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Entradas etiquetadas como ‘insulina’

Berriz hasten (II). Volviendo a empezar (II)

Diabeteseko hezitzailearekin lehenengo hitzordua eduki baino lehen hamaika zalatza sortzen zaizkit.

Primera cita con la educadora en diabetes. ¿De qué irá esto? ¿Me va a explicar en qué consiste la diabetes? ¿Me va a decir lo que tengo que hacer y lo que no tengo que hacer? ¿Me pondrá a dieta? ¿Me reñirá? ¿Me despejará las dudas y temores sobre el nuevo régimen de insulina? ¿Entenderé algo? ¿Me… yo qué sé?

Hospitalera iritsi, eta irrifar batekin jasotzen nau.

Muchas preguntas, unas desde la simple curiosidad, otras acompañadas de cierto temor o incertidumbre. Lo mejor para salir de dudas: acudir. Así que, con tiempo por aquello de tener unos minutos para repasar lo que quiero plantear, me voy para el hospital. Espera corta y para adentro. Me recibe con una sonrisa que ayuda a romper el hielo y a relajarme.

Intsulina eta karbohidratoei buruzko azalpenak jasotzen ditut.

No me explica qué es la diabetes. A estas alturas se supone que ya debo saberlo. Vamos derechos al grano: insulina rápida y contar unidades de hidratos y de los demás grupos de nutrientes. Eso es lo primero que tengo que aprender, que en eso es dónde me voy a jugar en adelante una buena parte de controlar o no el azúcar en mi sangre.

Larruazalpeko injekzioa denez, 0,8mm-ko orratza erabili beharrean, 0,5mm-koa erabili behar dudala esaten dit.

Comenzamos desmontando también alguna idea errónea que me acompaña hace tiempo: aguja de 0,8 o de 0,5 milímetros. Mejor 0,5: se trata de una inyección subcutánea y con la más larga corro riesgo de que sea intramuscular con lo que perdería efecto. Y como siempre, mantener unos segundos la pluma pulsada tras inyectar.

Hiru otordu nagusien aurretik, behatza ziztatu beharko dut eta ondoren, intsulina azkarra jarri emandako jarraibideak kontuan hartuz.

Insulina rápida. Antes de las tres comidas principales según lo pautado y corrección al alza o a la baja en función de dos factores: la cifra de azúcar con la que llego y la cantidad de hidratos que preveo en la comida. Y aquí ya van a cambiar los hábitos que he seguido   hasta hoy.

Para tomar pastillas para la diabetes me bastaba con rellenar semanalmente el pastillero y acordarme de tenerlo a la vista en las comidas. Ni cálculos, ni decisiones, simple rutina mecánica.

Nire azukre maila zein den eta hartuko ditudan karbohidratoen kopurua zein izango den jakin ondoren, jarri beharreko intsulina azkarra kalkulatu beharko dut.

Ahora ya no. Primero tengo que obtener datos (pinchazo en el dedo, gotita de sangre en la tira reactiva, y a ver qué dice el medidor) y según el azúcar con el que llegue y a la vista de lo que preveo comer (especialmente las unidades de hidratos) debo calcular las unidades de rápida que necesito inyectarme. Vamos, que el tema va de tomar decisiones varias veces al día valorando diversas variantes. Necesito ser más proactivo con esto de la insulina rápida.

Todo esto precisa de una “impedimenta” o pack (lanceta, medidor, tiras, pluma de insulina, la chuleta con el baremo de insulina, la libretita para ir apuntando…) cuyo acarreo debo gestionar a diario. Y puede parecer una tontería, pero para los que gustamos y disfrutamos de ir con los bolsillos ligeros… (gracias a los bolsos de nuestras parejas…) esta es una primera “molestia” a gestionar.

También está el tema del faquirismo de pincharse los dedos para obtener la gotita de sangre para medir la glucosa en sangre por lo menos tres veces al día, todos los días.

Hasta ahora lo habitual (para mí) era un solo pinchacito mañanero, y no todos los días. El asunto es un poquito doloroso, no por un pinchazo, sino por la acumulación de ellos. Por mucho que alternemos, terminan dejando los dedos doloridos. No es insoportable, no, pero sí molesto, y no sólo físicamente.

Leo que Osakidetza va a proporcionar pronto (de momento a los menores) el sistema de parche en el brazo para medir el azúcar, que simplifica enormemente las mediciones diarias. Buena noticia que de momento alcanza a quienes creo que más lo precisan y que (crucemos los dedos) ojalá se vaya ampliando poco a poco al resto del colectivo.

Material ugari jasotzen dut Osakidetzaren eskutik. Zorionekoa eta benetan esker onekoa sentitzen naiz  dugun osasun publikoarekin.

Ver la cantidad de material que recibo para el control del azúcar por parte de Osakidetza me resulta abrumador y siempre me siento afortunado y agradecido por contar con la sanidad pública de que disponemos. Debe ser mucho más complicado convivir con la diabetes en muchos sitios del mundo, y no sólo en el tercer mundo, sino también en lugares tan “avanzados” como los Estados Unidos dónde la sanidad está mayoritariamente en manos privadas.

Descubro también que realizar todo este “protocolo” de medición e inyección en casa o en el despacho (donde puedo gozar del espacio, la privacidad y el tiempo que resulten necesarios para hacerlo con tranquilidad) no es problemático; pero que hay ocasiones en las que me toca “jugar fuera de casa” y hay que improvisar, detectar momentos y oportunidades, buscar la privacidad imprescindible y actuar con eficacia y rapidez en situaciones un poquito adversas. No es un drama: pero hay que aprender también a gestionar esto, y al principio la expectativa de un viaje, o de una simple comida o cena fuera de casa conlleva también una pequeña incertidumbre y cierta tensión por saber cómo resolveré el asunto. Al final, siempre se resuelve.

A

Hasieran, sabelean ziztatzeak “errespetua” ematen badit ere, aste baten ondoren erreza egiten zait.

Surge el tema de en qué parte del cuerpo inyectarse la insulina y con él un cierto repelús que me da la idea de tener que inyectarme en el abdomen. La teoría está clara, pero de entrada me da un no sé qué… nunca lo he hecho. En una semana se me pasa y acaba pareciéndome sencillo y fácil.

Hemendik aste batzuetara, endokrinoarekin dut hitzordua.

Se me ha pasado volando la primera cita con la educadora, que es un encanto. Me ha proporcionado unas pautas claras, ha ido despejando mis principales dudas, y ahora me toca a mí poner en juego conocimiento y voluntad con estas novedades y, como siempre proactividad en la alimentación saludable, el ejercicio diario y el pensamiento positivo. Y en unas semanas, cita con el endocrino.

Jarraituko du…

Continuará…

Juan Carlos Mendizábal

Berriro hasten (I). Volviendo a empezar (I)

Nire azken analisien ondoren, berriz hasi behar dut. Erraza da esatea, baina nola egiten da?

Después de mis últimos análisis (aquellos llenos de estrellitas) me toca volver a empezar. Esto resulta fácil decirlo, pero ¿cómo se hace?

Lehendabizi: Hasierako momentu txarra pasa eta ez hartu berealdiko erabakiak.

Primero: pasar el mal rato inicial. Cuando todo parece oscurecerse y las estrellitas de la hoja de analítica no iluminan nada y lo único que hacen es proyectar sombra sobre el día a día y el futuro es mejor (al menos para mí) no precipitarme tomando decisiones a la tremenda.

Gertatutakoa hausnartu. Ondo eta gaizki egindako gauzak kontuan izan eta ditudan baliabideak hausnartu.

Es momento de analizar qué me ha pasado y qué no me ha pasado, de detectar aciertos y fallos; fortalezas y debilidades. Es tiempo de valorar mis propios recursos (los que mejor y peor manejo) y de tener en cuenta los que la ayuda de otros me puedan sugerir o proporcionar.

Momentu txarrak pasa eta etorkizunerako ondorioak atera.

Los malos ratos también hay que pasarlos. De ellos se extraen orientaciones y conclusiones para el futuro. Pero hay que pasarlos, y dejarlos atrás. No vale la pena instalarme en ellos y acomodarme en la lamentación, el fatalismo o el victimismo. Eso es rendirse. Eso es entregar mi capacidad de decidir sobre mi vida a una enfermedad crónica, como si ya me hubiese ganado la partida. Yo no quiero vivir mi vida así

Berriz hastea erabaki.

Hay cosas para volver a empezar que dependen exclusivamente de mí, y, en especial la más importante: la voluntad de hacerlo convertida en decisión de hacerlo. Esa decisión no ha sido difícil. Tengo muy claro que quien debe tener en sus manos las riendas de mi vida soy yo, en todo. También en controlar mi diabetes. Nadie puede decidir eso por mí. Vale, lo tengo claro. Y, ahora ¿qué más?

Nire osasun zentroko sendagileak proposatu didan bezala diabeteseko unitatera joan.

Afortunadamente mi médico de asistencia primaria da un primer paso por mí: me propone que me valoren en la unidad de diabetes visto el mal control que estoy teniendo.

Bertan, nire diabetesa hobetzeko, informazioa, aholkularitza, eta tresna desberdinak eskeniko dizkidate.

Me pregunta si estoy de acuerdo y le digo que sí, ya que confío en ella (es de las que miran a la persona a los ojos y no sólo a la pantalla del ordenador durante la consulta) y creo que es la profesional que mejor me puede dirigir en este momento a dónde me brinden más información, asesoramiento y herramientas para mejorar el control de la glucosa en mi sangre. Me pide hora en la unidad de diabetes, pero en ningún momento siento que me esté “largando” al especialista y quiera desentenderse de mí. Quedo en volver para ir compartiendo los pasos que vayamos dando.

Diabeteseko uniatera joateko eguna iristen da.

Unos días después llega el momento de la primera cita en la unidad de diabetes del hospital. Nunca he acudido a esa unidad, así que voy con tiempo para localizar el sitio en ese pequeño gran laberinto que puede ser un hospital para quienes no trabajamos en él. Mientras espero voy repasando mentalmente lo que aprendemos en el programa Paciente Activo sobre “preparar la visita al médico”, no me da tiempo a mucho ya que a los pocos minutos se abre una puerta y se asoma un señor de bata blanca que me llama por mi nombre y me invita a pasar a su despacho.

Resulta que me ha tocado con el jefe de la unidad (no sé si eso es bueno o malo) que me recibe con mucha amabilidad. Se le nota que tiene experiencia en hacer que esa primera cita no se nos haga muy cuesta arriba a los debutantes y en pocos minutos la charla es fluida y confiada.

Kontsultan esandako bi esaldirekin geratzen naiz: “Momentu hauetan odolean duzun azukre kantitatea toxikoa da” eta “aholkuak eskeni diezaizkizuket baina zure esku dago”.

De las muchas cosas que me comenta y explica, me quedo con dos: “el nivel de azúcar que tienes en estos momentos en tu sangre es tóxico” y “te podemos ofrecer asesoramiento y consejo sanitario, pero el que decide y hace eres tú”.

La primera afirmación me deja preocupado ya que nunca hasta ese momento había visto el azúcar alto como un tóxico, vamos, como un veneno, que va deteriorando mi salud de una manera tan clara y gráfica.

La segunda me gusta y me sitúa de manera tranquila, ya que deja definida cuál será la dinámica de nuestra relación y el papel de cada uno en ella: él y el resto de la unidad aconsejan, asesoran y ofrecen herramientas; y yo soy quien tiene que asumir y llevar a cabo el trabajo diario de controlar adecuadamente el azúcar. Siempre he pensado que ese debe ser el esquema, y ahora me toca volver a empezar sabiendo cuál es mi papel en él y dónde tengo que centrar mis esfuerzos.

También me deja claro el doctor un punto que, en el fondo de mí, siempre he tocado muy de pasada, evitándolo, en la vana esperanza de que por no mentarlo, no llegaría a plantearse: la insulina rápida.

Azukrearen kontrol hobea nahi badut, intsulina azkarra jarri behar dudala esan didate, eta horrek ikara sortzen dit

Hasta ahora es algo que me resulta cómodo ya que sólo me inyecto la lenta antes de acostarme, sin que eso condicione ni interfiera con mis hábitos de vida. Pero parece que para un mejor control debo comenzar también a inyectarme insulina rápida, antes de cada comida, lo que me despierta temores, y dibuja en el horizonte de mí día a día bastantes interrogantes que tienen en común la sensación de incomodidad, molestias, dependencia y falta de libertad.

Hurrengo txanda 3 hilabetetarako eman dit.

Así que, con ese anuncio de que me tendré que inyectar antes de cada comida, me cita para dentro de tres meses, y para unos pocos días después con la educadora en diabetes, que es quien me explicará está nueva dimensión que va a tomar mi vida.

Continuará…

El control de la diabetes es uno de
los compromisos. SHUTTERSTOCK Glucómetro

Juan Carlos Mendizabal

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