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Gripe y vacunación.

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Iñaki Etxebarria

Desde hace una semana y hasta el 17 de Diciembre está en marcha la campaña de vacunación antigripal. Como otros años, los grupos de población a los que está dirigida la campaña son los mayores de 65 años, las personas con diabetes u otras enfermedades crónicas en las que un proceso gripal pueda suponer un riesgo muy importante para su salud, las mujeres embarazadas, y los trabajadores sanitarios.

La gripe es una enfermedad infecciosa causada por un virus  que cursa  principalmente con fiebre alta o muy alta, dolores musculares o también llamados mialgias, dolor de cabeza o cefalea, y mal estado general. La duración de un cuadro gripal es variable pero suele rondar los 7 o 10 días, aunque puede alargarse alguno más. En ocasiones se puede complicar con la aparición de otras infecciones respiratorias sobreañadidas.

Por otra parte, es frecuente que  algunas veces llamemos gripe a infecciones respiratorias causadas por otros microorganismos, generalmente virus, pero cuyos síntomas no son de tanta intensidad. Son procesos que cursan con rinorrea (moquillo), tos, estornudos, sensación de malestar general y fiebre aunque generalmente nunca por encima de los 38º C. Estos procesos víricos suelen ser mucho más benignos y se resuelven en pocos días.

El pronóstico de la gripe es benigno, pero es cierto que en los llamados grupos de riesgo, existe alguna mayor probabilidad de que suponga un importante riesgo para la salud debido a la posibilidad de una complicación en la enfermedad crónica de base o un mayor impacto de los efectos de la gripe en el organismo. Por ese motivo se recomienda vacunar.

El virus de la gripe es un virus que muta (cambia algunas de sus características) con cierta frecuencia. Esa es la causa de que no se pueda garantizar que la vacuna de un año, nos deje unas defensas eficaces para los virus de los años siguientes. De ahí surge la necesidad de tener que vacunar todos los años.

El año pasado  escribimos en este mismo blog una entrada interesante que hablaba de la importancia de vacunarse. Todavía no estamos en época de gripe, aunque sí que empiezan a circular entre nosotros distintos virus que provocan infecciones respiratorias. Tanto en unos procesos como en otros os queremos recordar que tenemos en nuestras manos medidas preventivas muy eficaces para disminuir nuestra probabilidad de contagio y transmisión.

Época de vacunación

Nací en un momento en el que nadie se cuestionaba las vacunas. El lugar donde vivía entonces y donde crecí era una zona obrera.

La Seguridad Social un proyecto que empezaba a forjarse muy tímidamente. Los recursos y la cobertura que ofrecía eran básicos, muy básicos. Y aunque en nuestro país el sistema de aseguramientos data del siglo XVIII, no sería hasta mucho mas adelante que se consolidaría un sistema sanitario” parecido “a lo que hoy conocemos y disfrutamos. Se sientan las bases en Los felices sesenta.

Recuerdo que del colegio nos ponían en filas y nos llevaban al “ Ambulatorio” para vacunarnos a todos. Supongo que sería algo similar a lo que hoy es la Salud Escolar. Y que nos vacunarían de aquello que consideraban más necesario. Mis recuerdos son de la viruela y de esta forma, que nadie cuestionaba, se erradicó de nuestro país y del mundo esa enfermedad

La Pediatría no era gratuita. Había diferentes instituciones que cubrían en cierta medida las necesidades básicas de la población infantil. En Bilbao era” LA GOTA DE LECHE”. Pero las vacunas había que pagarlas.

Hoy oigo a las mamás y a las abuelas quejarse de sus pobrecitos niños que reciben tanto pinchazo y siempre pienso lo mismo: Que suerte tienen los niños! si llegan a nacer unos kilómetros hacia abajo, las mamas sentirían el dolor de no tener a su alcance vacunas para que no sufran enfermedades que los pueden llevar al fin de sus días.

Vivimos un momento que nos ha hecho olvidar el valor de las cosas, simplemente porque son tan fáciles de conseguir y además de forma gratuita, que no podemos calibrar su valor real.

Además nos ampara el que una parte muy importante de la población se vacuna y nos sabemos protegidos por la inmunidad de los otros. En el caso de las vacunas de la edad pediátrica es un argumento no expresado pero muy evidente. Se nos olvida que si nadie se vacunara volveríamos a vivir epidemias de enfermedades que ya nadie recuerda.

Algo similar sucede con la vacuna de la Gripe.

Nos la ofrecen todos los años y cada año nos planteamos si ponérnosla o no.

Sólo en situaciones especiales, como la del año en que creíamos que iba a haber una epidemia de Gripe A, no dudamos en ponérnosla. Ese año no se podía encontrar una sola vacuna en ninguna farmacia.

Olvidamos fácilmente que la Gripe estacional mata cada año en el mundo, de forma directa o indirecta, a más personas de las que han fallecido por Ébola en diez años. ¿Y que habríamos hecho si hace unos meses nos ofrecieran una vacuna contra el Ébola?

Además están las falsas creencias que todos hemos oído alguna vez sobre la vacuna de la Gripe. Por ejemplo:” cuando me vacuno me pongo malísimo”  o “si estoy sano para qué me voy a vacunar” o “yo nunca cojo gripe”. También está el “me lo voy a pensar, todavía hay mucho tiempo”

Es cierto que la primera vez que nos vacunamos podemos sufrir una reacción  que nos haga sentir “griposos”. Dura un día o dos, aparece bruscamente malestar general, decimas de fiebre, dolor de cabeza, etc. Suele ser un proceso leve  y no es habitual que las próximas veces que nos vacunemos nos vuelva a pasar.  

Nos vacunamos para seguir sanos, la vacuna no nos enferma. Al contrario. La vacuna se fabrica con virus inactivados y prepara a nuestro organismo para defenderse cuando llegue la epidemia, porque nuestro sistema inmunológico ha tenido tiempo de reconocer los virus y prepararse para defenderse de ellos. Por eso es importante que si pensamos vacunarnos, lo hagamos lo antes posible. Se necesita un tiempo para crear inmunidad.

Contraer una Gripe puede producir complicaciones importantes a las personas que ya tienen algún problema de salud, a los ancianos, a las embarazadas.

Me pregunto si merece la pena exponerse más de lo necesario

Y no sé qué pensáis vosotros, pero yo me vacuné contra la Gripe ayer.

Magdalena Vázquez

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