Punto de encuentro de Paciente Activo Paziente Bizia en el que compartimos, mostramos y aprendemos aquellas cosas que consideramos de interés.

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Ez hain osasuntsuak. No tan saludables

Gure hozkailuak supermerkatuetan erosten ditugun hamaika produktuz beteak ditugu. Fabrikatzaileek beraien produktuak erostea nahi dute, eta bilgarri erakargarriak erabiltzen dituzte horretarako.

Nuestras neveras están llenas de productos que compramos en grandes supermercados donde cada fabricante desea que elijas el suyo, y para ello usan todo tipo de “triquiñuelas”: envoltorios atractivos, nos informa de lo rico y sano que es, las pocas calorías que tiene, etc.

Baina, begiratzen al ditugu etiketak? Ba al dakigu benetan jaten ari garena?

Pero, ¿nos paramos a pensar qué compramos?  Y, ¿nos paramos a leer las etiquetas de los productos que compramos?

Elikagai prozesatu gehienen bilgarriek etiketa bat izaten dute, elikagai horren nutrizio-informazioa emateko. Nutrizioari buruzko etiketa horiek irakurtzen ikastea, oso baliagarria gerta dakiguke, elikagai egokiak  hautatzen jakiteko eta elikadura osasungarriko plana eratzeko.

En el envase de la mayoría de los alimentos procesados, se encuentra la etiqueta con información nutricional. Normalmente la información está con letra muy pequeña, a veces difícil de leer.

Por normativa de la Unión Europea, las compañías tienen que informar al público del contenido y valor nutricional que contienen esos productos. Aprender a leer estas etiquetas de nutrición, nos puede ayudar a elegir los alimentos adecuados para establecer un plan de alimentación saludable.

Paziente biziko jarduera bat “Elikagai osasungarriak erosten ikastea: nutrizio-etiketak” da eta bere helburua etiketak irakurtzen ikastea da, produktu osasuntsuak erosteko.

Una de las actividades de los talleres del programa de paciente activo es: “aprendiendo a comprar alimentos saludables: etiquetas de nutrición” cuyo objetivo es que los participantes de los talleres aprendan a leer las etiquetas de nutrición y reconocer el contenido de carbohidratos, proteínas, grasas y sodio de cada porción para poder elegir los alimentos adecuados.

“Light” produktuak, gaingabetuak… osasuntsuagoak direla pentsatzen dugu. Baina, horrela al dira?

Es muy habitual, sobre todo en las personas que realizamos actividad física, además de estar de moda, pensar que los productos “light”, desnatados o edulcorados sean más saludables,  pero ¿es así?

Paziente Biziko irakaslea naizenetik, produktuak erosi baino lehen etiketak irakurtzen ditut eta ez naiz bilgarrietan jartzen duenarekin bakarrik geratzen.

El ser monitora de dichos talleres me hizo reflexionar sobre cuatro productos que quizás no sean tan saludables como pensamos. Son alimentos que siempre están en mi lista de compra, pero desde que soy monitora de paciente activo, la actividad de las etiquetas me enseñó que no siempre lo desnatado o “light” tiene que ser más sano o saludable, por ello a la hora de elegir esos productos leo las etiquetas primero.

Adibidez. Por ejemplo:

Jogurt gaingabetuen kasuan, garrantzi gehiago eman beharko genioke azukre gehituak ez edukitzeari, gaingabetua izateari baino, jogurtek ia gantzik ez dutelako.

Los yogures desnatados: Muchos yogures desnatados, en sus envases se resalta con colores llamativos “el 0% de grasa”, pero, llevan azúcar añadido, y no poco. Además se sabe que la grasa de productos lácteos no debería ser una gran preocupación teniendo en cuenta la poca cantidad que aportaría en un yogurt. A la hora de elegir un yogurt nos debería preocupar que sea saludable, y para esto, leeremos la etiqueta del yogurt: por unidad nos indicará que cantidad (en gramos) de proteínas, sal e hidratos de carbono, de los cuales qué proporción de éstos son azúcares añadidos.

A la hora de elegir uno deberíamos primar el “sin azúcar añadido”, por encima del desnatado.

Azukre gabeko gaileta eta opilak gomendagarriak ez diren osagaiak dituzte, kalitate txarreko gantzak eta irin finduak esaterako. Beraz, garrantzitsuena etiketa ondo irakurtzea da.

Otro de los productos de mi lista de la compra: la bollería y las galletas sin azúcar. Muchas de las galletas sin azúcar, siguen teniendo ingredientes poco recomendables como harinas refinadas y grasas de mala calidad, las grasas saturadas. A la hora de elegir que producto de éstos comprar, deberíamos leer la cantidad de grasas para saber la  proporción de  grasas saturadas, porque sabemos que las grasas saturadas son las menos recomendables.

Éstas son las que provienen de la grasa animal y de algunos aceites vegetales como el aceite de coco o de palma habituales en la bollería.  Una dieta alta en grasa saturada incrementa la acumulación de colesterol en nuestras arterias.

Gantz baxuko fianbreen kasuan, mantenugai nagusia proteina izan beharrean, almidoia, azukreak eta fekula bila ditzazkegu.

El fiambre bajo en grasa es otro de los alimentos que es habitual en mi lista de la compra: el jamón de York o el fiambre de pavo pueden ser una buena elección, pero muchos de los que hay en el mercado tienen muy poco porcentaje de proteína, menos del 70%, y el resto es fécula, almidón, azúcares, etc. Como sabemos, tanto el jamón york o la pechuga de pavo o pollo son proteínas y deberían tener casi el 100% de dicho nutriente.

Gosarietako hainbat zerealek, azukre gehitu asko daramatzate.

El cuarto de los productos son los cereales del desayuno para cuidar la línea: Muchos de los cereales están dirigidos a las mujeres para cuidar la línea o incluso adelgazar. Pero, son muy ricos en azúcar, suelen tener 15- 20% de azúcar añadido. Por ello, nos fijaremos lo mismo que en el yogurt, pero en este caso  por  ración (45 g más o menos). Observaremos que cantidad contiene de proteínas, sal e hidratos de carbono, y de los cuales qué proporción de éstos son azúcares añadidos. Para finalizar comentaros que a la hora de elegir los cereales la mejor opción serían cereales integrales sin azúcar añadido.

Aun consumiendo alimentos con edulcorantes (como substitutivo del azúcar), nos acostumbramos a que estén muy dulces, y esto dificulta que aprendamos a comer alimentos dulces menos habitualmente.

Gomendagarriena, elikagaiak egoera naturalean edo gutxi prozesatuak erostea da, baina beti ez da posible eta horregatik da hain garrantzitsua etiketak irakurtzea, produktu aproposenak erosteko.

Siempre que compramos materias primas o productos poco procesados: todos los alimentos que no necesitan etiquetas, ni envase, ni lista de ingredientes… son buenas elecciones, pero esto no siempre es posible, y por ello es importante saber leer las etiquetas y después decidir qué producto sería más recomendable.

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                Itxaso Arevalo

Nik badakit irakurtzen. Yo ya se leer

Azkenaldian hedabide eta sare sozial desberdinetan egunerokotasunean hartzen ditugun produktu komertzial ezagun eta freskagarriek daramaten azukre kantitatea izan dugu ikusgai.

Produktu komertzial askok daramaten azukre kantitatearen adierazpena egin dute, modu erraz batean ikusteko kontsumitzen ditugun kantitateak.

Irudi grafiko hauei esker, erraz ohartzen gara kontsumitzen dugun azukre kopuruaz eta zein erraza den eguneroko gomendioak gainditzea.

Paziente Biziko tailerretara joaten garenok ez ditugu irudi horiek behar kontsumitzen dugun azukre kopuruaz jabetzeko.

Bai, tailerretan, elikagaiek daramaten  informazio nutrizionalaren etiketak interpretatzen irakasten digute.

Etiketa hauek irakurtzea ez da erraza, baina sesioak aurrera doazen ahala, gosaltzen ditugun bi gaileta horiek aportatzen diguten nutriente kantitateak zenbat diren jakiten dugu.

2017rako erronkarik ez baduzu, informazio nutrizionalarekiko dugun analfabetismoa gainditzera animatzen zaituztet.

Badakizue Paziente Biziko tailerratan irakurtzen ikasten dugula, horregatik soilik, izena ematea merezi du.

 

Desde hace unas semanas proliferan en los medios de comunicación y en las redes sociales noticias y referencias sobre el contenido en azúcar de refrescos muy conocidos y de otros alimentos envasados.

La verdad es que son muy gráficos e impactantes. Hacer referencia a que una lata de refresco de cola lleva dentro una importante cantidad de azúcar resulta espectacular cuando el mensaje es una lata de refresco junto a una pirámide de azucarillos  que, se supone, es lo que lleva dentro esa lata y pasa a nuestro cuerpo en un visto y no visto…

Y está bien que nos hagan conscientes así de gráficamente de lo que consumimos, pero está mejor no necesitar esas imágenes, que es lo que nos pasa a los que asistimos a los talleres de Paciente Activo, donde nos enseñan a leer.

Sí, sí, como lo lees, nos enseñan a leer. A leer las etiquetas de los alimentos, ya sabes, la “información nutricional” que, por ley, deben llevar los alimentos envasados y que hay que saber leer porque no es tan sencillo como podemos creer.

Y aprender a leer esto, la verdad, no es muy fácil. Hay que saber qué tengo que leer y cómo tengo que interpretarlo en relación con el tipo alimentación saludable que requiere mi salud. Además hay que hacer eso desbrozando la información realmente importante de la que no lo es tanto o de la que es simplemente paja que no aporta nada más que confusión.

Porción o porciones, valores energéticos, grasas saturadas o no saturadas, hidratos, de los cuales azúcares, sal y los correspondientes valores de todo ello en gramos pueden convertirse en toda una aventura en la que o acabamos con final feliz sabiendo qué grasas, hidratos, proteínas y sal tienen esas dos galletas que me tomo con el café de media mañana, o sin enterarnos de nada mientras seguimos tomando tres yogures de postre sin saber realmente nada sobre ellos pero confiando en ese mantra que hemos oído toda la vida de que el yogur es muy sano… Y no digo que no lo sea, pero hay yogures, y yogures…

Así que si no os habéis planteado un reto para este 2017 recién estrenado, os propongo el de superar el analfabetismo sobre información nutricional para poder decir que “Yo ya se leer”

Y ya sabéis en los talleres de Paciente Activo aprendemos a leer compartiendo las lecturas, sólo por eso vale la pena apuntarse.

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Juan Carlos Mendizabal

La sal y la soja. Comprar informados

Cuantas veces en el día a días todos hacemos cosas que no nos paramos a pensar. A veces sin trascendencia y otras con mucha aunque no seamos conscientes de ello.

A todos se nos escapan. Las incluimos dentro de la normalidad de la vida.

A lo largo de una conversación normal, una persona me comentó que había conseguido quitar completamente la sal de su dieta, que la había sustituido por Salsa de Soja.

HORROR..nunca se me hubiera ocurrido pensarlo!

Mi cara tuvo que ser un poema.

Me paré un segundo a pensar en todas los condimentos que incluimos en la dieta de los que desconocemos el análisis nutricional.

Y me puse a buscar.

Salsa de Soja, altísimo, Ketchup , Mostaza, Tomate frito muy alto. Todo tipo de salsas y aderezos en general alto.

Refrescos o bebidas isotónicas, en general contenidos altos en sodio

Por supuesto encurtidos como las aceitunas pepinillos, alcaparras.

Embutidos, mariscos, conservas de todos tipo

Pero también contienen sal otros alimentos que no saben salados y son de consumo normal como las galletas o el pan o yogures y verduras congeladas

En los talleres de Paciente Activo aprendemos a leer las etiquetas de los alimentos que comemos y bebemos frecuentemente y cada día vemos a más gente en el supermercado leyéndolas.

Animo a todos a incorporar en nuestra rutina de compra esta costumbre.

Al principio la compra será más lenta, pero poco a poco iremos conociendo aquellos alimentos que podemos consumir sin problema o los que tiene que ser algo muy puntual.

Una cucharadita de Salsa de Soja contiene casi toda la sal que podemos tomar en un día.

Magdalena

Nube de etiquetas

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