Dolua. Duelo

Asko dira heriotzaren eta sufrimenduaren aurrean jartzen gaituzten egoerak. Heriotzaz ari garenean, banaketaz eta galeraz ari gara, egoera zaila eta mingarria da beti.

Kosta egiten zaigu sufrimendua jasatea, horregatik da hain garrantzitsua errealitate horri ahalik eta ondoen aurre egiten lagunduko dizkiguten baliabideak edukitzea.

Zoritxarrez, bizi dugun egoerak eragotzi egin du familia askok dolua egiteko orduan hain garrantzitsuak diren agur-erritoak eta laguntza gauzatzea.

Une zailetan, gizarte-laguntza izatea edo beilatokiak, erlijio-zeremoniak edo familia-erritualak normaltasunez garatzea garrantzitsuak dira dolu-prozesua normala izan dadin eta dolua zaila bihur ez dadin.

Dolua pertsona bakoitzarentzat desberdina da. Bakoitzak bere denbora behar izaten du, eta denbora horretan ezin dugu gauza garrantzitsu bat ahaztu, geure burua zaintzea.

Eta zer egin dezakegu?

1. Elikadura osasuntsu bat eraman. Nahiz era goserik ez izan, egunean zehar kopuru txikiak jan.
2. Ariketa fisikoa errgulartasunez egingo dugu.
3. Ondo lo egingo dugu. 
4. Gure sormen artistikoa bultzatuko duen jardueraren bat praktikatzen saiatuko gara. Marrazketa, pintura, irakurketa, musika…
6. Eguneroko errutina mantentzen saiatuko gara. 
7. Gure itxura zainduko dugu. 
8. Nola sentitzen garen partekatuko eta adieraziko dugu. 
9. Minari hitzak jarriko dizkiogu. 
10. Behar izanez gero, laguntza eskatuko diegu senideei, lagunei, laguntza taldeei… 
11. Ez dugu geure burua gehiegi eskatuko maila intelektualean, ziurrenik gaitasunak murriztuta egongo dira.
12. Guretzat onuragarriak diren gauzez inguratuko gara.
13. Gure helburuak eta asmoak epe laburrekoak izango dira. Ez dugu presarik izango.
14. Eta oso garrantzitsua da alkohola, tabakoa eta beste edozein substantzia ez kontsumitzea.

Denbora bat igaro ondoren gertatutakoa benetakoa ez dela pentsatzen badugu, edozer gauzak amorratzen bagaitu, errudun sentitzen bagara, ezerk ez bagaitu motibatzen, tristura sakona badugu, bakardade eta etsipen sentimendu biziekin bagaude, laguntza eskatuko dugu. 

Son muchas las situaciones que nos colocan ante la muerte y el sufrimiento. Cuando hablamos de muerte, hablamos de separación y pérdida, situación siempre difícil y dolorosa.

Nos cuesta soportar el sufrimiento, por eso es tan importante disponer de recursos que nos ayuden a afrontar esta realidad de la mejor manera posible.

La situación en la que por desgracia nos encontramos ha impedido e impide aún, que muchas familias puedan llevar a cabo el acompañamiento y los ritos de despedida tan importantes en la elaboración del duelo.

Disponer del apoyo social en momentos tan difíciles, o desarrollar con normalidad velatorios, ceremonias religiosas o rituales familiares, son importantes para que el proceso de duelo sea normal y no llegue a convertirse en un duelo complicado.

Los rituales de despedida ayudan a poder expresar nuestros sentimientos ante la pérdida para intentar poner un poco de orden en nuestro estado emocional.

El duelo para cada persona es único y diferente. Hay que darse tiempo, cada uno su tiempo, y en ese tiempo no podemos olvidar algo muy importante, CUIDARNOS.

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Y ¿qué podemos hacer?

  1. Una alimentación saludable. Comer e hidratarnos correctamente. Si no tenemos muchas ganas y hemos perdido el apetito, podemos probar con pequeñas cantidades a lo largo del día.
  2. Practicaremos ejercicio físico de forma regular.
  3. Sueño. Dormiremos bien, descansaremos y en la medida de lo posible mantendremos un horario regular.
  4. Intentaremos practicar alguna actividad que potencie nuestra creatividad artística. Dibujo, pintura, lectura, música…
  5. Intentaremos que nuestro entorno, el hogar y cualquiera en los que nos movemos, sean espacios acogedores.
  6. Intentaremos mantener una rutina diaria. Respecto a la casa, la actividad física y el ejercicio, el tiempo de ocio, el descanso…
  7. Cuidaremos nuestro aspecto, es muy importante no abandonarnos.
  8. Compartiremos y expresaremos cómo nos sentimos. Con la familia, amigos, compañeros de trabajo…Nos permitiremos llorar, estar enfadados o enfadadas, y sentirnos como sea que nos sentimos, permitiéndonos conectar con las emociones que surjan en cada momento.
  9. Pondremos palabras al dolor. Puede ser reconfortante expresar el dolor por escrito o grabando la voz.
  10. Pediremos ayuda si lo necesitamos. A familiares, amigos, grupos de apoyo…
  11. No nos exigiremos demasiado a nivel intelectual, probablemente las capacidades estén mermadas.
  12. Nos rodearemos de cosas que sentimos beneficiosas para nosotros.
  13. Nuestros objetivos y propósitos serán a corto plazo. No tendremos prisas.
  14. Y muy importante evitaremos el alcohol, el tabaco y el consumo de cualquier otra sustancia.

Y pediremos ayuda si pasado un tiempo: Pensamos que lo sucedido no es real, cualquier cosa nos irrita, nos sentimos culpables, sin motivación por nada, con una añoranza y tristeza profunda, con sentimientos intensos de soledad y desesperanza. Y que nada nos importa, ni tiene sentido, con ideas suicidas, abuso de sustancias…

 

Lourdes Ochoa de Retana

No lo dudes, pide ayuda.

                                                                   Lourdes Ochoa de Retana

El día 17 de enero falleció mi padre, en solo 10 días su vida se apagó. Apenas tuvimos tiempo para asimilar que se iba, que nos dejaba, que nunca más le volveríamos a ver.

Es muy doloroso enfrentarse a una pérdida y adaptarse a la situación en la que el ser querido ya no está. De golpe y porrazo parece que toda tu vida se desmorona.

La intensidad de cómo vivimos el sentimiento de dolor depende de nuestra personalidad, del lazo que nos unía con la persona fallecida y de las circunstancias que rodearon la pérdida.

El duelo es un proceso dinámico que evoluciona poco a poco con el paso del tiempo. Una reacción emocional y natural ante una experiencia dolorosa. Una experiencia llena de sentimientos, llena de dolor, pena, tristeza, aflicción, culpa, resentimiento etc.

Nos cuesta mucho aceptar la pérdida y aceptar además que el ser querido ya no volverá. Resulta de gran ayuda recordarle, hablar sobre ella, comentar anécdotas, momentos vividos juntos, sus defectos y sus virtudes etc.

La muerte de un padre te deja un enorme vacío. Es uno de los retos más difíciles ante los cuales nos pone la vida.

Dicen que el tiempo todo lo cura, pero lo que el tiempo cura es el profundo dolor, porque la nostalgia que provoca la ausencia, esa nostalgia, va y viene.

En la primera etapa del duelo negamos la pérdida. No nos creemos lo que ha sucedido. Nos sentimos profundamente tristes, lloramos y lloramos y no somos conscientes de lo sucedido.

En la segunda etapa comenzamos a ser conscientes de la pérdida. No tenemos interés por las cosas y aparece la angustia y la rabia. Esta fase es difícil y tenemos sentimientos contradictorios. Hay veces que estamos alegres por algo y al minuto nos recriminamos por ello. Aparecen sentimientos de culpabilidad, pensamos que de alguna manera pudimos evitar su muerte o podíamos haber actuado de otra manera en algún momento.

En la última fase, volvemos a encontrar un sentido a nuestra vida.  Ya no recordamos al ser querido con tristeza sino con cariño y nostalgia.

Negar el dolor y ocultarlo puede provocar mayor dolor y sufrimiento. Es bueno pensar que aunque nuestro ser querido ya no esté, el vínculo que teníamos con él siempre permanecerá.

Se podría decir que el duelo para cada persona es único y diferente y desde luego para mí lo ha sido.

Han sido meses muy duros pero no he estado sola en este largo proceso, he tenido compañía, un gran apoyo, una gran ayuda, un bastón al que con fuerza me he agarrado en muchas ocasiones. Y doy las gracias por ello.

Es muy importante no aislarse en esas circunstancias, no escondernos bajo el caparazón de la tristeza que en esos momentos nos invade, y que expresemos y compartamos nuestros sentimientos.

Necesitar ayuda y pedirla no es un signo de debilidad, todo lo contrario, es un signo de fuerza y afrontamiento. Pedir ayuda también significa ser activo.

Lo que sí es importante es saber dónde dirigirnos.

Quizás solo tengamos que mirar a nuestro alrededor, podemos encontrarla en nuestro entorno más cercano, puede ser un compañero de trabajo, un vecino, un amigo, un familiar, un profesional de la salud…

Si somos proactivos en la búsqueda de ayuda, en la búsqueda de recursos, podemos convertirnos también en fuente de información  y ayuda para otras personas.

Yo he tenido esa ayuda, y a ti, desde aquí, quiero darte las gracias.

¡Pedir ayuda también es ser activo!

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