Punto de encuentro de Paciente Activo Paziente Bizia en el que compartimos, mostramos y aprendemos aquellas cosas que consideramos de interés.

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TRIADA. LA TRIADA

La tríada es una lesión compleja de la rodilla en la que existen 3 lesiones diferentes de forma simultánea: rotura del ligamento cruzado anterior, rotura del ligamento lateral interno y rotura del menisco interno. Se provoca como traumatismo sobre la rodilla, típica en deportistas. Pero hoy no voy a escribir  sobre deporte y ejercicio, hoy voy a  escribir sobre  otra triada: LA TRÍADA PSICOLÓGICA.

TRIADA PSIKOLOGIKOA: Pentsamenduak, emozioak eta jokabideak.

LA TRIADA PSICOLÓGICA: Pensamientos, emociones y conductas.

Pertsonak pentsamenduak, emozioak eta jokabideak gara.

Las personas somos pensamientos, emociones y conductas. ¡Nada más y nada menos!

Este trío está siempre presente en nuestras vidas, las veinticuatro horas del día.

¿Sabemos diferenciarlos?

Pentsamenduak: Gurekin dauden ideia guztiak dira.

Pensamientos: Son todas las ideas que conviven con nosotros, en nuestra mente. Todo el día estamos pensando, consciente o inconscientemente.

Emozioak: Erantzun baten aurrean sortzen diren fenomeno psikologikoak dira.

Emociones: Las emociones son las activaciones físicas breves que se desencadenan en nosotros como respuesta a algo. Todas  son válidas, no existen emociones buenas o malas, pero, sí se clasifican en positivas o negativas, en función de su contribución al bienestar o al malestar.

Jokaera: Portaeraren adierazpena da, hau da, egiten duguna.

Conducta: La conducta humana es la manifestación del comportamiento, es decir, lo que hacemos.

Berri txar baten aurrean, emozio negatiboak sentituko ditugu, eta beharbada jokaera desekogi batera eramango gaituzte. Haserre egotea bidezkoa da, baina bertatik sortzen den jarrera automatikoa desaproposa izan daiteke. Pentsamendu positiboetatik datorren energia nahikoa  behar dugu.

Ante una  mala noticia como es el diagnóstico de una enfermedad crónica, vamos a experimentar emociones negativas como tristeza o enfado que quizás  nos lleven a una conducta no apropiada. El estar enfadado o triste es legítimo, pero el comportamiento automático que se puede derivar de  ellas  puede que no sea el apropiado. Antes de emprender una acción, del tipo que sea, necesitamos disponer de energía suficiente (o pensar que tenemos la energía suficiente) y esta energía la obtenemos de los pensamientos positivos.

Pentsamenduek emozioei eragiten die.

Nuestros pensamientos afectan a nuestras emociones: cuando piensas, sientes.

Por ejemplo: Si cuando entras a una sala donde hay personas que se ríen, según lo que pienses, obtendrás una emoción u otra.

Si piensas: he hecho el ridículo, sentirás miedo; si piensas: se están divirtiendo vamos a pasarlo bien, sentirás alegría; si piensas: son mal educados, sentirás enfado….

Gaixotasun baten diagnostikoa egitean, haserrea sentituko duzu,  ez zaintzeagatik errudun zarela pentsatzen baduzu. Baina poza sentituko duzu diagnostiko azkar bat duzula eta zainduko zarela pentsatuz gero.

Lo mismo ante  el diagnostico de una enfermedad crónica.

Si piensas: es culpa mía no me he cuidado, todo me sale mal, sentirás enfado; pero, si piensas: Tengo un diagnóstico temprano y voy a cuidarme, sentirás  alivio y alegría.

Si piensas: No voy a saber qué hacer, sentirás: tristeza  e incertidumbre; pero, si piensas: tengo gente que me quiere que me va ayudar a llevarlo lo mejor posible, sentirás alegría y alivio.

El resultado que tiene en nuestro bienestar la capacidad de buscar el lado positivo de cualquier situación, por negativa que sea, dota de los ánimos para seguir adelante y continuar con nuestras vidas.

La tríada está interconectada entre sí y se influye continuamente.

Zure pentsamenduak aldatzeko gai bazara, zure emozioak ere aldatu egingo dira eta horrekin batera zure jarrera. Paziente biziko tailerretan hau guztia trebatzen jarduten dugu.

Si eres capaz de cambiar tus pensamientos, tus emociones también cambian y con ello tu conducta. Y todo ello se entrena, se puede practicar y  en los talleres de paciente activo lo entrenamos.

positivo

Itxaso Arevalo

Fecha de Caducidad

Sirva este post de hoy como homenaje de todas y cada una de las personas que formamos el programa Paciente Activo para ti Josetxo. Has sido un gran ejemplo para muchas personas, has sabido compartir tus conocimientos, tus experiencias, tus truquitos ayudando así a más gente de la que tú te crees. Siempre con una sonrisa en tu cara y dispuesto a ayudar. Hoy queremos recordar ese post que hace algún tiempo ya escribiste para este blog  ¿PODEMOS CONDUCIR CON DIABETES?

Gracias por formar parte de este programa, por tu implicación, por tus ganas de mejorar, por compartir, por tu sencillez. Desde aquí le mandamos un abrazo enorme a tu mujer y a tus hijos y desde la parcela que nos toca compartimos su dolor por tu pérdida.

Os dejo ahora con un sentido post de un compañero de batallas con el que compartió su último taller hace menos de un mes.

Goian bego Josetxo

 

Juan Carlos Mendizabal

“Yo ya tengo fecha de caducidad”. Eso, Josetxo, me lo dijiste al final de la segunda sesión del taller de paciente activo que compartimos como monitores hace apenas unas semanas.

Estábamos recogiendo los bártulos de la sala, comentando nuestras vivencias de enfermos crónicos, de los talleres, de esto y aquello, y tú me contaste tu combate con el cáncer y lo de la “fecha de caducidad”.

Me quedé un poquito descolocado por oír aquello, que no esperaba, y, sobre todo,  porque no perdiste tu sonrisa mientras me lo contabas. Ayer me dijeron que has muerto.

Me queda de ti el recuerdo de esa sonrisa, amplia, franca y un punto socarrona que se sobrepuso a cualquier otra cosa y la entereza y generosidad con las que te he visto llevar tu compromiso con el programa y las personas durante todo el taller.

No te cansabas de insistir cada vez que había ocasión para ello, en la importancia de tomar decisiones para poder vivir como cada uno desea vivir, y también morir.

El pensamiento positivo y la proactividad estaban siempre en tus palabras y también en tus actos. Ha sido una gozada compartir el taller contigo.

Tendrías, Josetxo, fecha de caducidad fijada pero también una agenda repleta de compromisos, citas, ilusiones y proyectos que me solías comentar de una semana para otra y que ponían de manifiesto que de “caducado” tenías muy poco en tu día a día.

Me dejas un reto, o, mejor, un propósito.

¿Te acuerdas al final de la última sesión, empaquetando el material? Acabábamos de tener la pequeña celebración de fin de taller con las participantes y dijiste: “A ver cuando hacemos una comida con los monitores de Paciente Activo, que también hay mucho que celebrar”. Te dije que mi sociedad podía ser un buen sitio y tú, sin dudarlo, dijiste: “Hecho, para después del verano, tú pones el local y yo cocinaré algo sencillo y saludable”. Nos dimos un abrazo y nos despedimos.

Así que, para después del verano, me propongo organizar una comida para los compañeros monitores de paciente activo que será rica y saludable, en la que celebraremos haberte conocido y agradeceremos un montón de cosas estupendas que nos has dejado para toda la vida.

Y como nivel de seguridad, me pongo un diez.

Gracias Josetxo, un abrazo.

 

El autocuidado

He visto a mucha gente cuidarse como si nunca fueran a enfermar, como si  creyeran  que son inmunes a muchas de las dolencias que hay hoy en día. Yo misma he sido una de ellas, y cuando llega, es cuando sientes que el mundo que un día construiste, en el que creías, se derrumba…

Creo que todos nosotros de alguna manera participamos en el proceso de enfermar a través de una combinación de factores. Tal vez tu caso es que hayas descuidado tu dieta, el ejercicio o el descanso. O tal vez tu caso sea que hayas estado muy tenso o con mucho estrés durante largos periodos de tiempo, tanto que incluso parecía que era ya tu forma de vivir y no te has dado ocasión para relajarte. Quizás tu caso es que hayas mantenido una carga de trabajo excesiva o te hayas dedicado tanto a satisfacer las necesidades de los demás que te hayas olvidado de satisfacer las tuyas. O quizás tu caso es que  hayas mantenido en el tiempo actitudes y creencias que de alguna manera te han impedido disfrutar de la vida y sus buenas experiencias. O tal vez, incluso, tu caso es la suma de todos, no has sido capaz de reconocer tus límites tanto físicos como emocionales porque estabas “ocupado” en sobrevivir.

Desde ese momento, desde el momento en que ignoramos nuestras necesidades, cuando no nos escuchamos porque no tenemos tiempo, de alguna manera estamos participando en la pérdida de salud. Cuando ignoramos las peticiones del cuerpo y la mente en relación a la relajación, descanso, ejercicio, alimentación saludable, gestión y expresión de las emociones…., el cuerpo puede comunicarnos esta falta de atención mediante la enfermedad.

Todo nuestro potencial personal, nuestros recursos naturales, tienen mucha más importancia en el mantenimiento de nuestra salud o en  su recuperación  de lo que imaginamos. Participamos en nuestra salud mediante nuestros sentimientos, nuestras creencias, nuestra actitud hacia la vida.

Aprender que puedo hacer mucho más por mi misma de lo que creo y en consecuencia mucho por  mi salud es  cuidarse a uno mismo. Autocuidarse requiere amarse y quererse, ser activo y estar dispuesto a ser proactivo, inquieto y disciplinado.

Porque sé que tengo los recursos para lograr lo que quiera, para realizar los cambios que considere dentro de mis hábitos de vida.

Y también sé que mi mente y cuerpo son un mismo sistema, por lo que si adquiero habilidades para gestionar la mente, afectará a la salud de mi cuerpo.

Y por último, sé que puedo modelar mi conducta en las situaciones que así lo requieran y que la forma más fácil para adquirir una conducta o solucionar un problema es dividirlo en partes pequeñas o PROPÓSITOS.

Todo esto es cuidarse, y nosotros en los talleres de Paciente Activo, te mostramos como hacerlo, ¿te apuntas?.

Ani Galende

Otro enfoque

“Hola, soy Lucia Torre Galende, hoy es 23 de Marzo de  2012 y no he ido al cole, por esa razón estoy escribiendo. No he ido porque por la noche he tenido 39 de fiebre y también estoy resfriada, pero lo importante es que no le pegue la fiebre a mamá porque si no, le tendrán que ingresar en el hospital y eso a mi no me hace gracia por eso cuando toso o estornudo me tapo la boca para que los gérmenes no peguen a las defensas y a los leucocitos, porque ¿sabéis qué?, que hay que tener 3100 defensas y mami solo tiene 120 así que la estoy cuidando y mimando aunque yo esté malita”.

 

Este es el cuento que me he encontrado en uno de los libros de cuentos de mi hija, por ese entonces me estaban dando las últimas sesiones de quimioterapia y ella tenía 8 años. No pude evitar echarme a llorar cuando lo encontré. Es muy difícil ver en esos momentos como se siente tu hija con todo lo que ha pasado, cuando te ve así, cuando te ve llorar de miedo y de tristeza, cuando te ve sin fuerzas después de una sesión de quimio, el primer día que después de quince días viendo que se te cae el pelo a manadas, decido, mientras está dormida, afeitarme la cabeza, esa cara cuando me vio…, y yo con una sonrisa, procuré transmitirle tranquilidad.

En mi proceso de curación del cáncer, tuve que lidiar con muchas cosas, pero especialmente con una de las decisiones más difíciles e importantes en mi vida: “¿que hago?”, “¿como se lo digo a mi hija?”, o mejor “¿y si no se lo digo?” “¿que debo hacer?. Recuerdo que en el proceso un día me preguntó: “mamá, ¿y si la medicina no funciona?, ¿y si no te cura?”a  lo que respondí: “bueno, ¿ cuando tú te pones malita, te cura la medicina?, (ella asintió), pues entonces, porqué no va a curarme a mi?”, parece que se quedó tranquila con la respuesta…tampoco quería mentirle, en realidad no lo sabía.

Yo había leído mucho al respecto y me convenció el hecho de que tenía que saber la verdad quitándole todo el hierro que pudiera y por supuesto viéndome y sintiéndome positiva, siempre pensé que lo superaría y eso era lo que transmitía con mi actitud, a ella también.  Leí que no hay que mentir  y de ahí nació mi idea de ir explicándole como funcionaba el cuerpo como si fuera un cuento;  porqué me quedaba débil después de una sesión de quimioterapia, la importancia de seguir con las rutinas y dar mis paseos en cuanto me sintiera mejor, la importancia de comer sano, los alimentos que ayudaban a subir las defensas, descansar bien, escuchar al cuerpo y un largo etcétera que ella escuchaba siempre con los ojos muy abiertos y atenta a cualquier sensación. Empezamos a meditar por las noches juntas con un libro que traía un CD de meditaciones para niños (buenísimo por cierto) y aunque parezca extraño, establecimos un vínculo distinto y mayor de lo que ya teníamos de por sí.

Es cierto que después tuvo que vivir un episodio muy duro que me temo tiene grabado en su mente a fuego y del que no quiere hablar, cuando a causa de la cardiopatía que me produjo la quimioterapia, tuvieron que llevarme al hospital en ambulancia casi sin vida. De este episodio donde ella estaba presente, le han quedado muchos miedos. Lo último que recuerdo es verla llorando  asustada y darse la vuelta tapándose la boca con las manos, para que yo no la viera llorar…

La vida a veces es dura, aunque sigue siendo preciosa¡¡, y todo lo que nos ocurre nos enseña algo, yo estoy segura. Procuramos que nuestros hijos no sufran nada, pero eso no es posible en este mundo, no se puede vivir en una burbuja y siento que lo que hay que hacer es darles mucho amor y enseñarles a vivir en cualquier entorno por difícil o duro que sea.  tarea difícil aunque fascinante… Yo no elegí esta situación pero por alguna razón, ella también ha tenido que vivirla.

Ani Galende

Dulce navidad!

Hoy creo que tengo una responsabilidad mayor al escribir mi post. Es el día de nochebuena, y me parece un día especial.

Esta noche, dejó varias sillas vacías. Tenía varias opciones para celebrarlo, todas muy apetecibles, pero he decidido trabajar, aunque con ello me haya ganado alguna pseudo riña. Así que si, hoy estoy de guardia. Aunque no seamos conscientes de ello en nuestro día a día habitual, siempre hay alguien en el servicio de urgencias y en los hospitales por si lo necesitamos. Permitidme que os diga, que en mi opinión, esto no se paga con dinero.

Me encanta ver la ciudad llena de luces, los escaparates tan bonitos, no me gusta nada la cantidad de gente que hay en todos los comercios, pero si el ambiente, las reuniones familiares, sobretodo si tenéis la misma suerte que yo, y disfrutáis en vuestro entorno de familias bien avenidas con las que poder compartir.

Pero en todas las mesas hay siempre sillas vacías. Puede ser que esas personas que ya no están entre nosotros hayan fallecido, o estén ocupando otras sillas, de manera voluntaria o involuntaria. Hay personas que nos dejan vacíos que no llegamos a llenar en toda una vida. Con eso no quiere decir que no sepamos disfrutar de que lo que tenemos delante, no es eso, sino que siempre que llegue un día especial, esa persona en un momento u otro del día, acabará viniendo a tu mente y tendremos relativa pena de no poder compartir ese tiempo y espacio. Puede ser que estos días, toque convivir con emociones y sentimientos contradictorios, saludos, despedidas, recuerdos, pena, alegría, añoranza, enfados, viejos rencores y todos aquellos que se os ocurran. En mi caso, este es el motivo de que trabaje, siento una silla vacía a mi lado, que me pesa mucho, y aunque no sea lo más indicado, de vez en cuando adoptar la postura del avestruz, me resulta hasta saludable. Y ya sé que en realidad es una tontería, porque no es el único día que está vacía…!! Pero no sé que me pasa con la nochebuena, que tiene un algo que me pone más sentimental. Además la ausencia afortunadamente es temporal, en unos días vuelve mi hijo..!! Y vengo a trabajar, y al no estar en una ambiente familiar, aunque con mis compañer@s me sienta cómoda y querida, me resulta mucho más sencillo sobrellevar esta noche. No penséis que no lo celebramos, eso sí, si el trabajo lo permite, pero hacemos lo posible por tener una noche agradable y divertida.

Recuerdo nochebuenas de mi infancia con mucho cariño, siempre las he celebrado en familia o trabajando. Un año, con menos de 5 años, comí tantos caracoles, que hasta vomité, y ya no los he vuelto a probar en la vida!! Otros años, después de cenar, cantábamos y jugábamos al un, dos, tres. Esperábamos con ansia las fiestas navideñas, porque aunque pertenezco a una familia numerosa, venían tíos y primos con los que habitualmente no estábamos, y nos divertíamos muchísimo!! Planeábamos y organizábamos la diversión!! Mi hermano mayor era el cerebro de la operación. Y ahora, los que antes éramos niños, nos hemos convertido en los padres y madres, y seguimos en la medida que se puede, intentando que nuestros hijos disfruten como nosotros lo hacíamos. Inculcamos lo que a nosotros nos generó recuerdos felices!!!

Y tras la noche, llegará de nuevo el día de Navidad. A mi casa habrá llegado olentzero. Espero que se haya acordado de mí y tenga algún paquete sorpresa para abrir!! Y comida familiar, y nuevo día de excesos en este sentido.

 

Os deseo mucha felicidad estos días y que seáis capaces de fabricar bonitos recuerdos!! Feliz Navidad!!

 

Michael Buble para finalizar, una de mis debilidades ….

 

 

Bego Belarra

El final del verano…  

Ha llegado septiembre…..los niños han empezado al cole…..poco a poco la gente se reincorpora a sus trabajos…..hay un boom en los gimnasios para intentar perder esos kilos de más que hemos cogido durante las vacaciones de verano…..los días empiezan a notarse más cortos y algo más fríos…..tenemos que volver a la rutina…..

Este verano ha dado mucho de sí, ha sido intenso, muy intenso…..para lo bueno y para lo malo pero también ha sido bonito, muy bonito…..he disfrutado de mi  familia, de mis amigos, del sol, de la playa y he conocido a grandes personas que me han ayudado a que este verano haya sido muy especial para mí y mis hijos…..pero todo tiene un final y el verano está a punto de acabarse.

Y con el fin del verano llega la vuelta a la rutina y el temido síndrome post-vacacional. Algunas personas creen que es autosugestión, otras lo sufren intensamente y para otras personas ni siquiera existe. ¿Y qué podemos entender como síndrome post-vacacional? En realidad lo podemos considerar como una mala adaptación entre el periodo vacacional y la vuelta a la vida activa. Yo este año lo tengo y bien gordo ….. ufffff.

Siempre he sido una persona positiva pero en momentos de “crisis” cuesta más mantener el positivismo.  ¿A que ha vosotros también os pasa? Pero aunque me cueste más sé que soy capaz de hacerlo porque además tengo herramientas para ello….herramientas que trabajamos y experimentamos en los talleres del programa Paciente Activo.

¿Queréis saber cuales son? Vamos a hacer un ejercicio, venga…animaos…..yo hago el mío y vosotros en vuestra casa el vuestro y si queréis compartirlo me encantaría escucharlo.

  • ¡¡Atento a los pensamientos negativos!! Identifícalos cuando lleguen a tu cabeza.

“Cómo me cuesta volver al trabajo, a la rutina, a no poder ver a la gente que está lejos….con lo bien que me lo he pasado en las vacaciones y lo bonitas que han sido”

  • Cámbialo por un pensamiento positivo

 “Levántate de la cama, la vida te sonríe, tienes una suerte enorme por tener un trabajo al que volver y por haber pasado un verano de 10”

  • Repítetelo una y otra vez
  • Ten preparado algún pensamiento positivo en forma de comodín para cuando aparezcan en tu cabeza pensamientos negativos.

Eres una persona estupenda y vales mucho. Tienes a tu alrededor mucha gente que te ha demostrado que te quiere y se preocupa por ti…… ¡valóralo!”

Así que……..atentos todos aquellos a los que la vuelta al cole, al trabajo o a la rutina se os está haciendo demasiado cuesta arriba. Poner en práctica estos consejos y……. ¡¡¡¡ ser positivos !!!!! Esto os ayudará en vuestra adaptación tanto física como mental.

Y para ello voy a compartir con vosotros una canción que desde la primera vez que la escuché me da muy buen rollo, trae a mi mente muchos momentos positivos, recuerdos del sol, de la luz, del verano…..para que cuando llegue a vuestras cabezas las nubes que tapen el sol os la pongáis y os ayuden a disiparlas…..a mí me funciona….espero que a vosotros también.

Esti Gamboa

Atención plena

Tengo 8 años, es domingo y voy en el autobús la línea 9 para luego coger otro cuyo número no recuerdo que me llevará a Carabanchel en Madrid. Voy de la mano de mi madre, mi hermana gemela está conmigo también. Recuerdo perfectamente el olor del perfume de las señoras mayores  que también estaban en el autobús y cuyo olor me mareaba, no me gustaba nada, lo tengo tan grabado en la piel que le he puesto un nombre, “colonia de autobús”, cada vez que lo huelo, me evocan estos recuerdos. Nos dirigíamos al colegio que entonces había allí para los huérfanos ya que yo no tenía padre desde los 4 años. Era un internado. Me vienen imágenes de cuando bajábamos del autobús ya en la entrada del colegio, me asía con fuerza a la mano de mi madre y me pegaba a su pierna, mi hermana también, ya empezábamos a lloriquear pues no queríamos quedarnos allí hasta el viernes que venía a buscarnos para pasar el fin de semana en casa. Recuerdo como se me iba encogiendo el corazón mientras andábamos por el camino estrecho que ya en el recinto, nos guiaba hacia la puerta de entrada, no quería llorar pero no podía evitarlo, sentía que me ahogaba porque me abandonaban en un sitio donde no quería estar y desde luego no entendía porqué teníamos que quedarnos allí y no podíamos quedarnos con mi madre. No me gustaban nada las monjas que lo llevaban, me resultaban distantes y algúna incluso rayaba la crueldad, nada empáticas y por supuesto nada cariñosas que era precisamente lo que yo sentía necesitar. Parecía más bien un centro militar con normas muy rígidas.

 

Nunca hubiera sabido como se sentía mi madre si no tuviera a mi hija, Lucía, con 11 años, cada vez que tiene que irse para  un campamento, una excursión…, siento lo mismo que en el colegio interna, el mismo ahogo, la misma sensación de abandono como si no fuera a verla ya nunca más…, estos miedos vuelven a mí una y otra vez, y me cuesta un esfuerzo inmenso no trasladarselo a ella, algúnas veces lo consigo y otras veces no, aunque no me rindo.

 

Muy dentro de mi hay algo que llora, ese lugar en mi interior en el que siento claramente una herida, muy cerca de mi  corazón, en donde hay dolor, tristeza, una horrible soledad y un miedo inmenso a ser abandonada. Dejo que salgan esos sentimientos y les hablo con cariño “todo está bien, todo irá bien”…., Tengo que dejar salir todos esos sentimientos dolorosos, para poder sentir después, un soplo de paz.

 

Para poder vivir con paz, es necesario sentirla dentro, todos tenemos nuestros dramas personales, ni mejores ni peores, simplemente diferentes y todos ellos han hecho de algúna forma que seamos como somos hoy. Es importante darte tiempo para el deporte,  para alimentarte, para masticar, para reir, para perdonar, darte tiempo para estar solo, para llorar, es importante quererse, y es importante CUIDARSE, aprender a cuidarse desde dentro. Esto es lo que tratamos de ofrecer  en los talleres de Paciente Activo, tratamos de ayudarte a ver que puedes hacer mucho más de lo que crees por tu bienestar, que se puede convivir con la enfermedad haciendo un pacto de “no agresión mutua”, con sesiones como el manejo de las emociones, las técnicas de relajación, el poder de las creencias, la toma de decisiones y otras muchas de lo más interesante que todos los que lo hacemos posible, ofrecemos  desde el corazón.

 

Gracias a la vida que me dió a mi gran familia en la que incluyo a mis grandes amigos, a una madre que aún vive con una increible energía y a la que adoro, y en especial a mi hermana gemela que hizo más llevadero todo lo que aquí he narrado y que es una parte de mi tan especial, como yo misma.

 

Ani Galende

Hoy es un día normal

Hoy es un día normal.

Me he levantado contenta, lo habitual.

 Tengo buen carácter, en general me enfado poco. Pero cuando me enfado lo hago muchísimo. Y eso me ha pasado hoy.

He notado como me subía el calor desde el estómago hasta la cabeza y me salía en forma de rayos que podrían fulminar a la persona que tengo enfrente (esto lo imagino solamente)

No sé si habéis notado algo así, pero todos podemos imaginar el daño que nos hace, la energía que nos quita y lo cansados que nos quedamos.

 También lo que nos sube la glucosa.

Se liberan a la sangre hormonas como la adrenalina o glucocorticoides que preparan a nuestro organismo para la acción ( es decir, comerme a la persona que tengo delante.. o echar a correr para escapar de ella) y estas hormonas  liberan glucosa a la sangre para dar a nuestro cuerpo mas energía. Lo que produce en nuestro organismo un pico alto de glucosa.

Intento cuando esto me sucede controlar en la mayor medida posible la espiral en que se convierte.

Respirar profundamente varias veces seguidas. Coger aire contando tres, mantenerlo contando cuatro, soltarlo contando siete

Me imagino viendo una película donde yo soy la protagonista, pero ESO no está sucediendo, es solo una escena irreal. Poco a poco consigo que descienda el nivel de tensión.

Y me queda el resto del día para hacer ejercicio suave que haga que mi glucosa descienda lentamente y segregar otro tipo más benigno de hormonas, las endorfinas, que hacen que recobre el bienestar.

Magdalena Vázquez

Ser optimista es mi elección.

Hace unos cuantos años fui a un curso de Risoterapia, no sabía muy bien qué era eso, ni para qué servía en realidad pero me atrajo eso de pasarme dos días en los que mi objetivo iba a ser reírme….Reírme de todo, reírme de mí misma, de las situaciones que se dieron allí, de mis compañeras hasta ese momento totalmente desconocidas… La verdad es que fue una experiencia sumamente agradable y sobre todo divertida, eso sí cuando termine tenía agujetas en todos los músculos de mi cuerpo, incluso en aquellos que no sabía ni que existían

Estaréis pensando…. ¿Y por qué os cuento esto?…..pues porque desde ese momento valoré mucho más profundamente una buena risa, el optimismo, lo que me agrada toparme con una persona que lleve una sonrisa en su cara y no una mirada huraña….y por eso decidí que yo iba a ser así. Y me dije…. ¡QUIERO ser optimista y PUEDO ser optimista…..así que LO VOY A CONSEGUIR!!!

Así que sí, me  considero una persona que se podría definir como optimista….. ¿Y os preguntareis por qué? Pues os lo voy a contar, pero… pssssss no se lo contéis a nadie……aunque pensándolo mejor…. ¿Por qué no? Claro que sí!!! Pregonarlo a los cuatro vientos, cuantas más personas optimistas haya en este mundo más agradable será vivir en él.

Todos los días nos topamos con pensamientos negativos, nuestros o de los demás, porque si….. abundan en este mundo. Pero cuando estemos delante de ese pensamiento podemos hacer dos cosas, meterlo en nuestra mochila y que esta poco a poco se vaya  llenando hasta que pese tanto que ya no podremos con ella, sino que ella podrá con nosotros.

Pero también podemos hacer otra cosa y es echarlo de nuestra mente, no es bienvenido en nuestra casa, por lo menos en la mía no. Los sentimientos negativos nos traen tristeza, desesperanza, angustia….Los problemas nos pueden servir para madurar emocionalmente y hacernos más fuertes. Además si pensamos de una forma más positiva disminuirá nuestro estrés, nuestras relaciones sociales, familiares y laborales serán mejores. Y lo que es mejor disfrutaremos de cada pequeña cosa que hagamos a lo largo del día.

Si normalmente ves la botella medio vacía me vas a decir….¡claro, para ti es fácil pero no para mí porque yo tengo muchos problemas! ¡CUIDADO!!! Ese es un pensamiento muy negativo y yo te sugiero que pruebes a cambiarlo, seguro que serás más feliz. Yo, como todo el mundo tengo mis problemas, unos más graves y otros menos pero lo que si he experimentado en mis propias carnes es que la manera en que me enfrente a los problemas aunque no los va a hacer desaparecer, si lo hago viendo la botella medio llena, me va ayudar mucho a llevar mejor esos problemas. Nuestras acciones se basan en nuestros pensamientos, si cambiamos nuestros pensamientos cambiarán nuestras acciones. Así que…. ¿A qué esperas? ¡Ponte en marcha!!!

Cuando llegue a tu cabeza ese pensamiento negativo, haz que te salten las alarmas, detéctalo.  Dale la vuelta y di lo mismo pero desde un punto más optimista. Respira profundamente y repítetelo, las veces que te haga falta, para que no se te olvide. Ten en la recamara un “comodín” para cuando no se te ocurra algo positivo. Y sobre todo…practica….todo lo que puedas…como todo, al principio cuesta pero si le pones empeño se consigue. Y si no te sale, ven a nuestros talleres y lo trabajaremos contigo 😉

Me despido hasta el próximo post, compartiendo con vosotros una canción que me parece una buena banda sonora para este post.

Porque sí …..SER OPTIMISTA ES MI ELECCIÓN….¿Y la tuya?

Esti Gamboa

La aceptación

No se que día será cuando leáis este post, pero yo lo escribo en martes y trece. Ya sabéis lo q dicen de estos días, pues hoy, parece q los astros se han conjugado para q las cosas se fueran torciendo en mi vida. Esto me ha despertado diferentes sentimientos… Tristeza, rabia… Y me ha hecho reflexionar sobre la dificultad de la aceptación de los hechos q nos ocurren.

Personalmente estoy convencida, de que uno de los aprendizajes más difíciles de esta vida, es el de la tolerancia a la frustración. Supongo que a todos nos resulta complicado, aceptar q las cosas no son o no salen como hemos planeado, o como nos gustaría que fueran.  Y veo especialmente complicada la aceptación de los temas ligados a la salud, ya sea propia, cómo de nuestros seres mas cercanos y queridos.

Pienso que el momento de comunicar un diagnóstico, es especialmente duro, sobretodo para quien lo recibe, porque no olvidemos que el portador de la noticia, también es una persona con su propia mochila personal. Pero quiero volver al enfermo, desde el momento del diagnóstico….. ¿Uno ya es “un enfermo”? ¿Se siente enfermo? ¿ Ha aceptado su nueva situación? ¿ Cuanto va a tardar en aceptarla?

Como dice mi estimado compañero Jose Blanco en su post del nuevo propósito: “….que tengo diabetes, pero de ahí a ser diabético va un mundo”

En nuestros talleres de diabetes, hay muchas personas que llegan con esa idea… Que su médico les ha dicho que la tienen, pero ellos no se sienten ni enfermos, ni limitados, ni diabéticos. Tratamos de explicarles lo que es su enfermedad, mediante actividades informativas. En este sentido, resultan además, muy enriquecedoras las experiencias personales. Conforme avanza el curso, es curioso ver, cómo los participantes van cambiando su percepción de lo q les ocurre. Como el saber que pueden influir en la evolución de su enfermedad, mediante los hábitos que adopten, les hace mejorar y aumenta su aceptación.

Así que hoy, después de todo esto que os he contado, no me queda mas remedio que relativizar , y aceptar mi día, como uno mas de esos en los que parece que el viento no sopla a favor, sabiendo que en realidad las personas que quiero duermen tranquilas, y que yo tengo la posibilidad de verlo y compartirlo.

Me gustaría dejaros citando a Sabina  y su canción noche de bodas, en la q dice:

” que todas las noches, sean noche de boda y q todas las lunas, sean lunas de miel”

 Begoña Belarra

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