AHAL DELA HALAKO DATA BAINO LEHEN KONTSUMITU VS IRAUNGITZE-DATA/ CONSUMIR PREFERENTEMENTE ANTES DE ESA FECHA VS FECHA DE CADUCIDAD

Uste dut ez nagoela oker esaten badut gure bizitzako uneren batean iraungitako jogurt bat kontsumitu dugula, baina jogurta izan beharrean oilasko-xerra batzuekin izango balitz, ez genuke planteatuko, ezta?

Zalantza horren aurrean, litekeena da galdera hau egin izana: zer alde dagoen, batez ere, «ahal dela halako data baino lehen kontsumitu» eta iragungitze-dataren artean, denbora luzez sinonimo gisa erabili baititugu.

Alde hori, nagusiki, honetan datza: lehenengoa (ahal dela halako data baino lehen kontsumitu) galkor ez diren produktuei aplikatzen zaie, hala nola jogurtari, data hori igarota, aldaketaren bat izan baitezake usainak, koloreak edo zaporea, baina ez dutelako arrisku biologikorik edo ez dutelako kontsumitzailearen osasunari eragiteko gaitasunik; baina produktu freskoei, erraz galkorrak direnei, aplikatzen zaien iraungitze-dataren kasuan, data hori igarota erraz hazten dira mikroorganismo patogenoak, eta haiek gaixotasunak eragin diezazkiekete kontsumitzen dutenei, hotzean kontserbatu eta/edo behar bezala kozinatu arren.

Creo no me equivoco si en algún momento de nuestra vida hemos tenido la duda de consumir un yogurt “caducado”; pero ni nos lo planteamos con unos filetes de pollo ¿verdad?

Y frente a esta duda puede que nos haya asaltado la cuestión de cuál es la diferencia entre “consumir preferentemente antes de” y la fecha de caducidad que durante mucho tiempo los hemos venido utilizando como sinónimos.

Dicha diferencia radica principalmente  en que la primera (consumir preferentemente) se aplica a productos poco perecederos como puede ser el yogurt, quien pasada esa fecha puede sufrir alguna alteración respecto a olor, color, sabor pero sin riesgo biológico o sin capacidad de afectar a la salud del consumidor; pero la fecha de caducidad que se aplica generalmente a productos frescos, fácilmente perecederos donde pasada dicha fecha es fácil que crezcan microorganismos patógenos estos pueden producir enfermedades a quienes lo consuman a pesar de haberlos conservado en frio y/o cocinarlos correctamente etc.

Los yogures son productos poco perecederos o mejor dicho largamente duraderos, debido principalmente tanto al hecho de que normalmente se producen con leche previamente pasteurizada, que implica la eliminación de la mayoría de bacterias y virus capaces de producir enfermedad, y a su acidez que impide la reproducción microbiana caso que estuviera alguno presente. Pero a veces a pesar de que los conservemos en frio pueden crecer en ellos hongos cuyas toxinas son perjudiciales para nuestra salud, de ahí que su consumo debe limitarse en el tiempo.

Cierto es que los fabricantes españoles de yogures desde el año 2014 no tienen que incorporar por ley la fecha de caducidad de estos productos así como también a partir de esa fecha se pueden vender pasados 28 días tras su fabricación, tal y como lo hacían sus colegas europeos; pero tal y como comentaba anteriormente esto no quiere decir que no se estropeen ni caduquen nunca, y esto dependerá entre otras cosas del tipo de yogurt y de la manipulación de los mismos por lo que a partir de esa fecha se cambió la fecha de caducidad por consumir preferentemente antes de…

Así, si hablamos de yogures naturales producidos industrialmente y comercializados algunos estudios han demostrado que correctamente conservados y refrigerados podrían llegar a consumirse hasta 60 días después de la fecha que aparece en el envase, reduciéndose este tiempo a 6 días si el yogurt fuera casero, al igual que los yogures comercializados de sabores o con cereales etc. que al añadir estos productos hacen que el tiempo de consumo desde su producción sin perjuicio para la salud sea más corto.

Sin embargo, no debemos olvidar que tomar el yogurt natural posterior a su fecha de consumo preferente marcado por su productor, si bien no suponga un riesgo para nuestra salud, no implica que dicho producto no haya perdido cualidades respecto a sus características organolépticas (olor, sabor, color) como nutritivas y por lo tanto lo ideal es seguir las recomendaciones de consumo de su envase.

                                                                            Irene Duo

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