Punto de encuentro de Paciente Activo Paziente Bizia en el que compartimos, mostramos y aprendemos aquellas cosas que consideramos de interés.

Entradas etiquetadas como ‘responsabilidad’

Izan gaitezen gure osasunaren arduradun. Seamos responsables de nuestra salud.

Askotan, gure osasuna mantentzea gure ardura izan beharrean, osasun langileena  dela pentsatzen dugu.

A menudo pensamos que el mantenimiento de nuestra salud es algo que le compete al personal sanitario, ya sea nuestro médico de familia o nuestro profesional de Enfermería. Muchos de nosotros hemos sido educados en un entorno social en el que pilares básicos de la sociedad como son la Educación y la Sanidad, siempre son responsabilidad de otros, y nunca de uno mismo.

Gaixotasun kroniko bat dugunok, badakigu zaintzea gure ardura dela sendagile eta erizainen laguntza eduki arren.

Nada más  lejos de la realidad.  Y eso lo sabemos bien todos aquellos que padecemos una enfermedad crónica de la índole que sea. Sabemos con creces que la enfermedad es nuestra responsabilidad, así como el manejo de la misma. Así mismo sabemos que contamos con la inestimable ayuda de médicos especialistas, nuestro médico y enfermero/a de familia, que dicho sea de paso nos conocen de maravilla y saben de nuestros pesares, sinsabores, rabietas incluso cuando las cosas se complican y no van por donde debieran… todo lo que queráis, pero en definitiva la enfermedad es nuestra, y nuestra es la responsabilidad añadida de hacer todo lo que esté en nuestra mano para encontrarnos mejor.

Paziente Biziak hori dena eta gehiago erakusten digu.

Y eso y mucho más es lo que  el  Programa Paciente Activo nos enseña. Nos acompaña aprendiendo a  añadir calidad a esa vida con una tirita, a veces más grande que otras, pero VIDA al fin y al cabo  y que merece ser vivida, ¿no os parece?.

Ardura puntu bat ez zaio inorri gaizki etortzen. Gaixotasun kroniko bat baduzue eta ziurgabetasun puntu batean bazaudete, zuen osasun zentrora joatea animatzen zaituztet. Bertan Paziente Biziko taldeetan nola parte hartu adieraziko dizute.

Una dosis de responsabilidad no le viene mal a nadie. Y si además estamos acompañados en ese aprendizaje, el resultado está más que asegurado. Es por eso que desde aquí me gustaría hacer un llamamiento a todos aquellos que os encontráis en un momento de incertidumbre porque no sabéis aprender a vivir con vuestra enfermedad crónica, o porque sencillamente no lo habéis aceptado y os encontráis con ese sentimiento de victimismo y soledad que a todos nos ha atenazado en algún momento. Os animo a poneros las pilas y a buscar ayuda en vuestro Centro de Salud.  Allí pueden indicaros cómo poder formar parte de uno de los grupos de Paciente Activo.

Nik egin dut, eta zu, zerren zai zaude?

Yo ya lo he hecho, y tú ¿a qué esperas para empezar a tomar las riendas?

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IZASKUN ANTÚNEZ  TRICIO

Monitora de Paciente Activo

Resistencia a antibióticos: un problema grave de salud

Acabamos de salir del invierno, pero en esta extraña primavera aún tenemos  riesgo de coger uno de esos cuadros catarrales, con tos que no cesa, dolor de garganta,  dolor de pecho, estornudos, en fin, un completo de primavera, que es lo que estoy padeciendo yo en este momento.

Es normal, ya no hay temperaturas tan bajas pero  sí cambios bruscos de las mismas, fresco de bufanda por las mañanas y calor en las horas del mediodía, en las que nos sobra el abrigo. Nos relajamos con la llegada del buen tiempo y relajamos las medidas de protección como abrigarnos, protegernos contra las toses o estornudos, cubrirnos cuando somos nosotros los que lo hacemos y finalmente lavarnos las manos  para evitar contagios. Normalmente este tipo de catarros no suelen ser alarmantes pero si bastantes molestos y aunque a veces parece que se alargan más de la cuenta, son autolimitados, es decir, terminan por si solos aunque la tos persistente tras un resfriado puede alargarse hasta 3 semanas. En la mayoría de los casos nuestro sistema inmunitario es capaz de vencer estas infecciones por sí solo.

La tentación vive arriba y esto hace que a veces aburridos, cedamos  y hagamos caso a alguien que nos recomiende tomar antibióticos, bien porque no encontramos el momento de acudir al médico o porque creamos erróneamente que así acortamos un proceso que se nos está haciendo demasiado  largo. Debemos aprender a cuidar de nosotros sin necesidad de tomar antibióticos. Estos no son analgésicos  y no alivian el dolor de cabeza, ni el malestar ni la fiebre y tomarlos no ayudará a reducir la intensidad de los síntomas, ni hará que nos encontremos  antes mejor. Solo son eficaces contra infecciones bacterianas y no nos ayudan en las producidas por virus, que son el 80% de las que afectan a nariz, oídos , garganta, pulmones.

Solo debemos tomarlos si están estrictamente indicados por el médico para cada caso en particular.

Pero no es  ésta la única razón por la que no debemos tomarlos por nuestra cuenta. Si se toman antibióticos de forma repetida e inadecuada se contribuye a aumentar la resistencia  de las  bacterias a los mismos y si en algún momento los necesitamos realmente, puede que no sean eficaces. La resistencia bacteriana a los antibióticos es un problema de salud serio y un peligro para la población porque puede hacer que haya infecciones difíciles de tratar.

La automedicación con antibióticos es un uso no responsable de los mismos. No debemos aprovechar restos  que nos hayan  sobrado de otros tratamientos ni pedirlos en la farmacia sin receta.

 

Sabemos que un antibiótico es un medicamento que destruye bacterias  o impide su crecimiento, pero no todos los antibióticos son eficaces contra todas las bacterias, hay más de 15 grupos distintos de ellos y un antibiótico puede ser eficaz contra un solo tipo de bacteria o contra varios.

Cuando hablamos de resistencia de un antibiótico queremos decir que éste  ha perdido su capacidad para destruir a una determinada bacteria y ésta puede sobrevivir en presencia del mismo por lo que sigue multiplicándose y prolongando la enfermedad   lo cual puede tener fatales consecuencias .Las infecciones producidas por bacterias resistentes requieren mayores cuidados  además  del uso de otros antibióticos alternativos , más costosos que en ocasiones pueden tener efectos secundarios más graves.

Hay otras  causas de resistencia a los antibióticos pero una de las más importantes y en la que tenemos   responsabilidad es el uso excesivo e inadecuado de los mismos haciendo que las bacterias resistentes  sigan desarrollándose. Estas pueden diseminarse y causar infecciones a otras personas que no hayan tomado ningún antibiótico.

Hacer uso inadecuado es tomarlos  por un motivo equivocado como serían la mayoría de resfriados y gripes; inadecuado es también tomarlos de manera incorrecta como acortar el tiempo del tratamiento  o  tomarlo menos veces al día de las  indicadas. Si no los tomamos bien, no habrá suficiente cantidad del medicamento en el cuerpo, ni el tiempo necesario y las bacterias sobrevivirán y se harán resistentes. Siempre tenemos que seguir las instrucciones del médico en cuanto a días de tratamiento, cada cuantas horas tomar y si los podemos ingerir o no con alimentos.

 

La resistencia a antibióticos en un problema grave de salud porque debido al mal uso se están encontrando bacterias resistentes a varios antibióticos a la vez, son las llamadas bacterias multirresistentes, que podrían incluso llegar a serlo a todos los antibióticos conocidos.

Antes del  descubrimiento de los antibióticos, miles de personas morían a causa de enfermedades bacterianas como una neumonía  o  una infección contraída tras una operación. Sin antibióticos  eficaces regresaríamos a la era anterior a los mismos .Las enfermedades bacterianas se propagarían y serían imposibles de tratar, con las graves consecuencias que esto traería.  Además situaciones como los trasplantes de órganos, la quimioterapia contra el cáncer, los cuidados intensivos, los partos complicados, la supervivencia de niños prematuros y otros muchos  procedimientos no serían posibles. Las cirugías, desde una simple apendicitis a la más compleja, como un trasplante de corazón no se podrían realizar. Desde que se descubrieron y empezaron a usar fueron apareciendo resistencias a los mismos, debido a esto y a que en los últimos años han aparecido pocos antibióticos nuevos, el problema de la resistencia es una amenaza importante para la salud pública.

 

Tenemos una responsabilidad compartida , estos  medicamentos son un bien común que debemos proteger y cuidar; podemos desempeñar un papel importante  en que sigan siendo eficaces ,contribuyendo a frenar el desarrollo de resistencias  y así proteger la salud de generaciones futuras.

 

El Plan nacional de frente a la resistencia a los antibióticos forma parte  de  planes de acción mundial para luchar contra la resistencia a  los antimicrobianos según recomendaciones de la OMS y la 68ª Asamblea mundial de la Salud celebrada  en mayo 2015.

Elena Resines

Hablando de medicamentos

Muchas son las ocasiones en las que para mantener nuestra enfermedad a raya tenemos que tomar medicamentos. Nuestra relación con ellos suele ser contradictoria: por una parte sabemos de la necesidad que tenemos de tomarlos y de que ellos nos ayudan a mantener una calidad de vida determinada pero Por otro lado, no nos suele gustar tener que tomarlos y nos sentimos de alguna manera “encadenados” a ellos. De alguna manera conocer más y adoptar una serie de hábitos respecto a los fármacos que tomamos puede hacer que esa “relación” entre ellos y nosotros mejore. Aquí os hacemos algunas recomendaciones.

Conoce los medicamentos que tomas. O por lo menos lleva un documento en el que consten por escrito. Seguro que tu médico o enfermera de referencia te puede aportar un listado u hoja de prescripcion crónica con los nombres y posologia de los medicantos que tomas. Los nombres de los medicamentos no suelen ser fáciles de recordar pero es conveniente hacer un esfuerzo por ello. Es mucho más útil dar un nombre que hablar de “esa pastillita blanca, redondeada” Puede evitar muchos errores.

Conoce para que sirve lo que estás tomando. No hace falta ponerse a estudiar medicina ni entrar en muchos detalles. Los medicamentos basicamente tienen un limitado número de objetivos. Están aquellos que pueden curarnos, ninguno en las enfermedades crónicas, pero puede que tengamos que tomarlos ocasionalmente, p.e. los antibióticos en una infección. Otro grupo serían aquellos que nos pemiten eliminar o controlar un síntoma en concreto, p.e. los que tomamos para el dolor. En un tercer grupo estarían los fármacos que logran mantener la enfermedad bajo control, o enlentecer su enfermedad, como por ejemplo los fármacos antihipertensivos, los inhaladores en una enfermedad pulmonar crónica, etc..Por último a veces es necesario tomar medicamentos que sirven para disminuir el riesgo de complicaciones como pueden ser los anticoagulantes orales cuando se tiene una arritmia. En estos 4 grupos podemos englobar casi la totalidad de los medicamentos que tomamos. Os animamos a hacelo y veréis como es una manera sencilla de saber que fármacos son más fundamentales que otros y porque son apropiados que los tomemos.

¿Qué tengo que notar? Esta sencilla pregunta puede evitar muchos errores o desconfianzas. Cada vez que un profesional sanitario nos recete un medicamento, tendríamos que tener claro cual es el efecto que se espera de él, cuando tenemos que empezar a notarlo, que vamos a notar (a veces nada, por ejemplo en  los que tomamos para tratar una hipertensión arterial), cuales son los efectos secundarios más frecuentes y que debemos hacer si aparecen. Si estos efectos secundarios remiten, son importantes o solo molestos (o las dos cosas), etc….

Los medicamentos son personales e intransferibles. Conviene que tengamos guardados los medicamentos en una caja propia, no compartida con nadie más de la familia para evitar errores y confusiones en las tomas. Conviene asimismo que guardemos las cajas de los envases. Conviene que no “compartamos” medicación con más gente del hogar, ni que  tomemos medicaciónes por nuestra cuenta sin consultar con un profesional sanitario, aunque no los haya recomendado alguien “al que le pasa lo mismo que a nosotros y me ha dicho que le ha ido muy bien”

Consulta y aporta . No te quedes con dudas ni tomes decisiones sin antes tenerlas habladas con el médico o la enfermera. Dejar medicaciones de modo brusco puede tener efectos perjudiciales, algunos efectos indeseables que notas pueden ser transitorios o compensan por el beneficio que te aportan, etc… Hazle saber al profesional tu disposicion a implicarte en el tratamiento de tu enfermedad y comparte con él o ella tus opiniones para tomar las decisiones mas adecuadas en cada momento y aquellas que ambos veais más factibles.

Por último, no hay medicamentos buenos ni malos. Los medicamentos sos sustancias que tienen unos efectos determinados, generalmente beneficiosos, otras veces indeseables o claramente perjudiciales. Están indicados en situaciones concretas y para cada persona. La indicación de tener que tomarlos corresponde al personal sanitario, pero la responsabilidad de hacer un uso correcto de ellos es de la persona que lo toma.

Iñaki Etxebarria

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