BERRIRO JAIOTZEA/VOLVER A NACER

Ziur nago egun horretan neska berriro jaio zela. Nor ez da bizi izan bere buruan edo gertuko izaki baten haragian antzeko zerbait? Zenbat aldiz ihes egin diezaiokegun heriotza seguruari zuhurtziagabekeria batengatik, ergelkeria batengatik… Bizitzak segundo batean ihes egiten du. Beste batzuetan, arduragabekeriak berak edo auzoarenak ez gaitu, tamalez, heriotza horretatik salbatzen.
Askotan izaten ditugu istripuak, gorabeherak, ezustekoak, pandemiak eta bizitzak zentzu desberdina hartzen dute, ezta? Batzuetan horren jakitun gara, eta beste batzuetan ez, bakoitzaren osasun mentalak eta nortasunak garrantzi handia baitute, besteak beste.

Paziente Bizia- programari eta bere tailerrei esker, nire beldurrei, asmoei eta nire aldaketei aurre egiteko modu bat aurkitu dut, “Arazoak konpontzeko formula bat”eta hemen azalduko dizuet.

Se bajó del autobús y pasó por delante de él iniciando el paso de cebra en rojo. Iba rápida, ¡mi impulso fue gritar noooo! Ese mismo instante coincidió con la fotografía de un coche negro que se acercaba a ella a toda velocidad, y en el segundo de la fotografía posterior, la vi en un mismo gesto de girar la cabeza, dar un salto hacia atrás, saliendo del carril y de la trayectoria del coche. El coche tuvo que frenar algo, imposible que la rapidez del salto fuera lo suficiente para salvarle de ser arrollada. El conductor no la pudo ver, a su derecha le impedía ver quién salía por ese lado. Sin embargo, el vehículo continuó su marcha como una exhalación. Aún quedaba el autobús que iniciaba justo la marcha por el carril en el que la chica había encontrado su salvación, pero el arranque del autobús, que no entiendo cómo no pudo ver que tenía alguien delante, llevó a la misma imprudente a seguir reculando hacia atrás como los cangrejos, hasta encontrar el bordillo de donde había salido con el semáforo en rojo.

Mi corazón iba a mil, al igual seguramente que el de la chica que se tuvo que apoyar en un árbol a un paso de donde había quedado salvada. Su mirada mientras se apoyaba en el árbol se encontró con la mía y mientras mis ojos trasladaban mi asombro de lo que le había pasado los suyos parecían echarse a llorar.  Fueron unos segundos, luego apareció el carácter joven y orgulloso respondiendo sus ojos altaneros que no había pasado nada y parecían además reprocharme mi terror vivido cuando quien lo había sufrido era ella. Con su cuerpo descompuesto un instante después, recibía la llegada de un joven en bicicleta quien le agarró por la cintura sin decirle nada y hasta con miedo por acercarse a un ser que estaba indemne de milagro e incrédulo por lo que él también había visto al otro lado de la acera. Ella se dejó llevar seguramente sin reconocer su error, pero con un impresionante más que susto. Había vuelto a nacer.

Ya en verde cruzaron la carretera los dos al igual que el resto de personas que habíamos contemplado la escena. La vida seguía como si no hubiera ocurrido nada. Desconozco hasta qué punto la chiquilla a partir de ese momento dejará de cruzar los semáforos en rojo y/o de si con la experiencia vivida dejará de acordarse de este momento nimio, sin haber aprendido nada de su imprudencia, inconsciencia, locura…

Puedo asegurar que durante mucho tiempo al cruzar una calle en rojo tuve presente el hecho, y la insistente recomendación de que no hay que pasar NUNCA delante de un autobús si no hay un paso de peatones, y siempre con el semáforo en verde, por seguridad de todo peatón.

¿Quién no ha vivido en sus propias carnes o en el de un ser cercano algo parecido? ¿Cuántas veces podemos esquivar a una muerte segura por una imprudencia, por una tontería? La vida se escapa en un segundo. Otras veces la propia imprudencia o la del vecino lamentablemente no nos salva.

A menudo sufrimos accidentes, incidentes, imprevistos, etc. y la vida cobra un sentido diferente. A veces somos conscientes de ello y a veces no, jugando un papel importante la salud mental y la personalidad de cada uno, entre otros factores. 

Esta historia vivida no me ha creado ningún trauma, sigo saliendo a la calle, sigo cruzando pasos de cebra y sigo respirando, sin embargo, tengo que confesaros que otro accidente mucho más horrible y grave, dejó en mí además de un corazón desolado, la huella, entre otras muchas marcas imborrables, la de no querer coger el coche.

Gracias al programa Paciente Activo y a sus talleres he descubierto una forma de afrontar, mis miedos, mis propósitos, mis cambios… “Una fórmula para resolver problemas”. Me han dado a conocer “herramientas”, “tips”, …, que, aunque creía conocerlas, las han dado forma y orden en mi cabeza.

  1. Identificar el problema. En mi caso: terror a coger el coche. Aunque puede ser el problema de cada uno de nosotros, si lo tenemos. Por ejemplo: me muerdo las uñas, no bebo apenas agua, no logro controlar mi insulina, me preocupa…, quiero y no puedo…
  2. Ideas para solucionarlo. Hago un listado de ideas para solucionarlo y las escribo:

                -No buscar excusas como mañana empiezo; hoy no, que llueve…

               – Reforzar el pensamiento positivo: SI QUIERO, PUEDO. Hasta ahora he podido. Soy capaz.

               – Pautar horas para coger el coche como cuando tomas un medicamento.

               – Valorar si mi problema lo tiene que tratar un profesional.

               – Buscar apoyo.

               Y tantas otras ideas que se nos ocurran en nuestra resolución del problema.

  • Seleccionar una idea de todas ellas y ponerla en práctica. La mía seleccionada fue:

No buscar excusas.

  • Evaluar los resultados: No me funcionó del todo. Compruebo que, si me veo obligada a coger el coche y no me queda otro remedio, lo hago, soy capaz, aunque con muchos nervios … Valoro si la idea está condicionada por una creencia limitadora.

               Si hubiera funcionado del todo me hubiera reforzado.

Como no me funcionó, sustituyo la idea por otra de la lista. Recurrí también a hechos del pasado para enfrentarme a esta situación difícil siendo el resultado positivo. En mi caso: pero … siempre hay un, pero… A pesar de todo esto no es el fin, aún hay más.

  • Puedo utilizar otros recursos. Pedir ayuda a un amig@, prim@ …. a quienes conocedores del problema ayudarán. Lo tengo por seguro. Ayudan y si no fuese por ellos…
  • Por último: Aceptar que el problema no tiene solución inmediata y continuar.

Ya lo dice el dicho TODO TIENE REMEDIO MENOS … y Zamora no se ganó en una hora.  

Autoayuda y mucho más, eso es lo que se encuentra en los talleres que organiza Paziente Bizia-Paciente Activo (Osakidetza).

¡Ánimo! Invito además a tod@s a visitar su página web.

https://www.osakidetza.euskadi.eus/pacienteactivo/

                                                                                                                                  Nieves Lajo          

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