TRANS GANTZ AZIDOEI BURUZ/ SOBRE LOS ACIDOS GRASOS TRANS

Gantz azidoak” hitza gutxi gorabehera ezaguna zaigu guztioi. Baita ezagutzen ditugu bere motak ere.Horrela,gantza azido saturatuak animalia jatorriko jakiekin lotutakoak edo gantza azido insaturatuak landare jatorriko elikagaietan egoten direnak.Haien arteko aldea karbonoak elkartzen dituzten lotura motari zor zaio.Baina trans gantz azidoak argi daukagun zer diren, non aurkitzen diren edo beraien propiateak zeintzuk diren.

Ondoren galdera horiek guztiak gaiari buruz bildutako informazio zientifikoarekin  argitzen saiatuko naiz.

La Palabra “ácidos grasos “más o menos nos suena a todos, incluso conocemos que hay de varios tipos, los saturados generalmente relacionados con alimentos de origen animal o insaturados presentes en alimentos de origen vegetal, dependiendo ser de un tipo u otro por el tipo de enlace que une sus carbonos… Así a ellos casi los tenemos localizados, pero y los ácidos grasos trans ¿tenemos claro lo que son? ¿dónde se encuentran? ¿y sus propiedades?

A continuación, intentaré aclarar todas estas cuestiones con información científica recopilada al respecto.

Los ácidos grasos trans son aquellos ácidos grasos que poseen al menos un doble enlace de configuración geométrica trans en su cadena, se encuentran de forma natural en la carne y leche de rumiantes como vacas, corderos y ovejas, o por el calentamiento de aceites a altas temperaturas, pero también se pueden obtener de forma artificial en el laboratorio mediante la hidrogenación catalítica de los ácidos grasos insaturados que son líquidos a temperatura ambiente.

Esta reacción química llamada hidrogenación permite obtener grasas semisólidas que mejora la textura de los productos de la industria alimentaria que la utiliza, además de hacer que sean menos susceptibles a la oxidación que los aceites vegetales de los que proceden y por lo tanto alargan la vida del alimento que los contiene. Por lo que en definitiva se trata de una reacción química que hace que el producto sea más duradero y más apetecible desde el punto de vista organoléptico.

Actualmente las recomendaciones nutricionales para la población incluyen una disminución de la ingesta de los ácidos grasos trans basado en su relación con el aumento de colesterol en sangre o hipercolesterolemia, que aboca al desarrollo de enfermedades cardiovasculares siendo por lo tanto recomendable controlar el consumo de los alimentos que contengan este tipo de grasas.

El efecto negativo de los ácidos grasos trans sobre la salud cardiovascular se debe a que alteran el metabolismo de las lipoproteínas y así su ingesta se relaciona con el aumento de la concentración del colesterol total y de las LDL en sangre y disminución de las HDL, además pueden favorecer el estado inflamatorio afectando a marcadores como la proteína C reactiva entre otros.

Una revisión sistemática y metanalisis publicado por Bendsen et al. 2011, puso de manifiesto que un incremento del consumo de estas grasas aumenta el riesgo de sufrir eventos coronarios en un 22% y de eventos coronarios fatales en un 24%.

El efecto de estos ácidos grasos en el metabolismo de la glucosa no está bien definido, aunque varios estudios científicos de cohorte sugieren que su ingesta puede producir una mayor resistencia a la acción de insulina y diabetes. Por otro lado, se ha relacionado el consumo de estos ácidos grasos trans con algunos tipos de cáncer especialmente con el de mama y de próstata.

La OMS y la American Heart Association recomiendan disminuir el aporte de ácidos grasos trans al 1% del aporte de energía total. Otros organismos como la American Dietetic Association o la FDA o incluso la EFSA europea recomiendan reducir su consumo tanto como sea posible.

Existe legislación española vigente que establece que en los centros escolares no se permita la venta de alimentos y bebidas con un alto contenido de ácidos grasos saturados, ácidos grasos trans, sal y azucares. Así mismo en procesos industriales, los productores deben minimizar la formación de los mismos y los proveedores deben informar sobre el contenido de ácidos grasos trans de los alimentos o materias primas, aunque hay que tener en cuenta que estos requisitos no se aplican a los productos de origen animal que contengan de manera natural dichos ácidos grasos.

En España las fórmulas para alimentación infantil deben contener menos del 4% del total de ácidos grasos como ácidos grasos trans según una directiva comunitaria de aplicación en toda la unión europea.

Aunque lo que sería verdaderamente interesante y esto ya es una opinión particular, es que se desarrollaran y aplicaran normativas que regulen el contenido de ácidos grasos trans en todos los alimentos comercializados, incluyendo los importados de otros países para así reducir aún más su consumo y conseguir un beneficio común mayor.

                                                                                                                                                             Irene Duo

A <span>%d</span> blogueros les gusta esto: