayan desaparecido todos esos problemas que sentimos como una nube constante sobre nuestras cabezas. Pero también queremos que NOS pasen cosas: bajar de peso, salir a caminar, no ir al frigorífico cada vez que tengamos el ánimo decaído, que ese dolor que nos martiriza no termine por amargarnos el día, etc… Hay diferencia entre el primer grupo de deseos y el segundo, ¿no? Hacer que nos pasen cosas implica que tenemos cierto, poco o mucho, margen de actuación, que depende de nosotros en alguna medida conseguir algo o todo de aquello que nos gustaría o nos proponemos. Y no dejar que “nos pasen las cosas”

Capacidad” ¿Tenemos los conocimientos necesarios para saber cómo hacer las cosas? seguro que sí. Al menos, para conseguir algunos de los ejemplos que citábamos en el párrafo anterior. Y si no los tenemos, tenemos la capacidad de adquirirlos. En ocasiones se trata de saber cuál es el objetivo que deseamos alcanzar, en otras qué camino nos llevará con más seguridad a él, o, simplemente, pararnos a pensar cómo podemos tener una estrategia individualizada para aplicar esos cambios que nos llevarán al objetivo en nuestra vida diaria. ¿Le damos una vuelta al asunto?

Confianza en nuestra capacidad” ¿Podemos? ¿Cuántas batallas damos ya por perdidas? “Yo no tengo fuerza de voluntad” “Lo he intentado muchas veces pero no me sale, yo no valgo para eso” “Me gustaría hacer deporte, pero el deporte no es lo mío”, “Imposible saber para qué sirve todos los medicamentos que tomo. Yo no soy médico!”…  ¿Os suena todo eso? Está claro que no basta con saber qué es lo que hay que hacer, y querer hacerlo. Es fundamental sentirse capaz de hacerlo. Puesto que no hablamos de correr una maratón (aunque…¿por qué no?), ni de batir ningún record, ni de que mañana salga el sol, etc…estaría bien que nos parasemos a pensar un momento cuál son las razones que argumentamos para decidir que no podemos acceder a determinadas metas, o logros. Si confiamos en nuestra capacidad de hacer que las cosas ocurran, y lo hacemos poco a poco, asentando en cada logro conseguido un nuevo peldaño que nos permita aspirar al siguiente, y al siguiente, …..veremos que podemos más de lo que creemos. Y si en vez de pensar…sentimos un ¿por qué no?

¿Que cosas sabes, quieres y estás seguro de que puedes hacer para mejorar tu salud o controlar tu enfermedad? Nos encantaría que después de leer esta entrada la lista haya aumentado….

Iñaki Etxebarria

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