#pacienteactivo15 Lo que allí sucedió

Ya os contamos en nuestra última entrada que la semana pasada celebramos una jornada homenaje donde nos encontramos y hablamos de algunos temas relacionados con la filosofía del programa. Ademas de todo eso, aprovechamos para acreditar a aquellos pacientes monitores que durante este años han impartido su primer taller

Este años celebramos en el Hospital Donostia. Después de haber completado de haber visitado los dos últimos años los otros dos territorios vascos tocaba volver de nuevo a Gipuzkoa que es el territorio donde echó a andar el programa hace ya 5 años. Vamos a intentar recoger aquí la esencia de lo que allí se dijo, que fue mucho y muy interesante e imposible de abordar en su totalidad.

Azucena Aja, psicóloga que trabaja en el campo de la comunicación empezó la jornada aportando un nuevo enfoque en las relaciones personales, en este caso en la relación entre los pacientes crónicos y su entornos o con los profesionales del sistema sanitario. Defendía Azucena la necesidad una comunicación basada en preguntas, como alternativa a una comunicación paternalista o asimétrica. Nos animaba a preguntar para conocer las necesidades, valores y creencias de «el otro». Para poder así tener mayor certeza de lo que demandan, de lo que se quiere expresar, de lo que se necesita. Huir de pre-supuestos al acercarnos a los demás . Nos dejaba consejos valiosos acerca del modo de conseguir relaciones más transversales y de cooperación. Habló de la confianza, la libertad y la participación, como caminos para lograr influencia, responsabilidad y compromiso. Nos dejó muchas  otros mensajes para avanzar hacia ese modelo de toma de decisiones y de responsabilidad compartidas que tanto defendemos.

Después fue el momento de hacer balance de este año del programa. De hablar de participantes en los talleres (35 se están impartiendo en estas fechas) y de hacer balance de un año de blog, del que solo podemos decir que estamos contentos con lo hecho y con ganas de seguir aportando en el futuro con más entradas que creamos interesantes.

Nos gustó mucho la mesa con Izaskun Eguren, Isabel González, Iker de Miguel y Jose Blanco. En ella se abordaron distintos temas relacionados con que es ser paciente activo. Difícil destacar algunas porque se hicieron muchas y muy buenas reflexiones en una mesa participativa. Se habló de la responsabilidad y la honestidad con uno mismo como valores principales para ser un paciente activo, del papel de apoyo que se encuentra en el programa y en sus talleres, así como el conocimiento que se adquiere sobre autocuidado. En general  se definía como satisfactoria o muy satisfactoria su relación con los profesionales sanitarios pero echaban de menos a veces, mayor confianza en el paciente y que sirvieran de referencia para buscar recursos de ayuda en el control de las enfermedades. Se pedía a las organizaciones más apoyo en la difusión del programa dada la experiencia positiva que todos ellos coincidían en señalar que les suponía el paso por los talleres.

El momento más institucional fue protagonizado por  Iñaki Berraondo, director de planificación y ordenación sanitaria y Jon Etxebarria, director general de Osakidetza. Los dos recordaron que la participación de la ciudadanía en general y los pacientes crónicos  en particular en el autocuidado  formaban parte de las líneas estratégicas de Osakidetza para los próximos años y de ahí el compromiso con programas como Paciente Activo Paziente Bizia.

Por último, llego el momento del reconocimiento a los 31 monitores que este año han impartido su primer taller.

Ya hemos dicho lo imposible que resulta en este espacio recoger todo lo que allí se dijo, pero espero que lo que os contamos os sirva para haceros una idea.

En nuestra cuenta en twitter, fuimos transmitiendo en forma de tuits el evento con el hastag #pacienteactivo15 y aquí os lo resumimos:

Jornada #pacienteactivo15 en tuits

Día de encuentros #pacienteactivo15

Hoy es un día especial para nosotros. Todos los años, por estas fechas, nos juntamos los monitores que impartimos los talleres en un acto donde aprovechamos para hablar de cosas que nos interesan y aprender, para ponernos al día sobre cuál es el momento del programa y, sobre todo, para vernos y celebrar. Hace muy poco habló Anjel en este blog de Agradecer y celebrar , de lo importante que son ambas cosas, y nos hablaba de valores que hoy estarán presentes.

Cumplir años no es fácil. Consolidarse, crecer, expandirse, llegar cada vez a más personas, es algo muy satisfactorio y a su vez es algo que requiere mucha energía y compromiso a lo largo de todos los días. Hace 5 años empezó el programa como una experiencia pionera que apostaba por un enfoque diferente a la hora de abordar las enfermedades crónicas apostando por buscar aliados en las personas que las padecen o en las personas de su entorno, familiares fundamentalmente, que les ayudan en los cuidados que precisan. Creíamos que dotar a los pacientes de conocimientos y habilidades que les ayudaran en el autocuidado de sus patologías era el futuro. Intuíamos ademas que iba a ser una experiencia de aprendizaje constante y que éste se produciría en ambos sentidos y lo ha sido por encima de nuestras expectativas. No podemos por tanto dejar de celebrar

Hoy nos juntamos una parte de todo ese grupo que hacemos posible este programa y la realización de sus talleres. Todos estamos invitados, pero no todos podrán asistir. A los que no puedan ir los tendremos presentes. A lo largo del curso se realizan un buen número de talleres que son liderados por personas que desde su condición de enfermos crónicos, han decidido un  día aportar parte de su tiempo, de su conocimiento y de su experiencia a impartir esos talleres. Esto implica un compromiso personal que siempre tratamos de agradecer porque es el pilar del programa. Cada año se va sumando más gente y en la jornada de hoy queremos hacer tangible ese agradecimiento.

Y por supuesto siempre está la alegría de encontrarnos y vernos. Paciente Activo, Paziente Bizia está implantado en los tres territorios históricos del País Vasco, en ámbitos geográficos diversos, y en aquellas localidades donde se constituye un grupo con ganas de aprender. Estamos todo el año dispersos realizando talleres, sabiendo que formamos parte de una red que se va tejiendo con cada taller que se imparte. A lo largo de los talleres surgen anécdotas, dificultades, experiencias que nos llaman la atención y todo eso nos genera en ocasiones una necesidad de compartir y de poner en común Ésta será una mañana de saludos, de reencuentros, de bienvenidas, y de sonrisas en la que el sentido de pertenencia y de satisfacción se hace muy presente.

Nos gusta, sin querer sonar muy trascendentes, pensar que hoy también es, en cierto modo, un día para renovar un compromiso con una manera de entender como vivir con una enfermedad crónica. Los talleres del programa son espacios donde visibilizar y transmitir lo importante: que las personas con enfermedades crónicas sientan y valoren su capacidad de gestionar los conocimientos y los cuidados que precisen para alcanzar la mejor calidad de vida posible en lo físico, lo psicológico y lo emocional. Aportando, aprendiendo y compartiendo son caminos que nos ayudan a ello.

Hoy en Donostia sucederán todas esas cosas y más e intentaremos transmitiros lo que allí suceda a través de nuestra cuenta de tiwtter y con el hastag #pacienteactivo15 

No se si queda bien una «auto-felicitación» pero nosotros sabemos de la importancia de celebrar cada logro, así que…..otro año más: Zorionak! Felicidades!

Formación, empoderamiento, participación, investigación…… Yo quiero ¿Y tu?

Este pasado jueves tuve el inmenso placer de participar en la III Jornada Somos Pacientes y en la entrega de premios de la  I edición de los premios Somos Pacientes.  

Antes de la entrega de premios se realizaron dos mesas redondas, la primera sobre:  La formación: una necesidad poliédrica y la segunda El paciente formado en la I+D biomédica. En ellas una y otra  vez salieron varias ideas como,  la necesidad de que el paciente esté realmente en el centro del sistema; es indispensable que el paciente este formado, en conocimientos, en habilidades y en actitudes; Los pacientes quieren que se les pregunten sobre que les interesa que la comunidad científica investigue, que busquen variables importantes para su calidad de vida;  El paciente como factor clave para el desarrollo de la industria farmacéutica; colaboración real entre el sistema sanitario y los pacientes; la investigación…

Si quieres ver lo que dio de sí toda la jornada lo puedes ver en el siguiente vídeo: http://www.somospacientes.com/streamings/sigue-en-directo-la-iii-jornada-somos-pacientes/

Hoy quiero dedicar el post a todas y cada una de las personas que han participado en estos premios, mi enhorabuena por supuestísimo a todos los ganadores pero también a todos los que participaron y no se llevaron el premio. Se han presentado grandes proyectos, grandes ideas, pero lo mejor es que salían del corazón y del trabajo de cada una de las personas que componían los proyectos. Os invito a que entréis a la web de Somos Pacientes y los leáis con detenimiento, seguro que más de uno os puede aportar muchas cosas y quizás podéis aportar vosotros a alguno también.

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Los ganadores de los premios fueron los siguientes:

Categoría Pacientes. Apartado mejor desarrollo web o aplicación.- Pulsera Ashua, de la Asociación del Síndrome Hemolítico Urémico Atípico (Ashua).  @ashua_spain

Categoría Pacientes. Apartado mejor iniciativa o campaña en el ámbito de las redes sociales.- Yo también estoy contra el estigma, de Asociación Psiquiatría y Vida. http://psiquiatriayvida.blogspot.com.es/

Categoría Pacientes. Apartado mejor iniciativa de servicio al paciente o de concienciación a la sociedad.- Nuevos nacimientos en epidermólisis bullosa, de Asociación Piel de Mariposa (Debra España).  @pieldemariposa

Categoría Pacientes. Apartado iniciativa preferida por los usuarios de Somos Pacientes, elegida mediante votación online con la participación de más de 8.000 votantes.- http://www.hemiweb.org/, de la Asociación de Hemiparesia Infantil (Hemiweb).  @Hemiweb_org

Categoría Sociedad.- ‘Ponemos el corazón en todo lo que hacemos’, del Hospital Universitario de Torrejón.

Desde aquí me gustaría animar a todas las asociaciones de pacientes que trabajan por y para mejorar la calidad de vida de sus asociados, para que las enfermedades sean más visibles, para que haya más recursos para la investigación….. Gracias por la gran labor que hacéis y por el tremendo apoyo que dais a cientos de familias en momentos muy duros….hoy también este post va dedicado a vosotros.

Esti Gamboa

Agradecer y celebrar

Si en este momento me pidieran mencionar a todas las personas que me han permitido ser la persona que hoy día soy, obviamente  no podría. Evidentemente estarían las personas más cercanas, la familia de origen, la familia actual, amistades significativas, algunos compañeros, jefes o profesores de  proyectos profesionales, sociales o de procesos de formación. Pero sería consciente de estar dejando en el olvido tantas y tantas personas que a lo largo de mi existencia,  con sus  acciones, han sido de una u otra manera maestros y maestras de mi vida. Sentiría estar siendo injusto. Ser consciente de que han existido  personas que ni recuerdas, resulta frustrante. Por ello, procuro  dar las gracias por lo que recibo y celebrar de inmediato las ocasiones que creo se merecen, por si después no hay ocasión o simplemente, no me acuerdo.

A lo largo de estas semanas estamos desarrollando un nuevo taller de Paciente Activo en el que participo como monitor. Esta es mi sexta colaboración en talleres del Programa y cada vez me asombra más como resulta una experiencia absolutamente única en la que en algún momento aparecen auténticos maestros y maestras de la vida.

La pasada semana ocurrió de nuevo. Todo iba normal, los temas que tratábamos eran “los del manual”, alimentos saludables, etiquetas de nutrición, el sodio, la sal, etc. El ambiente era normal, entramos a abordar como trabajar con la ansiedad y como vivir positivamente y de pronto una historia en primera persona hizo que el resto de los presentes quedáramos sin palabras, quietos, con los ojos enganchados en la protagonista. El relato resultaba absolutamente conmovedor, auténtico, duro, de los que no te dejan indiferente, solo sin palabras.

Todo transcurrió dentro de un respetuoso silencio y al finalizar cada uno dio las gracias a la persona que quiso compartir su experiencia.

Los monitores tenemos instrucciones de no salirnos del guion y por lo general somos bastante cumplidores. Pero esta vez lo que  tocaba era cerrar el manual y escuchar lo que ningún libro puede expresar con la fuerza y determinación que un  participante del taller puede hacerlo y con ello aportar a los demás presentes una lección magistral que sin duda nos hará cambiar algún pensamiento o creencia que nos permitirá crecer y mejorar.

En breve terminaremos los encuentros y habrá finalizado el taller. Para mí podría ser, uno más, pero no. Cada uno es especial, distinto a pesar de haber impartido el mismo temario y con los mismos medios y método. Son esos destellos de maestría de la vida que atesoran muchos de los participantes y que florecen cuando el clima es propicio lo que hacen que cada vez sea una experiencia excepcional. Junto a los agradecimientos por lo compartido y aprendido procederemos a celebrar lo vivido, para que en nuestra memoria quede un recuerdo de alegría y gratidud por todo lo recibido.

Ánjel Irastorza

Vulnerabilidad

¿No os pasado alguna vez, ante un control policial, que habéis sentido cierto temor a que os paren y os interroguen aun siendo conscientes de que no habéis hecho nada y de que no tenéis nada que temer? ¿No habéis tenido cierta sensación de inquietud o de malestar en esos momentos? Es un mecanismo mental que siempre me ha parecido de lo más curioso, como curioso me parece detectar que algunas veces parece que sucede algo similar en algunas salas de espera de centros sanitarios. Si repasamos todas las situaciones en las que experimentamos sensaciones similares, siempre se puede identificar alguna figura de autoridad.

No dejaría de ser una anécdota si no fuera porque además de la inquietud y el miedo suelen aparecer otras sensaciones como sentirse juzgado, sentirse culpable, sentirse inferior, sentirse violentado, y en ocasiones, sentirse  incluso menospreciado.

Cuando tratamos de asuntos como nuestras enfermedades y nuestra salud, un momento lleno de sensaciones como las anteriormente descritas no solo no beneficia sino que es bastante perjudicial. Si a la cantidad de información que muchas veces recibimos en una consulta con la enfermera o el médico, le sumamos la dificultad para entenderla, nuestras preocupaciones personales y nuestros temores, no solo a las consecuencias de nuestra enfermedad si no al trato que podemos recibir, podemos concluir que las posibilidades de terminar definiendo la experiencia como positiva son escasas

Me gusta pensar que esta dinámica de relaciones es algo cultural. De este modo, evito personalizar. Las relaciones en el entorno sanitario han sido así desde siempre, con figuras de autoridad y relaciones desiguales, y cambiar ese modo de funcionar cuesta. Cambiar es trabajo de todos. Es complicado entrar a debatir quien tendría que dar el primer paso o quien tendría que cambiar más o poner más esfuerzo, pero caminar hacia una cultura en la que pacientes, familiares y profesionales sanitarios se vean unos a otros como aliados en busca de un mismo fin o meta forma parte del futuro.

Decía alguien hace poco: «yo, como supongo que os pasa a vosotros, cuando voy a la consulta del médico me siento muy vulnerable» Y de eso se trata, de entender que en esas circunstancias la pelea pioritaria  es por alcanzar un entorno, cómodo, acogedor, en el que la persona se tenga que preocupar «solamente» por lo que de verdad importa, que son las decisiones que tiene que tomar para mejorar el manejo de su enfermedad o su nivel de salud o de los que le rodean

Iñaki Etxebarria

 

Muere un amigo. (sobre voluntades anticipadas)

Hace unos días, una persona a la que había tenido el placer de acompañar durante los últimos veinte años, nos dejo para siempre.

No hay que decir que su fallecimiento nos dejo un dolor y un vacio importante. En nuestra sociedad no celebramos la muerte. Pero también nos regalo el placer de una muerte fácil, sin sufrimiento. Y por tanto el recuerdo plácido y sereno, aunque triste, de nuestro amigo compañero y padre.

La muerte se presento rápida, no de repente porque su enfermedad nos hacía prever que llegaría en un tiempo limitado. Pero todo se desencadenó de una manera mucho más rápida de lo previsto. Cuando empezaron los primeros síntomas nos alarmamos lo justo, algo no iba bien. Visitas a los médicos, nuevas prueba, nuevos tratamientos. Era el principio del fin.

Durante este tiempo, él mantuvo su sonrisa. Tenía dolor, pero lo ocultaba en una medida importante para no disgustar a sus seres queridos. Nos hablaba con calma, continuaba haciendo su vida normal, la queja era pobre. Lo justo para no sufrir mucho. Los tratamientos paliativos cumplían su función en la medida que él lo permitía. Solo en los últimos días la expresión era de malestar. La muerte se preveía violenta para los que le rodeábamos y aparecían los primeros síntomas del fin.

Tengo que decir que como familia cercana únicamente tenía un hijo al que adoraba y una esposa que era su vida. Siempre juntos para todo. Ellos deseaban que el final fuera en casa, en su cama, rodeado de los que le querían. No pudo ser. La presión de los síntomas fue tan importante que murió en el hospital. No lo pudieron soportar.

Tampoco eran capaces de tomar decisiones.

Desde el servicio de Cuidados Paliativos les ofrecieron la sedación terminal…

-QUE ES ESO???? “¿Y si hay una mínima posibilidad de que mi padre viva un poco más?”

Se lo explicaron a la familia. Ellos “parecieron” entender. Tenían muchísimas dudas. Les explicaron cómo iba a ser la muerte si no lo sedaban. También les explicaron que no iban a acortarle la vida, acaso unas horas. Pero que merecía la pena antes de pasar por una mala muerte.

Les volví a explicar asegurándome de que me entendían, todo lo que ya les habían explicado en  menos de tiempo del que empleé yo. Aunque con la misma paciencia. Cuando entendieron, lloraron, asumieron y a pesar de las dudas, tomaron una decisión  ya era tarde.

Mi amigo falleció habiéndose despedido de todos los que amaba acompañado como siempre de su esposa. Al final la vida le regaló una muerte imprevista y fácil.

En las situaciones de final de la vida puede suceder que no podamos tomar decisiones. Porque no seamos capaces, por ejemplo, el caso de una demencia. Porque no estamos conscientes, un accidente de coche o una enfermedad cerebral o metabólica grave. En estos casos la toma de decisiones le corresponde a la familia más cercana. Y suele ser una carga muy pesada. A veces inasumible.

Todos tenemos una idea de qué queremos para el fin de nuestros días. Una idea abstracta porque en la mayoría de los casos cuando estamos sanos, no sabemos qué va a suceder al final de nuestra vida Y como decía Ángel en un post anterior, fantaseamos.

Pero tenemos otra opción, la de hacer un documento de VOLUNTADES ANTICIPADAS (DVA) también llamado TESTAMENTO VITAL, ULTIMAS VOLUNTADES, INSTRUCCIONES PREVIAS.

Cualquiera puede suscribir un documento de Voluntades Anticipadas. Siempre se puede cambiar, modificar o anular. Pero si padecemos una enfermedad crónica tendremos más razones para hacerlo

Pero ¿En qué consiste? ¿Que puedo expresar en él? ¿Cómo debo redactarlo? Si lo tengo ¿El personal sanitario está obligado a llevar a cabo lo que yo he dejado escrito? ¿Quién debe conocerlo?

El Documento de Voluntades Anticipadas DVA intenta asegurar que se lleven a cabo nuestras decisiones cuando no estemos en situación de poder expresarlas por limitaciones graves físicas o psíquicas.

En él podemos expresar valores personales, por ejemplo donde quiero recibir atención al final de la vida, siempre que sea posible. Si quiero o no asistencia religiosa. Si quiero ser donante de órganos.

También, instrucciones y límites respecto a actuaciones médicas de soporte vital. Es decir si quiero o no reanimación cardiopulmonar, que me conecten a un respirador artificial, nutrición artificial (sondas nasogástricas), diálisis, etc. Y la retirada de ellas si se han  realizado en situación de emergencia.

Situaciones sanitarias concretas en las que se necesita de la aceptación o rechazo de un tratamiento.

Esta parte es la que requiere de reflexión personal. Debemos pedir a nuestro medic@, enfermer@ que nos hable de la evolución posible de nuestra enfermedad. Expresar nuestros  temores, preferencias o rechazo a determinados tratamientos y las posibles alternativas. Decirles que queremos tener un DVA y que necesitamos de su ayuda para concretar determinados aspectos.

Es  probable que cuando acudamos a la consulta no dispongan del tiempo necesario para atendernos y que nos citen para otro día con más tiempo. Estupendo siempre que nos puedan informar y orientar.

El DVA obliga al médico y al personal sanitario a tenerlo en cuenta y  aplicar nuestras decisiones siempre que:

No vayan en contra de la ley, o contra la buena práctica médica.

O si la situación que vivimos no es aquella para la que hemos tomado decisiones. Por ejemplo, no es lo mismo estar en coma por un accidente porque podría ser reversible, que estar en coma debido a una enfermedad terminal.

¿CÓMO REALIZARLO Y QUE REQUISITOS EXISTEN PARA QUE SEA LEGAL?

Identificar a las personas:

REPRESENTANTE/ es. Se pueden tener uno o varios representantes. Si hay varios, se debe especificar el orden, indicando quien es el titular y quien actuará solo si falta el titular.

La importancia del representante es tremenda por lo que se aconseja que participe en la deliberación y posterior toma de decisiones. Si fuera posible, que nos acompañe cuando vayamos al médico a tratar este tema. Debemos asegurarnos de que conoce y comprende nuestros deseos y que no va a ir contra ellos. Puede ser representante un familiar o alguien con quien estemos vinculados afectivamente y que sepamos que  va a priorizar nuestro bienestar por encima de todo.

El representante no puede actuar como testigo.

TRES TESTIGOS. Los testigos no pueden tener relación de parentesco  hasta segundo grado u otro tipo de interés legal por ejemplo económico, con la persona que suscribe el DVA.

Si acudimos al registro es posible que se brinden como testigos los propios trabajadores. Ellos dan fe de que somos capaces para otorgar el documento

¿Cómo legalizarlo?

Hay tres formas posibles:

-Podemos registrarlo en el REGISTRO DE VOLUNTADES ANTICIPADAS DE LA CAV.

-Pero también seria legal si lo hiciéramos manuscrito ante tres testigos.

-O ante notario.

Yo os aconsejo que lo registréis. Tiene varias ventajas sobre las otras formas.

De forma automática y en breve espacio de tiempo, aparece en la Historia Clínica un símbolo que nos identifica como poseedores de un DVA.

Y además se incluye en el REGISTRO NACIONAL DE INSTRUCCIONES PREVIAS al que pueden acceder profesionales de otras comunidades en el caso de que tuviéramos que recibir asistencia fuera de nuestra comunidad.

Además es aconsejable que lo comuniquéis a la familia.

Y que le llevéis una copia en papel al médico que os atiende para que lo incluya en la Historia Clínica

No olvidar RELEER y EVALUAR como mucho cada dos años. Tened en cuenta que se puede cambiar tantas veces como necesitemos. Siempre se tiene en cuenta el último otorgado. No olvidar también que se puede anular cuando deseemos.

La muerte de mi amigo me ha hecho reflexionar. Hay otras formas de VIVIR y el momento es AHORA que mi situación es estable.

No quiero dejar a mis hijas la responsabilidad y llegado el momento, el dolor de decidir. Tampoco quiero que decidan por mí. Quiero decidir yo hasta el último momento.

Magdalena Vázquez

Qué es para mí paciente activo

Me doy cuenta de que he pasado de tener una actividad que puedo denominar “frenética” antes de mi enfermedad a ser una persona “activa”, en todos los entornos de mi vida, y desde luego, me quedo infinitamente como estoy ahora.  Me ha parecido interesante reflexionar y en consecuencia hacer una entrada sobre lo que para mí como persona, como enferma crónica, como monitora, significa que un organismo como Osakidetza saque adelante un programa como este.

 

Reconozco que no me siento enferma, aunque hay enfermedades que no avisan, mi corazón está “tocado” y se altera cada vez que de algúna manera voy a un ritmo que no aguanta, que le supera, que no puede seguirme y también reconozco que en el mundo en que vivimos, esto no es tarea fácil.

 

Este programa supone para mí un refresco contínuo, un conocer gente nueva y compartir con ellos lo  que sé que quiero hacer porque me hace bien para mi salud física y mental, cosas que con el día a día  vas aplazando, -encuentras justificaciones para NO HACER más que para hacer-, y ya que todo lo que merece la pena, se hace con esfuerzo, estos pequeños propósitos son los que con  continuidad pasan a  hacerse hábitos. Basándome en los diferente temas que tratamos y como ejemplo, enumero estas tareas que tienen que ver con cada herramienta que usamos:

  • Levantarme cada mañana y hacer mi sesión de estiramientos y ejercicios, me levanto 45 minutos antes para poder llegar a tiempo en la planificación del día y esto me hace sentir estupendamente, aunque he de admitir que de entrada me da pereza y suelo decirme: “cinco minutos más….”.
  • Proponerme, cada día seriamente escuchar a mi hija sin interrumpirla y sin enfadarme aunque lo que me diga no me guste un ápice. Ahora está sacando su personalidad en la preadolescencia y claro, no es quien  yo quiero que sea, obediente en todo lo que YO digo, es quien es y tiene que ser, tiene su carácter y asumir esto es dificil y me cuesta.
  • Proponerme escuchar a un padre/madre del colegio sin formarme un juicio previo de lo que me está diciendo, y en consecuencia saber ponerme en su piel o empatizar y no dar ningún consejo salvo que me lo pida (esto es una tendencia muy mia…)
  • Proponerme hacer un menú semanal ajustado a lo que sé que es una alimentación saludable para mí, y así hacer que mi familia también participe de ello. (esto es más fácil, afortunadamente lo tengo ya como hábito).
  • Proponerme hacer meditación/relajación diaria para antes de irme a dormir, ser capaz de calmar a esta mente parlanchina, y en esa estupenda calma, conseguir un buen descanso, en lugar de ponerme excusas como, hoy estoy cansada, es ya muy tarde, voy a leer un rato…
  • Proponerme que aunque lleve sin teléfono fijo ni internet más de 15 días en casa, que mi cobertura de móvil es infame, que nadie me explique los motivos, que siga pagando la misma factura por un servicio que no me dan, sonria y sea capaz de darle la vuelta aportando posibles soluciones sin enfadarme con nadie, es pensar en positivo, poner la atención en lo que funciona para quitar hierro a lo que no.
  • Proponerme que como me queda una semana para mi revisión con el médico, no se me olvide nada y en consecuencia prepare la consulta médica con atenlación. Escribiré lo que me parezca importante en relación a mi enfermedad y así recordar todo lo que quiero decirle y llevarlo a la consulta, así como ser responsable de los medicamentos que tomo y preguntar todo lo que necesite saber al respecto con el médico.
  • Estar dispuesta a aprender que hay diferentes formas para tomar decisiones, y que lo más importante es tomarlas.

Todo ello hace que me quite el sombrero, es simplemente fantástico y yo creo en este precioso proyecto que es Paciente Activo.

                                                                                                                                                                            Ani Galende

Prevención de las úlceras por presión (upp)

 

Día mundial de la prevención de las úlceras por presión (UPP).

Hoy se celebra la cuarta edición, en diferentes países del mundo, de una nueva jornada formal y firme para exigir el establecimiento de medidas eficaces de prevención de las úlceras por presión. Como un Derecho Universal, en todos los escenarios y para todos, de acuerdo con la Declaración de Rio de Janeiro sobre la prevención de las úlceras por presión como derecho universal.

Pero, ¿que son las ulceras por presión?

Las úlceras por presión, también conocidas como úlceras de decúbito, representan un importante problema de salud con graves consecuencias para el paciente. En ocasiones dolorosas y pudiendo llegar a ser incapacitantes, repercuten en su calidad de vida; también, con  consecuencias para el cuidador, el profesional sanitario y para todo el sistema sanitario en general por el gasto importante que conlleva.

Son lesiones que pueden aparecen en cualquier zona del cuerpo, asociadas a una presión continua sobre una superficie de apoyo dura, como por ejemplo el colchón de una cama o un dispositivo sanitario.

Se produce una disminución del riego sanguíneo y como resultado una hipoxia tisular (falta de oxígeno). Aparece una degeneración rápida de los tejidos, que puede ser desde un enrojecimiento hasta rotura de la piel, pudiendo llegar  a úlceras profundas afectando a musculo e incluso hueso.

A menudo se piensa que se trata de un problema propio de las personas ancianas, pero cualquier persona expuesta a una presión prolongada tiene riesgo de padecer una ulcera por presión. Por ejemplo, una persona con una escayola muy justa y apretada, una persona con un dispositivo de hospital continuo como una sonda de alimentación, una persona que ha tenido un accidente y debe usar una silla de ruedas, personas encamadas con poca o ninguna movilización, etc.

 

Las heridas, en general, afectan a más de 400 millones de personas en el mundo y de estas, se estima que como mínimo unos 20 millones padecen heridas crónicas. Las úlceras por presión están dentro de este grupo, las denominadas heridas crónicas.

Existe un amplio grado de consenso entre asociaciones científicas, que consideran que la prevención constituye el método más eficiente y eficaz de abordar el problema de las ulceras por presión.

La prevención es el mejor tratamiento, y los cuidadores de estas personas deberían ser los principales receptores de toda la información al respecto. Son ellos los que más tiempo van a estar con las personas que necesitan los cuidados y el personal de enfermería debería encargarse de facilitar dicha información.

Los cuidados a seguir son:

Cambios posturales de la persona encamada o en silla. Como se menciona anteriormente, la inmovilización que supone estar mucho tiempo en la misma postura, apoyándose en la misma parte del cuerpo, puede ocasionar primero enrojecimiento, para pasar posteriormente a pérdida de continuidad de la piel  y pudiendo llegar a aparecer una úlcera.

Siempre que el paciente tenga movilidad, se le incentivará para que participe en estos cambios posturales.

Movilización del paciente: programada, pasiva o activa.

Si la persona se puede mover, es conveniente recordarle y animarle a ejercer movilizaciones voluntarias. En caso de que el paciente no pueda, se realizaran movilizaciones pasivas, sobre todo de las extremidades.

La movilización pasiva o activa es una parte importante, de la conservación de la agilidad de las articulaciones y el tono muscular. Las movilizaciones son movimientos de éstas, sobre una misma superficie, realizando cambios de posición o de situación.

Vigilar y cuidar el estado de la piel. Es recomendable observar el estado de la piel a diario, coincidiendo con el aseo, los cambios posturales y las movilizaciones.

Mantener la piel hidratada: la piel debe estar seca y limpia, su aseo lo realizaremos con agua tibia, jabón neutro y no frotaremos la piel al secar.

Es recomendable que las sábanas sean de algodón y se procurará que no tengan arrugas. Recordamos la importancia de no arrastrar al paciente, ya que al arrastrarle se pueden producir dichas úlceras. (El arrastramiento y las arrugas pueden producir un tipo de úlcera parecida a las ampollas producidas por las arrugas de un calcetín).

Dispositivos que alivien la presión. Se recomienda la utilización de almohadas y aparatos protectores: cojines viscóelasticos, colchones de aire, espumas especiales, etc.

No son recomendables los flotadores con forma de rosco de plástico, que antiguamente se recomendaban.

Alimentación adecuada. Siempre que el paciente pueda, se fomentará la toma de líquidos (agua, infusiones, zumos, batidos…).

Se administrará una dieta equilibrada y adecuada en función de la patología de la persona.

Además de todo lo indicado, es importante poder consultar al profesional sanitario más cercano. Normalmente el personal de enfermería es el experto en la prevención y tratamiento de las úlceras por presión y ante cualquier duda, es recomendable acudir y consultarlo con un profesional sanitario.

Itxaso Arévalo

Otra comunicación es posible… casi siempre

El otro día, como tantos otros, fue al colegio para recoger a mi hija. Fui en coche porque es muy complicado llegar de otra forma. Y aparqué donde tantas otras veces. No es que fuera muy ortodoxo el lugar elegido pero no molestaba a nadie.

Recogí a mi Candela y rápidamente nos dirigimos al coche porque teníamos algo de prisa. Y ¡sorpresa! alguien había colocado su vehículo en un lugar impensable, al menos para mi y para algunas otras personas que observaron perplejas el espectáculo, y no podíamos movernos.

35 minutos tardó la propietaria de dicho vehículo en regresar!!! 35 minutos en los que ni siquiera se le ocurrió mirar –lo tenía muy fácil- por si el conductor o conductora del coche al que impedía el paso esperaba para salir. Con tranquilidad, sin inmutarse, prototipo de persona que no ve otro mundo que no sea su propio ombligo.

Y allí estaba yo, convertido en esa fiera que llevo dentro, para, cargado de razón, escupírsela sin piedad, dejándole bien claro que su actitud era difícilmente presentable, además de incívica y sobradamente egoísta. Vamos, fue tal el chorreo que no tuvo ni oportunidad de reconocer que había metido la pata. Sólo intentaba defenderse, protegerse del chaparrón de improperios que se le había venido encima.

Al final dijo una tontería supina, “¿es que no te puede pasar a ti algo parecido?”, como si lo de aparcar mal fuera algo que pasa y no algo que se hace de forma deliberada, y se fue. Y mi conciencia empezó a funcionar.

Me empecé a cuestionar qué había logrado con mi avalancha de reproches, si tal vez hubiera conseguido algo más planteando las cosas de otra forma. Imaginé haber actuado con flema, preguntándole con calma si alguna vez miraba a su alrededor cuando conducía, si se percataba de que compartía carretera con otros conductores. Tal vez podría haberle comentado que sienta bastante mal que alguien condicione tu movilidad sin motivo alguno, que alguien disponga de tu tiempo sin importarle qué es lo que tienes que hacer con él. Incluso podría haberle preguntado si había tenido algún problema para estacionar tan rematadamente mal y ni siquiera preocuparse por las consecuencias.

No sé qué habría sucedido, pero seguramente habría conseguido algún tipo de respuesta, algún tipo de aclaración. Incluso una disculpa. Desde luego algo más que una impertinencia sin sentido y esa convicción interesada con la que se fue de que la víctima había sido ella y no yo.

En definitiva, erré el planteamiento aunque me asistía la razón. Me equivoqué aunque he podido comprobar que aparca mal todos los días, que sistemáticamente desoye los requerimientos de quienes regulan el estacionamiento en el colegio los días de mayor afluencia de vehículos.

Ya nos lo contó Anjel… piensa en lo que quieres obtener y después comunica de la forma más adecuada para llegar a ese fin. Si no lo haces así te puedes encontrar con sorpresas no deseadas y seguro que nunca con lo que realmente quieres. Y esto es aplicable a cualquier escenario, el que he dibujado, una discusión familiar, en la consulta con tu médico, en un bar…

Jose Blanco

Cuestión de enfoques

Tocaba hacer propósitos para la semana siguiente  en uno de nuestros talleres del programa, y ella se comprometió a andar 15 o 20 minutos tres días a la semana después de comer. Algunos de los otros asistentes al taller le animaron a ello y le dijeron, con el mejor de los propósitos, que ese objetivo era sencillo, que caminar no tenía mucho misterio y menos ese tiempo. Que lo haría fácil. Ella agradeció los ánimos aunque un poco en voz baja y con cierta resignación. Continúo la ronda de propósitos, llego a otra persona que motivada por las cosas que en el taller se dicen, se propuso cambiar su forma de desayunar. Dijo que iba a introducir una pieza de fruta en la primera hora de algunas de sus mañanas. Para él era un reto porque había contado en varios momentos que a esa hora su cuerpo no le admitía nada sólido. «Eso si que es fácil de conseguir!» le dijo la mujer que había hablado antes.

Lejos de convertirse en un momento de reproches mutuos, la anécdota nos sirvió en aquel momento para reflexionar acerca de algo que muchas veces se nos olvida:  no todos nos movemos por los mismas ideas o parámetros. Muchas de las cosas que nos parecen obvias, lógicas, o sencillas, nos lo parecen desde nuestro punto de vista y desde nuestra experiencia vital, Y ese enfoque es el que muchas veces hace que nos desesperemos cuando no conseguimos hacer «algo» que todo el mundo hace con aparente sencillez. Esta decepción aparece también cuando alguien a nuestro alrededor debería de adoptar algún hábito sencillo, o que nos parece sencillo, y no entendemos porque no lo hace.

Para los asistentes a los talleres no fumadores es difícil de entender porque cuesta algo tan sencillo como no fumar más y para la amatxu es preocupante cocinar con la cantidad «justa» porque toda la vida lleva cocinando «un poco de más» para asegurarse de que nadie se quede con hambre. Tomar una pastilla es un acto sencillo que no lleva más de un par de segundos pero hay personas para las que se les hace un gesto no tan sencillo…..

El problema que puede suponer ésto es el riesgo que subyace de crear sensaciones o sentimientos de impotencia cuando nos vemos incapaces de adoptar comportamientos que el entorno califica como tonterías, sencillos, sin ninguna dificultad, etc….y que a nosotros se nos hace complicado. «Esto lo hace hasta un niño», «te va a resultar fácil porque cualquiera puede hacerlo….»  Y luego vas y lo intentas y no te sale……No alcanzas el «nivel niño» ni el «nivel cualquiera» y de ahí a pensar que a ti te ha tocado la desgracia de «no poder» va un paso. Un muy negativo paso.

Estaría bien cuando nos planteamos un gesto, costumbre o hábito nuevo para cuidarnos o vemos que alguien cercano lo hace, no valorarlo desde el punto de vista de lo que ya hacemos o hacen sino tomando como referencia lo que nos cuesta hacer. Cada una de las dos personas de las que hablaba al principio de esta entrada consiguió su propósito. Me gusta pensar que cada una de ellas valoraba el mérito del otro. Pero también que llegaron a la conclusión de que  lo que ellos hacían y consideraban como «normal» para otros supone un esfuerzo. Y que se sintieran  satisfechos por ello.

Iñaki Etxebarria