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Kontsultan komunikatzen: Pista batzuk eta epilogo bat. Comunicando en la consulta: Algunas pistas y un epílogo.

Gure osasun profesionalekin komunikazio on bat edukitzea oso garrantzitsua da gaixotasun kronikoen kontrolarentzat. Gaurkoan, gure komunikazioa hobetzeko pista batzuk emango dizkizuegu, gure kontsulta probetxuagarriagoa izateko.

Una parte importante del control de las enfermedades crónicas depende de nuestra comunicación con los profesionales sanitarios: con la enfermera y la médica de atención primaria,  y en ocasiones también con la enfermera y médica de alguna especialidad más concreta. Este aspecto es muy importante porque  en función  de qué  comunicamos y  cómo lo hacemos estamos poniendo información encima de la mesa que es valiosa en ambos sentidos: para el paciente y el profesional. Queremos hoy aquí sugerir algunas prácticas que pueden ayudar a que nuestra comunicación en la consulta mejore y sea de ese modo más beneficiosa y eficaz para el buen manejo del autocuidado.

Esan gertatzen zaizuna, zure eguneroko bizitzan duen oihartzuna eta sortzen dizkizun kezkak.

Comunica lo que te pasa y la repercusión que tiene en tu vida cotidiana o tus preocupaciones al respecto. Nos sentimos mal porque ciertos síntomas nos preocupan especialmente, o porque sabiendo que no son preocupantes nos impiden realizar algunas tareas que para nosotros son importantes. A veces seguir las recomendaciones como un determinado tipo de alimentación nos ocasiona mucho trastorno porque implica cambiar nuestra vida cotidiana de modo notable. No debemos de quedarnos solo en los síntomas (tos, dolor, cansancio, dificultad para respirar, etc…), si no explicar porque les damos importancia. Esa información es relevante y valiosa.

Informazio asko jasotzen baduzu, idazteko edo gauza garrantzitsuenak esateko esan. Zer edo zer ulertzen ez baduzu era sinpleagoan esplikatzeko esaiozu.

Si es mucha información, pide que te la pongan por escrito o que te digan cuales son las cosas más importantes. Cuando nos comunican el resultado de una prueba o un diagnóstico, es frecuente que nos quedemos pensando en ello y que todo lo que nos dicen después no lo escuchemos bien.  En otros momentos, nos dicen cuál es la preparación que hay que hacer antes de una prueba o las precauciones que hay que tener con un tratamiento o cuál es el lugar dónde hay que acudir para alguna consulta adicional y en ese momento lo entendemos pero luego se nos olvida. Podemos solicitar que nos den la información por escrito o preguntar qué es lo más importante de todo lo que nos dicen y asegurarnos de que nos acordaremos mejor de lo principal. También puedes sugerir que el lenguaje utilizado sea sencillo y comprensible para ti.

Ahal den heinean, bidaltzen dizkizuen edo ez dizkizuen proba desberdinen arrazoiak zein diren azaltzeko eskatu. Medikazioen funtzioa zein den galdetu, elikagai batzuk hartzearen edo baztertzearen arrazoiak….

Solicita, que en la medida de lo posible, te expliquen cuales son las razones para realizar esa analítica que te piden, la radiografía o la resonancia, o por el contrario por qué consideran que no lo van a hacer. Haz saber tu interés en conocer cuál es la importancia de tomar determinadas medidas como hacer ejercicio o elegir unos determinados alimentos y restringir otros en el manejo de tu enfermedad., cuál es la función concreta de los medicamentos que tomas, etc…. Cuando conocemos el porque de lo que hacemos, nuestra predisposición a hacer esas tareas es mayor. Esto es así porque le vemos el sentido y sabemos el objetivo que perseguimos.

Tratua egin edo negoziatu. Gauza asko aldatu behar badituzu eta dena bapatean ezin duzula egin pentsatzen baduzu, esaiozu.

Negocia. Si te sientes abrumado por la cantidad de cosas que te dicen que tienes que hacer, por la dificultad que supone el hacerlas en tu caso, o te sientes con poca confianza en “cambiar totalmente tu vida”, plantéalo tal cual. Puedes proponer un plan que aborde las tareas paulatinamente, centrándote primero en lo que te ves con más confianza para cumplir y/o en lo que más beneficio te puede reportar. Puedes plantear una serie de visitas continuadas para ir valorando los progresos o para ir introduciendo nuevos hábitos, o comentar las dificultades, o lo que surja.

Ez gorde informazioa. Pilula bat hartzen ez bazaude, ariketa egiten ez baduzu…esan. Datu faltsuekin lana egitean, erabaki okerrak har daitezke.

No ocultes información. Si se trabaja con datos falsos, se tomarán con más probabilidad decisiones erróneas o ineficaces. Si no estás tomando una pastilla porque te sienta mal, o porque se te olvida o por la razón que sea, hazlo saber. Si no estás cuidando el descanso, la alimentación o el ejercicio, dilo. Es posible que el asunto a abordar de modo prioritario sea buscar las motivaciones o los modos de poder resolver esos problemas. De este modo evitamos que los profesionales están invirtiendo su tiempo, energía y conocimiento en abordar cuestiones equivocadas (¿por qué no funciona este tratamiento?) y logramos que nos podamos centrar todos en soluciones eficaces.

Bila ezazu osasun profesionalean aliatu bat. Bere jakinduriari probetxua atera eta abantailak aprobetxatu.

Busca en el profesional sanitario un aliado. Aprovecha sus conocimientos, y piensa en cómo sacar el máximo provecho de cada consulta a la que vayas. Todo ello irá en beneficio de tu salud y en el mejor control de tu enfermedad. Ten en cuenta que por ser crónica, tu enfermedad es un largo camino que recorrer y vas a necesitar ayuda y apoyo para no despistarte de rumbo, para transitar los tramos más complicados y para sentirte acompañado y reconfortado. La sensación de equipo que podéis lograr tú y las enfermeras y médicos que visitas regularmente hará que todos os sintáis más implicados y satisfechos.

Harreman adeitsu batek gure komunikazioa hobetu dezake eta enpatia harreman bat sor dezake osasun-profesionalaren eta pazientearen artean; era honetan, hobeto egiten da lan.

No debemos tener miedo para dar un paso y tomar la iniciativa buscando una mejor coordinación y comunicación con los profesionales sanitarios. Nuestros prejuicios hacen que pensemos que es probable que se puedan sentir molestos o cuestionados, pero la realidad dice que se trabaja mejor por un objetivo común cuando se percibe la implicación de la otra persona. Debates acerca de quien tiene que tomar la iniciativa y proponer las cosas son estériles y aquello de “el uno por el otro, la casa sin barrer” no debería ocurrir. Para todos puede suponer una nueva forma de vivir una consulta o una relación entre el médico o enfermera y el paciente pero con respeto y mostrando actitud de colaborar,  ese enfoque de equipo entre aliados puede ser una herramienta muy poderosa en beneficio de todos.

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Iñaki Etxebarria

Reflexiones sobre la cronicidad

Magdalena Vázquez

 

Hace unos días una persona muy allegada me decía “No me asusta morir, ni siquiera he pensado nunca en ello, me asusta la vejez”

En el momento me sorprendió y me dejó sin saber qué decir. Más tarde me hizo reflexionar.

El 7 de abril hemos cebrado el día Mundial de la Salud, este año con el lema” Vence  la Diabetes”, el  17 de Mayo celebramos el Día Mundial de la Hipertensión. La última semana de Mayo, la Semana sin Humo.

Todos ellos se han establecido como medio para aumentar la conciencia global acerca de las enfermedades a las que se dedican, las causas, síntomas, tratamientos y complicaciones que de ellas se derivan. En el caso del tabaco, a controlar este problema de salud pública que puede llevarnos a enfermedades de todo tipo, crónicas (EPOC) y agudas.

No somos responsables de la genética que nos ha tocado y que INCLINAN en una parte importante de las enfermedades crónicas y algunas agudas. Pero si somos responsables de realizar los cuidados necesarios para que estas enfermedades no se manifiesten o evolucionen de la mejor manera posible y se mitiguen, en gran medida, los problemas que de ellas se pueden derivar.

A veces la” voluntad de hacer” se vuelve débil. Mucha gente me dice que “no tiene voluntad”. No es así. Todos tenemos una gran fuerza de voluntad para realizar diariamente tareas que no nos hacen felices. Aun así las realizamos. Por costumbre y porque ni siquiera nos concedemos la oportunidad de pensar que no podemos hacerlas. Es lo cotidiano. Es, lo tedioso de la vida. Aquellas cosas que no admiten réplica y de las que sólo somos conscientes cuando faltan y que por si fuera poco, sostienen nuestra vida. Varias veces al día preparamos comida. Y la compra..habrá algo más tedioso! Pero la hacemos. Haga frío o calor, nos levantamos y vamos a trabajar. Supone un esfuerzo de voluntad, pero no se nos ocurre pensar que no la tenemos para hacerlo. Son rutinas establecidas. Y cuando no podemos hacerlo, si estamos enfermos por ejemplo, notamos su falta.

Me pregunto si alguna vez pensamos en las consecuencias que tiene esa falta de voluntad a la que tanto recurrimos. Y no me refiero a las consecuencias para nuestra salud, que se dan por supuestas.

Hablo del dolor que supone para los que nos rodean y aman. Hablo de la dependencia que podemos llegar a tener cuando la enfermedad nos discapacita. No pensamos que eso nos puede pasar a nosotros. Eso les pasa a los demás

Todos pretendemos “llegar a viejos”. Pero con buena salud.

Y es que seguramente llegaremos a una edad avanzada. En nuestro país la esperanza media de vida está en 83 años, 86 para las mujeres y 80 para los hombres. En Euskadi, un poco más.

Lógicamente a mayor edad más posibilidad de padecer una o varias enfermedades crónicas. Y todas ellas conllevan efectos secundarios graves y por tanto limitantes.

 

Ani nos hablaba hace unos días, en un post enternecedor, de lo que supuso para ella tener la dedicación de un cuidador constante y otros intermitentes. Ha tenido mucha suerte de verse acompañada en su proceso de recuperar la salud.

La persona que me hablaba está casada y no tiene hijos. Tampoco más familia cercana. Su esposa también es hija única. Por lo tanto no va a disfrutar del regalo de cuidadores informales, de familiares que le dediquen su tiempo, amor y cuidados.

Y ha decidido llegar sano a la vejez. Es un enfermo crónico, desde hace poco tiempo y ha puesto su voluntad al servicio de su salud. No se plantea que no la tiene. Simplemente actúa movido por la necesidad de llegar a disfrutar de una vejez en las mejores condiciones posibles a pesar de su genética y contra ella.  Ha DECIDIDO cuidarse.

Ahora que llega el verano es más fácil realizar actividades al aire libre, caminar a la mañanita o a la caída del sol nos hará disfrutar de olores y sensaciones que no existen en invierno. Nadar, dejarnos llevar por la ingravidez, mover nuestros músculos, con un esfuerzo mínimo, dentro del agua que nos refresca. Y al salir sentir el calor del sol. Dar un paseo en bicicleta sintiendo el aire cálido en la cara. Son sensaciones de las que solo podemos disfrutar con el buen tiempo. Modificar nuestra alimentación por una más ligera y más sana. Y comer menos cantidad. El calor nos ayuda quitándonos apetito. Y sin pensarlo vamos creando hábitos que luego no nos costará mantener.

Y es que pequeños gestos diarios mejoran tanto nuestra salud, que hay que probarlo.

Enfermedad y virtud

Hace algunos días, mi admirado filósofo, profesor  y divulgador José Antonio Marina, decía en su artículo La reivindicación de la virtud, la gran fortaleza del ser humano”, que las virtudes son hábitos que nos  impelen a obrar bien, y que Platón distinguía entre las virtudes del conocimiento- pensar bien, crear, argumentar- y las virtudes de la acción- las encargadas de guiarnos hacia un comportamiento excelente.

En este artículo el profesor Marina hace una reivindicación de la palabra “virtud”, que con el paso del tiempo ha quedado medio en desuso,  afectada por su estrecha vinculación a  connotaciones  religiosas y de moral, que en la actualidad gozan de poco predicamento entre la parroquia. Hoy día  ha quedado prácticamente relegada  al ámbito artístico, especialmente al campo musical.

Sin embargo, lo antiguo termina volviendo y  a estar de nuevo de moda. Asociado a la palabra  inglesa “strengths”  (fortalezas),  las virtudes cuentan de nuevo con atención por parte del mundo académico y son objeto de estudio a lo largo del mundo de la mano del psicólogo y escritor Martin Seligman, considerado el padre de la psicología positiva, que  ha identificado seis virtudes universalmente valoradas: la sabiduría, la valentía, la compasión, la templanza, la justicia y la búsqueda del sentido o de la transcendencia.

Seligman y Marina, recalcan  la importancia que para la educación de los jóvenes tiene  la instrucción intelectual en las correspondientes  materias técnicas, científicas y sociales,  y además, la adquisición de destrezas emocionales, operativas y éticas, necesarias para enfrentarse a los retos con  éxito y vivir y convivir bien.

Podemos actuar de la misma manera si  en un momento de nuestra vida aparece una enfermedad que nos va a acompañar de forma crónica el resto de nuestros días. Una vez que aceptamos que la enfermedad es nuestra, que es para siempre, y que es uno mismo el primero que tiene que gestionarla,   comenzar a adquirir formación que nos ilustre de sus características  y de su tratamiento (instrucción). Y paralelamente, y a lo largo de toda la vida, podemos entrenar el carácter. Es decir, desarrollar las  fortalezas y virtudes de nuestra personalidad que nos impulsan a tener un comportamiento excelente, para llegar a gestionar la enfermedad de forma eficiente.

Sin embargo la realidad nos demuestra que lo que en la teoría parece sencillo, en la práctica resulta dificultoso. Frente a las virtudes, ya desde pequeños nos alertaban de los defectos del carácter humano (en versión catecismo: pecados), la pereza, la gula, la ira, y otras más, hacen que nuestros buenos propósitos se encuentren con dificultades que a algunas personas les resultan difíciles de superar, y más en solitario.

Los talleres del programa Paciente Activo son una fórmula estupenda para poder llevarlo a cabo compartiendo en compañía de otros y otras que, como a ti o como a mí, nos une el objetivo de dar la mejor versión de nosotros mismos para llevar a cabo el autocuidado de nuestra enfermedad de manera “virtuosa”.

Ánjel Irastorza

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