Mala guardia

Supongo que en la mayoría de las familias hay un profesional sanitario, como mínimo, pero aun así quisiera correr el riesgo de compartir mi realidad laboral.

Si colocáramos 4 personas de pie formando un círculo entre ellas, y dentro de este, dibujáramos el número 6 en el suelo…… A la pregunta de ¿ qué veis? … Las respuestas serían diferentes en los 4 casos. ¿ Creéis que alguna de estas percepciones es errónea? ¿ Creéis que podría ser enriquecedor para cada uno de los participantes, conocer la visión de los demás? Mi opinión es que sí sería enriquecedor, y eso es lo que pretendo hacer hoy, compartir mi visión de un día de trabajo, con el único ánimo de ayudaros a entender.

 

Hace una semana tuve una mala guardia. Hay días en los que 24 horas seguidas trabajando, resultan ser muchas horas.  Acudieron varias personas con problemática social, porque ya sabéis q si la guardia empieza de esguinces, no verás solo uno…!! Pero os contaré uno de los casos solamente.

Atendí a una persona, de la que no voy a revelar detalles, solo os contaré que vivía una situación familiar límite, sin salida aparente, que le exigía mucho sacrificio y sufrimiento, mucho trabajo y dedicación, que duraba ya años, y que esto le había provocado en este momento, un  agotamiento físico y tal desgaste psíquico que le tenía bloqueada. Acudió por dolor en el pecho, con sensación de dificultad para respirar, de ahogo. Descartamos que tuviera ningún problema  cardiaco ni respiratorio agudo, y tras escuchar su historia personal concluimos que sufría un cuadro de ansiedad.

 

No sé explicar lo gratificante que me resulta ayudar a personas con estos problemas, como tampoco se expresar lo frustrante que es no poder hacerlo. Debemos conocer e informar de los diferentes recursos sociales que existen a nuestra disposición. Pero….. Todos queremos que nos ayuden? O hay veces en las que nos bloqueamos, no sabemos qué hacer y cómo hacer para permitir que las ayudas nos puedan llegar?? Tendrá esto que ver con las creencias personales de lo que » pensamos que merecemos»? Tendrá que ver con la educación recibida? Puede ser que simplemente busquemos no defraudar a aquellos que sentimos que dependen de nosotros? Nos creamos nuestras propias trampas mentales?

 

Estas son algunas de las preguntas que me hice ese dia, supongo que derivadas de la frustración de no poder hacer más y de la concepción del propio trabajo.  Entiendo que las relaciones entre sanitario- paciente están evolucionando de una postura claramente paternalista, a otra más participativa y de consenso, no hablo de situaciones de gravedad en las que únicamente cabe hacer lo que hay que hacer, hablo del resto. Me gusta escuchar las prioridades de mis pacientes, respetarlas y ayudarles a conseguir sus metas, haciendo q se sientan dueños de la situación. Todos  los días, voy aprendiendo cómo encontrar la mejor forma de conjugar lo que creo que debe ser, lo que ellos creen que debe ser, lo que puede ser y lo que quieren que sea….. Difícil tarea?

Bego Belarra

Os dejo con Fito…. Nunca se para de crecer, nunca se deja de morir

Encajando piezas

 

En el programa Paciente Activo aprendemos sobre autocuidados, queremos que las personas que padecen enfermedades crónicas tengan conocimientos básicos sobre su enfermedad y que aprendan y/o mantengan  aquellos hábitos o conductas que les hagan conseguir un mejor estado de salud. Para ello aprendemos a usar herramientas que fomentan la proactividad, esto quiere decir  que una vez que tenemos conocimientos sobre qué podemos hacer para mejorar nuestro estado de salud, podemos  asumir la responsabilidad de hacerlo y decidir libremente qué, cómo y cuándo lo vamos a hacer.  Para esto vamos a los talleres , para aprender con los iguales , apoyarnos y motivarnos viendo que si otros pueden, yo también.

Pero debemos recordar que una parte muy importante del manejo de nuestra enfermedad es hacer buen uso de los medicamentos que nos han recetado para tratar la enfermedad o enfermedades que tenemos. En ocasiones tenemos que tomar una larga lista de medicamentos, necesarios para controlar la enfermedad, los síntomas y evitar complicaciones.

Parece  lógico que si el médico nos ha prescrito unos medicamentos para tratar cualquier enfermedad aguda o crónica los tomemos y punto. Pero a veces nos encontramos con dificultades para ello: aunque parece que hemos entendido bien lo que nos han dicho, luego es difícil recordarlo todo, tenemos dudas de si podemos tomarlos con alimentos , si antes o despué, las pastillas para dormir ¿ a qué hora las tomo? ,¿cuánto tiempo tengo que tomarlo?, cuando se me acabe la caja , ¿tengo que tomar más?, ¿ puedo tomar esto nuevo con lo que ya estoy tomando?, si voy a hacerme análisis o alguna prueba que me han mandado en ayunas, ¿ cuándo tomo las pastillas?…. las dudas una vez que salimos de la consulta y llegamos a casa con la bolsa de medicamentos pueden ser innumerables.

Lo mejor para asegurarnos de que vamos a tomar correctamente los medicamentos es colaborar activamente con los médicos y enfermeras y pedir  información sobre estos en términos que podamos entender, repitiendo al profesional que tenemos delante con nuestras palabras lo que hemos entendido. De esta manera sabrán si deben de corregir o añadir algo más sobre lo que nos han dicho.

Es importante que les informemos de todos los medicamentos que tomamos, aunque normalmente ellos lo tienen en nuestra historia clínica, puede ser que haya alguno que nos hayan dado en algún especialista o en algún servicio de urgencias y que no esté incluido. También es fundamental que les indiquemos si tomamos algún suplemento dietético, vitaminas o productos de herbolario. Algunos de estos productos podrían interferir con las medicinas que tomamos.

Antes de utilizar cualquier medicamento nuevo o abandonar alguno que se toma, consultar siempre con el médico o enfermera. Hay que asegurarse de que ellos conocen cualquier alergia o problema que nos haya producido algún medicamento o producto natural.

Cuando se recoge el medicamento en la farmacia hay que comprobar que coincide con el que nos han recetado o tomamos habitualmente. Si hay alguna duda consultar con el farmacéutico.

Los medicamentos no son para toda la vida, en ocasiones nos dirán que es así, y puede que lo sea , pero algunas veces nos pueden decir que dejemos de tomar algo que lo hemos estado haciendo durante años. Será porque ya no lo necesitamos o en ese momento puede ser contraproducente, o nos lo van a cambiar por algo que nos viene mejor.

¿Qué preguntas podemos hacerle al médico, enfermera o farmacéutico sobre los medicamentos que tomamos que pueden ayudar a comprender mejor nuestro tratamiento?:

-¿ Para qué sirve este medicamento? ¿ por qué es importante que lo tome? ¿ hay otras opciones de tratamiento?

– ¿ Cuándo y cómo debo tomarlo? , algunos son cada 8, 12 horas, una vez al día, si puede ser con las comidas que hace que nos acordemos mejor….

-¿ Por cuánto tiempo debo tomarlo?: hasta terminar el envase, una o dos cajas , un tiempo determinado, hasta que se me pase algún síntoma, hasta la próxima revisión….

– ¿A qué debo prestar atención cuando lo tomo? como posibles riesgos o efectos secundarios , ¿ puedo conducir mientras lo tomo?, si he de tomarlo con ciertas comidas, bebidas o actividades, qué hacer si no me encuentro bien después de tomarlo, como guardarlo de forma segura mientras los uso…

Es muy, muy importante conocer los medicamentos que tomamos, como se llaman, para qué sirve cada uno y como debemos tomarlos. Para ayudarnos en esto tenemos la  Hoja de tratamiento activo    que puedes solicitar en tu Centro de Salud y que lleva anotado todos los medicamentos que tomas  y sus dosis: 

 

HOJA DE TRATAMIENTO ACTIVO: ¿ te encajan las piezas?:   

*Hay una aplicación para el móvil llamada “Pregunta por tu salud” que permite al paciente elaborar listados con las preguntas que quiere hacerle al personal sanitario en su próxima consulta. Existen varias baterías de preguntas agrupadas por temas para facilitar  la elección de las cuestiones más adecuadas. Una vez confeccionados los listados, se pueden escribir y guardar las respuestas que reciba del profesional sanitario.* También hay una versión on-line : 

http://www.juntadeandalucia.es/agenciadecalidadsanitaria/observatorioseguridadpaciente/gestor/sites/PortalObservatorio/es/herramientas/listadoPreguntas.html

 

Elena Resines

 

Apuntalando conceptos

Nuevo curso, nuevos talleres, nueva vuelta a los contenidos de los mismos para repasarlos y afinarlos….y volver  inevitablemente  a reflexionar sobre la labor y la apuesta por este programa dentro de la Euskal Osasun Eskola de Osakidetza. Hablaba el otro día con otro de los monitores de este programa de las dudas que a veces tengo acerca de si transmitimos lo que verdaderamente queremos decir con «paciente activo». Así que me vais a permitir que utilice este blog para ordenar y escribir algunas ideas al respecto.

Paciente activo es un manera de afrontar y vivir la enfermedad crónica. Con esa vocación y ese objetivo nació y se desarrolla. Lo que se propone es actuar de una manera proactiva, donde se impulsa el papel del enfermo o los cuidadores de personas con enfermedades crónicas para ser protagonistas de su autocuidado y en el manejo de la enfermedad. Frente a un papel pasivo en el que se asume la enfermedad como algo que nos ha tocado y cuya atención delegamos en el sistema sanitario, se ofrece la alternativa de adoptar un papel en el que podamos ser informados de lo relevante en cuanto a nuestras enfermedades para poder implicarnos y comprometernos de un modo personal a adoptar hábitos más saludables en nuestra vida.

Consideramos que cada persona es distinta con distintas circunstancias y distintas maneras de afrontar lo que le sucede. Cada uno de nosotros tiene sus propias fortalezas y debilidades, se nos da mejor a unos hacer unas cosas y a otros, otras. Tenemos un entorno determinado, unos hábitos y costumbres determinados, una singularidad. En definitiva, cada uno de nosotros es experto en su propia vida y en la manera en la que la enfermedad le condiciona. Adaptar los cuidados generales y los tratamientos que son necesarios tiene que evolucionar desde «algo que se despacha» a algo que se decide conjuntamente con los profesionales sanitarios y con la gente que nos rodea respetando e integrando el papel de cada uno.

De vez en cuando alguien me dice que todo esto es para dar menos trabajo a médicos y enfermeras y para que la gente no vaya a sus centros de salud, para ahorrar, etc… Desconozco si alguien tiene esa idea en la cabeza, pero es algo totalmente erróneo y decepcionante si así sucede. Hay dos elementos que subyacen en todo lo que hacemos: el respeto y la confianza. El respeto por las personas con enfermedades crónicas, por su capacidad de decidir, por su autonomía para hacerlo, por la importancia que tiene su opinión. Y la confianza en su capacidad para asumir información,  para tomar decisiones de un modo responsable que  les permita un mejor manejo de su enfermedad y poder alcanzar una mayor calidad de vida.

Así que «Paciente activo»  es un programa que va más allá de impartir talleres donde se transmiten conocimientos, se proponen estrategias para cambiar actitudes y hábitos, y se comparten experiencias personales que pueden ser valiosas para los demás.  Los talleres son una manera de canalizar toda esta filosofía y son una propuesta de un modo distinto de hacer las cosas. Un modo que aporta más beneficio y satisfacción a todos, y digo todos, los que se implican en esta manera de afrontar la enfermedad. Así que seguiremos invitando a sumarse a esta manera de hacer las cosas porque creemos en ella.. Al margen del programa.

¿Todo el mundo tiene que ser un paciente activo? No, todo el mundo no. Sólo quien quiera. Pero quien quiera, que tenga la oportunidad de serlo. ¿Te animas?

Iñaki Etxebarria

Creando el futuro

Ha llegado el otoño. La mayoría de las personas estamos de vuelta a nuestros habituales quehaceres, han quedado atrás los días del ¿y hoy qué hacemos?. La época estival nos ha proporcionado espacios y tiempos para cambiar hábitos, experimentar cosas nuevas, descansar más de lo habitual y también dejarse arrastrar un poco por los hábitos menos saludables. Ya estamos ante un nuevo ciclo de siembra, cuidado y recogida de cosecha, y por lo tanto tiempo de retomar las buenas prácticas en relación a la salud y el trabajo y de volver a  ponernos manos a la obra.

El verano también nos ha proporcionado momentos para la autoevaluación de la etapa anterior, revisión de lo conseguido, nuevos objetivos, nuevas estrategias que nuestra mente ha ido creando cara a nuestro futuro. En qué queremos ser mejores o estar mejor dentro de nueve o diez meses, qué es lo que queremos conseguir en los diferentes ámbitos de nuestra vida, salud, profesional, familiar, social, personal. Y hemos chequeado nuestros objetivos, ¿son alcanzables, ecológicos, sostenibles? ¿Responden realmente a nuestros propios deseos? ¿Están alineados con nuestros valores y creencias esenciales, o son puramente de conveniencia u oportunidad? ¿Responden a un “para qué” y un “por qué”?. En fin, que ya lo tenemos claro, o al menos, tendríamos que tenerlo. En cualquier caso, siempre podemos recurrir a contrastar con alguien externo de confianza.

Llegado a este punto, el de tener claro los propósitos de largo plazo, tenemos que ponernos a programar las acciones que hemos diseñado para conseguirlos.  Hemos pensado que para mantener el cuerpo vamos a practicar pilates, natación, zunba, o  simplemente hemos decidido  caminar diariamente una hora. Bien, al igual que en los grandes proyectos de cualquier empresa u organización, toca la hora de programar: qué, cuanto, cuanto, donde, con quién. A esta acción algunos también la denominan calendarizar, término que la RAE la define como “fijar anticipadamente las fechas de ciertas actividades a lo largo de un periodo”. A mí me parece un hábito muy “saludable”.

Así podríamos actuar con todos y cada uno de los propósitos de nuestros diferentes programas. Pongamos por caso un objetivo de mejora de nuestras relaciones sociales o familiares. Anotemos las fechas de cumpleaños de las personas que hemos decidido felicitar, llamar o escribir a aquellos con los que no hemos tenido contacto en mucho tiempo, fijar fecha y compromiso de quedar a cenar, o a tomar un café.  

Y qué decir del programa de estudios y formación, ¿seguimos con el inglés un año más, y/o quizá es hora de hacer un barnetegi tecnológico?. No es lo relevante cual elijamos, lo importante son las  acciones programadas y calendarizadas y llevadas a la práctica. Así para cada una de las quince áreas significativas de nuestra vida, o al menos, para las más comprometidas con nuestro bienestar, en especial el de nuestra salud o el de la persona que cuidamos.

Resulta indispensable, o cuando menos muy conveniente, disponer de alguna herramienta que nos facilite la labor. Hoy en día tenemos a nuestro alcance sofisticadas aplicaciones informáticas que nos permiten de manera muy accesible estar permanentemente “dirigidos” por nuestra agenda digital. Sin ella, creo que muchas personas  tendríamos dificultades para vivir de manera eficiente. Pero para el caso, nos vale perfectamente la clásica agenda de toda la vida, en vista página o por semanas, lo mismo da. No esperes a navidades a que te regalen una del año que viene. Adquiérela ahora, puesto que vas a planificar la temporada, igual que la liga de futbol.

La cuestión es tener planificada nuestra agenda con la mayor antelación y precisión posible, y con una orientación clara hacia los objetivos que allá por el solsticio de verano queremos ver realizados. Después vendrá el momento de la valoración de los resultados.

Será el tiempo de comenzar a recoger la cosecha y volver a vivir otro verano con una agenda más relajada y un corazón más satisfecho. Y para lo que no dependa de ti, te deseo buena suerte.

Anjel Irastorza

Cuestión de espacios

Uno de los temas que frecuentemente aparecen cuando hablamos  del programa paciente activo y que también sale en los talleres es la relación entre los pacientes  y los profesionales sanitarios. Históricamente siempre han sido relaciones asimétricas, en donde uno de los protagonistas, la enfermera o el médico, era depositario de la autoridad que le confiere el conocimiento y la experiencia y el otro, el paciente o el familiar, adoptaba un papel más de acoger lo que se le decía y de tener que seguir esas instrucciones para mejorar o controlar  su enfermedad. Mucho se ha escrito sobre estilos de relaciones paternalistas, autoritarias, pasivas, motivadoras, ……

Ser paciente activo implica muchas veces la posibilidad de cambiar ese estilo de relación. Posibilidad no implica obligación, y cambiar el estilo de relación no implica que se haga en un sentido de avance-retroceso.  Ante situaciones nuevas, retos nuevos y construir un espacio con los profesionales sanitarios que están implicados en el diagnóstico, tratamiento y control de nuestras enfermedades es uno de los retos que tenemos. ¿De quién debe partir la iniciativa? ¿Quién debe liderar ese cambio? ¿De que «nueva manera» nos gustaría que ocurrieran las cosas cuando vamos a una consulta para abordar nuestros problemas de salud?

Hace tiempo escuché a Manny Hernández, que el se preguntaba: «¿De qué manera puedo ayudar a mi médico a que me ayude?»  Los retos nuevos, por desconocidos, suelen generar miedos, inseguridades, y recelos. Salir de nuestra zona de confort, en la que las cosas pese a no ser cómo nos gustaría, son como siempre han sido y conocemos, es un proceso que cuesta y sólo sucede cuando pensamos que lo que nos espera después del cambio es mejor. Pensemos que es mejor, que será mucho mejor cuando encontremos ese punto de equilibrio que nos haga sentirnos satisfechos de la relación con las enfermeras y los médicos con los que nos tratamos. Hagamos uso de la comunicación, que es la mejor herramienta, aprovechemos las puertas abiertas y hablemos también de cómo queremos ayudarnos unos a otros. Sera en nuestro beneficio. En el beneficio de todos.

Iñaki Etxebarria

Acaba el verano

Acabo de leer los post de mis compañeras que nos hablan del retorno a la normalidad tras las vacaciones de verano. Expresan maravillosamente los sentimientos que todos tenemos, o hemos tenido alguna vez en esta época del año. Hablan de melancolía

Y no quiero dejar pasar la oportunidad de daros otro enfoque.

Mis recuerdos y mi realidad presente difieren de éstos.

Recuerdo la alegría por el retorno. El gusto que me producía pisar las primeras hojas secas, los olores diferentes a los del verano, los cambios intensos en el mar, las grandes olas y el frio cuando salías del baño en la playa que hacía que te envolvieras en la toalla con autentico placer.

El reencuentro con amigos y compañeros. El conocimiento nuevo, el aprendizaje.

Es el momento de volver a empezar

Y empezar de nuevo nos ofrece oportunidades nuevas

Todos sabemos que en esta época nos hacemos nuevos propósitos.

Nuestra nueva oportunidad de crecer, de madurar, de volver a las rutinas que nos facilitan la vida.

Todo lo que nos sucede, todos los sentimientos, tienen dos caras diferentes.

Os invito a que miréis el otro lado

El de las oportunidades.

No vamos a olvidar los errores, los tendremos presentes para recordar lo que NO QUEREMOS para nuestra vida.

En los talleres de Paciente Activo aprendemos la forma de darle la vuelta a las cosas.

No tenemos que pensar en lo que fue, pensemos en lo que será.

Cuando nos sintamos atacados por la melancolía, pongamos música alegre que nos saque de ese sentimiento.

Vamos a pasear, mas abrigados si, para que nuestro cuerpo se sienta mejor y se relaje con el ejercicio. Nada más agradable que pasear notando el aire frio en la cara con el cuerpo calentito.

Con el mal tiempo también llega el momento del ocio en casa.

Vamos a aprovechar para cocinar más y más sano. Si hacemos participes de ésta actividad a toda la familia se convierte en algo lúdico y relajante. Y si hasta ahora no hemos cocinado es la oportunidad de hacerlo y descubrir un mundo nuevo de sensaciones

Demos gracias a la vida por las nuevas oportunidades, que son muy reales.

No pensemos en la dificultad, vamos a pensar que si hemos fallado y caído, nos levantaremos con más fuerza. Y que cada vez que caemos tenemos la oportunidad de ver una piedra nueva de la que nos debemos alejar.

Respiremos hondo, como hemos aprendido en los talleres. La relajación es inmediata tras varias respiraciones.

Y si pese a todo seguimos teniendo sentimientos de pérdida o frustración..busquemos el apoyo de las personas que se encuentran en nuestra misma situación. Un rato de charla, de compartir dificultades y problemas, de compartir soluciones y trucos, diluye los malos sentimientos inmediatamente.

El verano es un momento amable en el que se relajan rutinas, nos sentimos más inclinados a permitirnos licencias sin que nos hable mal nuestra conciencia… éste ha terminado, pero dentro de unos meses volverá a ser verano.

Magdalena Vázquez

La culpa está ahí fuera…..

Es en exceso habitual que busquemos al culpable fuera de nosotros mismos. Es el entorno el que me empuja, qué puedo hacer ante tanta tentación, la farola se me vino encima, es que me estaba provocando… Parece que para sobrevivir necesitamos convencernos de que la culpa no es nuestra, de que nos es ajena. Os suena?

Yo estoy convencido precisamente de lo contrario. Intento inculcar a mis hijos, y a mi mismo, el reconocimiento de culpa como base para la mejora constante, para la corrección del error, para la resolución de problemas. En realidad no veo otro camino posible. Aunque también he de reconocer que no siempre lo veo así, que no son pocos los momentos en los que vence el pesimismo, ese paralizante “no hay manera”.

No soy diabético porque el mundo me ha hecho así, porque existen McDonald’s, Burger King o la bollería industrial, porque todo a mi alrededor me invita al vicio y al descontrol. No creo en el destino, en fuerzas que inexorablemente nos empujan en una dirección concreta. No sé, creo más en la propia responsabilidad, en intentar resolver aquello que está en mis manos, a mi alcance, para evitar lo que mi yo débil intenta definir como inevitable.

Todo esto me obliga a moverme, a hacer algo para mejorar, a buscar alternativas, soluciones, caminos diferentes para seguir avanzando. El destino, el fatalismo, creer que todo está escrito… te condena al inmovilismo, a la parálisis. Tengo diabetes y estoy jodido. Me voy a morir antes de lo que debiera, tal vez ciego y seguro que hecho un desastre. Para qué pelear si el final está cantado?

Pero no, esto no va conmigo. Algunas veces en la gente de mi entorno, otras en mi mismo, algunas más en este grupo de blogueros, más aún en esos pacientes que participan en los talleres de Paciente Activo, en muy diversas personas encuentro la motivación necesaria para seguir peleando, para enfrentar mis miedos y afrontar mis retos, para mantener a raya esa tenaz enfermedad que se empeña en ponérmelo difícil, que amenaza con llevarme al huerto después de una mala vida.

No sé si tengo la culpa de padecer una diabetes. Lo que sí tengo claro es que en mi mano también está luchar contra ella, sea o no culpable. De hecho, mi endocrina tampoco es culpable y ahí está conmigo, en la pelea. Como lo está mi familia y algún que otro amigo –beuno, todos los que realmente lo son-.

Veo, con algo de tristeza y un mucho de rabia, como hay gente que renuncia, que enarbola el “no puedo” y se da por vencida. Es que está tan rico, es que las agujetas, es que la crisis, es que la edad. Cualquier excusa vale para dejarse llevar, para evitar el esfuerzo, para condenarse.

A todas estas personas les invito a dar un pequeño paso, a compartir con otras sus miedos, sus trucos, sus ansias, sus fracasos también. Del intercambio surgen nuevas formas de ver la vida, de vivir la enfermedad. Y siempre queda un poso, un algo que te ayuda a avanzar. Tras pasar por uno de nuestros talleres sano sano no llegarás a estar, pero mejor… seguro que sí.

 

Jose Blanco

 

El final del verano…  

Ha llegado septiembre…..los niños han empezado al cole…..poco a poco la gente se reincorpora a sus trabajos…..hay un boom en los gimnasios para intentar perder esos kilos de más que hemos cogido durante las vacaciones de verano…..los días empiezan a notarse más cortos y algo más fríos…..tenemos que volver a la rutina…..

Este verano ha dado mucho de sí, ha sido intenso, muy intenso…..para lo bueno y para lo malo pero también ha sido bonito, muy bonito…..he disfrutado de mi  familia, de mis amigos, del sol, de la playa y he conocido a grandes personas que me han ayudado a que este verano haya sido muy especial para mí y mis hijos…..pero todo tiene un final y el verano está a punto de acabarse.

Y con el fin del verano llega la vuelta a la rutina y el temido síndrome post-vacacional. Algunas personas creen que es autosugestión, otras lo sufren intensamente y para otras personas ni siquiera existe. ¿Y qué podemos entender como síndrome post-vacacional? En realidad lo podemos considerar como una mala adaptación entre el periodo vacacional y la vuelta a la vida activa. Yo este año lo tengo y bien gordo ….. ufffff.

Siempre he sido una persona positiva pero en momentos de “crisis” cuesta más mantener el positivismo.  ¿A que ha vosotros también os pasa? Pero aunque me cueste más sé que soy capaz de hacerlo porque además tengo herramientas para ello….herramientas que trabajamos y experimentamos en los talleres del programa Paciente Activo.

¿Queréis saber cuales son? Vamos a hacer un ejercicio, venga…animaos…..yo hago el mío y vosotros en vuestra casa el vuestro y si queréis compartirlo me encantaría escucharlo.

  • ¡¡Atento a los pensamientos negativos!! Identifícalos cuando lleguen a tu cabeza.

“Cómo me cuesta volver al trabajo, a la rutina, a no poder ver a la gente que está lejos….con lo bien que me lo he pasado en las vacaciones y lo bonitas que han sido”

  • Cámbialo por un pensamiento positivo

 “Levántate de la cama, la vida te sonríe, tienes una suerte enorme por tener un trabajo al que volver y por haber pasado un verano de 10”

  • Repítetelo una y otra vez
  • Ten preparado algún pensamiento positivo en forma de comodín para cuando aparezcan en tu cabeza pensamientos negativos.

Eres una persona estupenda y vales mucho. Tienes a tu alrededor mucha gente que te ha demostrado que te quiere y se preocupa por ti…… ¡valóralo!”

Así que……..atentos todos aquellos a los que la vuelta al cole, al trabajo o a la rutina se os está haciendo demasiado cuesta arriba. Poner en práctica estos consejos y……. ¡¡¡¡ ser positivos !!!!! Esto os ayudará en vuestra adaptación tanto física como mental.

Y para ello voy a compartir con vosotros una canción que desde la primera vez que la escuché me da muy buen rollo, trae a mi mente muchos momentos positivos, recuerdos del sol, de la luz, del verano…..para que cuando llegue a vuestras cabezas las nubes que tapen el sol os la pongáis y os ayuden a disiparlas…..a mí me funciona….espero que a vosotros también.

Esti Gamboa

Atención plena

Tengo 8 años, es domingo y voy en el autobús la línea 9 para luego coger otro cuyo número no recuerdo que me llevará a Carabanchel en Madrid. Voy de la mano de mi madre, mi hermana gemela está conmigo también. Recuerdo perfectamente el olor del perfume de las señoras mayores  que también estaban en el autobús y cuyo olor me mareaba, no me gustaba nada, lo tengo tan grabado en la piel que le he puesto un nombre, “colonia de autobús”, cada vez que lo huelo, me evocan estos recuerdos. Nos dirigíamos al colegio que entonces había allí para los huérfanos ya que yo no tenía padre desde los 4 años. Era un internado. Me vienen imágenes de cuando bajábamos del autobús ya en la entrada del colegio, me asía con fuerza a la mano de mi madre y me pegaba a su pierna, mi hermana también, ya empezábamos a lloriquear pues no queríamos quedarnos allí hasta el viernes que venía a buscarnos para pasar el fin de semana en casa. Recuerdo como se me iba encogiendo el corazón mientras andábamos por el camino estrecho que ya en el recinto, nos guiaba hacia la puerta de entrada, no quería llorar pero no podía evitarlo, sentía que me ahogaba porque me abandonaban en un sitio donde no quería estar y desde luego no entendía porqué teníamos que quedarnos allí y no podíamos quedarnos con mi madre. No me gustaban nada las monjas que lo llevaban, me resultaban distantes y algúna incluso rayaba la crueldad, nada empáticas y por supuesto nada cariñosas que era precisamente lo que yo sentía necesitar. Parecía más bien un centro militar con normas muy rígidas.

 

Nunca hubiera sabido como se sentía mi madre si no tuviera a mi hija, Lucía, con 11 años, cada vez que tiene que irse para  un campamento, una excursión…, siento lo mismo que en el colegio interna, el mismo ahogo, la misma sensación de abandono como si no fuera a verla ya nunca más…, estos miedos vuelven a mí una y otra vez, y me cuesta un esfuerzo inmenso no trasladarselo a ella, algúnas veces lo consigo y otras veces no, aunque no me rindo.

 

Muy dentro de mi hay algo que llora, ese lugar en mi interior en el que siento claramente una herida, muy cerca de mi  corazón, en donde hay dolor, tristeza, una horrible soledad y un miedo inmenso a ser abandonada. Dejo que salgan esos sentimientos y les hablo con cariño “todo está bien, todo irá bien”…., Tengo que dejar salir todos esos sentimientos dolorosos, para poder sentir después, un soplo de paz.

 

Para poder vivir con paz, es necesario sentirla dentro, todos tenemos nuestros dramas personales, ni mejores ni peores, simplemente diferentes y todos ellos han hecho de algúna forma que seamos como somos hoy. Es importante darte tiempo para el deporte,  para alimentarte, para masticar, para reir, para perdonar, darte tiempo para estar solo, para llorar, es importante quererse, y es importante CUIDARSE, aprender a cuidarse desde dentro. Esto es lo que tratamos de ofrecer  en los talleres de Paciente Activo, tratamos de ayudarte a ver que puedes hacer mucho más de lo que crees por tu bienestar, que se puede convivir con la enfermedad haciendo un pacto de “no agresión mutua”, con sesiones como el manejo de las emociones, las técnicas de relajación, el poder de las creencias, la toma de decisiones y otras muchas de lo más interesante que todos los que lo hacemos posible, ofrecemos  desde el corazón.

 

Gracias a la vida que me dió a mi gran familia en la que incluyo a mis grandes amigos, a una madre que aún vive con una increible energía y a la que adoro, y en especial a mi hermana gemela que hizo más llevadero todo lo que aquí he narrado y que es una parte de mi tan especial, como yo misma.

 

Ani Galende

Los pilares

Hace unos días pude disfrutar de una película titulada » la dama de oro». No se vuestras preferencias en cuanto a cine, a mi me gusto. Los intérpretes son Helen Mirren y Ryan Reynolds, ella esta inmensa, como casi siempre. Interpreta el papel de una inmigrante austriaca, que actualmente vive en Estados Unidos. Es la única heredera del famoso cuadro » Retrato de Adele Bloch- Bauer » , al que renombraron » La dama de oro» de Gustav Klimt. Debido a la aprobación de una ley en Austria, ve la posibilidad de recuperar el retrato de su tía, que en su día le robaron los nazis. Para esta tarea, se ayuda de un joven abogado, hijo de una familia amiga, que también paso por el trance de emigrar en la misma época. No os comento más de como transcurre la peli, aunque está basada en hechos reales y muchos de vosotros conoceréis la historia. Lo que si me gustaría compartir es la reflexión que hice después de verla.

Los dos protagonistas inician la historia algo distantes. Las motivaciones de ambos son diferentes. Es el transcurso de los hechos, lo que les lleva a crear un verdadero tándem. Se ve en la película, como hay veces en la que la frustración lleva a uno de los dos, a pensar en abandonar la lucha y simplemente mirar a otro lado, pero es el otro componente del equipo, el que le ayuda a encontrar la fuerza necesaria para seguir en la pelea. Ambos se ayudan, se apoyan y se acompañan mientras resuelven el conflicto actual y de paso, intentar cerrar un episodio de su pasado muy doloroso, curando viejas heridas.

Tengo que confesar que acabe la película con alguna lagrimita!! Pensaba que todos tenemos viejas heridas que no acabamos de cicatrizar, que simplemente esperan su momento, momento en el que nos sintamos con la suficiente energía vital como para hacerles frente. Y claro, todo proceso necesita un tiempo, tiempo de reflexión, de maduración, de perdón, de reconciliación y de sanación en definitiva. Y que importantes son los pilares…!! Hablo de esas personas que nos rodean, con las que compartimos  en mayor o menor medida, por las que nos sentimos apoyados, que nos hacen de pilar, y a las que a su vez apoyamos. Que afortunada soy en este sentido!!

Ya se que no todos estamos en la misma situación, y por eso existen diferentes grupos y asociaciones. Por ejemplo nosotros, desde los talleres que hacemos en paciente activo, intentamos daros nuestro apoyo, que sintáis que no estáis solos, que aprendáis de las experiencias compartidas, que conozcáis personas nuevas que conviven con problemas parecidos a los nuestros y quien sabe, puede que hasta hagáis nuevas amistades. Tenemos nuestra puerta abierta. Actualmente impartimos talleres sobre enfermedades crónicas en general y diabetes mellitus en particular. Empezamos nueva tanda de cursos a la vuelta del verano…. Estáis preparados…?? Nosotros si

Me despido con «Adele»

foto bego

Begoña Belarra