Punto de encuentro de Paciente Activo Paziente Bizia en el que compartimos, mostramos y aprendemos aquellas cosas que consideramos de interés.

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Osasuna eta zaintza gizatiartzen. Humanizando la salud, humanizando el cuidado

Humanizazioa hitza modan dagoela ematen du. Batez ere osasunarekin erlazionatuta dauden gaiekin.

Ekimen desberdinak daude hau lortzeko.

Parece que esta palabra, humanización, esté de moda. Y lo está, sin duda en todo lo relacionado con la Salud, ese bien tan preciado por todos los mortales. En los últimos tiempos,cada vez con más frecuencia, conocemos de Servicios de Salud del Estado que se suman a iniciativas diversas en las que el fin es humanizar la Salud.

Zer da osasuna gizatiartzea edo humanizatzea?

No es tarea fácil, a mi juicio, tratándose de algo tan importante acercarse al objetivo. Generalizar en ello nos lleva al desconocimiento, porque ¿qué es exactamente humanizar la Salud?.

Pertsona batek osasunarekin erlazionatuta dagoen atentzioa jaso behar duenean, langile desberdinekin egoten da kontaktuan.

Desde que cualquier persona necesita recibir una atención relacionada con su salud, entra en contacto con diferentes profesionales (médicos, enfermeras, auxiliares de Enfermería, administrativos, personal de limpieza…) de los que recibe una atención concreta. Debemos tener en cuenta que todos y cada uno de  ellos forman parte de esa cadena de engranaje en el que todo suma.CompasiónHumanización

Komunikabide desberdinetan irakur ditzazkegu esker honeko hitzak gaixoek jasotako tratuarengatik.

Con frecuencia, bien en la prensa o a través de las redes sociales encontramos notas de agradecimiento de pacientes y/o sus familiares agradeciendo el trato dispensado durante su proceso de enfermedad, y en otros por haberles acompañado en su proceso final.

Osakidetzako langileok denbora daramagu pertsonei bideratutako arreta lantzen.

Desde Osakidetza se viene trabajando en una línea de atención por parte de los profesionales que integran esta Organización, basada en la atención centrada en la persona, y dando importancia a la información recibida, al trato, la accesibilidad, el confort en cualquiera de las etapas de la vida. Especial hincapié se realiza sobre todo con aquellos pacientes que precisan unos cuidados paliativos en la fase final de su enfermedad, para que éstos sean de la mejor calidad posible, intentando mantener a la persona en su entorno familiar hasta el último momento, si es ese su deseo.

Todo esto nos obliga a todos a ser cada vez un poco mejor. Los profesionales dando lo mejor de nosotros cada día, y a la población intentando acercarse a la figura sanitaria como referente de confianza y garante de calidad de la atención recibida y también de la percibida.

Eman diezaiogun ongietorria osasun zaintzen humanizazioari.

Sea de la forma que sea, demos la bienvenida a esa humanización de la atención sanitaria, del cuidado. Tenemos a tantos y tantos profesionales que nos dan cada día lo mejor de sí mismos, haciendo lo que también conocen: cuidar, preciosa palabra.

Izaskun Antúnez Tricio

Ojo con la diabetes

Magdalena Vázquez

Hoy, 14 de noviembre, es el día mundial de la Diabetes. Se considera, junto con la obesidad, la epidemia del siglo XXI

El lema elegido  este año es:  OJO CON LA DIABETES.

Las actividades de este año buscan la promoción de dos mensajes,

La detección de la diabetes tipo 2, porque una de cada dos personas que la sufren, no la tienen diagnosticada. Y el diagnostico de la enfermedad es crucial para prevenir, modificar y reducir el curso de  las complicaciones que de ella se derivan. Como todos  sabemos, una persona con diabetes tipo 2 puede vivir muchos años sin que la enfermedad muestre síntomas. Mientras tanto el azúcar alto en sangre va dañando órganos vitales como los ojos o los riñones.

Si crees que estas incluido en alguno de los factores de riesgo o tienes algún síntoma o signo de padecer una diabetes, consulta con los profesionales. Durante todo el año se realizan cribados para detectar la enfermedad.

En el día mundial de la Diabetes asociaciones y profesionales, salen a la calle a realizar glucosas capilares. Es una prueba sencilla e indolora que puede darnos una idea de cómo esta nuestro azúcar en sangre. No dejes pasar la oportunidad si te encuentras con ellos, de que te la realicen. Si todo va bien enhorabuena. Si no va tan bien acude a los profesionales para que ellos hagan un diagnostico certero. Recuerda que la mitad de las personas padecen diabetes sin saberlo.

La detección de las complicaciones de la diabetes, que es parte esencial del control de la diabetes. Y el claro objetivo es evitarlas, que no se produzcan.

Una vez detectada la enfermedad, tendremos que vivir con ella el resto de nuestros días. No se cura, pero si se puede controlar de manera que el daño que pueda realizar en nuestro organismo sea mínimo o inexistente.

La prevención de estos daños pasa por estilos de vida saludables:

  • Mantener el peso óptimo.
  • Realizar una dieta equilibrada.
  • Evitar el sedentarismo.
  • Evitar el tabaquismo.

Hay que tener presente que los pequeños cambios que hagamos en nuestro estilo de vida, supone grandes cambios en la salud.

Es una carrera de larga distancia en la que paso a paso nos vamos acercando a la meta que no es otra que la de mantener nuestro cuerpo en las mejores condiciones posibles ya que trabajamos para tener un futuro mejor, libre de  complicaciones.

Debido al aumento exponencial de obesidad y diabetes en la infancia y la adolescencia es muy importante, de cara al futuro, tener en cuenta que todo lo que hagamos para nosotros es el legado que dejamos a nuestros hijos.

Una dieta equilibrada donde la comida basura sea algo muy muy circunstancial. Compartir con ellos el ejercicio físico que tanto beneficio nos aporta. No fumar nunca delante de ellos, si somos fumadores. O mejor aún, dejar de fumar. ES LA MEJOR HERENCIA PARA UN FUTURO MEJOR.

 

 

 

 

Esperando un día soleado /“Waiting on a sunny day”

Elena Resines

Esperando un día soleado es para mí un estado, un anhelo y también de una de mis canciones favoritas. En Euskadi además es una actitud proactiva, eso que tanto tratamos de fomentar en  los talleres de Paciente Activo. Estamos ya en verano y aquí tener el sol asegurado es una lotería. Por eso dejamos todo lo que tenemos entre manos cuando aparece y nos lanzamos a la playa, al monte, a los parques, a las terrazas, a la bici , la piscina , a las azoteas,(que ya es tener ganas) en fin todo eso que el otro día nos recordaba Magdalena en su post: salir a sentir el calor del sol. No tenemos medida. Hay que aprovecharlo, ¿durará todo el día?, ¿hasta mañana?, ¿unas horas? No  perdemos la oportunidad ya que no sabemos cuándo volverá a aparecer. Prioridad total al sol y prioridad total a los cuidados al tomar el sol.

El sol nos proporciona muchos beneficios: permite que nuestro cuerpo produzca vitamina D, la cual es buena para fortalecer huesos y dientes.  Es bueno para el estado de la piel, mejora  los casos de acné, psoriasis. Fortalece nuestro sistema inmunológico. Mejora la tensión arterial, porque el calor produce dilatación de los vasos sanguíneos y los niveles de colesterol. Mejora nuestro estado de ánimo debido a que los rayos ultravioleta estimulan la producción de serotonina que aumenta la sensación de bienestar y regula el sueño porque favorece la producción de melatonina, que es inductora del sueño. Hay más  pero quedémonos con estas.

 No significa que debamos estar todo el día tumbados al sol, lo podemos hacer mientras caminamos y no necesitamos horas, en realidad con pocos minutos al día, es suficiente, pero nos encanta estar al sol. Así que ya que vamos a  enchufarnos a él, dejando que sus cálidos rayos  incidan en nuestro cuerpo, hagámoslo de forma adecuada, con precaución, porque tomar el sol sin cuidados es un acto poco responsable ya que además de beneficios tiene numerosos riesgos.

La exposición inadecuada a los rayos del sol puede producir cáncer de piel, especialmente el melanoma. Pero además tiene otras consecuencias negativas como quemaduras en la piel,  aparición de manchas y  de arrugas y puede  ocasionar problemas de visión.

 La  incidencia de cáncer de piel se ha incrementado en España un 38% en los últimos cuatro años (se dan 4.000 nuevos casos al año de melanomas, aproximadamente).

Una exposición, moderada, a los rayos del sol es recomendable por los beneficios que supone para la salud, pero siempre siguiendo una serie de pautas fundamentales:

  • Utilizar una protección solar adecuada para nuestro tipo de piel y coloración. Cuanto más clara sea nuestra piel, mayor factor de protección solar debemos utilizar,es decir, dependiendo del tipo de piel que tengamos toleraremos mejor la radiación solar, por ejemplo, las personas rubias o pelirrojas tienen menos tolerancia que las personas morenas. De manera que, cuanto más clara sea nuestra piel, mayor factor de protección solar debemos utilizar. Los bebés no deben exponerse al sol, y tendremos muchísimo cuidado con los niños controlando el tiempo que están bajo el sol y aplicándoles protector
  • Aplicar la crema de protección solar adecuada a nuestro tipo de piel media hora antes de tomar el sol, para darle tiempo a nuestra piel a absorberla y mientras estemos expuestos al sol, renovarla cada dos horas, para mantener sus efectos. Y aplicársela siempre al salir del agua.
  • Evitar las horas centrales del día, de 12 a 16 horas, cuando los rayos nocivos del sol tienen una mayor incidencia y son más agresivos.
  • Ir incrementando el tiempo de las exposiciones al sol de forma paulatina. Para preparar nuestra piel de cara al verano, es importante que las exposiciones al sol sean progresivas los primeros 15 días, aumentando gradualmente el tiempo de exposición de 5 en 5 minutos, día a día, si bien no es recomendable estar más de 30 minutos.
  • Utilizar gafas de sol con filtros protectores de los rayos ultravioleta (UV) que deben garantizar una protección del 100%.
  • Usar sombreros para proteger la cabeza y las partes de la cara expuestas de forma permanente a los rayos solares, como las orejas o la nariz.
  • Si tenemos lunares, es de vital importancia vigilar si cambian de forma, tamaño, color o si pican, así mismo, controlar que no aparezcan manchas u otras afecciones en nuestra piel. Esta revisión, nos llevará pocos minutos y debemos hacerla con frecuencia, frente al espejo, antes de la ducha, y acudir al médico al menor síntoma o duda.
  • Algunos medicamentos (antibióticos, corticoides, antiinflamatorios, ansiolíticos, la píldora anticonceptiva) pueden aumentar nuestra sensibilidad al sol, debemos tener especial cuidado si estamos recibiendo algún tratamiento  con ellos y consultar en caso de duda.

 

Estas son las recomendaciones pero hay algunas cosas que se repiten boca a boca y que hacemos mal en relación a la exposición al sol:

  • No darse crema con protección solar porque ya se es moreno, o darse una protección baja (el factor de protección solar indica el número de veces por el que se multiplica el tiempo que podemos estar al sol sin quemarnos; si la exposición al sol es prolongada, no bastará con un factor de protección bajo).
  • Darse crema al llegar a la playa y una sola vez .Para estar bien protegido hay que darse crema por todo el cuerpocada 2 horas y siempre tras salir del agua (después de secarse). Las gotas de agua tienen efecto lupa y favorecen las quemaduras solares y disminuye la eficacia de los protectores solares aunque sean resistentes al agua.
  • No acostumbrarse a dar crema en algunas zonas como:cuello, calva, orejas, manos y empeines. Todas ellas exigen un factor de protección mínimo recomendado de 30. Especialmente incidir en las más delicadas como lacara, los hombros y el escote.
  • Pensar que bajo la sombrilla no nos da el sol, o que en días nublados no necesitamos protección cuando no es así porque los rayos del sol traspasan las nubes y se reflejan en el agua o la arena, por lo que también estamos expuestos a la radiación solar aunque el sol esté escondido.
  • Aprovechar las horas del mediodía porque es cuando más coge. Sucede que es cuando más intensos, directos y por tanto perjudiciales son los rayos solares.
  • Finalmente pensar que solo debemos darnos crema en la playa o la piscina y no lo hacemos cuando paseamos por la ciudad, monte, hacemos ejercicio o descansamos al sol en las terrazas. Los rayos también nos afectan en estos casos

Tan malo es que no nos dé el sol prácticamente nunca (especialmente siendo niño) como pasarse horas y horas  bajo el sol  para poder lucir un bronceado permanente e intenso. No debemos olvidar que el moreno es un signo de agresión solar en la piel y ésta de defiende adquiriendo ese tono.

Es difícil hallar la dosis justa de radiación solar que es segura ya  que depende de muchas características de cada persona, especialmente de su fototipo, de las condiciones ambientales en las que se encuentra (estación, latitud, etc.) y de que aún no sabemos qué dosis de radiación solar acumulada podría considerarse segura. El equilibrio al tomar el sol es una cuestión de salud, pero conseguirlo puede resultar difícil cuando hay tanta complejidad de factores que influyen. Si tenemos en cuenta que la mayoría de las consecuencias de una exposición excesiva al sol no se ven hasta décadas después, debemos ser conscientes que estamos viendo la punta del iceberg de lo que está por ocurrir.

Por tanto disfrutemos de los beneficios que aporta a nuestra salud  tomar el sol, teniendo en cuenta que solo son necesarios unos minutos de exposición al día, y hacerlo de manera responsable, evitando las horas centrales del día, preparando la piel poco a poco, protegiéndonos adecuadamente y teniendo siempre en cuenta que es fundamental acudir a un especialista ante cualquier cambio  que percibamos en la piel  ya sea en lunares, aparición de manchas o erupciones.

Y mientras espero a que  salga un día soleado podéis acompañarme:

 

 

 

 

Reflexiones sobre la cronicidad

Magdalena Vázquez

 

Hace unos días una persona muy allegada me decía “No me asusta morir, ni siquiera he pensado nunca en ello, me asusta la vejez”

En el momento me sorprendió y me dejó sin saber qué decir. Más tarde me hizo reflexionar.

El 7 de abril hemos cebrado el día Mundial de la Salud, este año con el lema” Vence  la Diabetes”, el  17 de Mayo celebramos el Día Mundial de la Hipertensión. La última semana de Mayo, la Semana sin Humo.

Todos ellos se han establecido como medio para aumentar la conciencia global acerca de las enfermedades a las que se dedican, las causas, síntomas, tratamientos y complicaciones que de ellas se derivan. En el caso del tabaco, a controlar este problema de salud pública que puede llevarnos a enfermedades de todo tipo, crónicas (EPOC) y agudas.

No somos responsables de la genética que nos ha tocado y que INCLINAN en una parte importante de las enfermedades crónicas y algunas agudas. Pero si somos responsables de realizar los cuidados necesarios para que estas enfermedades no se manifiesten o evolucionen de la mejor manera posible y se mitiguen, en gran medida, los problemas que de ellas se pueden derivar.

A veces la” voluntad de hacer” se vuelve débil. Mucha gente me dice que “no tiene voluntad”. No es así. Todos tenemos una gran fuerza de voluntad para realizar diariamente tareas que no nos hacen felices. Aun así las realizamos. Por costumbre y porque ni siquiera nos concedemos la oportunidad de pensar que no podemos hacerlas. Es lo cotidiano. Es, lo tedioso de la vida. Aquellas cosas que no admiten réplica y de las que sólo somos conscientes cuando faltan y que por si fuera poco, sostienen nuestra vida. Varias veces al día preparamos comida. Y la compra..habrá algo más tedioso! Pero la hacemos. Haga frío o calor, nos levantamos y vamos a trabajar. Supone un esfuerzo de voluntad, pero no se nos ocurre pensar que no la tenemos para hacerlo. Son rutinas establecidas. Y cuando no podemos hacerlo, si estamos enfermos por ejemplo, notamos su falta.

Me pregunto si alguna vez pensamos en las consecuencias que tiene esa falta de voluntad a la que tanto recurrimos. Y no me refiero a las consecuencias para nuestra salud, que se dan por supuestas.

Hablo del dolor que supone para los que nos rodean y aman. Hablo de la dependencia que podemos llegar a tener cuando la enfermedad nos discapacita. No pensamos que eso nos puede pasar a nosotros. Eso les pasa a los demás

Todos pretendemos “llegar a viejos”. Pero con buena salud.

Y es que seguramente llegaremos a una edad avanzada. En nuestro país la esperanza media de vida está en 83 años, 86 para las mujeres y 80 para los hombres. En Euskadi, un poco más.

Lógicamente a mayor edad más posibilidad de padecer una o varias enfermedades crónicas. Y todas ellas conllevan efectos secundarios graves y por tanto limitantes.

 

Ani nos hablaba hace unos días, en un post enternecedor, de lo que supuso para ella tener la dedicación de un cuidador constante y otros intermitentes. Ha tenido mucha suerte de verse acompañada en su proceso de recuperar la salud.

La persona que me hablaba está casada y no tiene hijos. Tampoco más familia cercana. Su esposa también es hija única. Por lo tanto no va a disfrutar del regalo de cuidadores informales, de familiares que le dediquen su tiempo, amor y cuidados.

Y ha decidido llegar sano a la vejez. Es un enfermo crónico, desde hace poco tiempo y ha puesto su voluntad al servicio de su salud. No se plantea que no la tiene. Simplemente actúa movido por la necesidad de llegar a disfrutar de una vejez en las mejores condiciones posibles a pesar de su genética y contra ella.  Ha DECIDIDO cuidarse.

Ahora que llega el verano es más fácil realizar actividades al aire libre, caminar a la mañanita o a la caída del sol nos hará disfrutar de olores y sensaciones que no existen en invierno. Nadar, dejarnos llevar por la ingravidez, mover nuestros músculos, con un esfuerzo mínimo, dentro del agua que nos refresca. Y al salir sentir el calor del sol. Dar un paseo en bicicleta sintiendo el aire cálido en la cara. Son sensaciones de las que solo podemos disfrutar con el buen tiempo. Modificar nuestra alimentación por una más ligera y más sana. Y comer menos cantidad. El calor nos ayuda quitándonos apetito. Y sin pensarlo vamos creando hábitos que luego no nos costará mantener.

Y es que pequeños gestos diarios mejoran tanto nuestra salud, que hay que probarlo.

De profesión…….Enfermera

La semana pasado se celebró el día Mundial de la Enfermería y por ese motivo se escribieron muchos artículos, se prepararon muchas jornadas y se habló mucho en las redes de ello.

Esto me ha hecho pensar sobre lo que los ciudadanos conocen de las funciones de la enfermería, así como de otros  profesionales sanitarios y no sanitarios que tienen relación con todas las personas en su interacción con el sistema sanitario.

La importancia de que conozcamos qué hace cada uno y cuál es el camino correcto a seguir cuando tenemos un problema de salud puede depender nuestra buena o mala  experiencia en el sistema sanitario. Siendo aún  más importante si cabe, la relación con el sistema de aquellas personas que convivimos con una enfermedad crónica.

Esto es un tema amplísimo que no voy a poder cubrir hoy en este post por lo que haré una sucesión de posts en los que hablaré sobre los distintos profesionales que intervienen en la asistencia sanitaria, viendo esta asistencia como un continuo….desde que entramos en contacto con el sistema hasta que salimos de él.

Voy a empezar hablando de las funciones de las enfermeras, ¿y por qué? Primero porque como os he contado la semana pasada fue su día internacional, segundo porque creo que la enfermería tiene un papel clave en el sistema y tercero porque yo soy enfermera, y por eso hoy os voy a dar mi visión como tal. Otros días os he dado mi visión como “paciente” o “persona que convive con una enfermedad crónica” como prefiere denominarlo mucha gente, pero hoy toca daros mi visión como enfermera, profesión de la que estoy muy orgullosa.

La enfermería, igual que otras profesiones sanitarias, tienen un marcado carácter vocacional, nos mueve ayudar a otras personas en momentos vulnerables de su vida. No trabajamos con papeles, ni con máquinas…trabajamos con personas….y por eso nuestra profesión tiene un marcado componente humano.

enfermeracuidandoanciano

Las  funciones básicas de la profesión enfermera son 4, función asistencial, docente, gestora e investigadora. Y os preguntareis ¿y en qué consiste cada una de ellas?

La función asistencial es la más conocida de todas. Ayudamos a las personas a mantener, mejorar su salud o a recuperarse cuando están sufriendo una enfermedad. Podemos desempeñar esta labor en los hospitales, en los centros de salud, en los geriátricos, en las ambulancias, en los colegios, en las empresas… Somos profesionales del cuidado. Por ejemplo parte de los cuidados que realizamos pueden ser: evaluar las necesidades de los pacientes, realizar un plan de cuidados, escuchar, acompañar en la salud y en la enfermedad,  controlar las constantes vitales (la tensión, el pulso, la temperatura…) hacer curas, poner inyecciones, administrar medicamentos, hacer análisis de sangre, ayudar a otros profesionales en sus labores como puede ser en quirófano, en radiología, en laboratorio, etc.

La función docente la podemos desempeñar en dos ámbitos diferentes, por un lado una parte muy importante de nuestro día a día es educar a las personas sobre aspectos como, por ejemplo, cuáles son  los cuidados necesarios cuando tienes una enfermedad concreta, cómo llevar una vida saludable, cómo alimentarte de una manera adecuada, que  cuidados debes tener cuando tomas medicamentos, etc. Por otro lado también tenemos que desempeñar esta labor con otros profesionales o con los alumnos, es decir transmitir nuestros conocimientos y experiencia a otros compañeros.

La función gestora es menos conocida pero no por ello menos importante. Debemos de gestionar los recursos de los que disponemos para darles el mejor uso posible, cada una conforme al puesto que desempeñe, es decir, si trabaja en una consulta, será gestionando su consulta y sus recursos y si es supervisora,  Directora de Enfermería o Gerente en el ámbito que le corresponda.

Por último tenemos la función investigadora. La ciencia avanza muy rápidamente y las enfermeras, cada vez más, investigamos cuáles son los mejores cuidados que podemos aplicar en nuestra práctica diaria. Utilizamos y buscamos la mejor evidencia científica.  Sin la investigación no avanzaríamos hacia unos mejores cuidados para la población.

Bueno hoy os he querido explicar un poquito quiénes somos y qué hacemos. Así sabrás que puedes esperar de nosotras y que podemos ofrecerte. Desde aquí mi más sincero agradecimiento a todas aquellas compañeras que viven su profesión enfermera con pasión.

Esti

Las delgadas líneas rojas

Desde el 20 de diciembre pasado se han instalado en nuestras vidas las líneas rojas. Televisión, radio, prensa, internet y redes sociales nos acercan cada día a la penúltima línea roja que tales o cuales, unas veces como dogma de fe inamovible y la mayor parte de ellas como barricada presuntamente infranqueable, se lanzan para no tener que comprometerse presentando proyectos positivos y creativos desde los que construir… pero bueno, esto no es lo que me interesa.

Son otras, más delgadas, más tenues, más imperceptibles y mucho más peligrosas, las líneas rojas que me ocupan.

En mi convivencia con la enfermedad crónica (mi compañera no invitada la diabetes) he conseguido logros en diversos campos. Unos me han costado más, otros menos y algunos aún están por llegar.

En el día a día voy descubriendo que eso logros están permanentemente amenazados por unas sutiles y delgadas líneas rojas, que he descubierto que soy muy proclive a traspasar. Y especifico:

  • El ejercicio diario, esa media horita de paseo de cada día, que muchas veces cae y desaparece ante consideraciones como: “ayer me di una buena caminata”, “Uf con este mal tiempo cojo el bus para ir a casa directamente”, “a ver si el fin de semana damos una vuelta grande”. Estas y otras “razones” (a las meras justificaciones y excusas también les gusta que las traten como algo importante: razones), suponen cruzar esa tenue línea roja que me separa del logro conseguido y del buen hábito adquirido, para llevarme a una tierra de nadie donde es espectacular la facilidad con la que se instala y prevalece la vuelta a viejas costumbres.

 

  • La alimentación. ¡Hay que ver cuántas “buenas razones” encuentro para ir desdibujando la línea divisoria entre comer saludablemente para un mejor control de la diabetes como hábito general de vida y el simple “tener cuidado” con este o aquel alimento! Es sencillísimo encontrar cada día algo que celebrar con un par de galletitas, animarme ante la tristeza de ver tanto verde en el plato alegrándolo con una patatas fritas extra, tomarme una copa de más que en realidad no era necesario tomar, probar “sólo un poquito” de ese dulce que con tanto cariño me ofrecen, no vaya a ofenderse alguien si no acepto… y tantas cosas más que hacen que cruzar la línea roja sea tremendamente sencillo.

 

  • La medicación. Ahí soy más fiel (o más temeroso tal vez) que en otros campos, aunque tiendo a justificar el olvido de la pastilla del medio día… ¡y eso que tengo la casa, el despacho y los bolsillos de mi vestuario plagados  de pastilleros específicamente dedicados a la dichosa pastillita!

 

  • El pensamiento positivo. He descubierto que de vez en cuando me aparto en mi pensamiento de los logros alcanzados en mi convivencia con la enfermedad y, por alguna oscura razón, me sitúo en la limitación que conlleva ser diabético, en las “privaciones”, las “renuncias” y en todo ese sacrificio que sirve “para no curarme nunca y estar siempre medicándome”. Esta línea roja, la de ceder a estas experiencias y sensaciones negativas (que son ciertas) para instalarme en la auto lamentación del pobrecito enfermito de por vida y en una autocompasión destructora que ponen en peligro mi decisión de vivir mi vida con mi enfermedad de manera que yo pueda vivirla con la mayor calidad de vida, es la línea roja más peligrosa, tenue, imperceptible y sutil de todas. Y, además, ya sé que cuando la traspaso y me instalo en ella surgen inmediatamente todo tipo de justificaciones y excusas que empleo como “razones” para saltarme las líneas rojas del ejercicio, la alimentación saludable y la correcta medicación.

 

¿Qué hacer? Lo primero: pararme, mirar dentro de mí con tranquilidad y paz, para intentar comprender qué me está pasando y por qué. Vamos, nada nuevo bajo el sol, que ya decían los antiguos aquello de gnosce te ipsum (conócete a ti mismo) como premisa para afrontar y resolver problemas.

Importante: cuando echo esa mirada hacia dentro he aprendido a no hacerlo desde el pensamiento negativo (que generalmente es el que me ha llevado a esa situación), sino desde la certeza de que si he traspasado líneas rojas en la mala dirección, es porque antes estaba del otro lado de esa línea: en el campo de los logros, del buen hábito construido o en construcción, de la coherencia con lo que quiero para mi vida.

Tener un ámbito en el que compartir estas vivencias con personas que seguramente también se encuentran con estos “pozos” que de vez en cuando amenazan con tragarse nuestras decisiones y logros es un privilegio, y en los talleres de Paciente Activo estamos para eso: para aprenden a llevar a cabo nuestras decisiones de vida, para ir alcanzando logros, y para aprender a mantenerlos cuando peligran.

 

Juan Carlos Mendizabal

Prevención de las úlceras por presión (upp)

 

Día mundial de la prevención de las úlceras por presión (UPP).

Hoy se celebra la cuarta edición, en diferentes países del mundo, de una nueva jornada formal y firme para exigir el establecimiento de medidas eficaces de prevención de las úlceras por presión. Como un Derecho Universal, en todos los escenarios y para todos, de acuerdo con la Declaración de Rio de Janeiro sobre la prevención de las úlceras por presión como derecho universal.

Pero, ¿que son las ulceras por presión?

Las úlceras por presión, también conocidas como úlceras de decúbito, representan un importante problema de salud con graves consecuencias para el paciente. En ocasiones dolorosas y pudiendo llegar a ser incapacitantes, repercuten en su calidad de vida; también, con  consecuencias para el cuidador, el profesional sanitario y para todo el sistema sanitario en general por el gasto importante que conlleva.

Son lesiones que pueden aparecen en cualquier zona del cuerpo, asociadas a una presión continua sobre una superficie de apoyo dura, como por ejemplo el colchón de una cama o un dispositivo sanitario.

Se produce una disminución del riego sanguíneo y como resultado una hipoxia tisular (falta de oxígeno). Aparece una degeneración rápida de los tejidos, que puede ser desde un enrojecimiento hasta rotura de la piel, pudiendo llegar  a úlceras profundas afectando a musculo e incluso hueso.

A menudo se piensa que se trata de un problema propio de las personas ancianas, pero cualquier persona expuesta a una presión prolongada tiene riesgo de padecer una ulcera por presión. Por ejemplo, una persona con una escayola muy justa y apretada, una persona con un dispositivo de hospital continuo como una sonda de alimentación, una persona que ha tenido un accidente y debe usar una silla de ruedas, personas encamadas con poca o ninguna movilización, etc.

 

Las heridas, en general, afectan a más de 400 millones de personas en el mundo y de estas, se estima que como mínimo unos 20 millones padecen heridas crónicas. Las úlceras por presión están dentro de este grupo, las denominadas heridas crónicas.

Existe un amplio grado de consenso entre asociaciones científicas, que consideran que la prevención constituye el método más eficiente y eficaz de abordar el problema de las ulceras por presión.

La prevención es el mejor tratamiento, y los cuidadores de estas personas deberían ser los principales receptores de toda la información al respecto. Son ellos los que más tiempo van a estar con las personas que necesitan los cuidados y el personal de enfermería debería encargarse de facilitar dicha información.

Los cuidados a seguir son:

Cambios posturales de la persona encamada o en silla. Como se menciona anteriormente, la inmovilización que supone estar mucho tiempo en la misma postura, apoyándose en la misma parte del cuerpo, puede ocasionar primero enrojecimiento, para pasar posteriormente a pérdida de continuidad de la piel  y pudiendo llegar a aparecer una úlcera.

Siempre que el paciente tenga movilidad, se le incentivará para que participe en estos cambios posturales.

Movilización del paciente: programada, pasiva o activa.

Si la persona se puede mover, es conveniente recordarle y animarle a ejercer movilizaciones voluntarias. En caso de que el paciente no pueda, se realizaran movilizaciones pasivas, sobre todo de las extremidades.

La movilización pasiva o activa es una parte importante, de la conservación de la agilidad de las articulaciones y el tono muscular. Las movilizaciones son movimientos de éstas, sobre una misma superficie, realizando cambios de posición o de situación.

Vigilar y cuidar el estado de la piel. Es recomendable observar el estado de la piel a diario, coincidiendo con el aseo, los cambios posturales y las movilizaciones.

Mantener la piel hidratada: la piel debe estar seca y limpia, su aseo lo realizaremos con agua tibia, jabón neutro y no frotaremos la piel al secar.

Es recomendable que las sábanas sean de algodón y se procurará que no tengan arrugas. Recordamos la importancia de no arrastrar al paciente, ya que al arrastrarle se pueden producir dichas úlceras. (El arrastramiento y las arrugas pueden producir un tipo de úlcera parecida a las ampollas producidas por las arrugas de un calcetín).

Dispositivos que alivien la presión. Se recomienda la utilización de almohadas y aparatos protectores: cojines viscóelasticos, colchones de aire, espumas especiales, etc.

No son recomendables los flotadores con forma de rosco de plástico, que antiguamente se recomendaban.

Alimentación adecuada. Siempre que el paciente pueda, se fomentará la toma de líquidos (agua, infusiones, zumos, batidos…).

Se administrará una dieta equilibrada y adecuada en función de la patología de la persona.

Además de todo lo indicado, es importante poder consultar al profesional sanitario más cercano. Normalmente el personal de enfermería es el experto en la prevención y tratamiento de las úlceras por presión y ante cualquier duda, es recomendable acudir y consultarlo con un profesional sanitario.

Itxaso Arévalo

Cuidado de los pies

Llega el verano y con él el calor, la vitalidad, las actividades al aire libre, la piscina, o la playa.

Es el momento del año en el que podemos disfrutar más de pasear relajadamente con los amigos, de tomar algo sentados en una terracita.

Volvemos a casa mucho más contentos de lo habitual y con los pies hinchados la mayoría de las veces…

Nuestros pies, esa zona extrema que casi no miramos a no ser que nos duela.

Este es el momento también de ocuparnos más de ellos si cabe, porque es un periodo más delicado debido al calor y al cambio de calzado.

La diabetes puede causarnos daño en las pequeñas terminaciones nerviosas y en los pequeñísimos vasitos sanguíneos que riegan los pies.

Este daño puede causar sensación de”acorchamiento” y reducir la sensibilidad.

Como resultado de este daño es posible que los pies no se curen con facilidad si se produce una herida, una ampolla o cualquier otra lesión.

En los talleres de Paciente Activo enseñamos lo importante que es mantener los pies en buenas condiciones y que debemos hacer para mantenerlos. Vamos a recordar lo más importante.

  • Lo primero REVISAR LOS PIES TODOS LOS DIAS.
  • Buscaremos posibles rozaduras, ampollas, sequedad, moratones o cortes.
  • Rozaduras y ampollas se producen por el roce de la piel desnuda contra el calzado
  • Sequedad se produce por el hecho de llevar los pies al aire durante más tiempo y por el calor. Pueden aparecer grietas, sobre todo en los talones y la zona externa de los pies. Estas grietas se pueden convertir en cortes.
  • Vigilaremos también las zonas de entre los dedos y debajo de los dedos porque también se pueden producir grietas, en esta ocasión por un exceso de sudoración o un mal secado tras la ducha o el baño en la playa o la piscina.
  • Si no vemos bien todas las zonas pidamos a alguien que nos mire.

Cuidado-pies

¿Como prevenir los daños?

  • Elegir un calzado adecuado: cómodo, flexible y de material transpirable. Que se ajuste bien sin apretar
  • Evitaremos así en gran medida los roces y las ampollas.
  • El mejor momento para comprar calzado es a la tarde, los pies están más dilatados y si los zapatos no aprietan en ese momento luego tampoco lo harán.
  • No se aconseja el uso de sandalias a los diabéticos, pero si se usan, que sea siempre con calcetines, que deben ser transpirables y sin elásticos que se ajusten en exceso para evitar el efecto “faja”
  • Los paseos por la playa o la piscina tampoco se aconseja que se realicen descalzos, por el riesgo que existe de cortes y rozaduras. Si no queremos renunciar a pasear por la arena que sea con escarpines o sandalias que protejan lo más posible el pie. Nunca con chanclas. Pero si decidimos pasear descalzos NO olvidar revisar los pies al salir del agua y quitar la arena que se haya podido introducir entre los dedos y debajo de ellos con mucho cuidado.
  • Ponerse protección solar en los pies, se queman con más facilidad de lo que parece.
  • Al llegar a casa revisaremos los pies por si se ha producido algún corte.
  • Y es el momento de lavar los pies con agua tibia para quitar restos de cloro y sal que deshidratan secar con esmero entre los dedos y debajo de ellos sin frotar, ejerciendo presión.
  • Ahora toca HIDRATAR. Hacerlo todos los días después del lavado pero sin poner crema entre los dedos. Puede dar lugar a maceraciones y heridas
  • No olvidar tampoco el cuidado de las uñas. El corte debe ser recto, sin que ninguna uña ejerza presión sobre el dedo de al lado. Cortar siempre con tijeras romas, nunca con tijeras que tengan punta y después limar.
  • Si a pesar de todos estos cuidados apareciera alguna heridita, ampolla o corte la limpiaremos aplicamos un desinfectante y sin dudar acudiremos a la consulta de enfermería para que nos indiquen la mejor manera de resolver el problema

Deseo a todos un verano vital, feliz y libre de problemas.

Magdalena Vázquez

¿Quieres conocer una nueva web de información sanitaria fiable?

Una de las características que debemos tener los pacientes activos es que estemos informados sobre aquellas cosas que afectan a la enfermedad que cada uno de nosotros o la persona que cuidamos tenemos. Ya hemos hablado en algún otro post de lo importante que es que la información que leemos sea contrastada, fiable y válida. Por eso os quiero presentar una nueva web que cumple todos estos requisitos.

Este mismo lunes se ha presentado en el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad una nueva herramienta que nos va a venir muy bien a todos los ciudadanos, para facilitarnos la búsqueda de información sanitaria fiable, actualizada y comprensible. Es la web de la Red de Escuelas de Salud.

Pero claro……. te preguntarás…….¿qué es esto de la Red de Escuelas de Salud? Y a mí…… ¿en qué me puede ayudar?

La Red de Escuelas de Salud es un proyecto cooperativo promovido por el Ministerio, en el que participan representantes de las distintas comunidades y ciudades autónomas, representantes de asociaciones de pacientes y del Ministerio con el objetivo de ayudar a la ciudadanía a que adquiera conocimientos, habilidades y actitudes dirigidas a que cada uno de nosotros seamos más responsables en el cuidado de nuestra salud y que participemos activamente en los cuidados de nuestra enfermedad. Por supuesto, nosotros desde el programa Paciente Activo como parte de la Osakidetzaren Osasun Eskola formamos parte de esta red.

Para facilitar esto se ha diseñado una web hecha por, para y con los pacientes desde su inicio. Aquí podrás encontrar 4 apartados: Conócenos, Enfermedades, Podemos ayudar y ¿Nos ayudas?

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Desde aquí te invito a que entres, navegues por ella y si te apetece ¿Por qué no? aporta tu opinión u ofrécete voluntario para colaborar con la red. Tu ayuda será de mucha utilidad 🙂

Estibaliz Gamboa

Mi madre tiene diabetes

Mi madre tiene diabetes. Ella nunca ha sabido de qué tipo y ahora ni le importa ni podría decírmelo. No se acuerda y tampoco recuerda cuándo empezó su particular calvario, básicamente porque sufre una demencia mixta producida en gran parte por su enfermedad y las complicaciones asociadas a ella, que ahoga recuerdos cercanos pero que le permite viajar en el tiempo sin ataduras, estar aquí y allá a discreción, ver en mí a su hijo o a su hermano, aquel que murió cuando tenía la edad que tengo yo ahora.

Desde hace dos semanas vive en una residencia, en Sopelana. Ella no da crédito porque le suena a sueño inaccesible… eso de vivir cerca del mar. Pero tampoco importa porque está bien, alejada de la atmósfera contaminada de su casa de siempre, esa a la que le falta la luz que en su nuevo hogar entra a raudales por ventanas y miradores, esa en la que sólo oía la tele. Sin despedirse ha dejado atrás a la joven boliviana con la que ha vivido casi 5 años y al hijo de esta, un jovencito que corre hacia los 6 y que la llamaba “abola”. Una curiosa pareja de valientes a la que ella ha olvidado sin quererlo ni pretenderlo y a la que nosotros, los hijos de mi madre, estaremos siempre agradecidos.

Ahora está razonablemente bien, mucho mejor que hace unos pocos años. Y aunque no controla ni sus pensamientos ni nada de nada, ha dejado de angustiarse. Lleva mejor sus graves problemas de visión, su sordera, sus dificultades para moverse, sus niveles de glucosa en sangre, sus problemas cardiovasculares. Está bien atendida 24 horas al día, controlada y vigilada por personas que saben qué han de hacer. Y cada día me pregunto qué habría sucedido si hubiera disfrutado de apoyo también para mejorar su alimentación, moverse un poco más, manejar esos episodios depresivos que antes, e incluso ahora, se intentaba ocultar por estar mal vistos.

Estoy convencido de que le habría ido mucho mejor de haber tenido compañeras y compañeros de fatigas con las que compartir angustias, miedos, incertidumbres y éxitos, que aunque pocos, seguro que también los hubo… como aquella época en la que llegó a perder 15 kilos a base de esfuerzo, de comer bien y andar lo que no está escrito, y gracias a la implacable vigilancia a la que se dejó someter.

Y estoy seguro de que todo habría sido mucho más fácil si en casa hubiéramos tenido la más mínima idea de cómo actuar, si nos hubiéramos preocupado cuando hacerlo habría dado resultados nítidos y claros. Si hubiéramos sido activos y responsables. Pero éramos jóvenes y no estábamos para esos rollos y mi padre estaba a su curro mal pagado, al que sumar otro también mal pagado y que sumado al anterior le ocupaba casi la totalidad del día y algo de la noche, para al final tener poco material y mucho emocional, especialmente cuando los hijos nos hicimos adultos y empezamos a valorar lo que habíamos tenido e ignorado siempre.

Me llama poderosamente la atención –en realidad me enoja que te pasas (o mazo, como ahora suena en colegios y botellones)- que quienes hoy sufren lo que en su día sufrió mi madre, puedan disfrutar de ayuda externa y no lo hagan. Me sorprende que sea porque el perezoso es una especie de humano más extendida de lo aconsejable y aún sean mayoría quienes esperan a ver las orejas al lobo para ponerse las pilas (bueno, todo lo que hay entre el hocico y la punta del rabo), sin olvidar que aún hay mucho profesional sanitario que no ve el potencial de la educación y ayuda de pacientes a pacientes, de gente que habla el mismo idioma, sufre similares padeceres y ha de superar a diario casi idénticas barreras y enfrentar muy parecidos retos.

Es más, me cabrea, y mucho, que no se recete Paciente Activo. Y me enfada aún más que dependa del lugar en el que vivas, aunque todos seamos vecinos de un pequeño país al que unos llaman vasco, otros Euskadi y algunos Euskal Herria, que no es lo mismo pero es igual, como tan bonito nos contaba y cantaba Silvio Rodríguez.

¿Qué hay detrás de esto? Pues no lo sé pero lo intuyo. Creo que hay excesivo afán de protagonismo, de dejar impronta, además de mucha apatía y bastante miedo. Creo, además, que mandan sobre otros los mensajes del tipo “el desastre es inevitable” o “no te muevas que fuera hace mucho frío”, esos que nos mantienen paralizados en nuestras falsas zonas de confort y que tanto nos satisfacen porque así evitamos el cansancio de movernos.

Mi madre nunca ha sabido nada de esto ni le importa lo más mínimo. No sabe que su vida podría haber sido mucho mejor de haber podido disfrutar de programas como Paciente Activo y de hecho poco importa ya porque su vida es la que es y nadie puede cambiar esa cruda realidad. Así que el mensaje va dirigido a quienes sí tienen a su alcance esa alternativa y pasan de ella, como va dirigido a quienes pueden recetarla y no lo hacen. A mi no me hacen falta ensayos clínicos para saber que funcionar… funciona!!!

Jose Blanco

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