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#Medicamentos ¿entendemos lo que tomamos? #ibotika

Hoy os quiero hablar de un tema muy importante para nuestra salud…. los medicamentos. Cuando tenemos una enfermedad, ya sea crónica o aguda a menudo tenemos que seguir un tratamiento, durante unos días determinados 2,5, 1 semana o 1 mes pero otras veces tenemos que tomarlos para el resto de nuestra vida. Por ello es de suma importancia que entendamos lo que son los medicamentos, para qué sirven y cómo debemos de tomarlos.

Todos sabemos que a menudo entender la información sobre los medicamentos es  tarea ardua. Cuando cogemos un prospecto para leer la información sobre el medicamento nuevo que nos han recetado se nos generan muchísimas dudas porque el lenguaje que se usa es muy técnico.

Para minimizar i_botikaeste problema un grupo de profesionales del Departamento de Salud del Gobierno Vasco, de Osakidetza, un periodista y una paciente se han unido para ayudarnos a comprender la información sobre los medicamentos y para ello “traducen” la información técnica en información comprensible para todos nosotros. Ellos son el grupo de trabajo de i-botika. En esta web podéis encontrar mucha información y muy útil que seguro os sirve de ayuda para manejar vuestro tratamiento, vídeos, fichas técnicas de medicamentos muy habituales, páginas web de interés sobre medicamentos….. Os animo a que entréis a conocerla.

Otro de los problemas comunes que nos podemos encontrar cuando nos recetan un medicamento nuevo es que nos dan tanta información en muy poco tiempo que no somos capaces de quedarnos con toda y cuando llegamos a nuestra casa nos entran muchas dudas.  Si el profesional no nos ha dado por escrito la pauta de los medicamentos que tenemos que tomar puede ser que olvidemos algunas de las indicaciones dadas. Para evitar esto es importante que tengamos en casa la hoja de tratamiento activo, donde tendremos por escrito los nombres y la pauta de todos los medicamentos que tenemos que tomar. ¿Y sabéis qué es la hoja de tratamiento activo? ¿Cómo se usa? Podéis ver este vídeo sobre ello que os dejará las cosas muchas más claras.

Así que no olvidéis que debemos de tener las cosas claras sobre los medicamentos. Si tenemos dudas siempre podemos acudir a nuestros profesionales sanitarios de referencia o al farmacéutico, pero lo que es más importante es que no  debemos quedarnos con dudas ya que ello puede poner nuestra salud en peligro.

¿Qué tenemos que saber sobre los medicamentos que tomamos?

  • El nombre del principio activo del medicamento, que es la sustancia que produce el efecto del medicamento.
  • La dosis, es decir, cuánto medicamento tenemos que tomar, 1 cápsula, 4 gotas, 2 inhalaciones,
  • Cómo lo tomamos: con las comidas o no, inhalado, inyectado….
  • Con qué frecuencia lo tomamos: desayuno, comida, cena; desayuno y cena …
  • Cuándo comenzamos a tomarlo y cuándo tenemos que dejar de tomarlo.
  • Para qué lo tomamos, si nos lo han recetado para el corazón, la tensión, el colesterol, etc.
  • El efecto que debe tener y cuándo empezará a surtir dicho efecto.
  • Quién nos lo ha recetado, el especialista, el médico de familia, el dentista, etc.
  • Los posibles efectos secundarios y qué hacer si los tenemos.
  • Si se nos olvida tomar una dosis, qué hacemos.
  • Si requiere hacer alguna prueba periódica durante el tratamiento (análisis, Rx, etc.).
  • Donde hay que guardarlo y cómo hay que conservarlo, en el frigorífico, que no le dé la luz, etc.

Y hoy no me puedo despedir sin desearos a todos un muy feliz y saludable 2017. Pero acordaros…..todos podemos poner de nuestra parte para que sea así….. Así que manos a la obra…..

¡¡¡¡FELIZ 2017!!!!

Esti Gamboa

Qué es para mí paciente activo

Me doy cuenta de que he pasado de tener una actividad que puedo denominar “frenética” antes de mi enfermedad a ser una persona “activa”, en todos los entornos de mi vida, y desde luego, me quedo infinitamente como estoy ahora.  Me ha parecido interesante reflexionar y en consecuencia hacer una entrada sobre lo que para mí como persona, como enferma crónica, como monitora, significa que un organismo como Osakidetza saque adelante un programa como este.

 

Reconozco que no me siento enferma, aunque hay enfermedades que no avisan, mi corazón está “tocado” y se altera cada vez que de algúna manera voy a un ritmo que no aguanta, que le supera, que no puede seguirme y también reconozco que en el mundo en que vivimos, esto no es tarea fácil.

 

Este programa supone para mí un refresco contínuo, un conocer gente nueva y compartir con ellos lo  que sé que quiero hacer porque me hace bien para mi salud física y mental, cosas que con el día a día  vas aplazando, -encuentras justificaciones para NO HACER más que para hacer-, y ya que todo lo que merece la pena, se hace con esfuerzo, estos pequeños propósitos son los que con  continuidad pasan a  hacerse hábitos. Basándome en los diferente temas que tratamos y como ejemplo, enumero estas tareas que tienen que ver con cada herramienta que usamos:

  • Levantarme cada mañana y hacer mi sesión de estiramientos y ejercicios, me levanto 45 minutos antes para poder llegar a tiempo en la planificación del día y esto me hace sentir estupendamente, aunque he de admitir que de entrada me da pereza y suelo decirme: “cinco minutos más….”.
  • Proponerme, cada día seriamente escuchar a mi hija sin interrumpirla y sin enfadarme aunque lo que me diga no me guste un ápice. Ahora está sacando su personalidad en la preadolescencia y claro, no es quien  yo quiero que sea, obediente en todo lo que YO digo, es quien es y tiene que ser, tiene su carácter y asumir esto es dificil y me cuesta.
  • Proponerme escuchar a un padre/madre del colegio sin formarme un juicio previo de lo que me está diciendo, y en consecuencia saber ponerme en su piel o empatizar y no dar ningún consejo salvo que me lo pida (esto es una tendencia muy mia…)
  • Proponerme hacer un menú semanal ajustado a lo que sé que es una alimentación saludable para mí, y así hacer que mi familia también participe de ello. (esto es más fácil, afortunadamente lo tengo ya como hábito).
  • Proponerme hacer meditación/relajación diaria para antes de irme a dormir, ser capaz de calmar a esta mente parlanchina, y en esa estupenda calma, conseguir un buen descanso, en lugar de ponerme excusas como, hoy estoy cansada, es ya muy tarde, voy a leer un rato…
  • Proponerme que aunque lleve sin teléfono fijo ni internet más de 15 días en casa, que mi cobertura de móvil es infame, que nadie me explique los motivos, que siga pagando la misma factura por un servicio que no me dan, sonria y sea capaz de darle la vuelta aportando posibles soluciones sin enfadarme con nadie, es pensar en positivo, poner la atención en lo que funciona para quitar hierro a lo que no.
  • Proponerme que como me queda una semana para mi revisión con el médico, no se me olvide nada y en consecuencia prepare la consulta médica con atenlación. Escribiré lo que me parezca importante en relación a mi enfermedad y así recordar todo lo que quiero decirle y llevarlo a la consulta, así como ser responsable de los medicamentos que tomo y preguntar todo lo que necesite saber al respecto con el médico.
  • Estar dispuesta a aprender que hay diferentes formas para tomar decisiones, y que lo más importante es tomarlas.

Todo ello hace que me quite el sombrero, es simplemente fantástico y yo creo en este precioso proyecto que es Paciente Activo.

                                                                                                                                                                            Ani Galende

El botiquín casero

Todos tenemos en casa un armario, una caja o cajón, lleno de medicamentos, a veces más de uno. Es como un tesoro al que acudimos cuando necesitamos aliviar algún mal  ya conocido o cuando queremos poner remedio a algún malestar  que no sea grave.  Es nuestro botiquín casero o familiar. Debe servir, para tratar  dolencias, molestias, síntomas leves o comunes que puedan aparecer en el ámbito doméstico.

Algunos  pequeños problemas  de salud no necesitan ser consultados en un centro de salud y otros, en cambio, necesitarán de un remedio o tratamiento  hasta que sean valorados por personal  sanitario.

El lugar o recipiente donde se va a guardar el material de un botiquín debe ser opaco, resistente y además fácil de manejar y transportar. Ha de estar en un lugar libre de humedad, protegido de la luz y de las altas temperaturas para que no se alteren las características y propiedades de los medicamentos, por lo que  la cocina o el baño no son lugares adecuados. Hay que ponerlo lejos del alcance de los niños y es aconsejable tenerlo siempre a mano y guardarlo siempre en el mismo sitio para que toda la familia pueda utilizarlo. Nunca debe emplearse para guardar cosas de otro uso.

El material de curas (pinzas, tijeras, gasas…) debe guardarse en perfecto estado, limpio, desinfectado y las gasas abiertas sin usar deben desecharse o usarlas para algo que no sea la cura de una herida. Un envase abierto no garantiza la esterilidad del producto. Antes y después de usar el botiquín hay  que lavarse las manos con el fin de evitar cualquier tipo de contaminación.

Todos los medicamentos y accesorios deben estar identificados con el nombre y mejor también anotar para que  dolencia se usan, es mejor guardados en su caja original, con su prospecto y deben mantenerse en  un cierto  orden, porque solo serán útiles si se sabe lo que se busca y se encuentra fácilmente. En el caso de los líquidos, mejor usar, en la medida de los posible, envases de plástico y evitar el cristal debido a su fragilidad.

botiquin

Es importante anotar la fecha de apertura de cualquier fármaco o producto. No se deben conservar medicamentos que hayan cambiado de forma, color, contengan posos o lleven abiertos demasiado tiempo sin usar.

La fecha de caducidad es fundamental. Debe estar  visible, resaltada y es  conveniente revisar el botiquín cada cierto tiempo, por ejemplo cada 6 meses.

El botiquín no es un almacén con restos de medicamentos. Si algún fármaco está a punto de caducar  o se ha terminado un tratamiento y ha sobrado medicamento que ya no se va a usar se puede llevar a una farmacia próxima, donde habrá un  punto de reciclaje, punto de recogida SIGRE.

¿Qué podemos llevar a un punto SIGRE?: medicamentos caducados, medicamentos que no se necesiten, cajas de medicamentos y envases vacíos o con restos.

Qué no debemos llevar a un punto SIGRE? : Agujas, termómetros, gasas, productos químicos, radiografías, pilas.

Es muy útil tener en el exterior o interior del botiquín o del lugar donde guardemos los medicamentos teléfonos de utilidad en caso de emergencia: centro de salud, emergencias  112, ambulancias o Centro Nacional de Toxicología.

¿Qué podemos tener en un botiquín casero? Podemos tener material para hacer unas curas básicas, algunos accesorios, y  medicamentos.

Por un lado  están los medicamentos que necesitaremos puntualmente para tratar molestias que no necesiten en principio de una valoración médica, teniendo en cuenta siempre que no haya antecedentes de alergias a ellos así como interacciones con otros medicamentos que usemos por cualquier enfermedad crónica. Aquí estarían  los analgésicos, antitérmicos, antiinflamatorios, antidiarreicos…

Por otro lado estarían aquellos medicamentos que tenemos que tomar habitualmente  y que nos han sido prescritos por nuestro médico de familia o algún especialista, y que  tomamos debido a alguna enfermedad crónica u otro proceso; nunca deberemos suspenderlos, a no ser que nos lo indiquen. Estos medicamentos pueden estar en una caja o lugar diferente al botiquín ya que son de manejo más frecuente.

En las próximas semanas desarrollaremos un poco más estos elementos…

Elena Resines

Hablando de medicamentos

Muchas son las ocasiones en las que para mantener nuestra enfermedad a raya tenemos que tomar medicamentos. Nuestra relación con ellos suele ser contradictoria: por una parte sabemos de la necesidad que tenemos de tomarlos y de que ellos nos ayudan a mantener una calidad de vida determinada pero Por otro lado, no nos suele gustar tener que tomarlos y nos sentimos de alguna manera “encadenados” a ellos. De alguna manera conocer más y adoptar una serie de hábitos respecto a los fármacos que tomamos puede hacer que esa “relación” entre ellos y nosotros mejore. Aquí os hacemos algunas recomendaciones.

Conoce los medicamentos que tomas. O por lo menos lleva un documento en el que consten por escrito. Seguro que tu médico o enfermera de referencia te puede aportar un listado u hoja de prescripcion crónica con los nombres y posologia de los medicantos que tomas. Los nombres de los medicamentos no suelen ser fáciles de recordar pero es conveniente hacer un esfuerzo por ello. Es mucho más útil dar un nombre que hablar de “esa pastillita blanca, redondeada” Puede evitar muchos errores.

Conoce para que sirve lo que estás tomando. No hace falta ponerse a estudiar medicina ni entrar en muchos detalles. Los medicamentos basicamente tienen un limitado número de objetivos. Están aquellos que pueden curarnos, ninguno en las enfermedades crónicas, pero puede que tengamos que tomarlos ocasionalmente, p.e. los antibióticos en una infección. Otro grupo serían aquellos que nos pemiten eliminar o controlar un síntoma en concreto, p.e. los que tomamos para el dolor. En un tercer grupo estarían los fármacos que logran mantener la enfermedad bajo control, o enlentecer su enfermedad, como por ejemplo los fármacos antihipertensivos, los inhaladores en una enfermedad pulmonar crónica, etc..Por último a veces es necesario tomar medicamentos que sirven para disminuir el riesgo de complicaciones como pueden ser los anticoagulantes orales cuando se tiene una arritmia. En estos 4 grupos podemos englobar casi la totalidad de los medicamentos que tomamos. Os animamos a hacelo y veréis como es una manera sencilla de saber que fármacos son más fundamentales que otros y porque son apropiados que los tomemos.

¿Qué tengo que notar? Esta sencilla pregunta puede evitar muchos errores o desconfianzas. Cada vez que un profesional sanitario nos recete un medicamento, tendríamos que tener claro cual es el efecto que se espera de él, cuando tenemos que empezar a notarlo, que vamos a notar (a veces nada, por ejemplo en  los que tomamos para tratar una hipertensión arterial), cuales son los efectos secundarios más frecuentes y que debemos hacer si aparecen. Si estos efectos secundarios remiten, son importantes o solo molestos (o las dos cosas), etc….

Los medicamentos son personales e intransferibles. Conviene que tengamos guardados los medicamentos en una caja propia, no compartida con nadie más de la familia para evitar errores y confusiones en las tomas. Conviene asimismo que guardemos las cajas de los envases. Conviene que no “compartamos” medicación con más gente del hogar, ni que  tomemos medicaciónes por nuestra cuenta sin consultar con un profesional sanitario, aunque no los haya recomendado alguien “al que le pasa lo mismo que a nosotros y me ha dicho que le ha ido muy bien”

Consulta y aporta . No te quedes con dudas ni tomes decisiones sin antes tenerlas habladas con el médico o la enfermera. Dejar medicaciones de modo brusco puede tener efectos perjudiciales, algunos efectos indeseables que notas pueden ser transitorios o compensan por el beneficio que te aportan, etc… Hazle saber al profesional tu disposicion a implicarte en el tratamiento de tu enfermedad y comparte con él o ella tus opiniones para tomar las decisiones mas adecuadas en cada momento y aquellas que ambos veais más factibles.

Por último, no hay medicamentos buenos ni malos. Los medicamentos sos sustancias que tienen unos efectos determinados, generalmente beneficiosos, otras veces indeseables o claramente perjudiciales. Están indicados en situaciones concretas y para cada persona. La indicación de tener que tomarlos corresponde al personal sanitario, pero la responsabilidad de hacer un uso correcto de ellos es de la persona que lo toma.

Iñaki Etxebarria

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