Cuidador/a

El pasado día 5 se celebró el día del cuidador. No sé si todos los cuidadores/as, se han sentido incluid@s… Me refiero a lo chocante que me resulta el nombre, dado que el perfil de cuidador, históricamente ha estado ligado a la mujer, desde el nacimiento hasta la senectud, por lo menos en nuestra cultura.

Educacionalmente, incluso aún hoy en día, se sigue preparando más a las niñas que a los niños para este tipo de tareas. Sigo viendo las preferencias de los juegos infantiles, lo que los padres/ madres seguimos fomentando, no sé si con plena consciencia o sin ella, pero la realidad que observo sigue siendo esa. ¿Cuántos anuncios publicitarios de muñecas veis en los que los protagonistas sean niños en lugar de niñas? ¿Cuántos podéis ver por ejemplo de legos de naves espaciales, en los que las protagonistas sean niñas? Quiero creer, que estamos al inicio de un cambio en este sentido, de hecho veo como los gobiernos fomentan desde las bajas por paternidad, hasta los permisos para el cuidado de mayores dependientes y que cada vez más hombres optan por disfrutar de esos derechos.

Pero, independientemente de que sea hombre o mujer quien asuma el papel de cuidadora/a de una persona dependiente…. ¿Qué se necesita para hacerlo bien? ¿Dónde podemos informarnos de los recursos que necesitamos?

La enfermera es la profesional del cuidado. Él/ella será vuestra persona de referencia, lo mismo durante la atención hospitalaria como durante la ambulatoria. Os podrá explicar todas las técnicas que necesitéis utilizar, desde cómo alimentar a una persona con problemas para tragar (disfagia), de los productos que necesitéis utilizar como por ejemplo espesantes, os aconsejará del momento oportuno para empezar a utilizarlos, como la forma de hacerlo y el lugar para conseguirlos. Y lo mismo hará con todas las necesidades básicas que necesitéis suplir o ayudar a realizar. Incluso si necesitáis acudir a los servicios sociales, os podrá informar de cómo y dónde realizarlo. También os atenderá a vosotros mismos, porque como cuidadores que sois, también vuestras necesidades se verán afectadas. Asumir el cuidado de una persona dependiente, puede en muchos casos resultar una tarea agotadora física y psicológicamente, está descrito el síndrome del cuidador quemado, periodos en los que como cuidadores/as os podáis sentir estresados, deprimidos, ansiosos y frustrados.

Programas como paciente activo, son un recurso más. En ellos nos ocupamos de cuidados básicos necesarios. Son conocimientos que os resultaran útiles tanto para cuidar a otros, como para cuidaros a vosotros mismos, porque hay veces en las que los cuidadores/as adoptan un papel tan secundario, que acaban por olvidarse de sus propias necesidades. No os olvidéis de cuidaros nunca, pero especialmente si estáis cuidando a otra persona.

Podría contaros muchas más cosas sobre este tema, pero será en otra ocasión. Hoy me gustaría para finalizar,  conseguir que reflexionarais sobre la experiencia del cuidado. ¿Como hacerlo para que resulte una experiencia positiva y gratificante? Mi opinión en este sentido, es que las cargas siempre resultan más livianas si van acompañadas de amor. Mi experiencia personal y laboral me ha llevado a esta creencia. Las cargas impuestas y para las que nos sentimos obligados involuntariamente, siempre resultan más pesadas que aquellas que decidimos hacer porque hay un sentimiento positivo de vínculo que nos empuje a realizarlas.

Hoy os dejo con Mark Knofler, no tiene que ver con los cuidadores pero si es una de las preferidas de alguien que despierta mucho amor en mí. Espero q la disfrutéis..!!

                                                                                                          Begoña Belarra

Sonría, por favor…

 

CEPILLOS

 

Hace unos días llegó a mi este dibujo y me hizo sonreír y al hacerlo pensé dos cosas, una lo familiar que me resultaba la imagen y otra, que mi sonrisa en ese momento era un símbolo de bienestar. Sonreír nos hace sentir mejor y además es muy difícil fruncir el ceño si vemos a alguien que nos está sonriendo.
Pero para sonreír debemos cuidar nuestra sonrisa y no solo porque sea un símbolo de belleza sino porque una buena sonrisa es indicativo de una boca sana y mantenerla así de por vida es muy importante ya que tiene una estrecha relación con la salud general de nuestro organismo. La boca refleja indicios y síntomas de salud y de enfermedad, incluso algunas enfermedades que afectan al organismo en su conjunto pueden tener su primera manifestación en la cavidad oral. Además, en la boca podemos ver algunas lesiones que pueden alertarnos sobre carencias vitamínicas, falta de minerales o estados nutricionales deficitarios. En otras palabras, la salud bucal es importante y está relacionada con la salud y el bienestar general de las personas, por eso cuidar bien la boca es la mejor inversión en salud a corto, medio y largo plazo.

 
Una buena higiene bucal proporciona una boca sana y esto se comprueba con un simple vistazo: los dientes están fuertes y limpios, no hay restos de alimentos, las encías tienen color rosado y no duelen ni sangran durante el cepillado ni con el hilo dental.Debemos mantener encías y dientes sanos, que sean capaces de masticar bien para mantener una buena nutrición, esto evitará sensaciones de malestar y dolor en la boca que ya de por sí son razones lo suficientemente importantes como para tener en cuenta nuestra salud oral.
Para mantener una boca sana debemos de tener presente dos cosas: limpieza frecuente de los dientes y revisión periódica por un profesional, para que si hay problemas, puedan resolverse de forma temprana y evitar complicaciones más severas.

 
Consejos que nos permitirán conservar la sonrisa:
Lo primero y más importante es cepillarse los dientes tras cada comida principal y usar hilo dental. Especialmente hay que hacerlo tras tomar bebidas y alimentos pegajosos y azucarados, aunque lo mejor es mejor limitar su uso. Una dieta rica en frutas y verduras frescas es la mejor opción cuando se trata de promover la salud de dientes y encías.
La limpieza de los dientes debe realizarse con movimientos suaves y repetidos incluyendo la parte trasera de los mismos, las encías , la lengua y los dientes posteriores. El tiempo para realizar una buena limpieza debe ser no menor a dos minutos. Como esto a veces puede resultarnos aburrido, podemos usar un truco que es recordar mentalmente nuestra canción favorita o cualquier otro pensamiento agradable, con tal de que agotemos el tiempo imprescindible para hacer una limpieza eficaz.
Tan importante como la frecuencia del cepillado de los dientes es el cuándo se realiza. Por la noche, antes de dormir es imprescindible hacerlo porque la producción de saliva es menor durante el sueño y esto puede favorecer que las bacterias nocivas crezcan.
El uso de hilo dental es importante porque limpia las áreas entre dientes donde pueden quedar atrapados restos de alimentos y así evitar la propagación de bacterias, lo cual favorecería la aparición de caries.
No debemos olvidarnos de limpiar la lengua, cepillarla de forma regular favorece que el aliento huela a fresco.

 
Si no se tiene tiempo de hacer un buen cepillado, ocasionalmente puede usarse una goma de mascar, chicle sin azúcar , lo que puede ayudar a proteger las encías y dientes porque su uso aumenta el flujo de saliva, y esto favorece que se eliminen bacterias y se neutralice el ácido.
Si comemos alimentos azucarados, ricos en hidratos de carbono o ácidos es mejor que lo hagamos durante los horarios habituales de las comidas. Entonces se produce más cantidad de saliva para ayudar a digerir las comidas más grandes. Esto permite eliminar mejor los alimentos de los dientes y ayuda a neutralizar los ácidos dañinos antes de que ataquen al esmalte.

 
Después de todo esto solo me queda decir que El cepillo de dientes es nuestro mejor amigo ( o el segundo mejor amigo…) y como a todos los buenos amigos debemos cuidarlos y mimarlos…,.pero de eso hablaremos otro día…

 

Técnica de higiene con cepillo manual:

Uso correcto de la seda dental:

Elena Resines

Enfermedad y comunicación consciente

Una buena comunicación es  esencial  para disfrutar de  una vida saludable, y lo es más  cuando necesitamos tratar aspectos relacionados con una enfermedad crónica como la nuestra.

Necesitamos que las personas más próximas con las que nos relacionamos estén informadas de nuestras necesidades particulares en relación a nuestra salud y orientarlas sobre cómo nos pueden ayudar.

Cuántos conflictos podríamos evitar con nuestros seres queridos si nos comunicarnos adecuadamente, y a su vez, cuanta más compresión tendríamos de ellos si atendiéramos a sus palabras  y que los mensajes entre nosotros fueran claros.

Comunicarse bien no es tarea fácil, y tampoco tan difícil, aunque  deberemos poner empeño si queremos tener mejores resultados. No podemos no comunicar y todo lo que hacemos, decimos y dejamos de hacer y decir, es mensaje. Otra cosa es la calidad de nuestra comunicación.

Por mucho que se sepa de comunicación parece que siempre faltan cosas por aprender. Muchas personas no practican algo tan básico como escuchar y entender. Y cuando entramos en el terreno de lo personal, sobre todo en momentos de tensión, todo lo aprendido se bloquea  y se actúa de modo contrario.

Comunicación procede de la palabra latina “communicare”  que significa compartir algo, poner en común. La necesidad de comunicar y  compartir es siempre algo muy importante para las personas. Son la esencia de las relaciones.

Son muchos factores a tener en cuenta para una buena comunicación , el quien, qué, como lo dice, en qué idioma se expresa, si utiliza música, imágenes, con qué medios, si texto escrito, teléfono, vídeo, multimedia, en qué canal emite, visual, auditivo, gustativo, olfativo, corporal-emocional,  a quien va dirigido el mensaje,  con qué duración, en  qué contexto, tiempo o espacio.

Y de todo ello resulta  que es más importante el cómo se dice a lo que se dice. La forma como nos llega la información nos impacta más que el propio contenido de las palabras, que por supuesto, son muy importantes y que deben de ser precisas y apropiadas.

Hoy los estudios nos demuestran que lo que más nos influencia de la información que recibimos es lo visual y las características de la voz, por encima del propio discurso. Tanto como que el 55% de la capacidad  de impacto de una comunicación depende del lenguaje corporal con el que se emite el mensaje, un 35% de las características de la voz, y un modesto 7%  de las palabras que contiene el mensaje.

A semejanza a las virtudes, hay seis aspectos capitales a cuidar para generar una  comunicación consciente:

La primera, TENER OBJETIVO.  Plantearse de antemano lo que queremos que ocurra con la comunicación, a donde nos gustaría  llegar, qué consecuencias deseamos que tenga. Definir el rumbo y modular  la  velocidad e intensidad en función del curso de la conversación.

La segunda, CREAR CONTEXTO Y SINTONÍA.  Para disfrutar de una buena comunicación deberemos de elegir lugares y momentos adecuados, evitar los ruidos e interrupciones innecesarias, preparar esos pequeños detalles que nos hacen sentir comodidad y relajación.  Las personas tenemos muchos recursos para sintonizarnos, busquemos la onda emocional que nos permita incluso tratar temas espinosos en los que no estemos de acuerdo. Si mantenemos la sintonía será más fácil llegar a un acuerdo o pactar un desacuerdo amistosamente.

La tercera, ESCUCHAR Y ENTENDER A LA OTRA PERSONA.  No basta con escuchar pasivamente. Además deberíamos de tratar de entender lo que nos están expresando, asegurarnos de que estamos interpretando bien el mensaje que nos ofrecen y para ello, de vez en cuando, podemos preguntar a nuestro interlocutor si comparte nuestra recopilación de lo escuchado.

La cuarta, LA RESONANCIA. Cuando recibimos información nuestros propios recuerdos se activan, nos resuenan las viejas imágenes, conversaciones y emociones que están archivadas en nuestra memoria. Es imposible no resonar y por ello es importante ser consciente de lo que ocurre en nuestro propio interior mientras escuchamos a la otra persona. Deberemos decidir qué  queremos compartir y qué no, y en todo caso evitar juzgar críticamente a nuestro interlocutor.  Nuestra percepción individual no es la verdad absoluta y cuando necesitemos expresar desacuerdos  también será conviene comprender la posición de la otra persona.

La quinta, LA RESPUESTA. Nuestra respuesta es consecuencia de las resonancias que hemos experimentado durante la escucha y por ello deberíamos ser muy cuidadosos con lo que aportamos, si lo que proponemos es lo que nos convendría a nosotros desde nuestra propia realidad o mantenemos la objetividad suficiente para ofrecer opiniones y puntos de vista útiles para la otra persona. Siempre podremos compartir las resonancias vividas, las emociones que uno ha experimentado con lo escuchado. Aviso,  los consejos no suelen servir de mucho. Salvo que se pidan, a casi nadie le gustan los consejos.

Y sexta, LA DESPEDIDA. Cierra el círculo. Aprovecha los momentos finales para hacer un repaso rápido de lo compartido y propón una nueva ocasión de encuentro. Y para terminar, agradece todo lo recibido.

Ánjel Irastorza

¡ Señores…..no contagio!!!!!!  #Psoriasis #WPD15 #DescubreLaPsoriasis

 

Hoy es el día mundial de la Psoriasis  y Artritis Psoriasica y quiero hablaros de ella. Y os preguntaréis. … ¿y por qué  de la Psoriasis y no de otra enfermedad?  Pues os lo voy a contar….

 

Hace ya muchos muchos años, a la tierna edad de 3 años a mi madre le dieron un diagnóstico que cambio nuestras vidas……Su hija tiene Psoriasis. Claro, yo de esa época no tengo muchos recuerdos y muchos menos sobre como impacto aquello en mi vida, pero lo que tengo grabado en mi mente es que yo no era una niña como las demás. Iba una y otra vez de médico en médico buscando una cura, probaba un tratamiento y otro y otro, pasaba horas dándome cremas, ungüentos,  champús que olían a rayos,  mi dieta había cambiado….bueno me la habían cambiado….me habían quitado el cola cao y el chocolate, con lo que eso suponía para una niña,…..realmente solo me acuerdo de eso. Hay que ver lo selectivos que somos con nuestros recuerdos….seguramente será una manera de protegernos a nosotros mismos.

Y el siguiente recuerdo que tengo muy presente al respecto, es a la edad de 13- 14 años, en plena adolescencia. …lo pase fatal, me daba mucha vergüenza que me vieran las placas, no poder ponerme jamas una coleta porque se me veian las placas de la cabeza, que me miraran con cara de asco y me preguntarán. ….¿ Qué tienes ahí?  ¿Contagias?, ……¿Os podéis imaginar como me hacían sentir esos comentarios?

Ahora ya he pasado todas esas fases, me he aceptado tal y como soy, he aceptado que la Psoriasis es mi compañera de viaje en esta vida por lo menos hasta que alguien encuentre una cura. No la mimo para que siga conmigo pero tampoco estoy enfadada con ella. Ahora sé  que yo tengo que tener una serie de cuidados para evitar que empeore y es lo que hago….o por lo menos siempre que puedo.  

No os voy a negar que siempre vives con ese miedo a…..¿me saldrá un nuevo brote con lo  bien que estoy ahora? Me duele la articulación del pie…..ayyyyyyyyyy madre….¿será artritis Psoriasica?  Pero no me dejo vencer por esos miedos y no pierdo el tiempo en agobiarme con problemas que aun no han llegado y no sé si llegarán alguna vez.

Con este post quiero aportar mi granito de arena a visibilizar la Psoriasis.  Las células de nuestra piel (donde tenemos las placas) se reproducen a una velocidad muy superior a lo normal, por eso se forman como escamas que se nos caen con facilidad y no son nada bonitas a la vista. Sin decir que pican mucho y a veces de tanto rascarnos nos hacemos heridas que sangran y se nos pueden infectar. Pero esta es una enfermedad que NO CONTAGIA. Por lo tanto os pediría que si os cruzais por la calle o tenéis cerca a una persona con Psoriasis, no le miréis con cara de asco, no le hagáis sentirse avergonzado, animarle a que se destape y normalice su vida. Y sobre todo entendernos cuando los sentimientos negativos nos venzan y apoyarnos y motivarnos para que sigamos luchando día a día porque esto nos afecte lo menos posible a nuestras vidas.

Por todo esto va mi abrazo enorme para todos aquellos que compartís conmigo esta «amiga» y os animo a que si aun no lo habéis hecho acepteis lo que os pasa y trabajéis para buscar soluciones a los problemas que se os planteen día a dia.
Hasta la próxima 😉

Esti Gamboa

Una duda

¿Estamos dispuestos a hacer lo que debemos hacer?

Reproduzco aquí, con alguna licencia, una conversación a la que asistí hace un par de años:

  • Hace tiempo trabajé en un hospital que sufría, como tantos otros, altísimos índices de inasistencia a consultas programadas. Rondaba el 16% y generaba tantos problemas que decidimos actuar. Comenzamos a llamar dos días antes a todos y cada uno de los pacientes citados y, para nuestra sorpresa, sólo conseguimos reducir ese porcentaje en dos puntos. 14 de cada 100 seguían sin acudir y sin avisar a pesar del recordatorio.
  • Nosotros, ante idéntico problema comenzamos a evaluar, en voz bajita, la repercusión que tendría introducir un copago, aunque fuera simbólico, para  propiciar que el paciente sea algo más responsable, que no acuda al hospital o centro de salud como si el sistema sanitario fuera suyo y sólo suyo, obviando que hay otras personas que necesitan de él. Detrás de actitudes así hay grandes dosis de egoísmo, de ese yo mi me conmigo que entre todos estamos extendiendo. Pero ¡a ver quién es el guapo que lanza un mensaje así a la opinión pública! La huida de votantes sería dramática…
  • Sí, también nosotros pensamos que parte del problema era la gratuidad del sistema sin condiciones, pero esa falta de compromiso de la gente también es palpable cuando se trata de servicios de pago. Yo mismo hice un curso para el autocuidado y la mitad de quienes lo comenzaron no lo acabó, y era bueno y caro!!! Pienso que también hay que contemplar la posibilidad de que detrás de actitudes así haya mucho miedo al diagnóstico y esa obsesión tan humana de acomodarse a las limitaciones provocadas por un determinado vicio en lugar de enfrentarse y acabar con él.
  • Cierto. Aún recuerdo de forma nítida aquellas gárgaras, aquellos largos tragos de agua con los que comenzaba la mañana. No tenía sed, sólo abría hueco para que pasase sin dolor el humo del primer cigarrillo del día. Por suerte despés dejé de fumar… eso sí, lo conseguí gracias a que no podía hacerlo en ningún lugar. Estaba prohibido. Que fuera bueno o malo para mi es algo que ni consideré. De hecho, cuando algo me duele voy al médico a que me de una solución, vamos, que ponga él el remedio y no yo.
  • Yo creo que hace falta más educación, más compromiso de todos con la prevención. Se nos llena la boca hablando de educación para la salud, de que es más importante estar sano que tener mucho dinero, pero seguimos sin invertir lo suficiente en ello. Unos más, otros menos, todos vivimos amarrados a lo inmediato: rendimiento ya, satisfacción instantánea… Al fin y al cabo ¿no es cierto que lo único que podemos vivir es el presente?
  • ¡Cuántas veces hemos hablado de esto en el partido! Pero la política es cada vez más el ejercicio percisamente de lo inmediato. No sé si somos nosotros los culpables o es la propia gente la que nos lleva a actuar así por estar sólo interesada en el resultado rápido. La gente prefiere quedarse con una posible cura a su enfermedad, aunque sea improbable, que apostar por el autocuidado, por el manejo de su propia vida, por la responsabilidad. La ley del mínimo esfuerzo. Por eso reacciona mal cuando alguien le enfrenta a sus miserias, cuando le recuerda que el éxito viene de la mano del esfuerzo. Fíjate, hasta quienes ganan dinero a la lotería… la mayoría ha tenido que jugar muchas muchas veces.
  • Claro que nosotros tampoco nos libramos. Al fin y al cabo hacemos lo mismo que esos pacientes de los que hablamos. Tenemos miedo al diagnóstico, queremos creer que sin él vamos a estar más sanos, que ir al médico es el comienzo del fin. Queremos resultados rápidos, ese voto con el que después haremos casi casi lo que nos de la gana, y por eso prometemos y mentimos. Nos engañamos y engañamos. A mi esto me recuerda al final de aquel temazo de Les Luthiers, cuando Don Rodrigo Diáz de Carreras decía ante el cuerpo escultural de una bella indígena: “ya vendrá otra gente a conquistar las Indias, yo me quedo aquí a conquistar mi negra”.

Días después de esta charla, ambos líderes políticos y representantes públicos se acusaban mutuamente de no velar por los legítimos intereses de sus representados. Es parte del juego, es también causa de cierta irresponsabilidad. Pero ¿qué hacer para solucionar el problema? Creo que lo único a tu alcance es hacer bien lo que puedes hacer bien, lo que depende de ti. Tal vez arrastres a alguien contigo, tal vez alguien te siga o siga tu ejemplo.

Me viene a la cabeza otra cita de Rubén Blades: “ten cuidado, no te embarres con tanta mediocridad… si tú no usas la cabeza otro por ti la va a usar”. Lo que está en juego es tu salud y en tu mano está cuidarla. El sistema te ofrece su mano, invierte en ti pero tú eres quien decide cuidarse o no, permanencer en movimiento o quieto, tomar los medicamentos prescritos o no, alimentarte bien o mal…

Y termino con otra cita, esta de un tal John Burroughs. Sostiene que “una persona se puede equivocar muchas veces, pero no se convierte en un fracaso hasta que empieza a culpar a otros de sus propios errores”. Yo muchas veces me equivoco y otras fracaso…

 

Jose Blanco

Mejorando en (nuestra) seguridad

La seguridad clínica del paciente es algo de lo se viene hablando  cada vez más en los últimos tiempos. Transitar por las diferentes consultas de especialistas en medicina y enfermería en el centro de salud, en el ambulatorio, en las consultas externas o en las plantas de los hospitales supone un volumen de  circulación de personas, resultados, informes, y ordenes médicas que puede no ser sencilla. Esta dificultad  aumenta la probabilidad de la aparición de algunos errores que pueden suponer en mayor o menor medida algún riesgo para nuestra salud. Hablamos de errores de identificación, de errores de información en cuanto a diagnósticos, tratamientos, etc, de dificultades para la comprensión del funcionamiento y organización del sistema sanitario, etc..

Los expertos en la materia dicen que allá dónde por el propio funcionamiento de un sistema puede haber riesgos es necesario poner más filtros o mecanismos de detección de éstos. También dicen que debe de ser una labor que tiene que involucrar a todas las personas que están en contacto, en este caso, con el sistema sanitario. Hay por lo tanto en este terreno un papel y una responsabilidad que nos toca a los usuarios, pacientes y familiares.

Osakidetza lanzó hace unos meses una campaña en este sentido. Con el lema «Cuidamos tu seguridad, Échanos una mano» planteaba una serie de medidas o hábitos que podemos adoptar como pacientes y usuarios de los servicios del sistema vasco de salud. Algunas de esas medidas han sido tratadas en este blog en más de una ocasión, pero consideramos que siempre es bueno recordarlas para que vayan calando en nosotros. La campaña se centra en 5 puntos a tener en cuenta:

  1. identifícate,
  2. conoce tu tratamiento,
  3. verifica la documentación que se te entrega,
  4. si eres alérgico hazlo saber siempre,
  5. no te quedes con dudas,

 

Dice Ed Catmull, presidente de Pixar, que no cometer errores es un deseo más que una opción realista. Siempre puede aparecer un error.  Un buen sistema no es aquel que no comete errores, sino el que es capaz de detectarlos pronto, corregirlos y establecer mejoras. Añadiríamos que un buen sistema, en este caso el sistema sanitario, es el que logra implicar a todas las personas que forman parte de él en su mejora. Nosotros como pacientes y usuarios tenemos una visión y una experiencia propia y que es útil también este tema de la seguridad clínica del paciente, que al fin y al cabo, es  nuestra seguridad.

Os dejamos aquí el enlace a la campaña en el sitio web de Osakidetza:

Campaña de implicación del paciente en su seguridad clínica

 

Iñaki Etxebarria

 

Beneficios del ejercicio físico sobre la hipertensión arterial

Uno de cada cinco personas que alcanza los 40 años puede llegar a ser hipertensa. La hipertensión no duele y no nos avisa.

No lo notamos, incluso puede que ignoremos que somos hipertensos. Es posible que nuestra apariencia sea saludable, sin saber que tenemos una tensión alta. La mayoría de las veces nos enteramos que somos hipertensos con una medición casual de la tensión.

Pero, ¿qué es la tensión alta o hipertensión?

Según la OMS (organización mundial de la salud):”la hipertensión, también conocida como tensión alta o elevada, es un trastorno en el que los vasos sanguíneos tienen una tensión persistentemente alta. Los vasos sanguíneos llevan la sangre desde el corazón a todas las partes del cuerpo. Cada vez que el corazón late, bombea sangre a los vasos.

La tensión arterial es la fuerza que ejerce la sangre contra las paredes de los vasos (arterias) al ser bombeada por el corazón. Cuanta más alta es la tensión, más esfuerzo tiene que realizar el corazón para bombear”

Así que, cuanta más alta es la tensión arterial, mayor es el riesgo de daño al corazón y a los vasos sanguíneos de órganos principales como el cerebro y los riñones.

En nuestra sociedad hay muchas personas hipertensas que no están diagnosticadas y éstas tienen un riesgo de sufrir una cardiopatía (por ejemplo un infarto) o un accidente cerebrovascular (por ejemplo un ictus).

¿Cómo podemos prevenir y tratar la hipertensión?

Es recomendable tomar la tensión al menos 1 vez antes de los 14 años, cada 4 años entre 14 y 40 años y cada 2 años a partir de los 40 años aprovechando visitas ocasionales a las consultas de enfermería o medicina.

Además, sabemos que si adoptamos medidas higiénico-dietéticas saludables minimizaremos las probabilidades de padecer una hipertensión o ayudaremos a mantener a raya nuestra tensión.

Las medidas son:

  • Dieta saludable: Reducción del consumo de sal, lo ideal es 5 gr. al día (algo menos de una cucharilla de café al día), reducir el consumo de grasas en especial las saturadas y comer 5 porciones de fruta y verdura al día.
  • Evitar el consumo nocivo de alcohol.
  • Abandonar el consumo de tabaco.
  • Aprender a gestionar el estrés de una forma saludable.
  • Practicar ejercicio.

La OMS Y la Sociedad Internacional de Hipertensión Arterial, ya en el año 1989 incluyeron la recomendación de realizar ejercicio físico entre las medidas no farmacológicas destinadas a disminuir los valores de tensión arterial. Desde entonces la mayoría de los estudios coinciden en su utilidad en el tratamiento y prevención.

Por todo esto, esta entrega quiere incidir en la importancia de la práctica de ejercicio físico en nuestra vida cotidiana y conocer los beneficios concretos en la prevención y tratamiento de la hipertensión.

 

BENEFICIOS DEL EJERCICIO FISICO SOBRE LA HIPERTENSION:

Después de unos 30-45 minutos de haber realizado un esfuerzo aeróbico moderado (aproximadamente 3-6 MET, Un MET se define como el costo energético de estar sentado y es equivalente a 1kcal/kg/, cuando realizamos actividad moderada realizamos un consumo de 3 a 6 MET), en personas hipertensas se encuentran valores de la presión  de 10 a 20 mm Hg más bajas que al inicio del ejercicio. Y esta respuesta se mantiene durante 3 a 9 horas.

Si el esfuerzo realizado es intenso (>6MET) se pueden encontrar variaciones hasta 48-72 horas después de haber finalizado el ejercicio.

Los objetivos que conseguimos con la práctica del ejercicio físico serán:

Obtendremos cifras dentro de los valores recomendados, normalizaremos el peso y disminuiremos el uso de fármacos.

¿Qué os parece?, A mí me parece que los beneficios van a compensar con creces la realización de ejercicio.

Pero, ¿cómo debemos de practicarlo?

Las recomendaciones de ejercicio serían:

Si nunca has realizado ejercicio, hace mucho que no lo practicas o simplemente estas en baja forma física o tienes una patología crónica que te limita, se comenzará con una actividad física aeróbica  realizada de forma regular con una intensidad relativamente baja, durante 30 a 60 minutos al menos 3 días a la semana. Se recomienda  actividades donde se movilizan grandes grupos musculares como andar, ir en bicicleta, etc. Durante esta práctica de intensidad baja podremos hablar mientras la realizamos, es una forma fácil y cómoda de saber que estamos con una intensidad baja. Poco a poco iremos  aumentando progresivamente la intensidad del ejercicio, de intensidad baja a moderada, este cambio lo percibiremos, por ejemplo, cuando al caminar nos cueste mantener una conversación.

Con este aumento progresivo también conseguiremos un mayor gasto calórico.

Precauciones a tener en cuenta:

No se debe realizar  ejercicio físico si la tensión arterial en reposo es mayor de 200/115.

No se recomiendan ejercicios de fuerza, ya que producen elevaciones de la presión arterial durante el esfuerzo, pero se podría realizar ejercicios con pesas con poco peso, cargas bajas y muchas repeticiones como complemento al ejercicio aeróbico y las sesiones durarían 30-45 minutos y nunca en días consecutivos.

 

Cada uno de nosotros debemos pensar: qué ejercicio puedo realizar, cual es el que más me gusta o me conviene y cuando tengo pensado empezar a practicarlo.

Las preguntas: QUE, CUANTO, CUANDO y CON QUE FRECUENCIA, son las que utilizamos y las que nos hacemos a la hora de realizar un propósito.

Itxaso Arévalo

El paciente como fuente de información #carnavalsalud

 

Hoy hemos decidido aportar nuestro granito de arena a la propuesta de nuestros amigos de Wikisanidad de este mes en  #carnavalsalud.

¿Qué opinas del paciente como creador de información y conocimiento?

Creemos que las personas que tienen una enfermedad o los cuidadores de estos cuando son menores pueden ser un gran activo para la sanidad y no podemos permitirnos el lujo de desaprovecharnos.  Cada uno dentro de su campo puede aportar muchas cosas. Creo que la experiencia de vivir a diario con una enfermedad hace que conozcas perfectamente tu cuerpo, tus reacciones, como te afecta esa nueva medicina que nos han recetado y además si eres una persona activa en el cuidado de tu salud, te habrás informado muy mucho sobre tu enfermedad para así conseguir estar lo mejor posible.

Tenemos la sensación a veces de que los pacientes y el sistema sanitario transitan por caminos diferentes en cuanto a necesidades, expectativas o prioridades lo que puede suponer una dificultad para un buen manejo de enfermedades y tratamientos. Pensamos que el valor del conocimiento y la información que los pacientes podemos aportar viene dado fundamentalmente por el cambio de perspectiva y enfoque respecto a cómo vivimos con nuestras patologías, con las limitaciones que nos condicionan  y con lo que supone el autocuidado y los tratamientos. Ello puede contribuir a crear espacios comunes de aprendizaje.

 

¿Todo vale o hay que ser selectivo?

Evidentemente que no. Todo no vale, por eso desde la instituciones sanitarias y desde los profesionales se debería de enseñar a la población como buscar información fiable en la red. Pero también creo que si tenemos un blog,  debemos ser responsables con aquellas cosas que colgamos. Y si no estoy seguro mejor no colgarlo o consultarlo a algún experto en el tema. Creo que los blogs de pacientes igual que los de profesionales se tienen que ganar la credibilidad de la Red haciendo un buen trabajo.

Nos encontrarnos en el comienzo de una etapa nueva en la que nos movemos y aprendemos, de ahí esa prudencia que tenemos que tenemos que tener hasta que se desarrolle un espíritu crítico que nos permita separar lo relevante e interesante cuando accedemos a esa información.

 

¿Qué papel juegan las asociaciones de pacientes?

Pensamos que juegan un papel sumamente importante de soporte a los pacientes y sus familias. Como hemos vivido ya muchas veces, el poder compartir experiencias sobre las vivencias con esa enfermedad es muy beneficioso para todos los participante. Además aquellas asociaciones que trabajan con enfermedades menos comunes o menos conocidas hacen una gran labor de difusión, formación y asesoramiento sobre la misma.

Han sido  ellas durante mucho tiempo las que han tenido ese papel de fuente de información y de aportación de nuevos conocimientos desde el punto de vista del paciente. Ese abánico en estos momentos se ha ampliado lo que es un beneficio para un papel más activo de los pacientes en la gestión de sus enfermedades.

 

¿Quien revisa y valida la información de salud generada por pacientes y población general en la Red?

Pues la validan o la rechazan sus propios iguales e incluso a veces algún profesional sanitario. Normalmente cuando en un blog de pacientes se vierte una información incorrecta en muy poco tiempo es corregida. Además normalmente estos blogs no tienen fines comerciales así que el autor si quiere que la gente lo respete y lo lea, debe ser muy escrupuloso en sus informaciones.

De todos modos, éste es uno de los debates pendientes y de los retos que tenemos que afrontar en este tiempo en el que estamos ahora en el cual el sistema de coordenadas y de relaciones se ha va modificando.

¿Paciente activo?

 

De tiempo en tiempo, por mi participación en el programa paciente activo, me invitan a acudir a algún foro sanitario en el que se sigue la antigua y buena costumbre de presentarse.

Y en tal trance me suelo sorprender a mi mismo presentándome al resto de los concurrentes por mi nombre seguido de la coletilla “paciente activo”.

Me suena raro ya que puede ser que sirva para presentarme y aportar un dato  que (junto con el no uso de bata blanca o azul) ayude a los demás a situarme; pero realmente ser “paciente activo” ni me define ni, en realidad, creo que sea una finalidad por sí misma en mi vida.

Así que el otro día, en una de esas ocasiones, seguí la fórmula habitual: “Juan Carlos, paciente activo”, y a renglón seguido aclaré que si soy paciente activo no es porque ello sea una finalidad en mi vida, sino porque en mi vida lo que soy y quiero ser es: marido, padre, abogado, amigo al que le gusta disfrutar del tiempo que comparto con mis amigos, lector, turista accidental y un montón de cosas más que quiero seguir siendo la más intensamente posible.

Participar en paciente activo me ayuda a ser todo lo anterior conviviendo con la diabetes, a la que tengo muy en cuenta, pero sin entregarle el protagonismo de mi vida. El protagonismo de mi vida está en lo que yo he elegido ser y hacer. A ella me la encontré por el camino, me va a seguir por él de por vida, pero no me va a imponer su hoja de ruta. Esa es mi decisión: que la diabetes no gobierne mi vida; y para mantenerla participar en paciente activo es una herramienta importante que me ayuda a vivir como yo quiero vivir.

Paciente Activo es una herramienta y si es buena (que creo que lo es), conseguiré encontrar con ella en cada tiempo y entre las cambiantes circunstancias que se dan en mi vida (unas buscadas y otras halladas sin buscar), el ajuste necesario entre mi salud y mi vida para poder vivir lo mejor posible lo que quiero vivir.

Por eso cuando alguien que sabe con qué y cómo quiere llenar el tiempo de su vida y tiene que convivir con la diabetes o cualquier otro de estos acompañantes crónicos no deseados, encontrará en Paciente Activo una herramienta para la vida.

Juan Carlos Mendizabal

Época de vacunación

Nací en un momento en el que nadie se cuestionaba las vacunas. El lugar donde vivía entonces y donde crecí era una zona obrera.

La Seguridad Social un proyecto que empezaba a forjarse muy tímidamente. Los recursos y la cobertura que ofrecía eran básicos, muy básicos. Y aunque en nuestro país el sistema de aseguramientos data del siglo XVIII, no sería hasta mucho mas adelante que se consolidaría un sistema sanitario” parecido “a lo que hoy conocemos y disfrutamos. Se sientan las bases en Los felices sesenta.

Recuerdo que del colegio nos ponían en filas y nos llevaban al “ Ambulatorio” para vacunarnos a todos. Supongo que sería algo similar a lo que hoy es la Salud Escolar. Y que nos vacunarían de aquello que consideraban más necesario. Mis recuerdos son de la viruela y de esta forma, que nadie cuestionaba, se erradicó de nuestro país y del mundo esa enfermedad

La Pediatría no era gratuita. Había diferentes instituciones que cubrían en cierta medida las necesidades básicas de la población infantil. En Bilbao era” LA GOTA DE LECHE”. Pero las vacunas había que pagarlas.

Hoy oigo a las mamás y a las abuelas quejarse de sus pobrecitos niños que reciben tanto pinchazo y siempre pienso lo mismo: Que suerte tienen los niños! si llegan a nacer unos kilómetros hacia abajo, las mamas sentirían el dolor de no tener a su alcance vacunas para que no sufran enfermedades que los pueden llevar al fin de sus días.

Vivimos un momento que nos ha hecho olvidar el valor de las cosas, simplemente porque son tan fáciles de conseguir y además de forma gratuita, que no podemos calibrar su valor real.

Además nos ampara el que una parte muy importante de la población se vacuna y nos sabemos protegidos por la inmunidad de los otros. En el caso de las vacunas de la edad pediátrica es un argumento no expresado pero muy evidente. Se nos olvida que si nadie se vacunara volveríamos a vivir epidemias de enfermedades que ya nadie recuerda.

Algo similar sucede con la vacuna de la Gripe.

Nos la ofrecen todos los años y cada año nos planteamos si ponérnosla o no.

Sólo en situaciones especiales, como la del año en que creíamos que iba a haber una epidemia de Gripe A, no dudamos en ponérnosla. Ese año no se podía encontrar una sola vacuna en ninguna farmacia.

Olvidamos fácilmente que la Gripe estacional mata cada año en el mundo, de forma directa o indirecta, a más personas de las que han fallecido por Ébola en diez años. ¿Y que habríamos hecho si hace unos meses nos ofrecieran una vacuna contra el Ébola?

Además están las falsas creencias que todos hemos oído alguna vez sobre la vacuna de la Gripe. Por ejemplo:” cuando me vacuno me pongo malísimo”  o “si estoy sano para qué me voy a vacunar” o “yo nunca cojo gripe”. También está el “me lo voy a pensar, todavía hay mucho tiempo”

Es cierto que la primera vez que nos vacunamos podemos sufrir una reacción  que nos haga sentir “griposos”. Dura un día o dos, aparece bruscamente malestar general, decimas de fiebre, dolor de cabeza, etc. Suele ser un proceso leve  y no es habitual que las próximas veces que nos vacunemos nos vuelva a pasar.  

Nos vacunamos para seguir sanos, la vacuna no nos enferma. Al contrario. La vacuna se fabrica con virus inactivados y prepara a nuestro organismo para defenderse cuando llegue la epidemia, porque nuestro sistema inmunológico ha tenido tiempo de reconocer los virus y prepararse para defenderse de ellos. Por eso es importante que si pensamos vacunarnos, lo hagamos lo antes posible. Se necesita un tiempo para crear inmunidad.

Contraer una Gripe puede producir complicaciones importantes a las personas que ya tienen algún problema de salud, a los ancianos, a las embarazadas.

Me pregunto si merece la pena exponerse más de lo necesario

Y no sé qué pensáis vosotros, pero yo me vacuné contra la Gripe ayer.

Magdalena Vázquez