Punto de encuentro de Paciente Activo Paziente Bizia en el que compartimos, mostramos y aprendemos aquellas cosas que consideramos de interés.

Entradas etiquetadas como ‘enfermedad’

Osasuna eta zaintza gizatiartzen. Humanizando la salud, humanizando el cuidado

Humanizazioa hitza modan dagoela ematen du. Batez ere osasunarekin erlazionatuta dauden gaiekin.

Ekimen desberdinak daude hau lortzeko.

Parece que esta palabra, humanización, esté de moda. Y lo está, sin duda en todo lo relacionado con la Salud, ese bien tan preciado por todos los mortales. En los últimos tiempos,cada vez con más frecuencia, conocemos de Servicios de Salud del Estado que se suman a iniciativas diversas en las que el fin es humanizar la Salud.

Zer da osasuna gizatiartzea edo humanizatzea?

No es tarea fácil, a mi juicio, tratándose de algo tan importante acercarse al objetivo. Generalizar en ello nos lleva al desconocimiento, porque ¿qué es exactamente humanizar la Salud?.

Pertsona batek osasunarekin erlazionatuta dagoen atentzioa jaso behar duenean, langile desberdinekin egoten da kontaktuan.

Desde que cualquier persona necesita recibir una atención relacionada con su salud, entra en contacto con diferentes profesionales (médicos, enfermeras, auxiliares de Enfermería, administrativos, personal de limpieza…) de los que recibe una atención concreta. Debemos tener en cuenta que todos y cada uno de  ellos forman parte de esa cadena de engranaje en el que todo suma.CompasiónHumanización

Komunikabide desberdinetan irakur ditzazkegu esker honeko hitzak gaixoek jasotako tratuarengatik.

Con frecuencia, bien en la prensa o a través de las redes sociales encontramos notas de agradecimiento de pacientes y/o sus familiares agradeciendo el trato dispensado durante su proceso de enfermedad, y en otros por haberles acompañado en su proceso final.

Osakidetzako langileok denbora daramagu pertsonei bideratutako arreta lantzen.

Desde Osakidetza se viene trabajando en una línea de atención por parte de los profesionales que integran esta Organización, basada en la atención centrada en la persona, y dando importancia a la información recibida, al trato, la accesibilidad, el confort en cualquiera de las etapas de la vida. Especial hincapié se realiza sobre todo con aquellos pacientes que precisan unos cuidados paliativos en la fase final de su enfermedad, para que éstos sean de la mejor calidad posible, intentando mantener a la persona en su entorno familiar hasta el último momento, si es ese su deseo.

Todo esto nos obliga a todos a ser cada vez un poco mejor. Los profesionales dando lo mejor de nosotros cada día, y a la población intentando acercarse a la figura sanitaria como referente de confianza y garante de calidad de la atención recibida y también de la percibida.

Eman diezaiogun ongietorria osasun zaintzen humanizazioari.

Sea de la forma que sea, demos la bienvenida a esa humanización de la atención sanitaria, del cuidado. Tenemos a tantos y tantos profesionales que nos dan cada día lo mejor de sí mismos, haciendo lo que también conocen: cuidar, preciosa palabra.

Izaskun Antúnez Tricio

Platon gehiago eta Prozak gutxiago. Más Platón y menos Prozac

Gaurkoan, “Platon gehiago eta Prozak gutxiako” liburua etorri zait burura. Egunerokotasunean ditugun oztopoak konpontzeko terapia filosofikoaren erabilera bultzatzen du.

Hoy ha venido a mi memoria un libro que leí hace años y que tuvo un notable éxito. Se llama “Más Platón y menos Prozac”. Para aquellos que no lo hayáis leído, os lo recomiendo encarecidamente. Se trata por una parte de una aproximación “práctica” a la filosofía y una crítica bastante ácida a la multitud de manuales de autoayuda que pretender vertebrar y solucionar nuestros problemas vitales en un par de cientos de páginas. Se aborda también la utilidad de la filosofía para abordar los problemas del día a día y se trata la opción de las terapias filosóficas (que no psicológicas) para resolver multitud de conflictos que inevitablemente van surgiendo en nuestro devenir por este mundo.

Medikuntzak ez du erantzuna denarentzat, eta botikek ez dituzte gaitz guztiak sendatzen.

Y venía todo esto a mi memoria recordando algún episodio personal en el que mi salud ha fallado o episodios en los que lo mismo les ha ocurrido a personas próximas a mi. Y esto no tiene nada de particular salvo que, en ocasiones tras practicar unos análisis médicos exhaustivos, llega un momento en el que la Medicina (con mayúsculas), no tiene respuesta para todo. No todo se puede arreglar con un tratamiento. No todo se cura tomando algún fármaco.

Gizartearen zati haundi batek, botiketara jotzen du ondo sentitzen ez direnean.

Hay una importante tendencia en parte de la sociedad (me atrevo a decir que es predominante en la tercera edad) a arreglar inmediatamente cualquier síntoma que da nuestro cuerpo de que algo va mal, a través de cualquier pastilla. Y ojo, ese no es siempre el camino, aunque parezca el más fácil.

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Ez nago tratamendu medikuen aurka eta ez naiz terapia alternatiboen defendatzaile sutsua ezta.

No seré yo desde luego quien se oponga a los tratamientos médicos clásicos porque mi mente racional me lo impide. Si me siento enfermar, os aseguro que lo primero que haré será acudir a mi médico de cabecera y seguir sus instrucciones. Tampoco soy un ferviente defensor de terapias alternativas (prefiero no citar ninguna por aquí aunque seguro que se os ocurren unas cuantas), ya que entiendo detrás de muchas de ellas se encuentra por un lado un importante interés económico por una parte y un paciente desesperado –y vulnerable-por la otra, dispuesto a hacer cualquier cosa para curarse.

Pero dejando clara mi postura, sí creo que nuestro cuerpo nos manda señales de que algo no marcha bien de las formas más variadas. Y esos síntomas, a veces aislados, en un diagnóstico diferencial nos llevan a pruebas y análisis que lo único que prueban son las enfermedades que NO tenemos. Que no es poco, dicho sea de paso.

Zerbait ondo ez doanean, (lanean arazoak, arazo ekonomikoak , maite dugun pertsonaren bat galtzean…) gorputzak seinaleleak bidaltzen dizkigu nahiz eta gaixotasunik ez eduki.

¿A dónde quiero ir a parar? Cuando las personas sufrimos un revés importante en nuestras vidas (la pérdida de un ser querido, problemas laborales, problemas económicos, problemas de pareja, y un larguísimo etcétera), nuestro cuerpo emite señales de que algo no marcha bien. En mi caso por ejemplo sufrí de febrícula durante una período de tiempo muy prolongado. A otras personas se les puede caer el pelo, otras adelgazan exageradamente, otras sufren problemas estomacales….

Gehiengoek arazoak botikekin sendatuko direla pentsatzen dugu, baina sintomak bakarrik hobetzen dira arazoa konpondu beharrean.

Y la mayoría de los mortales, ilusos como somos, pretendemos arreglar el problema con un fármaco, que en el mejor de los casos lo único que puede hacer es mitigar o atenuar el síntoma, en vez de actuar de raíz en el problema que nos lo provoca. En muchas ocasiones no somos capaces de relacionar nuestro problema con el síntoma físico que sufrimos .

¿Cuál es entonces mi apuesta? Pues es muy sencilla…según cómo se mire. En situaciones difíciles es cuando una persona se pone a prueba y sale a relucir la fortaleza o no que uno tiene; salen a relucir nuestras convicciones más profundas, nuestro proyecto de vida; aquellos asideros vitales si me permitís la expresión, que nos ayudan a distinguir lo importante de lo accesorio y que nos ayudan a sobrellevar nuestros problemas.

Adimena landu behar dugu.

Esta es mi solución: cultivemos nuestro intelecto. Reforcemos aquello que nos hace sentir bien. Algunas personas lo llamarán religión, otras lo llamarán filosofía y otras lo llamarán “X”, pero en cualquier caso la profundización hacia nosotros mismos, la labor de análisis interna y de introspección, nos permitirá, sin lugar a dudas sobrellevar mejor nuestros problemas y evitaremos (o mitigaremos) así que nuestro cuerpo  nos mande esas señales de “enfermedad”.

Platon edo Prozak, zeinekin geratzen zarete? Nik argi dut.

Así que, entre Platón y Prozac, ¿con quién os quedáis? Yo lo tengo claro 😉

Fausto Sagarzazu

 

Mitoak eta sinisteak. Mitos y creencias

Gaixotasun kroniko bat dugunean, ohiturak aldatu behar izaten ditugu. Batzuetan, gure osasunarekin erlazionaturik dauden ideiak berrikustea ezinbestekoa da.

Una de las cosas que ocurren cuando tenemos una enfermedad crónica es que tenemos que cambiar de hábitos y costumbres. Estos cambios se refieren también a los hábitos de pensamiento. En ocasiones es necesario revisar nuestras ideas acerca de aspectos relacionados con la salud, el estar enfermos o sobre la eficacia de determinadas actitudes. La salud, y el proceso de enfermar en particular, están sujetos a creencias y expectativas muy enraizadas en la sociedad, en las familias o en las personas. Los miedos, la incertidumbre y el desconocimiento están detrás de todo ello. También las creencias ideológicas y de otro tipo como pueden ser las religiosas, influyen en la visión de la enfermedad.

Sinisteak errespetatu egin behar dira. Askotan, gaixotasunak jartzen dizkigun mugak gainditzera laguntzen digute.

Se deben respetar esas creencias, sobre todo las que tienen que ver con aspectos muy personales e íntimos de cada persona. Incluso son muchas veces un apoyo importante para afrontar y convivir con las limitaciones que pueda condicionar cualquier enfermedad crónica o cuando nos pueden ayudar en la aceptación de la misma. Pero no hablamos de ello.  Aquí nos vamos  referir a lo que podríamos llamar tradiciones, pensamiento mágico o  incluso aspectos educativos que se han oído toda la vida.

No es raro encontrarnos en situaciones en las que pensamos: “si al final no es tan grave lo que tengo, prometo que me voy a cuidar más en el futuro” o “si me cuido mucho, no me va a pasar nada malo porque no sería justo”. Otras veces los pensamientos son más genéricos: “como es algo natural, no me va a hacer daño” escuchamos a la gente decir cuando recurre a productos de herboristería. Uno de los “temas estrella” es la alimentación: “si como el postre al principio adelgazo”, “el agua engorda, “también el pan engorda”, “si mezclas los alimentos de una manera determinada adelgazas”, “me ha cambiado el metabolismo”, etc

Siniste batzuk gaitzikotasunen barruan daude, txertoen kasuan bezala. (más…)

Kontsultan komunikatzen: Pista batzuk eta epilogo bat. Comunicando en la consulta: Algunas pistas y un epílogo.

Gure osasun profesionalekin komunikazio on bat edukitzea oso garrantzitsua da gaixotasun kronikoen kontrolarentzat. Gaurkoan, gure komunikazioa hobetzeko pista batzuk emango dizkizuegu, gure kontsulta probetxuagarriagoa izateko.

Una parte importante del control de las enfermedades crónicas depende de nuestra comunicación con los profesionales sanitarios: con la enfermera y la médica de atención primaria,  y en ocasiones también con la enfermera y médica de alguna especialidad más concreta. Este aspecto es muy importante porque  en función  de qué  comunicamos y  cómo lo hacemos estamos poniendo información encima de la mesa que es valiosa en ambos sentidos: para el paciente y el profesional. Queremos hoy aquí sugerir algunas prácticas que pueden ayudar a que nuestra comunicación en la consulta mejore y sea de ese modo más beneficiosa y eficaz para el buen manejo del autocuidado.

Esan gertatzen zaizuna, zure eguneroko bizitzan duen oihartzuna eta sortzen dizkizun kezkak.

Comunica lo que te pasa y la repercusión que tiene en tu vida cotidiana o tus preocupaciones al respecto. Nos sentimos mal porque ciertos síntomas nos preocupan especialmente, o porque sabiendo que no son preocupantes nos impiden realizar algunas tareas que para nosotros son importantes. A veces seguir las recomendaciones como un determinado tipo de alimentación nos ocasiona mucho trastorno porque implica cambiar nuestra vida cotidiana de modo notable. No debemos de quedarnos solo en los síntomas (tos, dolor, cansancio, dificultad para respirar, etc…), si no explicar porque les damos importancia. Esa información es relevante y valiosa.

Informazio asko jasotzen baduzu, idazteko edo gauza garrantzitsuenak esateko esan. Zer edo zer ulertzen ez baduzu era sinpleagoan esplikatzeko esaiozu.

Si es mucha información, pide que te la pongan por escrito o que te digan cuales son las cosas más importantes. Cuando nos comunican el resultado de una prueba o un diagnóstico, es frecuente que nos quedemos pensando en ello y que todo lo que nos dicen después no lo escuchemos bien.  En otros momentos, nos dicen cuál es la preparación que hay que hacer antes de una prueba o las precauciones que hay que tener con un tratamiento o cuál es el lugar dónde hay que acudir para alguna consulta adicional y en ese momento lo entendemos pero luego se nos olvida. Podemos solicitar que nos den la información por escrito o preguntar qué es lo más importante de todo lo que nos dicen y asegurarnos de que nos acordaremos mejor de lo principal. También puedes sugerir que el lenguaje utilizado sea sencillo y comprensible para ti.

Ahal den heinean, bidaltzen dizkizuen edo ez dizkizuen proba desberdinen arrazoiak zein diren azaltzeko eskatu. Medikazioen funtzioa zein den galdetu, elikagai batzuk hartzearen edo baztertzearen arrazoiak….

Solicita, que en la medida de lo posible, te expliquen cuales son las razones para realizar esa analítica que te piden, la radiografía o la resonancia, o por el contrario por qué consideran que no lo van a hacer. Haz saber tu interés en conocer cuál es la importancia de tomar determinadas medidas como hacer ejercicio o elegir unos determinados alimentos y restringir otros en el manejo de tu enfermedad., cuál es la función concreta de los medicamentos que tomas, etc…. Cuando conocemos el porque de lo que hacemos, nuestra predisposición a hacer esas tareas es mayor. Esto es así porque le vemos el sentido y sabemos el objetivo que perseguimos.

Tratua egin edo negoziatu. Gauza asko aldatu behar badituzu eta dena bapatean ezin duzula egin pentsatzen baduzu, esaiozu.

Negocia. Si te sientes abrumado por la cantidad de cosas que te dicen que tienes que hacer, por la dificultad que supone el hacerlas en tu caso, o te sientes con poca confianza en “cambiar totalmente tu vida”, plantéalo tal cual. Puedes proponer un plan que aborde las tareas paulatinamente, centrándote primero en lo que te ves con más confianza para cumplir y/o en lo que más beneficio te puede reportar. Puedes plantear una serie de visitas continuadas para ir valorando los progresos o para ir introduciendo nuevos hábitos, o comentar las dificultades, o lo que surja.

Ez gorde informazioa. Pilula bat hartzen ez bazaude, ariketa egiten ez baduzu…esan. Datu faltsuekin lana egitean, erabaki okerrak har daitezke.

No ocultes información. Si se trabaja con datos falsos, se tomarán con más probabilidad decisiones erróneas o ineficaces. Si no estás tomando una pastilla porque te sienta mal, o porque se te olvida o por la razón que sea, hazlo saber. Si no estás cuidando el descanso, la alimentación o el ejercicio, dilo. Es posible que el asunto a abordar de modo prioritario sea buscar las motivaciones o los modos de poder resolver esos problemas. De este modo evitamos que los profesionales están invirtiendo su tiempo, energía y conocimiento en abordar cuestiones equivocadas (¿por qué no funciona este tratamiento?) y logramos que nos podamos centrar todos en soluciones eficaces.

Bila ezazu osasun profesionalean aliatu bat. Bere jakinduriari probetxua atera eta abantailak aprobetxatu.

Busca en el profesional sanitario un aliado. Aprovecha sus conocimientos, y piensa en cómo sacar el máximo provecho de cada consulta a la que vayas. Todo ello irá en beneficio de tu salud y en el mejor control de tu enfermedad. Ten en cuenta que por ser crónica, tu enfermedad es un largo camino que recorrer y vas a necesitar ayuda y apoyo para no despistarte de rumbo, para transitar los tramos más complicados y para sentirte acompañado y reconfortado. La sensación de equipo que podéis lograr tú y las enfermeras y médicos que visitas regularmente hará que todos os sintáis más implicados y satisfechos.

Harreman adeitsu batek gure komunikazioa hobetu dezake eta enpatia harreman bat sor dezake osasun-profesionalaren eta pazientearen artean; era honetan, hobeto egiten da lan.

No debemos tener miedo para dar un paso y tomar la iniciativa buscando una mejor coordinación y comunicación con los profesionales sanitarios. Nuestros prejuicios hacen que pensemos que es probable que se puedan sentir molestos o cuestionados, pero la realidad dice que se trabaja mejor por un objetivo común cuando se percibe la implicación de la otra persona. Debates acerca de quien tiene que tomar la iniciativa y proponer las cosas son estériles y aquello de “el uno por el otro, la casa sin barrer” no debería ocurrir. Para todos puede suponer una nueva forma de vivir una consulta o una relación entre el médico o enfermera y el paciente pero con respeto y mostrando actitud de colaborar,  ese enfoque de equipo entre aliados puede ser una herramienta muy poderosa en beneficio de todos.

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Iñaki Etxebarria

Reflexiones sobre la cronicidad

Magdalena Vázquez

 

Hace unos días una persona muy allegada me decía “No me asusta morir, ni siquiera he pensado nunca en ello, me asusta la vejez”

En el momento me sorprendió y me dejó sin saber qué decir. Más tarde me hizo reflexionar.

El 7 de abril hemos cebrado el día Mundial de la Salud, este año con el lema” Vence  la Diabetes”, el  17 de Mayo celebramos el Día Mundial de la Hipertensión. La última semana de Mayo, la Semana sin Humo.

Todos ellos se han establecido como medio para aumentar la conciencia global acerca de las enfermedades a las que se dedican, las causas, síntomas, tratamientos y complicaciones que de ellas se derivan. En el caso del tabaco, a controlar este problema de salud pública que puede llevarnos a enfermedades de todo tipo, crónicas (EPOC) y agudas.

No somos responsables de la genética que nos ha tocado y que INCLINAN en una parte importante de las enfermedades crónicas y algunas agudas. Pero si somos responsables de realizar los cuidados necesarios para que estas enfermedades no se manifiesten o evolucionen de la mejor manera posible y se mitiguen, en gran medida, los problemas que de ellas se pueden derivar.

A veces la” voluntad de hacer” se vuelve débil. Mucha gente me dice que “no tiene voluntad”. No es así. Todos tenemos una gran fuerza de voluntad para realizar diariamente tareas que no nos hacen felices. Aun así las realizamos. Por costumbre y porque ni siquiera nos concedemos la oportunidad de pensar que no podemos hacerlas. Es lo cotidiano. Es, lo tedioso de la vida. Aquellas cosas que no admiten réplica y de las que sólo somos conscientes cuando faltan y que por si fuera poco, sostienen nuestra vida. Varias veces al día preparamos comida. Y la compra..habrá algo más tedioso! Pero la hacemos. Haga frío o calor, nos levantamos y vamos a trabajar. Supone un esfuerzo de voluntad, pero no se nos ocurre pensar que no la tenemos para hacerlo. Son rutinas establecidas. Y cuando no podemos hacerlo, si estamos enfermos por ejemplo, notamos su falta.

Me pregunto si alguna vez pensamos en las consecuencias que tiene esa falta de voluntad a la que tanto recurrimos. Y no me refiero a las consecuencias para nuestra salud, que se dan por supuestas.

Hablo del dolor que supone para los que nos rodean y aman. Hablo de la dependencia que podemos llegar a tener cuando la enfermedad nos discapacita. No pensamos que eso nos puede pasar a nosotros. Eso les pasa a los demás

Todos pretendemos “llegar a viejos”. Pero con buena salud.

Y es que seguramente llegaremos a una edad avanzada. En nuestro país la esperanza media de vida está en 83 años, 86 para las mujeres y 80 para los hombres. En Euskadi, un poco más.

Lógicamente a mayor edad más posibilidad de padecer una o varias enfermedades crónicas. Y todas ellas conllevan efectos secundarios graves y por tanto limitantes.

 

Ani nos hablaba hace unos días, en un post enternecedor, de lo que supuso para ella tener la dedicación de un cuidador constante y otros intermitentes. Ha tenido mucha suerte de verse acompañada en su proceso de recuperar la salud.

La persona que me hablaba está casada y no tiene hijos. Tampoco más familia cercana. Su esposa también es hija única. Por lo tanto no va a disfrutar del regalo de cuidadores informales, de familiares que le dediquen su tiempo, amor y cuidados.

Y ha decidido llegar sano a la vejez. Es un enfermo crónico, desde hace poco tiempo y ha puesto su voluntad al servicio de su salud. No se plantea que no la tiene. Simplemente actúa movido por la necesidad de llegar a disfrutar de una vejez en las mejores condiciones posibles a pesar de su genética y contra ella.  Ha DECIDIDO cuidarse.

Ahora que llega el verano es más fácil realizar actividades al aire libre, caminar a la mañanita o a la caída del sol nos hará disfrutar de olores y sensaciones que no existen en invierno. Nadar, dejarnos llevar por la ingravidez, mover nuestros músculos, con un esfuerzo mínimo, dentro del agua que nos refresca. Y al salir sentir el calor del sol. Dar un paseo en bicicleta sintiendo el aire cálido en la cara. Son sensaciones de las que solo podemos disfrutar con el buen tiempo. Modificar nuestra alimentación por una más ligera y más sana. Y comer menos cantidad. El calor nos ayuda quitándonos apetito. Y sin pensarlo vamos creando hábitos que luego no nos costará mantener.

Y es que pequeños gestos diarios mejoran tanto nuestra salud, que hay que probarlo.

Enfermedad y virtud

Hace algunos días, mi admirado filósofo, profesor  y divulgador José Antonio Marina, decía en su artículo La reivindicación de la virtud, la gran fortaleza del ser humano”, que las virtudes son hábitos que nos  impelen a obrar bien, y que Platón distinguía entre las virtudes del conocimiento- pensar bien, crear, argumentar- y las virtudes de la acción- las encargadas de guiarnos hacia un comportamiento excelente.

En este artículo el profesor Marina hace una reivindicación de la palabra “virtud”, que con el paso del tiempo ha quedado medio en desuso,  afectada por su estrecha vinculación a  connotaciones  religiosas y de moral, que en la actualidad gozan de poco predicamento entre la parroquia. Hoy día  ha quedado prácticamente relegada  al ámbito artístico, especialmente al campo musical.

Sin embargo, lo antiguo termina volviendo y  a estar de nuevo de moda. Asociado a la palabra  inglesa “strengths”  (fortalezas),  las virtudes cuentan de nuevo con atención por parte del mundo académico y son objeto de estudio a lo largo del mundo de la mano del psicólogo y escritor Martin Seligman, considerado el padre de la psicología positiva, que  ha identificado seis virtudes universalmente valoradas: la sabiduría, la valentía, la compasión, la templanza, la justicia y la búsqueda del sentido o de la transcendencia.

Seligman y Marina, recalcan  la importancia que para la educación de los jóvenes tiene  la instrucción intelectual en las correspondientes  materias técnicas, científicas y sociales,  y además, la adquisición de destrezas emocionales, operativas y éticas, necesarias para enfrentarse a los retos con  éxito y vivir y convivir bien.

Podemos actuar de la misma manera si  en un momento de nuestra vida aparece una enfermedad que nos va a acompañar de forma crónica el resto de nuestros días. Una vez que aceptamos que la enfermedad es nuestra, que es para siempre, y que es uno mismo el primero que tiene que gestionarla,   comenzar a adquirir formación que nos ilustre de sus características  y de su tratamiento (instrucción). Y paralelamente, y a lo largo de toda la vida, podemos entrenar el carácter. Es decir, desarrollar las  fortalezas y virtudes de nuestra personalidad que nos impulsan a tener un comportamiento excelente, para llegar a gestionar la enfermedad de forma eficiente.

Sin embargo la realidad nos demuestra que lo que en la teoría parece sencillo, en la práctica resulta dificultoso. Frente a las virtudes, ya desde pequeños nos alertaban de los defectos del carácter humano (en versión catecismo: pecados), la pereza, la gula, la ira, y otras más, hacen que nuestros buenos propósitos se encuentren con dificultades que a algunas personas les resultan difíciles de superar, y más en solitario.

Los talleres del programa Paciente Activo son una fórmula estupenda para poder llevarlo a cabo compartiendo en compañía de otros y otras que, como a ti o como a mí, nos une el objetivo de dar la mejor versión de nosotros mismos para llevar a cabo el autocuidado de nuestra enfermedad de manera “virtuosa”.

Ánjel Irastorza

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