La gripe ya está aquí

Las condiciones climatológicas  de este año están favoreciendo el retraso  en la aparición del brote de gripe anual, aunque ya  empiezan a aparecer  los primeros casos  y se espera  el  brote como muy tarde en febrero. 

¿Qué es la gripe?

Es una infección que ataca nariz,  garganta y  pulmones y que se propaga fácilmente.  En general  la contraemos cuando inhalamos gotitas provenientes de la tos o de los estornudos de alguien que  ya la tenga. También la podemos contraer si tocamos algo que contenga el virus y luego nos tocamos la boca, la nariz o los ojos.

A menudo confundimos gripe con resfriados. Son dos procesos distintos pero algunos síntomas coinciden. En ambos casos son producidos por virus. La diferencia fundamental, entre los virus que producen un resfriado o la gripe, es que el virus de la gripe es específico cada año, por  eso  las campañas de vacunación de la gripe  tienen que ser rediseñadas  anualmente ya que  el virus  muta muy rápidamente y aparecen  nuevas cepas que hacen que las vacunas de años anteriores no sirvan. Los virus que pueden contagiar un resfriado son múltiples, por eso  podemos  tener varios  resfriados  al año.

La gripe suele empezar de repente,  con fiebre alta, tos (generalmente seca), dolores musculares, articulares, de cabeza y garganta, intenso malestar y abundante secreción nasal, puede haber mareos, náuseas y vómitos. La fiebre y los demás síntomas suelen desaparecer en la mayoría de los casos en el plazo aproximado de una semana.

Un resfriado puede tener algunos síntomas similares, como congestión nasal, dolor de cabeza y garganta, tos, picor de ojos, estornudos  pero se diferencia en que no hay fiebre o  ésta es más baja.

La gripe tiene dos síntomas que la diferencian de un resfriado: fiebre mucho más alta, alrededor de los 38 grados y  quebrantamiento general o dolor de huesos generalizado, es esa sensación de que nos duele todo el cuerpo y no podemos levantarnos de la cama.

Tenemos que tener en cuenta que como la infección es vírica y no bacteriana no podemos usar antibióticos  para tratarla  porque estos no son eficaces ante los virus. Los tratamientos que podemos usar  son sintomáticos, es decir alivian los síntomas  y nos hacen  más llevadera la enfermedad mientras dure, pero no atacan la causa.

Estos medicamentos son los llamados antigripales que  suelen tener tienen varios compuestos:

  • uno de ellos será un analgésico/antipirético que puede ser paracetamol  o ácido acetil salicílico o ibuprofeno y sirve para paliar el dolor o estado de malestar general   así como para bajar la fiebre.  La mayoría de los antigripales  que usamos tiene paracetamol
  • Otro compuesto es un antihistamínico para tratar la secreción nasal, los estornudos y el lagrimeo.
  • Otro es un descongestivo  para desatascar la nariz en la congestión nasal.
  • También puede tener un antitusivo.

Suelen venir en forma de pastillas efervescentes o sobres solubles, esto es porque de esta forma se absorben más rápidamente  que si son en comprimidos. Algunos antigripales llevan el apellido forte, nos parece que son mejores pero la diferencia es que la dosis de analgésico es mayor (1000 mg. de paracetamol en vez de 650mg.) y realmente no es necesario.

Aunque en general estos medicamentos son compatibles con la mayoría de otros medicamentos,  las personas que llevan tratamientos crónicos deben consultar con un sanitario  para saber si hay algún problema al tomarlos a la vez.

La forma de tomarlo es  de un sobre o comprimido efervescente cada 8 horas durante 3 días. Si pasado este tiempo no se nota mejoría progresiva de los síntomas  entonces  se debe acudir al médico para que haga una valoración. La mayoría de las personas no necesitan que les vea un médico cuando tienen síntomas de gripe porque en general no están en riesgo de presentar un cuadro gripal grave pero sí será necesario si los cuidados personales no  están funcionando.

Tenemos que saber que no es lo mismo una gripe en una persona sana que en  una persona anciana o que tiene cualquier enfermedad crónica.  Hay que tener en cuenta que estas infecciones víricas a veces pueden dar lugar a complicaciones bacterianas pulmonares como una neumonía. Son las personas que están en alto riesgo de sufrir complicaciones por la gripe las que pueden necesitar  ir al médico si la contraen.

Además de guardar cama y tomar antigripales  es importante tomar bastantes líquidos  que por un lado nos mantienen  hidratados ya que la fiebre  nos hace  sudar bastante, y por otro nos ayuda a humedecer  las mucosas y la tráquea para que el sistema respiratorio responda  con mayor elasticidad ante la tos  y ésta sea menos dolorosa.

No fumar ni beber alcohol.

Es importante tomar medidas para evitar  contraer la gripe o contagiar a otras personas si ya se tiene.

La principal medida preventiva es la vacunación  en el periodo de  campaña antigripal que va de octubre a diciembre. Se recomienda a  pacientes de riesgo: aquellos que tienen enfermedades crónicas , embarazadas y mayores de 65 años.

Para no contagiar además es importante quedarse en casa al menos un día sin fiebre , no compartir  alimentos ni utensilios , cubrirse la boca con pañuelo al toser y tirarlo luego a la papelera, lavarse la manos con frecuencia y siempre tras estornudar o toser. Si no se dispone de pañuelo, toser sobre la manga de camisa, no al aire y evitar siempre tocarse ojos, nariz y boca ya que la gripe se transmite por contacto o proximidad con mocos y secreciones.

El periodo de incubación de la gripe es de aproximadamente 2 días. Lo tendremos en cuenta tanto si la padecemos como si son personas próximas a nosotros las que la tienen, intentando evitar el contacto directo, extremando las medidas de higiene y en época de brote de gripe teniendo especial cuidado con sitios cerrados o grandes aglomeraciones.

Una de las medidas más eficaces y sencillas  para evitar contagiarse o transmitir tanto la gripe como otras infecciones respiratorias es el  LAVADO DE MANOS  frecuente con jabón normal; no es necesario usar desinfectantes ni antisépticos. Siempre se debe realizar tras ir al baño, antes de comer y tras estornudar o toser. Como el virus está en las secreciones de nariz y boca es importante mantener las manos alejadas de la cara ya que lo distribuimos a todo aquello que tocamos posteriormente.

En lugares con mucha gente durante periodos de gripe hay que tener en cuenta que todo lo que se tocamos con las manos como puede ser barandillas, manillas de puertas, interruptores,  botones de ascensor, etc.  puede  ser foco de contagio ya que muchas personas no se  lavan las manos  después de estornudar y pueden tocar algo que nosotros posteriormente tocaremos.

Nos lavaremos siempre las manos al llegar a casa.

Elena Resines

Propósitos

Hacerse propósitos semanalmente y evaluar de manera compartida  su cumplimiento, es una de las herramientas fundamentales que se utiliza en los talleres del Programa Paciente Activo. A menudo lo comentamos en los post de este blog.

Hoy quiero haceros algunas sugerencias que se pueden tener en cuenta a la hora de formular estos propósitos. Es fundamental que percibamos con claridad que  estén relacionados con la mejora de algún aspecto de nuestra salud. Salud, entendida desde una visión holística que integra nuestro cuerpo, mente y  relaciones personales.

El propósito tiene que ser  hacer algo que no hacemos habitualmente, o dejar de hacer algo que hacemos a menudo y no nos favorece. Normalmente estas acciones conllevan algún tipo de esfuerzo personal. Resultaría  tramposo formularse  propósitos sobre cosas que ya hacemos habitualmente con regularidad y que nos cuestan poco, que no supongan algo de nuevo reto. El autoengaño no es más que  una manera de huir de nuestra responsabilidad.

Así que cuando afrontéis las “zonas de mejora” y vayáis a formularos propósitos,  os invito a haceros estas preguntas:

1.- Pregúntate cual es el problema o lo que quieres mejorar. Por ejemplo, define  que mi problema es ”que como patatas fritas casi todos los días”.

2.- Define tu propósito, ¿qué quieres hacer? o ¿qué quieres dejar de hacer o evitar?  Obviamente, “comer menos patatas fritas” o “sustituir las patatas por lechuga”. Formúlalo siempre en términos positivos, evitando el “no”.

3.-Cuantifica cuanto y cuando lo vas a hacer, “cuatro días a la semana”, “entre semana”, “en los almuerzos”, “en las cenas”. Sé concreto. Visualizar que ya lo estás haciendo te puede dar perspectiva.

4.- ¿Lo puedo hacer yo mismo, o dependo de otra persona? Haz que dependa de ti , se autónomo para lograr ese propósito. El compromiso solo debe ser tuyo.

5.- ¿Hacerlo, puede afectarte en otra faceta de tu vida que te vaya bien? Evalúa si es perjudicial en algún aspecto de tu vida o resulte negativo a otra persona. Si fuese así, cambia de propósito o reformúlalo para que resulte sostenible.  

Puede ser de ayuda pensar en alguna persona que conozcas  y que haga muy bien lo que tu  pretendes, que  su comportamiento sea una referencia para ti. Y sobre todo, es muy importante a la hora de definir el propósito, que sea mucho más realista  que ideal, que sea motivador, y para ello es mejor prescindir del típico “tengo que”.

Y finalmente, que resulte alcanzable El objetivo de una buena formulación de acciones es conseguir ni más ni menos, lo que nos proponemos. Y si no lo has conseguido, reformúlalo y vuelve a intentarlo las veces que sea necesario.

Que tengas buenos propósitos y los cumplas. Suerte.

Ánjel

DOLOR (Otros tipos de cronicidad)

 

Me gustaría  compartir con vosotros otros tipos de cronicidad. Cada día me preocupan más ciertos aspectos de la salud de los que aun no hemos tratado en este blog.

Hoy quiero hablar del dolor. El dolor es un problema grave de salud en todo el mundo.

La OMS define como salud “completo bienestar físico, mental y social y no solamente la ausencia de afecciones o falta de enfermedad”. Y esta definición data de los años cuarenta y no ha sido modificada desde 1948.

Muy lejos queda la definición de ausencia de enfermedad.

El dolor por sí mismo podría considerarse una enfermedad. Todos tenemos la experiencia de dolor. Un dolor de cabeza o de estomago nos amarga la existencia. Nos deja indefensos y reduce considerablemente nuestra calidad de vida. Es tan importante su ausencia en nuestra vida que ya tiene la consideración de quinta constante, añadiéndolo a la fiebre, la tensión arterial, la frecuencia cardiaca y la frecuencia respiratoria. Y me pregunto, si todos estos síntomas se tratan cuando están fuera de la normalidad,¿ por qué tiene distinta consideración el dolor?

Un referente mundial sobre este tema es la Declaración del Colegio de Anestesistas de Australia y Nueva Zelanda que considera el alivio del dolor como un derecho humano  y dice que el paciente tiene:

1-Derecho a ser creído 2– Derecho a una evaluación y tratamiento adecuado. 3-Derecho a ser tratados por profesionales sanitarios con la debida formación y experiencia. 4– Derecho a unas estrategias eficaces para el control del dolor 5-Derecho a recibir formación sobre las alternativas existentes para un tratamiento eficaz del dolor en cada caso particular 6– Derecho a una planificación adecuada para el alivio del dolor después de recibir el alta de los cuidados inmediatos.

En España se crea la primera Unidad Terapéutica del Dolor en 1973.

Podríamos definir el dolor como una experiencia sensorial y emocional desagradable asociada con una lesión presente o potencial. Por lo tanto es un proceso subjetivo y complicado.

Existen escalas para valorar el dolor: una escala visual numerada de 0 a 10, donde 0 es ningún dolor y 10 dolor máximo. Para pacientes deteriorados, demenciados o niños, existe una escala especial con caritas.

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Como vemos el dolor es una experiencia complicada y subjetiva. Lo que a mí me parece un dolor insoportable para otros puede ser mucho menos.

Todos tenemos también la experiencia propia o de alguien cercano que sufre o ha sufrido dolor. También sabemos de las dificultades que supone el vivir con dolor o con alguien que lo padece. Sabemos de la incomprensión, del cansancio, de la incomodidad, del sufrimiento sicológico para quien lo sufre físicamente y para los que le rodean. Al ser una experiencia subjetiva tiene mucho de nuestra propia vivencia.

Recuerdo hace mucho tiempo durante un proceso traumatológico largo, que mi médico me decía,” tú estas deprimida”..Claro, nadie vive con dolor sin sentir tristeza y si tienes un bebé al que no puedes coger, evidentemente te sientes triste e impotente. El dolor te impide hacer tu vida normal. Y eso nos causa un dolor emocional que nos deja sin fuerzas y que se añade al dolor físico aumentándolo en una medida muy importante.

Podemos diferenciar el dolor agudo del dolor crónico.

 Nadie se cuestiona el dolor  agudo. Siempre se debe a causas que se resuelven en un tiempo más o menos largo pero acaba desapareciendo. Hay que tratarlo evidentemente pero es mucho menos complejo que el crónico por el hecho simple de que se pasa cuando desaparece la causa que lo provoca.  

El gran problema está en el dolor crónico

¿Qué podemos hacer en esta situación?

Lo primero, acudir al médico. Ellos pueden poner tratamientos que nos quiten el dolor. Todos tenemos mucho miedo a estos tratamientos. Hay muchos mitos respecto a ellos. Que si suben la tensión, que si tienen muchas contraindicaciones (los prospectos- sabana no ayudan y avalan nuestra idea de las contraindicaciones), que si tienen muchos efectos secundarios, que si crean adicción.. y yo me pregunto qué es mejor, ¿ vivir con dolor o el miedo a todo esto?.

Estos tratamientos no tienen límite. Cada vez hay más medicamentos para quitar el dolor y la unión de varios de ellos puede obrar milagros. Es muy difícil hacerse adicto a ciertas medicaciones y cuanto mayor es el dolor, menor grado de adicción producen.

Técnicas de relajación. Si el dolor tiene un componente emocional importante cuanto más relajados nos encontremos, menos dolor tendremos. Y ya sé que es muy difícil relajarse cuando sufrimos dolor, pero lo poco que hagamos nos va a beneficiar muchísimo. Visualizaciones de lugares agradables o situaciones en las que hemos sido felices. Respiración abdominal que nos permite en segundos sentir como nuestros músculos se descontraen.

Si nuestro estado lo permite, salir de casa y pasear. Al salir hacemos algo de ejercicio que nos va a sentar muy bien y tenemos la posibilidad de relacionarnos con gente y olvidar la situación desagradable que estamos viviendo. Al menos durante un rato no estaremos pendientes del dolor.

No olvidar los hobbies, leer, hacer manualidades, pintar hacer punto o ganchillo, ver la tele, son actividades que nos mantienen la atención centrada en lo que hacemos y  nos alejan del dolor.

No encerrarnos en nosotros y nuestras vivencias. Llamar y hablar con los amigos. Pedir que nos acompañen un rato si no podemos salir. Seguro que están encantados de poder ayudar y de acudir a nuestro domicilio a pasar un rato con nosotros. Y si no se lo decimos es posible que no se atrevan a llamarnos o a acompañarnos pensando que pueden molestar.

Y volver al médico si no obtenemos el alivio esperado. Hay unidades específicas de dolor a las que nos pueden mandar.

Y si quien sufre el dolor es alguien cercano a nosotros. ¿Qué podemos hacer para ayudar?

Lo principal, no minimizar su dolor. Hacer caso de lo que nos dicen. Creer lo que nos cuentan. Nada es más horroroso que el que alguien te diga..mira que no será para tanto, ya verás como se pasa, pero hombre todavía te duele?..NUNCA pongamos en duda su dolor.

Todos sabemos lo incómodo que es vivir con alguien que sufre un dolor crónico. Pero mucho más difícil es vivir con  dolor. Acompañar a veces es suficiente. Y cuidarnos a nosotros necesario para que nuestra compañía sea efectiva. Evadirnos para poder ayudar. Nos necesitan enteros, psicológicamente fuertes.

Que más decir. A vosotros pacientes que vivís con dolor, ánimo para seguir viviendo. A los familiares que los acompañáis, paciencia y comprensión. A vosotros médicos que los tratáis, daros las gracias por no caer en lo que algunos autores llaman la ética del infratratamiento. El enfermo tiene derecho a ser aliviado de su dolor. El médico tiene el deber de aliviar al enfermo, no como una cuestión opcional sino como un imperativo ético.

Magdalena Vázquez

Las delgadas líneas rojas

Desde el 20 de diciembre pasado se han instalado en nuestras vidas las líneas rojas. Televisión, radio, prensa, internet y redes sociales nos acercan cada día a la penúltima línea roja que tales o cuales, unas veces como dogma de fe inamovible y la mayor parte de ellas como barricada presuntamente infranqueable, se lanzan para no tener que comprometerse presentando proyectos positivos y creativos desde los que construir… pero bueno, esto no es lo que me interesa.

Son otras, más delgadas, más tenues, más imperceptibles y mucho más peligrosas, las líneas rojas que me ocupan.

En mi convivencia con la enfermedad crónica (mi compañera no invitada la diabetes) he conseguido logros en diversos campos. Unos me han costado más, otros menos y algunos aún están por llegar.

En el día a día voy descubriendo que eso logros están permanentemente amenazados por unas sutiles y delgadas líneas rojas, que he descubierto que soy muy proclive a traspasar. Y especifico:

  • El ejercicio diario, esa media horita de paseo de cada día, que muchas veces cae y desaparece ante consideraciones como: “ayer me di una buena caminata”, “Uf con este mal tiempo cojo el bus para ir a casa directamente”, “a ver si el fin de semana damos una vuelta grande”. Estas y otras “razones” (a las meras justificaciones y excusas también les gusta que las traten como algo importante: razones), suponen cruzar esa tenue línea roja que me separa del logro conseguido y del buen hábito adquirido, para llevarme a una tierra de nadie donde es espectacular la facilidad con la que se instala y prevalece la vuelta a viejas costumbres.

 

  • La alimentación. ¡Hay que ver cuántas “buenas razones” encuentro para ir desdibujando la línea divisoria entre comer saludablemente para un mejor control de la diabetes como hábito general de vida y el simple “tener cuidado” con este o aquel alimento! Es sencillísimo encontrar cada día algo que celebrar con un par de galletitas, animarme ante la tristeza de ver tanto verde en el plato alegrándolo con una patatas fritas extra, tomarme una copa de más que en realidad no era necesario tomar, probar “sólo un poquito” de ese dulce que con tanto cariño me ofrecen, no vaya a ofenderse alguien si no acepto… y tantas cosas más que hacen que cruzar la línea roja sea tremendamente sencillo.

 

  • La medicación. Ahí soy más fiel (o más temeroso tal vez) que en otros campos, aunque tiendo a justificar el olvido de la pastilla del medio día… ¡y eso que tengo la casa, el despacho y los bolsillos de mi vestuario plagados  de pastilleros específicamente dedicados a la dichosa pastillita!

 

  • El pensamiento positivo. He descubierto que de vez en cuando me aparto en mi pensamiento de los logros alcanzados en mi convivencia con la enfermedad y, por alguna oscura razón, me sitúo en la limitación que conlleva ser diabético, en las “privaciones”, las “renuncias” y en todo ese sacrificio que sirve “para no curarme nunca y estar siempre medicándome”. Esta línea roja, la de ceder a estas experiencias y sensaciones negativas (que son ciertas) para instalarme en la auto lamentación del pobrecito enfermito de por vida y en una autocompasión destructora que ponen en peligro mi decisión de vivir mi vida con mi enfermedad de manera que yo pueda vivirla con la mayor calidad de vida, es la línea roja más peligrosa, tenue, imperceptible y sutil de todas. Y, además, ya sé que cuando la traspaso y me instalo en ella surgen inmediatamente todo tipo de justificaciones y excusas que empleo como “razones” para saltarme las líneas rojas del ejercicio, la alimentación saludable y la correcta medicación.

 

¿Qué hacer? Lo primero: pararme, mirar dentro de mí con tranquilidad y paz, para intentar comprender qué me está pasando y por qué. Vamos, nada nuevo bajo el sol, que ya decían los antiguos aquello de gnosce te ipsum (conócete a ti mismo) como premisa para afrontar y resolver problemas.

Importante: cuando echo esa mirada hacia dentro he aprendido a no hacerlo desde el pensamiento negativo (que generalmente es el que me ha llevado a esa situación), sino desde la certeza de que si he traspasado líneas rojas en la mala dirección, es porque antes estaba del otro lado de esa línea: en el campo de los logros, del buen hábito construido o en construcción, de la coherencia con lo que quiero para mi vida.

Tener un ámbito en el que compartir estas vivencias con personas que seguramente también se encuentran con estos “pozos” que de vez en cuando amenazan con tragarse nuestras decisiones y logros es un privilegio, y en los talleres de Paciente Activo estamos para eso: para aprenden a llevar a cabo nuestras decisiones de vida, para ir alcanzando logros, y para aprender a mantenerlos cuando peligran.

 

Juan Carlos Mendizabal

Yo quiero ser humana ¿Y tú?

 

Hoy os voy a hablar de un tema que me preocupa mucho y sobre el que estoy profundizando últimamente porque me parece que es la base de las relaciones humanas. Afortunadamente este tema cada vez está preocupando más a los profesionales y a las organizaciones sanitarias. Este tema no es otro que la deshumanización en las relaciones pero especialmente me preocupa en el ámbito  de la salud.

El termino deshumanización es utilizado en muchos contextos  y lo podemos definir como el proceso mediante el cual una persona o un grupo de personas pierden o les quitan sus características humanas.

Cualquiera de las profesiones sanitarias, así como otras profesiones, tienen como finalidad ayudar en momentos de vulnerabilidad de los seres humanos, a atender sus necesidades, prevenir su sufrimiento, ayudarles a aceptar sus limitaciones y a recuperar una vida en equilibrio para que la vivan de la manera más sana y autónoma posible.

Cuando hablamos de humanizar, hablamos de tratar a las personas en su globalidad, teniendo en cuenta todos los planos de su vida, no solamente el plano físico, sino también el social, el intelectual, el emocional y el espiritual. Por eso cuando tenemos relaciones deshumanizadoras es porque obviamos uno o más de estos planos.

Muchas veces en la atención sanitaria, se tiende a despersonalizar las intervenciones o cuidados, se llega a tratar a la persona como si fuera una cosa, un objeto. Y los objetos no tienen sentimientos, ni planos sociales, ni espirituales, ni intelectuales por lo tanto cuando despersonalizamos la intervención lo que hacemos es ceñirnos al plano físico olvidando los demás,  provocando así una deshumanización de la intervención.

Hablar de las causas de deshumanización en salud nos podría dar para más de un post y podríamos filosofar sobre ellas durante horas y horas. Para mí hay dos causas que destacan sobre las demás:

Una de ellas es la “cosificación” de los pacientes. Es  algo habitual en el sistema sanitario, sobre todo en la atención hospitalaria donde las relaciones son más cortas y no conocemos el contexto global de la persona. Por lo tanto se trata prioritariamente la enfermedad que le ha llevado al hospital y no el impacto de esta enfermedad en todos los planos de su vida. En atención primaria, se conoce más  el contexto global de la persona y se tiene más tiempo, ya que se está en la vida de esa persona como referentes sanitarios durante mucho tiempo y generalmente con todos o muchos de los miembros de esa familia, por lo tanto es más fácil trabajar esas relaciones personales.

Otro problema importante es la falta de competencias interpersonales. A los profesionales sanitarios en sus estudios no se les forma, o se les forma poco,  en habilidades comunicacionales, en inteligencia emocional, en humanización del cuidado. Por lo tanto muchas veces la falta de recursos y habilidades  para manejar estas situaciones hacen que se huya de ellas.

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Pero como ya sabéis que a mí me gusta ver siempre la vida desde un punto positivo os tengo que decir que  si he visto una evolución en los profesionales sanitarios en los últimos años. Creo que la deshumanización de los cuidados había llegado a unos límites muy graves y hay un sentir dentro de muchos profesionales de que es absolutamente necesario recuperar la humanización en los cuidados. Ya se están haciendo en muchos hospitales, acciones y campañas de humanización de los cuidados con muy buenos resultados sobre los pacientes. Ya nadie pone en duda de que en los servicios de Cuidados Paliativos esto es una prioridad. Así mismo en los planes de formación continuada de muchos servicios sanitarios se están introduciendo temas como la humanización de los cuidados, habilidades de comunicación, Inteligencia emocional, etc… Creo que este problema existe y es real, pero también creo que los profesionales y sistemas  sanitarios son conscientes de él y están trabajando para resolver los problemas secundarios de él.

He visto muchos procesos de transformación personales y también he vivido el mío propio, por lo que estoy absolutamente convencida de los beneficios de tratar a la persona como un todo.

Es indiscutible a estas alturas la importancia de que te miren a los ojos cuando te saluden, cuando te dan un mala noticia, que te tiendan la mano para ayudarte a levantarte cuando te has caído, que te dejen un hombro sobre el que llorar, que se alegren por ti cuando tienes un éxito, que te ayuden a resolver tus dificultades…..en fin podría seguir y seguir y nunca acabaría….pero todas estas cosas no lo olvidéis…..lo tenemos que hacer todos y cada uno de nosotros en nuestro día, en nuestro ámbito y así entre todos construiremos un mundo mejor….un mundo más humano….

Hoy especialmente quiero dedicar mi post a una persona que está pasando por uno de los momentos más difíciles de su vida, me gustaría poder acoger su dolor y aportar todo lo que pueda para que mejore cuanto antes. Pare ella y para todas las personas que están pasando por momentos difíciles va este post.

Yo quiero ser humana y para ello estoy trabajando ¿Y tú?

ESTI

El presente y el futuro de los pacientes crónicos

The Beryl Institute (El instituto Beryl) es una comunidad de práctica de pacientes, con sede en Estados Unidos y  formada con el objetivo de aprender y reflexionar sobre la experiencia de «ser paciente» a través de la investigación y del conocimiento compartido. En el enlace podéis acceder a su página web y a la mucha información que en ella se aloja. El contenido sólo está en inglés. ( Aunque no es motivo de esta entrada sería pertinente preguntarse si una experiencia parecida podría darse en nuestro entorno.)

El motivo por el que hablamos de esta organización es porque recientemente ha hecho publico un informe acerca de la situación de la experiencia del paciente. Para la realización del informe se han realizado 1500 encuestas en 21 países y queremos compartir aquí algunas de los datos que se recogen.

El informe señala  que aspectos relacionados con la satisfacción y seguridad del paciente son cada vez más prioritarios en las organizaciones sanitarias. Cada vez están más presentes estructuras y programas para abordar la experiencia del paciente aunque todavía es un camino en el que hay  mucho por hacer. Las personas entrevistadas consideraron que un sólido liderazgo y la creación de una fuerte cultura que trabaje en el área del paciente y su experiencia como enfermo son claves y fundamentales para fortalecer dichos programas.

Por otra parte el informe también recoge que el compromiso y liderazgo del paciente experto es creciente y que cada vez hay una mayor implicación de los pacientes y las familias a la hora de hacer oír su opinión. La comunicación,  la calidad de los servicios, el entrenamiento, el compromiso de los implicados y la investigación e inversión en los cuidados de salud se señalan, entre otras, como elementos prioritarios en el futuro

Nos parece interesante esta oportunidad de asomarnos al exterior y compartir la idea de que la implicación del paciente en el manejo de su enfermedad  es un modelo global que traspasa nuestras fronteras y tiene un carácter estructural en los sistemas sanitarios del futuro, y que resulta clave para alcanzar una mayor satisfacción del paciente crónico y unos sistemas sanitarios más sostenibles y reorientados a proporcionar cuidados de calidad.

Enlazamos aquí a la infografía resumen del estudio

Iñaki Etxebarria

El movimiento es vida

Uno de los últimos libros que ha caído en mis manos y que me ha encantado es uno titulado “Apoderarte de tu cuerpo”, en él se hablan de la forma de ver el ejercicio y por tanto el movimiento muy muy interesantes, por eso hoy voy a lanzaros una pregunta que probablemente nos hemos hecho todos alguna vez cuando estamos haciendo ejercicio y no hay un tutor/profesor pendiente de nosotros (a veces incluso con el profesor); “¿como sabemos si lo estamos haciendo bien o no?”, es muy habitual ya que estamos entrenados en la cultura de “hacerlo bien” .

 

“Lo más importante es moverte, date permiso de hacerlo bien o mal, de ir a tu propio ritmo, de ser un principiante, de equivocarte, date permiso de sentir exactamente lo que estés sintiendo y estar cómodo con esa sensación, si sientes que lo estás haciendo bien, eso significa que lo estás haciendo bien. Sientas lo que sientas eso es correcto, no hay ni bien ni mal en el reino de las sensaciones, son lo que son, y lo mejor es tomarlas como vienen”, este es un enfoque que hasta entonces yo no me había planteado, no se trata de hacer “el burro”, ya que hay que obviar que no debe haber dolor, hay que dejarse llevar por ese sexto sentido llamado “intuición”, esa voz interna que pocos dejan que salga y escuchan.

 

Pienso que ni en el cuerpo ni en la vida suceden las cosas “de repente”. Los aconteciemientos vienen de todo un aprendizaje. Si un día amaneces con un dolor que te inmoviliza, lo más probable es que ese dolor empezara mucho  antes. Primero como una pequeña incomodidad, que tal vez notaste o no. Luego eso creció y se convirtió en una pequeña molestia, que tal vez notaste o no pero no hiciste nada en ese momento para que desapareciera. La molestia siguió creciendo hasta que pasó a ser un dolor pequeño y entonces te dijiste a ti mismo: “me aguanto, no pasa nada, no es grave” y seguiste. Hasta que un día te levantaste “de repente” con un dolor enorme o sin poder moverte o con una lesión. Esta podría ser más o menos es la historia de muchos malestares. Si somos conscientes de nosotros mismos, vamos a tener la capacidad de identificar la primera incomodidad y en ese momento, hacer algo para ajustarla, aunque no nos damos tiempo para verlas y sentirlas.

 

A veces parece que inventamos cosas para no tener que movernos. Creemos que al no hacer determinadas actividades estamos guardando energía para realizar otras que creemos más importantes, cuando en realidad nos estancamos y perdemos energía. Mientras más nos movemos, más energía tenemos y mejor está nuestro cuerpo. El movimiento es vida. Estamos hechos para movernos y cuando dejamos de hacerlo, perdemos energía, los huesos se descalcifican y los músculos se debilitan, además de que las ideas no fluyen y las emociones se estancan.

 

Estar sentando en una silla por ejemplo, es una posición muy utilizada y sin embargo parece ser una de las más dañinas, pasamos más de nueve horas diarias sentados y en cuanto nos sentamos, la actividad eléctrica de los músculos se apaga, la quema de calorías disminuye, las enzimas que ayudan a quemar las grasas disminuyen, y todo esto va en aumento en función del tiempo que pasemos sentados. Además de sobrecargar de trabajo a la columna, tensamos la espalda e inmovilizamos las caderas.

 

Desde luego yo me apunto al movimiento, al movimiento consciente, y tu??

 

Ani Galende

Dulce navidad!

Hoy creo que tengo una responsabilidad mayor al escribir mi post. Es el día de nochebuena, y me parece un día especial.

Esta noche, dejó varias sillas vacías. Tenía varias opciones para celebrarlo, todas muy apetecibles, pero he decidido trabajar, aunque con ello me haya ganado alguna pseudo riña. Así que si, hoy estoy de guardia. Aunque no seamos conscientes de ello en nuestro día a día habitual, siempre hay alguien en el servicio de urgencias y en los hospitales por si lo necesitamos. Permitidme que os diga, que en mi opinión, esto no se paga con dinero.

Me encanta ver la ciudad llena de luces, los escaparates tan bonitos, no me gusta nada la cantidad de gente que hay en todos los comercios, pero si el ambiente, las reuniones familiares, sobretodo si tenéis la misma suerte que yo, y disfrutáis en vuestro entorno de familias bien avenidas con las que poder compartir.

Pero en todas las mesas hay siempre sillas vacías. Puede ser que esas personas que ya no están entre nosotros hayan fallecido, o estén ocupando otras sillas, de manera voluntaria o involuntaria. Hay personas que nos dejan vacíos que no llegamos a llenar en toda una vida. Con eso no quiere decir que no sepamos disfrutar de que lo que tenemos delante, no es eso, sino que siempre que llegue un día especial, esa persona en un momento u otro del día, acabará viniendo a tu mente y tendremos relativa pena de no poder compartir ese tiempo y espacio. Puede ser que estos días, toque convivir con emociones y sentimientos contradictorios, saludos, despedidas, recuerdos, pena, alegría, añoranza, enfados, viejos rencores y todos aquellos que se os ocurran. En mi caso, este es el motivo de que trabaje, siento una silla vacía a mi lado, que me pesa mucho, y aunque no sea lo más indicado, de vez en cuando adoptar la postura del avestruz, me resulta hasta saludable. Y ya sé que en realidad es una tontería, porque no es el único día que está vacía…!! Pero no sé que me pasa con la nochebuena, que tiene un algo que me pone más sentimental. Además la ausencia afortunadamente es temporal, en unos días vuelve mi hijo..!! Y vengo a trabajar, y al no estar en una ambiente familiar, aunque con mis compañer@s me sienta cómoda y querida, me resulta mucho más sencillo sobrellevar esta noche. No penséis que no lo celebramos, eso sí, si el trabajo lo permite, pero hacemos lo posible por tener una noche agradable y divertida.

Recuerdo nochebuenas de mi infancia con mucho cariño, siempre las he celebrado en familia o trabajando. Un año, con menos de 5 años, comí tantos caracoles, que hasta vomité, y ya no los he vuelto a probar en la vida!! Otros años, después de cenar, cantábamos y jugábamos al un, dos, tres. Esperábamos con ansia las fiestas navideñas, porque aunque pertenezco a una familia numerosa, venían tíos y primos con los que habitualmente no estábamos, y nos divertíamos muchísimo!! Planeábamos y organizábamos la diversión!! Mi hermano mayor era el cerebro de la operación. Y ahora, los que antes éramos niños, nos hemos convertido en los padres y madres, y seguimos en la medida que se puede, intentando que nuestros hijos disfruten como nosotros lo hacíamos. Inculcamos lo que a nosotros nos generó recuerdos felices!!!

Y tras la noche, llegará de nuevo el día de Navidad. A mi casa habrá llegado olentzero. Espero que se haya acordado de mí y tenga algún paquete sorpresa para abrir!! Y comida familiar, y nuevo día de excesos en este sentido.

 

Os deseo mucha felicidad estos días y que seáis capaces de fabricar bonitos recuerdos!! Feliz Navidad!!

 

Michael Buble para finalizar, una de mis debilidades ….

 

 

Bego Belarra

Se acercan las navidades

El otro día en el vestuario del polideportivo escuche una conversación de dos compañeras de spinning. Se habían apuntado para adelgazar o por lo menos como decía una de ellas para no coger esos “kilos “que se cogen por estas fechas: “las navidades”.

Celebraciones familiares, compromisos de trabajo y celebraciones con amigos donde se come y se bebe más de lo habitual.

Me metí en la conversación y les comenté: “que el spinning no es el tipo de ejercicio más indicado para adelgazar, dependerá del tipo de sesión que prepare el monitor, pudiendo plantear un ejercicio más aeróbico o más anaeróbico”.

No tenían ni idea de lo que les estaba hablando, no sabían qué era ejercicio anaeróbico ni aeróbico, tampoco sabían que este último es el que hay que realizar para bajar peso.

Además, me di cuenta que entrenaban sin pulsómetro, sin él, es más difícil saber la intensidad y el tipo de ejercicio que se realiza.

Después de esa conversación con mis compañeras decidí escribir esta entrega para intentar aclara varios conceptos que me parecen importantes a la hora de practicar ejercicio.

A menudo he visto personas entrenando con o sin pulsómetro, ¿cuál es la diferencia?, para medir la intensidad del entrenamiento tenemos varias opciones: una sería de manera objetiva y la otra subjetiva, y nos van a servir para saber si estamos entrenando de forma aeróbica.

En el entrenamiento de forma aeróbica predomina la oxigenación del músculo y nos ayudará a bajar peso. Permite adelgazar, al reducir la grasa corporal.

El ejercicio aeróbico emplea las grasas como fuente principal de energía, por lo que resulta el tipo de ejercicio más beneficioso para las personas con obesidad o sobrepeso. Para conseguir la pérdida de peso, el ejercicio se debe practicar habitualmente y con una intensidad moderada.

En la forma anaeróbica, predomina la deuda o falta de oxígeno en el músculo, este tipo de ejercicio se utiliza para adquirir potencia y masa muscular, sirve para fortalecer el sistema musculo esquelético, pero los ejercicios anaeróbicos no parecen ser los más recomendables cuando se quiere perder peso.

En el caso de la medición subjetiva, nos basamos en nuestras propias sensaciones de esfuerzo, se llama:”test del habla”, es sencillo saber si mientras hago ejercicio puedo mantener una conversación, si puedo mantenerla, estaré realizando ejercicio de forma aeróbica con una intensidad baja.

Este tipo de medición no nos proporciona un dato exacto, es aproximado. Para saber a qué intensidad estamos trabajando nos hace falta un medidor objetivo, que sería un pulsómetro.

Un pulsómetro es un dispositivo que consta de dos elementos, una banda pectoral que recoge los impulsos eléctricos cardiacos (frecuencia cardiaca) y un elemento receptor donde visualizamos el resultado de recogida de la señal, y que suele ser un reloj de muñeca.

Éste nos indicará nuestra frecuencia cardiaca; las pulsaciones por minuto, que mediante unas fórmulas que voy a explicar, podremos saber a qué intensidad estamos realizando el ejercicio.

Vamos a averiguar nuestra frecuencia cardiaca en reposo: durante cinco minutos, tumbados, lo mejor es recién despertados, con el pulsómetro puesto, apuntaremos los registros durante varios días para hacer una media.

Por otro lado, la frecuencia cardiaca máxima la calculamos haciendo la sencilla formula de 220 – la edad en hombres, y 226 – la edad en mujeres.

También averiguaremos nuestra frecuencia cardiaca (FC) de entrenamiento = (FC Máxima – FC Reposo) x  % + FC Reposo

Por ejemplo, si soy una mujer de 50 años, mi FC máxima sería de 176, he calculado mi FC en reposo y sé que es de 60 latidos por minuto, si quiero entrenar  al  70%  tendré  que  hacer  lo siguiente:

FC de entrenamiento al 70% = (176 – 60) x 0,7 + 60 = 141.

Esa es la FC  para realizar ejercicio al 70%.

¿Qué zonas de entrenamiento tenemos y qué se trabaja?

Zona Cardíaca de Seguridad (50-60%)

Es un trabajo suave donde la FC no se eleva demasiado, recomendable para personas que empiezan hacer ejercicio después de un tiempo prolongado de inactividad. Es un rango de frecuencia cardíaca donde predomina la condición aeróbica y la oxigenación de los músculos. El corazón trabaja lo bastante para fortalecerse sin un trabajo muscular excesivo.

Zona Cardíaca de Umbral Aeróbico (60-80%)

Es el rango donde más mejoramos nuestra capacidad pulmonar y condición física general y donde vamos a adelgazar, vamos a consumir nuestra grasa corporal.

Zona Cardíaca Umbral Anaeróbico (80-90%)

Mejora la capacidad anaeróbica, siendo un ejercicio con deuda de oxígeno, no es recomendable para personas sin una preparación física previa.

Zona de peligro (90-100%)

Solo para personas entrenadas con cierta experiencia. Es un ejercicio máximo con restricción del oxígeno.

Si queremos adelgazar o por lo menos no coger esos kilos que se cogen en Navidad, deberemos realizar ejercicio físico de forma aeróbica y progresiva, de 30 a 60 minutos diarios, comenzaremos con una baja intensidad (zona cardiaca de seguridad) para ir aumentando hasta alcanzar un nivel de entrenamiento o trabajo entre el 60%-80% de la frecuencia cardiaca máxima. (Umbral aeróbico).

Se sabe que la máxima utilización de las grasas durante el ejercicio se produce a los 60 minutos de haber iniciado la actividad a una intensidad del 60%-80% de la frecuencia cardiaca máxima.

Pero además de estas indicaciones sobre el ejercicio físico a realizar para adelgazar o al menos no engordar, deberemos no olvidarnos de nuestra ingesta calórica.

Ahí van unas cuantas recomendaciones para estos días de tantas celebraciones:

  • Cuando te toque comer fuera de casa, elige los platos a la plancha y elimina los fritos y rebozados.
  • No abuses de alimentos salados, la sal puede provocar retención de líquidos.
  • Quita la sed con agua, reserva el alcohol sólo para brindar.
  • No tomes postre o elige un postre a calórico como fruta o yogurt, los turrones y mazapanes sólo para las fechas señaladas.
  • Controla el tamaño de las raciones, deja un poco en el plato y por supuesto no repitas.
  • Pide al olentzero un pulsómetro

 

Y recuerda: QUE, CUANTO, CUANDO y CON QUE FRECUENCIA…vas a realizar ejercicio.

 

Itxaso Arévalo

El poder de la sonrisa

Hablaba hace unos días de lo importante que es  sonreír y también de mantener  una buena higiene bucal

CEPILLOS………………

Decía también que a la vista de este dibujo no pude por menos que sonreír. ¿Por qué?, pues porque me  resulta familiar. A menudo tenemos en casa un vaso para cepillos de dientes, llenos de estos, ¿para qué? : Como en este caso, con frecuencia el número de cepillos de dientes es mayor, a veces duplica, al número de integrantes de una familia… En fin que como terminábamos el otro día  , el cepillo de dientes es uno de  nuestros mejores amigos, pero  tiene que ser un amigo de paso…,  quedarse con nosotros un tiempo, corto, y luego hay que dejarle partir. No es ser un mal amigo. Si ha cumplido su función, se lo agradeceremos infinitamente y le sustituiremos por otro. Siempre tenemos que tener uno, eso si.

¿Cada cuánto tiempo tenemos que cambiar el cepillo  dental?

Debemos cambiarlo cada 3 meses como máximo, ya que si se usa más tiempo pierde efectividad y no se aprovecha bien el tiempo que dedicamos al cepillado porque ya no está en buen uso. ¿Recordamos?  2 minutos mínimo debe durar un buen cepillado de la boca.

Al elegir nuestro cepillo es mejor  que el cabezal sea redondeado y pequeño para poder adaptarse a la anatomía dental y llegar a todas partes, y ha de tener filamentos  medios o suaves para no ser abrasivo y no dañar las encías. La cantidad de pasta dental ha de ser del tamaño de un guisante. Si usamos un cepillo eléctrico recordaremos que  ya tiene movimiento y solo hay que ir cambiando de superficie muy lentamente.

Usamos los hilos o los cepillos interdentales para limpiar la  superficie que hay entre los dientes y eliminar placa bacteriana en estas zonas. Esta parte es  aproximadamente un 40% de la superficie dental. Si no usamos estos elementos, estamos dejando parte importante de la boca sin limpiar Estos últimos también se cambian con frecuencia porque se deterioran. Usaremos el tamaño adecuado ya que hay varios, se clasifican por colores de más pequeño a más grande ( rosa, naranja, verde, rojo, amarillo, azul, morado y blanco).

El hilo dental  se usa para los espacios interdentales de escasas dimensiones. El cepillo interdental  para los espacios interdentales más amplios.

Para conseguir una higiene bucal completa es conveniente también  realizar enjuagues con colutorios, mejor que tengan flúor para reforzar el esmalte dental.

Consejos para mantener tu cepillo de dientes limpio y seguro :

El propósito principal de un cepillo de dientes  es, remover las bacterias  de la boca y eliminarlas mediante el cepillado. Por tanto es muy importante mantenerlo higiénico y libre de esas bacterias porque puede ser una fuente de contaminación y recontaminación de la boca.

Para desinfectar el cepillo podemos hacer algunas cosas: Cuando lo tenemos en casa dejarlo sin cubrir pues las condiciones húmedas favorecen  el crecimiento de bacterias, lo dejamos reposar al aire en posición vertical  para que se seque  y sin que toque los cabezales de otros cepillos. Cuando viajamos o lo llevamos en el bolso, lo cubrimos para que no se estropee o se manche.

Con el uso diario, los cepillos de dientes acumulan en las cerdas, residuos de pasta dental y de la boca.  Si no  se eliminan se favorece la aparición de bacterias que luego llevamos a la boca y que son perjudiciales para nuestra salud. Por eso es importantísimo  desinfectarlo  de forma correcta. Después de usar el cepillo se enjuaga muy bien bajo un chorro de agua caliente. A continuación se toma un poco de vinagre blanco y se coloca sin diluir en un vaso. Se pone el cepillo con las cerdas completamente cubiertas en vinagre para matar las bacterias que se encuentran en él. Se deja reposar unas 2 horas, después se enjuaga bien con agua fría hasta eliminar el vinagre y se deja secar con las cerdas hacia arriba. El uso de ácido acético, ( vinagre blanco) es una buena alternativa para mantener el cepillo de dientes libre de gran cantidad de microorganismos.

También con el mismo fin puede sumergirse  el cabezal del cepillo en  un vaso con  agua oxigenada  y agua del grifo al 50% durante unas horas tras lo cual se aclarará y se podrá usar con toda confianza.

Eso sí, estos trucos sirven para mantener el cepillo en condiciones higiénicas óptimas durante su vida útil, no para alargarla más de lo recomendable. Si hacia los 3 meses  de uso, el cepillo está impecable, no estamos limpiándonos bien los dientes.

No se debe limpiar el cepillo metiéndolo en el lavavajillas porque las altas temperaturas lo deterioran.

Y para terminar, volvemos al principio, a la importancia de sonreír .

Si quieres descubrir los beneficios que aporta la sonrisa, debes ver  este interesante vídeo en el que se explican algunos  beneficios de sonreír :

  • Es muy difícil fruncir el ceño mirando a alguien que está sonriendo.
  • Sonreír mejora la salud y el nivel de bienestar, así que te animo a hacerlo.

Elena Resines